Escuelas que enseñan a meditar, increíble lo que está sucediendo

Algo increíble y diferente está sucediendo en las escuelas que enseñan a meditar. Estoy seguro que muchas personas han experimentado la fantástica práctica de la meditación. Con una amplia variedad de beneficios, está demostrado que la meditación tiene un enorme impacto en tu bienestar mental y emocional. Cargado con el estrés, y frente a algo que ha sido un reto, la meditación es una excelente manera de relajarse y obtener conocimientos en tu vida diaria. ¿Te imaginas si la práctica de la meditación se te hubiera enseñado desde niño? El impacto en tu vida habría sido drástico.

 

Hay un sin número de beneficios para enseñar a los niños la meditación. Hace unos años, el distrito escolar de San Francisco estaba buscando una manera de ayudar a los adolescentes con problemas en sus escuelas. Después de mucha reflexión y deliberación, fueron adelante con un programa llamado “tiempo de silencio”. El programa dio a los estudiantes la oportunidad de practicar la meditación trascendental, que implica el uso de un sonido o mantra dentro de la técnica, durante 15 minutos al día. La junta escolar tenía la esperanza de que esto ayudara a los estudiantes a soltar el estrés y la confusión en sus vidas. La escuela mostró un descenso del 79% en las suspensiones, un aumento del 98,3% en la asistencia, y un aumento de GPA del estudiante por 4, sólo cuatro años después del inicio de “Tiempo de Silencio”, de acuerdo a Collective Evolution.

Si empezamos a enseñar meditación a nuestras generaciones más jóvenes, estaríamos evitando la lucha y la intimidación, ¿Sería tal vez darles una ventaja inicial que les proporcione las herramientas necesarias para una vida más exitosa y pacífica?

La maravillosa organización llamada Tónico para el alma, comenzó recientemente una campaña para recaudar fondos, en apoyo de inculcar tiempo de meditación durante el horario escolar para niños y adolescentes. Su objetivo es “potenciar a los jóvenes con las herramientas que traen la calma, el enfoque y la felicidad” para darles un mejor comienzo en la vida.

El dinero que se recaudó, ayudará con la producción de una serie de meditaciones guiadas, un sitio web y una mesa en una de las principales exposiciones de la Salud y el Bienestar.

Los niños de hoy serán los líderes del futuro, imagina cómo ésta práctica sencilla podría dar forma a nuestro futuro para mejor.

Ecoportal.net

Tuit Book

http://tuitbook.com/

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La era de la estupidez – Documental

La era de la estupidez (Age of stupid) es un documental dirigido por Fanny Armstrong, una documentalista británica, activista contra el cambio climático. Desde el comienzo la película advierte que lo que mostrará del futuro está basado en predicciones científicas y que lo que se verá del presente son imágenes verídicas, documentales. Tras esa advertencia la película shockea con un planeta Tierra devastado en el año 2055. Australia está en llamas. Las Vegas cubierto por la arena. El ártico es un océano fuera de control y sin hielo. Londres está bajo el agua. El Taj Mahal, en India, destruido por vaya a saber qué guerra.

En la película, el británico Pete Postlethwaite (“el mejor actor del mundo”, según Steven Spielberg), es un archivista que se encargó de preservar todo aquello que ya desapareció de la faz de la Tierra en una base elevada cientos de metros sobre el océano Ártico. En esta especie de Arca de Noé del futuro conviven embalsamados los animales que jamás volverán a caminar sobre el planeta con los documentos y piezas que registran miles de años de historia humana. Allí el archivista graba un mensaje para la posteridad, revisando imágenes documentales y periodísticas del año 2007, tratando de comprender qué hacía el hombre mientras destruía el planeta y se encaminaba hacia su final.

“No fuimos la primera forma viviente en desaparecer. Pero lo que es único es que lo hicimos sabiéndolo. ¿Qué es lo que eso dice sobre nosotros? La pregunta que me he estado haciendo es ¿por qué no nos salvamos cuando pudimos hacerlo?”, dice apesadumbrado mientras graba su video con la esperanza de que alguien, en algún lugar del espacio escuche su historia y no repita nuestros errores

Los culpables de lo que pasa en la educación no son los maestros, es el sistema.

