15 perlas de sabiduría de los nativos americanos que deberíamos rescatar

Resultado de imagen de nativos americanos
Las diferentes tribus de nativos americanos tenían una cultura que expresaba en un profundo respeto por la naturaleza. Tenían una cosmovisión animista del mundo y estaban firmemente convencidos de que existía una conexión entre todas las cosas.
Se estima que cuando llegaron los europeos existían unas 300 cosmologías, por lo que el intento de entender las tradiciones y formas de pensar de los nativos americanos en masa, conduce inevitablemente a una simplificación y distorsión de aquella vasta y rica variedad.
No obstante, la mayoría de ellos creía en el “Gran Espíritu”, que también puede traducirse como “Gran Misterio” o “Gran Medicina”, una divinidad creadora que estaba presente absolutamente en todas las formas de vida y la naturaleza. Por eso, se esforzaban por estar unidos a esa Gran Armonía, cuidando, respetando y amando su entorno. Sin duda, esta idea nos remite al concepto del “Tao” que se encuentra en la base de muchas de las filosofías budistas.
Su manera de comprender la relación con uno mismo también es muy interesante y entronca con algunos de los principios de la Psicología Moderna. Los nativos americanos sabían que no existe una división entre la parte material y espiritual, y trabajaban para estar en contacto con su parte más intuitiva. Confiaban más en su sexto sentido y en el lado emocional, relegando a un segundo plano, por decirlo de alguna manera, la parte racional, que era característica del “hombre blanco”.
Muchas de las perlas de sabiduría de esta cultura, así como sus lenguajes, ceremonias y narrativas se perdieron a raíz de la invasión, conquista y genocidio que se cometió contra estos pueblos. Sin embargo, quien bucea en su historia encuentra grandes enseñanzas que tienen plena vigencia y que no solo podrían ayudarnos a vivir de manera más plena sino que también son excelente brújulas morales.

