Ilustro la triste verdad de la vida moderna

Soy un ilustrador autónomo italiano, y por ahora vivo en Ciudad de México. Trabajo con revistas por correo, sobre todo para Estados Unidos, México e Italia. Hago ilustraciones en distintos medios, tanto tradicionales como digitales.

Más información en: Instagram | salzmanart.com | altpick.com

1. Narcisismo en redes sociales

2. ¿Resuelves los problemas usando lógica o instinto?

3. Úsalo mejor

4. La muerte de la privacidad

5. Hora de dejar tu trabajo

6. Sé quien quieras ser

7. Karma

8. Ama a tu enemigo

9. ¿Qué le ocurre a América?

10. Hecho a sí mismo

11. Poder financiero y política

12. A través del amor

13. Vanidad

14. Aprender a olvidar

15. Líderes de opinión e influencia

Artista dejó que usaran su cuerpo como un objeto durante 6 horas y lo que ocurrió fue escalofriante

artista

Ritmo 0 se celebró en 1974 en el pequeño Studio Mora en Nápoles, Italia

Su premisa era muy sencilla, Abramovic quedaría inmóvil, cual objeto inanimado, durante un lapso de 6 horas. Durante ese tiempo, los asistentes y visitantes podrían interactuar con ella y usar hasta 72 objetos que había en una mesa cercana.

En las mesas, la artista situó el siguiente mensaje:

Instrucciones:
– Hay 72 objetos en la mesa y pueden usarlos en mí según deseen.
– Premisa: Yo soy el objeto. Durante este periodo asumo toda la responsabilidad.
– Duración: 6 horas (20:00 pm – 02:00 am)

Había objetos de placer como plumas, paules de seda, flores, agua.. y otros de destrucción como cuchillas, cadenas o una pistola con balas.

Todo empezó de forma tímida. Alguien se acercó a decorar con flores, unirla con una cuerda a otro objeto, hacer cosquillas…

Luego la cambiaron de posición…

…y usaron cadenas o la rociaron con agua, y al ver que ella contenía las reacciones, la gente aumentó la intensidad

El crítico de arte Thomas McEvilley, quien asistió al evento recuerda la escalada de violencia que se produjo.

“Comenzó mansamente. Alguien le dio la vuelta. Alguien alzó sus brazos en el aire… alguien le tocó íntimamente…”

Pero luego un hombre usó una navaja de afeitar para realizar un corte en su cuello y otro eligió utilizar las espinas de una rosa para arañar su vientre

“A las tres horas cortaron sus ropas con una cuchilla de afeitar. A las 4, las mismas cuchillas comenzaron a herir su piel. Varios asaltos sexuales menores se llevaron a cabo, pero ella estaba tan comprometida con la obra que hubiera resistido hasta una violación o su propio asesinato”, explica McEvilley.

De hecho, alguien la colocó apuntando un arma cargada contra su cuello

En las últimas horas, la performance se volvió todavía más espeluznante

“Me sentí violada”, recuerda Abramovic. “Me cortaron la ropa y desnudaron en parte, me pegaron con la rosa de espinas en el estomago y lo de la pistola fue punto y aparte…”

¿El resultado?

Con esta performance Abramovic comprobó como de rápido se intensifica la violencia hacia otras personas cuando las circunstancias son favorables para quienes la ejercen. 

Tras las seis horas y una vez concluido el experimento, Abramovic se paseó por la sala, pero los asistentes evitaban mirarle a la cara. La gente se comportaba con cierta normalidad, como si quisieran olvidar su agresión y como disfrutaron haciéndole daño.

“Esta obra revela algo terrible sobre la humanidad. Muestra qué tan rápido una persona puede hacerle daño en circunstancias favorables. Muestra lo fácil que es deshumanizar a una persona que no lucha, que no se defiende. Muestra que si proporciona el escenario, la mayoría de las personas “normales”, al parecer, pueden llegar a ser verdaderamente violentas “.

Sin duda una obra tan controvertida como interesante y esclarecedora que ahora puedes ver en video junto con los comentarios de la artista en perfecto inglés

 

Visto en: http://lavozdelmuro.net/artista-dejo-que-usaran-su-cuerpo-como-un-objeto-durante-6-horas-y-lo-que-ocurrio-fue-escalofriante/

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

PARECE CADA VEZ MÁS USUAL QUE LA CONDICIÓN DEL TRABAJO SEA SUSTRAER VIDA A LAS PERSONAS QUE LO REALIZAN.

El trabajo es una condición inevitable de la vida. Dicho esto no como una condena, tal y como se entiende en el imaginario judeocristiano, sino más bien como una circunstancia propia de la existencia. Sea por la finitud de la vida, por el modelo económico en que vivimos o por la cultura en que nos desarrollos, por razones existenciales o de otro orden, es necesario trabajar, e incluso en las fantasías utópicas de quienes han imaginado un mundo sin jornadas laborales, el trabajo no desaparece, en buena medida porque éste representa un medio de realización para el ser humano, es decir, una forma de materializar su deseo, su propósito en la vida, el sentido que ha encontrado a la existencia y más. Por eso el trabajo es indisociable de la vida.