El sociólogo francés Alain Touraine reflexiona sobre del papel de la educación, la escuela y los maestros en el modelo social que describe para nuestros tiempos.

Sus 91 años no le impiden seguir pensando y compartiendo con claridad y lucidez sus ideas acerca de la sociedad que viene. El sociólogo francés, uno de los máximos representantes del pensamiento europeo y premio Príncipe de Asturias 2010 junto a Zygmund Bauman, advierte que hemos pasado de una sociedad posindustrial a un modelo postsocial donde la sociedad, tal y como la conocemos, se descompone en favor de un sistema donde predomina el individualismo. Durante su visita a Barcelona con motivo de la conferencia Encuentros BCN reflexiona en exclusiva para AIKA acerca de la educación que viene:

Ayer pensaba que no podría dar una conferencia en español, estaba casi seguro de que me iban a salir puras palabras italianas, porque actualmente hablo italiano todos los días y español casi nunca. Estaba un poco asustado, la verdad, pero ha funcionado.

Le escuché y se le entendió perfectamente. Ha explicado que lo social ha desaparecido, y que hemos de pensar en términos individuales.

¿Cómo encaja la educación en el paradigma que usted plantea?

Es muy sencillo. La educación en nuestras sociedades era definida como socialización. ¡Eso era horrendo! Es horrendo utilizar la educación como una manera de incorporar los individuos a la sociedad, que es un sistema de poder. La cuestión es reemplazar la socialización, como meta de la educación, por la famosa subjetivación. El papel de la educación es aumentar el grado de autonomía, de iniciativa y de crítica de cada individuo, especialmente de cada joven. No solamente, pero la población más importante es esa.

“El papel de la educación no es socializar, sino aumentar el grado de autonomía, de iniciativa y de crítica de cada individuo”

Yo fui educado en un liceo público, pero también en mi familia, con los métodos antiguos. Es decir, el profesor, el maestro —una palabra clave: ¡el maestro!—, transmitía ideas universales: la ciencia, la patria, la familia, la cultura (con una C grande), los grandes valores, etc. a jóvenes que vivían en un espacio limitado. Hay que eliminar eso. Entonces, la idea era realmente muy buena: frente a un mundo campesino donde la gente estaba dominada por una burguesía local rentista, se podían acercar temas universales a través de la escuela pública (y contra la Iglesia católica prácticamente, en el caso francés). Yo he vivido eso durante muchos años, largos años de guerra, y no era el momento para discutir órdenes, pero recibir esa educación para mí fue realmente un sufrimiento. Yo fui muy infeliz en la escuela.

¿La escuela de hoy en día está preparada para este cambio?

No. Yo creo que está muy atrasada, pero ha cambiado un poco. Lo que he descubierto, en el caso francés, es que un porcentaje relativamente alto de los maestros han cambiado. No son un 10% los que hacen otras cosas sino que hay un 30 o 40% que están tratando de cambiar la capacidad de expresión y de iniciativa de los jóvenes.

También he descubierto, con más distancia, que no son los maestros realmente los culpables de lo que pasa, es el sistema. El sistema es el ministerio centralizado y los sindicatos que viven del sistema. Aumentar el grado de autonomía e iniciativa para mí es fundamental. Primero, de los maestros, y segundo, y en consecuencia, de los alumnos. La burocratización de la escuela, de la educación, es responsable de este tipo de reproducción social. Cuando se discute sobre educación y hacen huelga en Francia, los sindicatos dicen que con 25 alumnos no se puede hacer nada, pero con 22 es muy fácil. ¡Es estúpido! No quieren cambiar nada. Cambiar cosas es difícil, pero cambiar ideas cuesta más.

“Cambiar cosas es difícil, pero cambiar ideas cuesta más”

El cambio no consiste en transformar la abstracción en actividades prácticas y de trabajar en una máquina. No se trata de eso, sino de dar más importancia, incluso en las notas de los alumnos (aunque hay que eliminar las notas lo máximo posible) a los medios técnicos y tecnológicos. Usando las palabras del mejor especialista en educación en Francia: hay que realizar un trabajo más cercano, más vinculado con la experiencia. Experiencia significa tecnología, pero también emociones y comunicación. No se puede aislar el conocimiento matemático, o a Platón, o la teoría de la relatividad, sino que es necesario vincular la experiencia, la interpretación y el análisis, no romper a favor de la abstracción, que es la reacción a lo concreto. No se debe eliminar lo concreto. Hay que pensar, por ejemplo, en colores, en formas, en movimiento…

 ¿Cómo encajan las nuevas tecnologías en ese marco?