Refranes y frases de los nativos americanos

 
1. Nos movemos hacia adelante y nos transformamos en aquello en lo que pensamos – Donm Coyhis, Mohicano
La mayoría de las tribus de nativos americanos creían que las palabras y pensamientos tenían un enorme poder sobre el mundo. De hecho, consideraban que algunos conocimientos eran tan poderosos que podían llegar a ser peligrosos, por lo que su transmisión demandaba un proceso de instrucción e iniciación. Hoy sabemos que nuestra mente ejerce una poderosa influencia sobre nuestra realidad. Lo que damos por cierto, termina convirtiéndose en nuestra realidad, simplemente porque nos cerramos a otras opciones. Por eso, debemos tener mucho cuidado con nuestros pensamientos ya que pueden convertirse en una profecía que se autocumple.
2. Todo en la Tierra tiene un sentido, cada hierba cura una enfermedad y cada persona tiene una misión – Mourning Dove, Syilx 
Los nativos americanos pensaban que todas las cosas estaban interconectadas y, como tal, tenían una razón de ser en lo que podríamos llamar el “plano universal”. Muchas veces no somos capaces de captar el sentido de las cosas que nos suceden, lo cual nos provoca desconcierto y sufrimiento. En su lugar, deberíamos aprender a confiar un poco más y fluir con el curso de la vida. Todas las experiencias encierran un aprendizaje del que debemos apropiarnos, esa es su razón de ser, aunque a veces, imbuidos en la rabia o el dolor, no seamos capaces de comprenderlo.
3. No puedes despertar a una persona que finge estar dormida – Refrán Navajo
Solo podemos ayudar a aquellos que se dejan ayudar. Intentar lo contrario es nadar contra la corriente. Los nativos americanos sabían que cada persona debe recorrer su propio camino, no podemos hacerlo en su lugar. Por eso, podemos ayudarla a una persona a levantar su peso, pero no debemos sentirnos obligados a llevarlo en su lugar, ni siquiera le estaríamos haciendo un bien porque le arrebatamos la oportunidad de crecer y aprender de esa experiencia.
4. Cuando dudes, quédate quieto y espera. Cuando la duda se disipe, camina hacia adelante con valentía – Jefe Águila Blanca, Poncas de Wichita
La paciencia de los nativos americanos es proverbial. Por desgracia, es una de las cualidades que hemos perdido, sacrificada en el altar de la inmediatez. Sin embargo, también sabemos que tomar decisiones movidos por la prisa nos hará cometer errores de cálculo que terminaremos pagando caro. Por eso, ante la indecisión, lo más inteligente es aguardar, abrir la mente para poder captar todas las señales que necesitamos y solo cuando estemos seguros, tomar una decisión.
5. La fuerza, sin importar cuán oculta esté, siempre engendra resistencia – refrán Lakota
No podemos lograr nada bueno con la fuerza porque esta, a la postre, siempre genera una fuerza inversa, una resistencia. Esa resistencia puede adoptar múltiples formas, pero siempre implica la ruptura de algo y la negación al diálogo ya que la fuerza ha quemado muchas naves a su paso. La mayoría de las cosas siempre vuelven a su cauce, por lo que en muchos casos solo es necesario ser pacientes. Y cuando no sea posible, el diálogo y la persuasión son mejores herramientas.
6. No juzgues a una persona hasta que no has caminado dos lunas con sus mocasines – refrán Cheyenne
A veces somos de crítica fácil y comprensión lenta. Sin embargo, la mayoría de las críticas suelen esconder una ausencia de empatía, una incapacidad para ponerse en el lugar del otro y comprender las razones que le han llevado a tomar esa decisión. Toda crítica, para que sea constructiva, debe partir de la empatía porque solo desde la comprensión se puede brindar un consejo valioso para esa persona. No deberíamos olvidarlo.
7. No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez no quiera seguirte. Ven a mi lado para poder caminar juntos – Refrán Yuta
Los yuta eran excelentes guerreros y, aunque solo combatían los hombres, las mujeres desempeñaban un papel importante de apoyo en todas las batallas. Este proverbio que ha resistido al paso del tiempo nos transmite un mensaje muy importante para la vida, sobre todo en nuestras relaciones más cercanas: debemos aprender a acompañar sin invadir y amar sin poseer. Cuando de verdad queremos y estimamos a una persona, nuestro lugar está a su lado, no es necesario intentar sobrepasarla pero tampoco debemos quedarnos detrás.
8. Piensa lo que quieras pensar, pero no olvides que tienes que convivir todos los días con tus propios pensamientos – Refrán Sioux 
Este proverbio nos recuerda que, en nuestra mente, tenemos total libertad para que habiten todo tipo de pensamientos. Sin embargo, no debemos olvidar que no podemos huir de esos pensamientos, nos acompañarán día y noche y pueden convertir nuestra vida en una auténtica pesadilla o, al contrario, abrirnos la puerta a una existencia más sosegada y plena. Los pensamientos marcados por el odio, el rencor y la negatividad a quien más dañan es a su portador.
9. Es mejor tener menos truenos en la boca y más luz en las manos – refrán Apache
Muchos nativos americanos consideraban que participar era más importante que las creencias individuales de cada miembro de la tribu. De hecho, si algo asombró a los europeos fue la ausencia de adoctrinamiento sobre la existencia de una verdad. A pesar de que se discutían temas cosmológicos, la principal demanda a sus miembros era que participaran en las ceremonias y contribuyeran con su trabajo diario. Esto denota una visión más pragmática que en ciertas circunstancias nos vendría muy bien ya que debemos recordar que no somos lo que decimos sino, fundamentalmente, lo que hacemos.
 
10. Seremos recordados para siempre por las huellas que dejamos – Refrán Sioux
Los nativos americanos no creían que fuesen propietarios de nada, ni siquiera de la tierra que pisaban, pero eran conscientes de que tenían la misión de proteger esas cosas para las próximas generaciones. El presentismo en el que nos hemos imbuido en el último siglo nos ha hecho olvidar que también tenemos esa misión. Debemos recordar que, tanto a nivel individual como social, lo que sobrevivirá serán las huellas que dejemos. Por eso, debemos asegurarnos de dejar huellas en el mundo, no cicatrices difíciles de sanar.
11. Si nos preguntáramos más a menudo, el don del conocimiento llegaría – refrán Arapahoe 
Cuando éramos pequeños, pasamos por la etapa de los “por qué”. Luego, quizá porque no encontramos las respuestas que buscábamos o aquellas que satisficieran plenamente nuestra curiosidad, dejamos de plantearnos preguntas. El problema es que dejar de preguntar significa dejar de buscar y, por ende, cerrar las puertas al conocimiento. En su lugar, deberíamos retomar la actitud del niño, siempre dispuestos a preguntar, a cuestionarnos las cosas y preguntarnos por la razón de ser de todo.