Con todo, en nuestra época y ya desde hace algún tiempo, el trabajo ha virado hacia las antípodas de esos fines trascendentes. La industrialización de la vida y la dinámica entre la producción incesante y el consumismo exacerbado han exponenciado la vacuidad de los trabajos. La conocida enajenación del proletariado notada por Karl Marx –el distanciamiento entre el trabajador y su labor cotidiana, el hecho de considerarse únicamente como una pieza más de la maquinaria– se ha acentuado en las últimas décadas, además con otro efecto: la enajenación de la propia vida.

No es sólo que el trabajo ha dejado de ser un medio de realización, sino que además parece ser ahora uno de los principales obstáculos para poder cumplir dicha realización en otros ámbitos de la vida. Para muchos, el trabajo es como un risco frente al cual están parados y que les impide regocijarse con el resto del panorama.

Trabajos que enferman

Para muchas personas, el primer precio que pagan por tener un trabajo es su salud. El cuidado del cuerpo decae poco a poco por la vía de una alimentación descuidada y la falta de actividad física. Comida rápida o chatarra, golosinas, bebidas azucaradas, son en muchos casos la dieta básica del trabajador promedio y, por otro lado, el ejercicio físico se desestima, se le llega a considerar algo prescindible, por más que nuestro cuerpo, por naturaleza o evolución, necesita moverse. ¿Te has preguntado qué efectos tendrán, de aquí a 10 años, los hábitos de salud asociados a tu vida laboral?

Trabajos que endeudan

Un elemento decisivo del capitalismo contemporáneo es la deuda, en prácticamente todos los niveles del sistema. El dinero ha consolidado su condición ilusoria al grado de que ahora es posible vivir sin ni siquiera verlo, por decirlo de alguna manera. A nivel personal y cotidiano, esto ha provocado el efecto un tanto irreal de vivir no con el dinero que se tiene, sino con aquel que se espera tener. La deuda, en un sentido simbólico, es asegurar para el futuro las condiciones presentes, negarnos por voluntad propia cualquier posibilidad de cambio.

Trabajos que esclavizan

El filósofo de origen coreano Byung-Chul Han ha llamado a la nuestra la “sociedad del rendimiento”, tomando esta palabra en el doble sentido de rendimiento como ganancia económica pero también como sinónimo de fatiga. Vivimos ahora agobiados, en apariencia, por el trabajo al cual nos dedicamos, por salir temprano de casa y regresar bien entrada la noche, por los pendientes que se acumulan y las tareas que no cesan.

Sin embargo, a decir de Byung-Chul Han, no es eso lo que nos rinde, sino algo más profundo: la autoexplotación a la cual nos sometemos voluntariamente. En su forma contemporánea, el capitalismo encontró la manera de que la explotación cuyo ejercicio antes recaía en un “amo” –un jefe, un patrón, un empresario, un gerente, etc.–, ahora esté en la conciencia misma del individuo, quien trabaja bajo la idea de que si no tiene lo que quiere es porque no se esfuerza lo suficiente –y bajo esa dinámica nunca se detiene a preguntar si de verdad desea aquello por lo cual dice estar trabajando.

Vivir bajo ese mandato deriva en fatiga y angustia. El sujeto que se cree “empresario de sí mismo”, que es amo y esclavo a la vez, vive aprisionado entre dos barreras: una, la de sus propias condiciones, que parecen siempre insuficientes; y otra, la de las condiciones externas, que lo animan a esforzarse por tener lo que nunca podrá alcanzar. Y no porque sea imposible tener lo que queramos, sino porque es imposible por definición en los términos que plantea el capitalismo.

El fin de la esclavitud –es decir, el comienzo de la libertad, de la vida auténtica– ocurre cuando podemos sacudirnos la dominación del amo, la lógica bajo la cual aprendimos a vivir, a desear, a amar, y descubrimos que tenemos lo necesario para ser no empresarios de nuestra vida, sino artífices de nuestra existencia, sujetos que viven en sus propios términos.

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan? ¿Será porque no estamos dispuestos a realizar el trabajo que implica la construcción de nuestra propia libertad?

Ilustraciones: John Holcroft

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2017/01/30/por-que-aceptamos-tan-facilmente-trabajos-que-nos-enferman-nos-endeudan-y-nos-esclavizan/

Una alumna le preguntó al profesor Vitor Fernandes sobre su orientación sexual, y él armó una clase magistral de género

   “Profesor… ¿usted es gay?

Ya oí esa frase otras veces. Por lo menos una vez por año algún alumno la hace. En realidad, generalmente son alumnas. Como ya lo escuché varias veces y siempre me intrigó el por qué de la pregunta y hoy la pregunta vino de una alumna de 1° año de mi colegio, en Inhoaíba, resolví usar a Paulo Freire y partir de lo concreto a lo abstracto. Detuve la clase y cambié el tema a “género y sexualidad”(estábamos estudiando antropología, así que era pertinente). Usé la pregunta de la alumna y a mí mismo como ejemplo.