Yo creo que las tecnologías como tales no son tan importantes. Lo importante es si la tecnología favorece la reintroducción de la experiencia, incluso en el aspecto de la comunicación y el aspecto afectivo. No hay que aislar el mundo escolar, no aislar al maestro del padre, de la madre, del amigo, de la amiga o del estudiante.

¿Las nuevas tecnologías ayudan a socializar o a desocializar, en el mundo educativo?

Depende de las tecnologías. La mayor parte de las tecnologías son colectivas, son máquinas. Yo diría que lo importante en las tecnologías es la información, porque no hay conocimiento sin información. Pero la información no tiene que estar aislada de la comunicación, que es fundamental, ni de las emociones, de lo afectivo. Es una idea clásica muy elemental pero fundamental.

“Hay que realizar un trabajo más cercano, más vinculado con la experiencia”

Del mismo modo, no se debe aislar lo mejor de lo inferior, que no hable solo la elite científica. No es fácil, porque necesitamos una elite científica, y no cualquier persona puede estudiar, por ejemplo, matemáticas a un nivel alto. Pero lo importante es que esta gente tenga la capacidad de ascender en su imaginación y no oponerse, no decir: “si tu eres bueno en matemáticas, no pierdas tu tiempo con pintura, juegos, amistades, conflictos o peleas”. Hay que subir hacia la abstracción y la creación científica o intelectual, pero en relación con toda la vida, como conjunto de experiencias afectivas y de comunicación. El éxito de una nación o un individuo está en la capacidad de pensar de forma abstracta y científica, pero eso no puede eliminar lo concreto, porque eso es una motivación de clase social.

Hablando de clase social, había dicho usted que la escuela era importante para disminuir las desigualdades…

No en el momento actual. La escuela, y hablamos de la escuela pública, aumenta las desigualdades. No las mantiene o las reproduce, sino que las aumenta. Hay que respetar la experiencia del alumno o de la alumna. Eso es importante. Por ejemplo, en Francia, no sé en España, está prohibido hacer estadísticas según el origen étnico de los estudiantes. Se hace por buenas razones, es muy respetable, pero el resultado es que cuando se habla en sociología de sectores especiales de la escuelas, de gente en situación difícil, son todos árabes. Ahí el efecto es absolutamente negativo por no utilizar las palabras, los datos, lo que todo el mundo sabe. ¡En el barrio todo el mundo sabe que en esa escuela son todos árabes!

“La escuela pública no mantiene o reconduce las desigualdades, sino que las aumenta”

Lo interesante es que la discriminación étnica es muy fuerte con los hombres y casi nula con las mujeres. Las mujeres, si buscan un empleo, dicen “yo me llamo Leila no se qué” y pueden conseguir el empleo. Si dices “Mohamed”, nunca lo vas a tener. La discriminación y la segregación afectan a los hombres, porque los hombres son considerados superiores.

¿La falta de escolarización no suele afectar más a las mujeres?

No. Incluso para los inmigrados, el nivel de escolarización es más alto para las mujeres que para los hombres. Hay que hablar de forma precisa. Las alumnas, las mujeres, obtienen un nivel de escolaridad más alto, pero tienen un nivel de expectativas más bajo. Hay un viejo estudio muy conocido de estudiantes de química. Las niñas estudiantes de química han resultado mejores y estudian más que los hombres, pero ¿cuánto ganarán dentro de cinco años como ingenieras químicas? Las expectativas de las mujeres son más bajas, a pesar de que hay más escolarización o mejores resultados escolares. La contradicción es impresionante, es una demostración de la sociología. Es evidente que no es un problema de competencia, de calidad o de inteligencia, es un puro mecanismo de interiorización, de discriminación. Las expectativas han resultado.

¿Qué papel le queda al profesor?

Más y más, se ve una relación inversa. En general, el alumno utiliza la tecnología para dar solución a los problemas, y el papel básico del maestro es ayudar al alumno o la alumna a incorporar un conocimiento o una técnica dentro de la experiencia multidimensional, afectiva y comunicativa del joven.