12. No se necesitan muchas palabras para decir la verdad – Jefe Joseph, Nez Percé

La mentira necesita muchas ramificaciones para poder sostenerse, necesita ser apuntalada con muchas palabras y discursos vacíos de sentido. Sin embargo, la verdad a menudo ni siquiera necesita palabras para ser expresada y comprendida. Si aprendiésemos a relacionarnos usando las palabras adecuadas, que expresen exactamente nuestra verdad, podríamos evitar muchas malinterpretaciones y conflictos cotidianos.
13. Quien quiera hacer grandes cosas, no debería intentar hacerlas solo – Refrán Seneca
Una gran idea, un gran proyecto o una gran pasión, siempre necesita otras personas que sirvan de apoyo en los momentos difíciles, brinden nuevas perspectivas cuando estamos atascados o nos ayuden con todas esas tareas que no podemos asumir. Las redes de apoyo social han demostrado ser fundamentales, no solo para alcanzar grandes cosas sino también para nuestro bienestar. Por tanto, jamás debemos olvidar que necesitamos de los demás, y que estos nos necesitan.
 
14. La humanidad no ha tejido la red de la vida. Solo somos un hilo en su interior. Cualquier cosa que hagamos dentro de esa red, nos la hacemos a nosotros mismos porque todas las cosas están conectadas – Jefe Seattle, Duwamish
Aunque no siempre seamos conscientes de la conexión, lo cierto es que nuestras acciones tienen consecuencias, y en muchos casos esas consecuencias las sufriremos nosotros mismos. En la filosofía hinduista esta idea se expresa a través del karma, de manera que todo lo que proyectamos sobre el mundo, al final nos es devuelto. En el ámbito de la Psicología podría relacionarse con la profecía que se autocumple, las decisiones, pensamientos y actitudes que asumimos terminan desencadenando reacciones en los demás que, al final, sufriremos en carne propia.

15. Cuando te levantes en la mañana, da gracias por la luz, tu vida y tu fuerza. Si no encuentras un motivo para sentirte agradecido, la culpa es solo tuya – Tecumseh, Shawnee
Uno de los secretos de la felicidad, avalados por decenas de investigaciones en el área de la Psicología, es la sensación de gratitud. Del agradecimiento surge una profunda sensación de plenitud y bienestar. Este jefe Shawnee nos recuerda que existen muchas razones por las cuales sentirnos agradecidos, pero somos nosotros quienes debemos encontrarlas, nadie puede hacerlo en nuestro lugar.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/2017/11/frases-refranes-nativos-americanos.html
Anuncios

El juego del “YO”

“Solo hay lo que Es…
y lo que Es… simplemente Es.
El Absoluto no tiene ningún propósito, simplemente Es…
Y cuando se identifica con su propio reflejo (el mundo manifestado), se aleja del reconocimiento de sí mismo y cae en el olvido de sí mismo, generando así un falso personaje, el “yo”. Una identidad separada.
Aquí es cuando empieza el juego”.
(Extracto del texto)

Todo es un juego…
absolutamente todo es realmente un solo juego…
no hay nada más que descubrir…
no hay que seguir buscando…
todo lo que anhelas, ya está Aquí..
Tú eres Eso.

Estamos identificados con nuestro cuerpo físico…
tenemos la total creencia de que somos este cuerpo,
y también creemos que somos nuestros pensamientos,
los cuales derivan a nuestras emociones…
Basamos toda nuestra existencia en función de nuestras experiencias…
Todos los acontecimientos y situaciones, absolutamente todo lo que percibimos y experimentamos, nos lleva a crear nuestra historia de vida…
Por tanto, nos formamos una identidad basada en nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, emociones y nuestra historia…
Así es como nace el “yo”.

Pero, ¿quién es este yo?
Búscalo…
¿Dónde está realmente este yo? ¿Puedes encontrarlo?
¿Quién es este yo que observa cómo respiro…
Quién es este yo que observa cómo me visto, cómo pienso, cómo hablo, cómo me muevo?
¿Quién es este yo?
¿Es el cuerpo?…
No puede ser el cuerpo.
El yo no puede ser el cuerpo porque cuando vamos a dormir por la noche, durante el descanso, el cuerpo reposa y yo sigo experimentando historias, sueños… yo sigo ahí en medio de todas esas experiencias ilusorias mientras el cuerpo descansa sobre la cama…
Por tanto, yo no puedo ser el cuerpo. Y si no soy el cuerpo, ¿quién soy?
¿Dónde está el yo?…
Búscalo bien…
¿En qué lugar está el yo?… ¿Puedes señalarlo?