Le pregunté qué la había llevado a hacer esa pregunta. ¿Cuál era el motivo de la sospecha de mi homosexualidad? La alumna no quiso responder, por miedo a una reacción negativa o hasta agresiva de mi parte, como es bastante común en la sociedad. Pero insistí y comenzó a hablar. Ahí todos los alumnos se interesaron mucho y comenzaron a decir también los motivos de sus sospechas.

Resolví, para ser didáctico, anotar los motivos en el pizarrón para debatirlos uno por uno.

   Los motivos, que para ellos son características de mi homosexualidad, fueron los siguientes:

– Una alumna se me había insinuado y yo no hice nada.

– A veces me llevo la mano a la cintura
– Gestos y forma de hablar típicos de homosexual (según sólo 2 chicos)
– No hablo de mis relaciones, novias, ni de mi vida personal, lo que hice el fin de semana, etc. Y los otros profesores sí hablan de eso…
– Soy un profesor joven, moderno, simpático. Esas no son características masculinas.
– Hay otros alumnos que comentan que soy gay
– Soy coqueto, me cuido estéticamente
– Cuando otros alumnos me preguntaron si yo era gay no lo negué agresivamente sino que debatí sobre el asunto. Recién al final dije que no lo era. No probé que era hétero mostrando fotos mías con alguna novia, etc.
– No soy machista
– Tengo 30 años, no me casé y no tengo hijos. Todas las personas de treinta años que ellos conocen ya se casaron y tuvieron hijos. Solo los gays llegan a los 30 sin casarse.
– Tengo amigos gays…

  Sí, la lista fue larga (ja,ja,ja) y los incité a decir todo.  No es difícil deducir que los presupuestos (que también anoté en el pizarrón) de esos dichos son:

   – Hombre que es hombre coquetea con las alumnas, no rechaza a ninguna mujer.
– Hombre que es hombre no pone la mano en la cintura.
– Hombre que es hombre habla de las mujeres que se “levanta”, “prueba” que es hombre a través de fotos con mujeres.
– Profesor hétero no es simpático. La simpatía no es característica masculina.
– Hombre que es hombre no es coqueto.
Hombre que es hombre niega con vehemencia la homosexualidad, como si fuera un crimen. Y es obvio que un hombre de verdad no debate sobre esas cuestiones, mucho menos usándose a sí mismo como ejemplo.
Hombre que es hombre es machista. (Como me hubiera gustado que las feministas “línea dura” que me consideran una mierda machista estuvieran en el aula para debatir eso con los chicos jajaja).
– Los hombres de verdad se casan antes de los 30 y tienen hijos antes de esa edad también.

   Tal vez usted se pregunte por qué no negué con vehemencia y terminé con el asunto, por qué debatí algo personal con adolescentes de 15 años.

Primero: ¿Cuál es el problema con ser gay? ¿Por qué hay que negar eso con vehemencia? ¿Es un crimen? ¿Es inmoral? No. Ser gay o hétero para mí es como ser de River o ser de Boca. No hay nada de bueno o de malo en ninguno de los dos.

 Segundo: Creo que fue la mejor de las oportunidades para debatir un asunto tan delicado y proporcionarles a los alumnos el acceso a otra visión de mundo.

Y…no. No soy gay jajaja, pero quedé impresionado con la visión estrecha de género y sexualidad de adolescentes en pleno 2016, tan limitada y machista. Y me imaginé la feroz represión que los homosexuales sufren día a día.

Por otro lado es comprensible que los alumnos tengan esas concepciones en la cultura en la que están inmersos.
 ¿Cómo es que tenés 30 años y no te casaste si la chicas tienen hijos a los 15 a veces?
   ¿Cómo es que no aprovechás cuando una alumna se te tira? Vos solo podés ser puto jajaja

Yo podría resolver fácilmente el “problema” mostrando fotos con alguna mujer con la que estuve pero, ¿por qué me tengo que preocupar por probar mi heterosexualidad como quien prueba su inocencia? ¿Por qué tengo que usar a una mujer como prueba de algo?
Les puede resultar gracioso a muchos leer esto y también lo fue para mí. Mucho, jajajaja Pero a ellos no. Es exactamente lo que ellos piensan. Parecen los años 1940, pero es el 2016.
Precisamos debatir sobre género y sexualidad en las escuelas ¡más que nunca!

   ¡El machismo oprime también a los hombres ¡no pierdan eso de vista!

 PD:
Hoy fui a trabajar con una remera rosa. Los maté… jajajajaja

Visto en: http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2016/10/profesor-usted-es-gay-lee-su-genial.html

Consume hasta morir

¿Nunca has tenido la sensación de que, en tu vida cotidiana, hay siempre “algo” que te incita a comprar cualquier tipo de producto o servicio, aunque no lo necesites?. De esto y otras cuestiones va este magnífico documental en el que se nos muestran sin tapujos algunas de las estrategias que utilizan las grandes marcas para crear en nosotros todas esas falsas necesidades.