A lo largo de su larga carrera profesional ha escrito usted muchísimos libros. En la era de la tecnología, permítame la curiosidad, ¿escribe usted a mano?

(ríe) Es cierto que en mi caso hay dos cosas. Primero, es un aspecto físico o emotivo, tengo una relación del tipo amorosa-erótica con la escritura. Es hermoso, es un poco como hacer nacer, es una visión femenina, de crear. Segundo, empecé en la profesión muy joven, como profesor. Cuando escribí mi primer libro tenía 28 años.

Yo hablaba mucho con un amigo, y él me decía que en matemáticas el 10 % produce el 90 % del conocimiento. Le dije que lo mismo pasa con las ciencias sociales, solo que aquí no es el 10 sino el 5 % quién produce el 95 % del conocimiento. Yo creo que esa lógica es un mundo que atrae a los mediocres. Es un trabajo mal pagado, realmente muy mal pagado y con un estatus social muy limitado, pero te da mucha libertad. Ninguna persona me ha dado en toda la vida una orden.

¡Qué afortunado!

Es una suerte, he hecho absolutamente lo que quería hacer.

¿En este mundo en el que se valora tanto la ciencia y la tecnología, cree que se le da poco valor a las ideas de pensadores, de filósofos o sociólogos como usted?

Yo creo que en el momento actual hay un cambio de mundo, y tratar con ideas es difícil. Yo tenía un amigo físico que recibió un premio Nobel y decía: “Yo era incapaz y fui a un colegio experimental”. Y no le fue tan mal, ¡ganó un premio Nobel!. Es un poco lo mismo. La sociología no es un mundo exacto, es un trabajo de imbéciles muchas veces, aunque no siempre.

Hay muchos sociólogos hoy aquí…

¡Pues seguramente muchos de ellos son tontos!

Este contenido ha sido publicado originalmente por Aika Educación en la siguiente dirección: aikaeducacion.com

Ilustro la triste verdad de la vida moderna

Soy un ilustrador autónomo italiano, y por ahora vivo en Ciudad de México. Trabajo con revistas por correo, sobre todo para Estados Unidos, México e Italia. Hago ilustraciones en distintos medios, tanto tradicionales como digitales.

Más información en: Instagram | salzmanart.com | altpick.com

1. Narcisismo en redes sociales

2. ¿Resuelves los problemas usando lógica o instinto?

3. Úsalo mejor

4. La muerte de la privacidad

5. Hora de dejar tu trabajo

6. Sé quien quieras ser

7. Karma

8. Ama a tu enemigo

9. ¿Qué le ocurre a América?

10. Hecho a sí mismo

11. Poder financiero y política

12. A través del amor

13. Vanidad

14. Aprender a olvidar

15. Líderes de opinión e influencia

Artista dejó que usaran su cuerpo como un objeto durante 6 horas y lo que ocurrió fue escalofriante

artista

Ritmo 0 se celebró en 1974 en el pequeño Studio Mora en Nápoles, Italia

Su premisa era muy sencilla, Abramovic quedaría inmóvil, cual objeto inanimado, durante un lapso de 6 horas. Durante ese tiempo, los asistentes y visitantes podrían interactuar con ella y usar hasta 72 objetos que había en una mesa cercana.

En las mesas, la artista situó el siguiente mensaje:

Instrucciones:
– Hay 72 objetos en la mesa y pueden usarlos en mí según deseen.
– Premisa: Yo soy el objeto. Durante este periodo asumo toda la responsabilidad.
– Duración: 6 horas (20:00 pm – 02:00 am)

Había objetos de placer como plumas, paules de seda, flores, agua.. y otros de destrucción como cuchillas, cadenas o una pistola con balas.

Todo empezó de forma tímida. Alguien se acercó a decorar con flores, unirla con una cuerda a otro objeto, hacer cosquillas…

Luego la cambiaron de posición…

…y usaron cadenas o la rociaron con agua, y al ver que ella contenía las reacciones, la gente aumentó la intensidad

El crítico de arte Thomas McEvilley, quien asistió al evento recuerda la escalada de violencia que se produjo.