El yo no está en ningún sitio…
No puedo señalarlo…
no hay nadie ahí…
solo hay espacio, vacío, nada, silencio…
puedes comprobarlo por ti mismo…

¿Quién es el que está leyendo estas letras?…
Lo más probable es que tu respuesta sea “yo”…
Señalas a tu cuerpo, como diciendo, soy yo. Pero realmente, no eres tu cuerpo.
¿Quién es este yo?
¿dónde está el yo?
Búscalo…

¿Has podido encontrarlo?
Efectivamente, el yo no puede ser encontrado, pues no existe en realidad…
Todo, absolutamente todo es nada, vacío, es cero, es silencio..
pero al mismo tiempo, esta nada, este vacío, es todo…
Esta es la Gran Paradoja.
Todo es Nada y Nada es Todo…

Nada de lo que percibimos en el mundo de la forma existe en realidad… todo son apariencias, proyecciones de la misma Conciencia Pura, proyectada en infinitas posibilidades…
Del Vacío surge toda la creación…pero nada de lo que existe en las dimensiones manifestadas de la creación, nada es Verdadero, es tan sólo un reflejo…
Es como cuando me miro al espejo… cuando veo mi rostro reflejado en el espejo… ¿cuál de los dos es real y cuál es falso?…
El reflejo en el espejo es falso, es la proyección…

Lo mismo sucede con lo que Es (la Conciencia Pura, el Absoluto):
a través de la mente, se refleja a sí misma manifestándose en formas físicas… crea un reflejo manifestado de sí mismo… y se deleita tanto en tal reflejo que acaba creyendo que es el reflejo mismo… olvidándose que en realidad, lo manifestado es tan solo un espejismo… no existe como Verdad, sólo existe como apariencias. Igual que el reflejo de nuestro rostro en el espejo; existe pero es una apariencia.
Por tanto, todo lo que experimentamos, percibimos, son apariencias, son proyecciones…
Absolutamente toda esta vida que creemos vivir, es tan sólo un juego; el juego del experimentar…
y ¿qué propósito hay en este vivir, en este experimentar?
¿para qué estamos aquí?

Realmente, si profundizas en tu interior, puedes ver que no hay ningún propósito…
No hay en absoluto ningún propósito…
Solo hay lo que Es…
y lo que Es… simplemente Es.
El Absoluto no tiene ningún propósito, simplemente Es…
Y cuando se identifica con su propio reflejo (el mundo manifestado), se aleja del reconocimiento de sí mismo y cae en el olvido de sí mismo, generando así un falso personaje, el “yo”. Una identidad separada.
Aquí es cuando empieza el juego.

Así que mientras sigas creyendo que eres el cuerpo, tu identidad y tu historia, seguirás atrapado en esta esclavitud, llamada Samsara, maya o matrix, la cual te producirá todo tipo de sufrimiento.

Tener un cuerpo es la principal esclavitud, ya que todo, absolutamente todo lo que un ser humano debe hacer es alimentar su cuerpo… y para poder hacerlo, ha creado un sistema social en el cual se hacen todo tipo de actividades para “ganarse el sustento”…
Pero todo esto sólo forma parte del mismo juego…

¿Has deseado alguna vez poder dejar de participar en este juego?
En la infancia te ves obligado a estudiar para poder así, en la etapa adulta lograr un trabajo bien remunerado, para poder cubrir todas las necesidades que requiere el cuerpo físico…
¿Tanta esclavitud y tanto sufrimiento sólo para eso? ¿alimentar al cuerpo y tenerlo limpio y descansado?
¿Te has parado a pensar alguna vez cómo puedes liberarte de tal sometimiento y esclavitud?

La respuesta es la siguiente:
Mientras sigas creyendo que eres o tienes un cuerpo, y que todo lo que se tiene que hacer en la vida es esforzarse para poder alimentar el cuerpo y cubrir sus necesidades, estarás sometido bajo este juego y totalmente esclavizado…
Date cuenta de que todo esto es tan sólo el reflejo del espejo, no es la realidad… la Realidad eres Tú pero estás totalmente alejado de Ti Mismo…
Al creer que eres la apariencia manifestada, te has olvidado de Ti Mismo y por tanto, estás desconectado de Ti Mismo…
Mientras sigas desconectado, deberás jugar a este juego…
Pero cuando empieces a dejar de prestarle atención al juego y vuelvas tu atención hacia adentro… hacia lo que Realmente Eres… entonces Lo que Es te envolverá en un abrazo de Amor… y te fundirás en él.