“Comenzó mansamente. Alguien le dio la vuelta. Alguien alzó sus brazos en el aire… alguien le tocó íntimamente…”

Pero luego un hombre usó una navaja de afeitar para realizar un corte en su cuello y otro eligió utilizar las espinas de una rosa para arañar su vientre

“A las tres horas cortaron sus ropas con una cuchilla de afeitar. A las 4, las mismas cuchillas comenzaron a herir su piel. Varios asaltos sexuales menores se llevaron a cabo, pero ella estaba tan comprometida con la obra que hubiera resistido hasta una violación o su propio asesinato”, explica McEvilley.

De hecho, alguien la colocó apuntando un arma cargada contra su cuello

En las últimas horas, la performance se volvió todavía más espeluznante

“Me sentí violada”, recuerda Abramovic. “Me cortaron la ropa y desnudaron en parte, me pegaron con la rosa de espinas en el estomago y lo de la pistola fue punto y aparte…”

¿El resultado?

Con esta performance Abramovic comprobó como de rápido se intensifica la violencia hacia otras personas cuando las circunstancias son favorables para quienes la ejercen. 

Tras las seis horas y una vez concluido el experimento, Abramovic se paseó por la sala, pero los asistentes evitaban mirarle a la cara. La gente se comportaba con cierta normalidad, como si quisieran olvidar su agresión y como disfrutaron haciéndole daño.

“Esta obra revela algo terrible sobre la humanidad. Muestra qué tan rápido una persona puede hacerle daño en circunstancias favorables. Muestra lo fácil que es deshumanizar a una persona que no lucha, que no se defiende. Muestra que si proporciona el escenario, la mayoría de las personas “normales”, al parecer, pueden llegar a ser verdaderamente violentas “.

Sin duda una obra tan controvertida como interesante y esclarecedora que ahora puedes ver en video junto con los comentarios de la artista en perfecto inglés

 

Visto en: http://lavozdelmuro.net/artista-dejo-que-usaran-su-cuerpo-como-un-objeto-durante-6-horas-y-lo-que-ocurrio-fue-escalofriante/

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

PARECE CADA VEZ MÁS USUAL QUE LA CONDICIÓN DEL TRABAJO SEA SUSTRAER VIDA A LAS PERSONAS QUE LO REALIZAN.

El trabajo es una condición inevitable de la vida. Dicho esto no como una condena, tal y como se entiende en el imaginario judeocristiano, sino más bien como una circunstancia propia de la existencia. Sea por la finitud de la vida, por el modelo económico en que vivimos o por la cultura en que nos desarrollos, por razones existenciales o de otro orden, es necesario trabajar, e incluso en las fantasías utópicas de quienes han imaginado un mundo sin jornadas laborales, el trabajo no desaparece, en buena medida porque éste representa un medio de realización para el ser humano, es decir, una forma de materializar su deseo, su propósito en la vida, el sentido que ha encontrado a la existencia y más. Por eso el trabajo es indisociable de la vida.

Con todo, en nuestra época y ya desde hace algún tiempo, el trabajo ha virado hacia las antípodas de esos fines trascendentes. La industrialización de la vida y la dinámica entre la producción incesante y el consumismo exacerbado han exponenciado la vacuidad de los trabajos. La conocida enajenación del proletariado notada por Karl Marx –el distanciamiento entre el trabajador y su labor cotidiana, el hecho de considerarse únicamente como una pieza más de la maquinaria– se ha acentuado en las últimas décadas, además con otro efecto: la enajenación de la propia vida.

No es sólo que el trabajo ha dejado de ser un medio de realización, sino que además parece ser ahora uno de los principales obstáculos para poder cumplir dicha realización en otros ámbitos de la vida. Para muchos, el trabajo es como un risco frente al cual están parados y que les impide regocijarse con el resto del panorama.

Trabajos que enferman

Para muchas personas, el primer precio que pagan por tener un trabajo es su salud. El cuidado del cuerpo decae poco a poco por la vía de una alimentación descuidada y la falta de actividad física. Comida rápida o chatarra, golosinas, bebidas azucaradas, son en muchos casos la dieta básica del trabajador promedio y, por otro lado, el ejercicio físico se desestima, se le llega a considerar algo prescindible, por más que nuestro cuerpo, por naturaleza o evolución, necesita moverse. ¿Te has preguntado qué efectos tendrán, de aquí a 10 años, los hábitos de salud asociados a tu vida laboral?

Trabajos que endeudan

Un elemento decisivo del capitalismo contemporáneo es la deuda, en prácticamente todos los niveles del sistema. El dinero ha consolidado su condición ilusoria al grado de que ahora es posible vivir sin ni siquiera verlo, por decirlo de alguna manera. A nivel personal y cotidiano, esto ha provocado el efecto un tanto irreal de vivir no con el dinero que se tiene, sino con aquel que se espera tener. La deuda, en un sentido simbólico, es asegurar para el futuro las condiciones presentes, negarnos por voluntad propia cualquier posibilidad de cambio.

Trabajos que esclavizan

El filósofo de origen coreano Byung-Chul Han ha llamado a la nuestra la “sociedad del rendimiento”, tomando esta palabra en el doble sentido de rendimiento como ganancia económica pero también como sinónimo de fatiga. Vivimos ahora agobiados, en apariencia, por el trabajo al cual nos dedicamos, por salir temprano de casa y regresar bien entrada la noche, por los pendientes que se acumulan y las tareas que no cesan.

Sin embargo, a decir de Byung-Chul Han, no es eso lo que nos rinde, sino algo más profundo: la autoexplotación a la cual nos sometemos voluntariamente. En su forma contemporánea, el capitalismo encontró la manera de que la explotación cuyo ejercicio antes recaía en un “amo” –un jefe, un patrón, un empresario, un gerente, etc.–, ahora esté en la conciencia misma del individuo, quien trabaja bajo la idea de que si no tiene lo que quiere es porque no se esfuerza lo suficiente –y bajo esa dinámica nunca se detiene a preguntar si de verdad desea aquello por lo cual dice estar trabajando.

Vivir bajo ese mandato deriva en fatiga y angustia. El sujeto que se cree “empresario de sí mismo”, que es amo y esclavo a la vez, vive aprisionado entre dos barreras: una, la de sus propias condiciones, que parecen siempre insuficientes; y otra, la de las condiciones externas, que lo animan a esforzarse por tener lo que nunca podrá alcanzar. Y no porque sea imposible tener lo que queramos, sino porque es imposible por definición en los términos que plantea el capitalismo.

El fin de la esclavitud –es decir, el comienzo de la libertad, de la vida auténtica– ocurre cuando podemos sacudirnos la dominación del amo, la lógica bajo la cual aprendimos a vivir, a desear, a amar, y descubrimos que tenemos lo necesario para ser no empresarios de nuestra vida, sino artífices de nuestra existencia, sujetos que viven en sus propios términos.

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan? ¿Será porque no estamos dispuestos a realizar el trabajo que implica la construcción de nuestra propia libertad?

Ilustraciones: John Holcroft

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2017/01/30/por-que-aceptamos-tan-facilmente-trabajos-que-nos-enferman-nos-endeudan-y-nos-esclavizan/

Una alumna le preguntó al profesor Vitor Fernandes sobre su orientación sexual, y él armó una clase magistral de género

   “Profesor… ¿usted es gay?

Ya oí esa frase otras veces. Por lo menos una vez por año algún alumno la hace. En realidad, generalmente son alumnas. Como ya lo escuché varias veces y siempre me intrigó el por qué de la pregunta y hoy la pregunta vino de una alumna de 1° año de mi colegio, en Inhoaíba, resolví usar a Paulo Freire y partir de lo concreto a lo abstracto. Detuve la clase y cambié el tema a “género y sexualidad”(estábamos estudiando antropología, así que era pertinente). Usé la pregunta de la alumna y a mí mismo como ejemplo.

Le pregunté qué la había llevado a hacer esa pregunta. ¿Cuál era el motivo de la sospecha de mi homosexualidad? La alumna no quiso responder, por miedo a una reacción negativa o hasta agresiva de mi parte, como es bastante común en la sociedad. Pero insistí y comenzó a hablar. Ahí todos los alumnos se interesaron mucho y comenzaron a decir también los motivos de sus sospechas.

Resolví, para ser didáctico, anotar los motivos en el pizarrón para debatirlos uno por uno.

   Los motivos, que para ellos son características de mi homosexualidad, fueron los siguientes:

– Una alumna se me había insinuado y yo no hice nada.

– A veces me llevo la mano a la cintura
– Gestos y forma de hablar típicos de homosexual (según sólo 2 chicos)
– No hablo de mis relaciones, novias, ni de mi vida personal, lo que hice el fin de semana, etc. Y los otros profesores sí hablan de eso…
– Soy un profesor joven, moderno, simpático. Esas no son características masculinas.
– Hay otros alumnos que comentan que soy gay
– Soy coqueto, me cuido estéticamente
– Cuando otros alumnos me preguntaron si yo era gay no lo negué agresivamente sino que debatí sobre el asunto. Recién al final dije que no lo era. No probé que era hétero mostrando fotos mías con alguna novia, etc.
– No soy machista
– Tengo 30 años, no me casé y no tengo hijos. Todas las personas de treinta años que ellos conocen ya se casaron y tuvieron hijos. Solo los gays llegan a los 30 sin casarse.
– Tengo amigos gays…

  Sí, la lista fue larga (ja,ja,ja) y los incité a decir todo.  No es difícil deducir que los presupuestos (que también anoté en el pizarrón) de esos dichos son:

   – Hombre que es hombre coquetea con las alumnas, no rechaza a ninguna mujer.
– Hombre que es hombre no pone la mano en la cintura.
– Hombre que es hombre habla de las mujeres que se “levanta”, “prueba” que es hombre a través de fotos con mujeres.
– Profesor hétero no es simpático. La simpatía no es característica masculina.
– Hombre que es hombre no es coqueto.
Hombre que es hombre niega con vehemencia la homosexualidad, como si fuera un crimen. Y es obvio que un hombre de verdad no debate sobre esas cuestiones, mucho menos usándose a sí mismo como ejemplo.
Hombre que es hombre es machista. (Como me hubiera gustado que las feministas “línea dura” que me consideran una mierda machista estuvieran en el aula para debatir eso con los chicos jajaja).
– Los hombres de verdad se casan antes de los 30 y tienen hijos antes de esa edad también.

   Tal vez usted se pregunte por qué no negué con vehemencia y terminé con el asunto, por qué debatí algo personal con adolescentes de 15 años.

Primero: ¿Cuál es el problema con ser gay? ¿Por qué hay que negar eso con vehemencia? ¿Es un crimen? ¿Es inmoral? No. Ser gay o hétero para mí es como ser de River o ser de Boca. No hay nada de bueno o de malo en ninguno de los dos.

 Segundo: Creo que fue la mejor de las oportunidades para debatir un asunto tan delicado y proporcionarles a los alumnos el acceso a otra visión de mundo.

Y…no. No soy gay jajaja, pero quedé impresionado con la visión estrecha de género y sexualidad de adolescentes en pleno 2016, tan limitada y machista. Y me imaginé la feroz represión que los homosexuales sufren día a día.

Por otro lado es comprensible que los alumnos tengan esas concepciones en la cultura en la que están inmersos.
 ¿Cómo es que tenés 30 años y no te casaste si la chicas tienen hijos a los 15 a veces?
   ¿Cómo es que no aprovechás cuando una alumna se te tira? Vos solo podés ser puto jajaja

Yo podría resolver fácilmente el “problema” mostrando fotos con alguna mujer con la que estuve pero, ¿por qué me tengo que preocupar por probar mi heterosexualidad como quien prueba su inocencia? ¿Por qué tengo que usar a una mujer como prueba de algo?
Les puede resultar gracioso a muchos leer esto y también lo fue para mí. Mucho, jajajaja Pero a ellos no. Es exactamente lo que ellos piensan. Parecen los años 1940, pero es el 2016.
Precisamos debatir sobre género y sexualidad en las escuelas ¡más que nunca!

   ¡El machismo oprime también a los hombres ¡no pierdan eso de vista!

 PD:
Hoy fui a trabajar con una remera rosa. Los maté… jajajajaja

Visto en: http://www.elclubdeloslibrosperdidos.org/2016/10/profesor-usted-es-gay-lee-su-genial.html

Consume hasta morir

¿Nunca has tenido la sensación de que, en tu vida cotidiana, hay siempre “algo” que te incita a comprar cualquier tipo de producto o servicio, aunque no lo necesites?. De esto y otras cuestiones va este magnífico documental en el que se nos muestran sin tapujos algunas de las estrategias que utilizan las grandes marcas para crear en nosotros todas esas falsas necesidades.