Mientras eres un “yo”, alejado de Ti Mismo, Eso que Es, te quita el abrazo y entonces debes jugar al juego de esforzarse para poder alimentar el cuerpo…
Pero cuando dejas de prestar atención al mundo de las apariencias y tu principal enfoque es la Unión, la Devoción con Ti Mismo, entonces, Eso te envuelve en el abrazo y el juego se acaba…
El juego se acaba porque cuando vives unido al Ti Mismo, y tu prioridad más importante es Ser en Ti Mismo, solo entonces, es cuando todo te es dado para gozar en el Amor de Ti mismo.
Ya no hay separación… y al no haber separación, al no haber dos yoes (el Real y el que se refleja en el espejo), permaneces en la Abundancia y la Gracia que Eres… y todo se te es dado.
Solo un “yo” separado permanece en la carencia, debido a la sensación de ser separado de Todo.

Así que lo más importante y principal en este juego, es Reconocerte y Establecerte en lo que Eres Realmente.
Cuando pones esto como prioritario en tu vida, todos los “problemas” desaparecen y Lo que Es cuida de Si Mismo.

Fuente: Camino al Despertar – Autor no especificado

Reedición, título post: Freeman

Hermoso cortometrage animado para a prender a soltar el control

Sobre la necesidad de aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos.

En su libro To Have or To Be? (1976), el psicólogo, psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm habla sobre la diferencia entre el estado de tener y de ser. En el primero, la naturaleza de la existencia se enfoca en la propiedad privada, en tanto obtener como coleccionar objetos y, como tal, se goza del derecho a reclamarlo: “El modo de tener excluye a otros; no requiere ningún otro esfuerzo de mi parte que mantener mi propiedad o hacer uso productivo de él”. En el segundo, “Ser significa renovarse a sí mismo, crecer, dejarse fluir, amar, trascender de la prisión de un ego aislado, interesarse, estar presente, dar”.

Tohaveortobe

Ambos modos de existencia alteran la conducta y la actitud de una persona; en especial cuando se trata de los vínculos emocionales. Por ejemplo, mientras tener una relación implica que la otra persona forma parte de mi propiedad normalizando conductas de celos y envidia, ser o estar en una relación es una “actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, disfrutar a la persona, al árbol, a la pintura, a la idea. Significa traer a la vida su esencia. Es un proceso, de autorrenovación y autocrecimiento”.

Pero para Ser se requiere aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos. Para dejar en claro este mensaje, el diseñador Kaukab Basheer realizó un cortometraje de animación, cuyos protagonistas –un monje tibetano y su aprendiz– enseñan a Ser soltando el control y el apego.

Os compartimos a continuación Dechen:

 

Visto en: http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/11992-un-hermoso-cortometraje-animado-para-aprender-a-soltar-el-control.html

Carta para ti, que te encuentras en el mayor momento de debilidad en tu vida

Resultado de imagen de debilidad

Te veo tratando de sobrellevar el dolor, de ser dura, de convencer a todo el mundo que estás bien cuando realmente no es así.

Puedo ver a través de tus ojos inyectados de sangre y tu sonrisa forzada porque he estado allí, la mayoría de la gente ha estado allí.

Quieres mostrarle al mundo tu fuerza porque lo último que deseas es que la gente hable de cómo tu mundo se desmorona y tú junto con él. Quieres probar que eres dura, que puedes manejar lo que la vida te está haciendo, pero a veces no puedes con todo solo/a y está bien pedir ayuda.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo. Está bien ser débil, sentirlo, estar triste, pedir ayuda, de hecho, qué bueno que lo hagas. No tienes que embotellar todas tus emociones, ni mentir a la gente que amas. No tienes que ser fuerte para todos los demás cuando tu mundo se cae bajo tus pies. Los demás no siempre tienen que ser tu prioridad, a veces es necesario cuidar de ti misma en primer lugar.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo porque fingir puede ser agotador, mental y físicamente. Es difícil mantener la mentira cuando todo lo que quieres hacer es ponerle fin y decirle a la gente que realmente no estás bien. Porque la verdad, no siempre todo estará bien. Tienes permitido ser un desastre, estar triste, luchar, sentirte rota y confundida y perdida. Todas sus emociones y sentimientos son relevantes. Te lo prometo: admitir que estás luchando no te hace débil de ninguna manera.

Encuentra en tu vida a aquellos que te aman y te apoyan. Diles lo que te pesa, cómo te sientes, deja salir todo porque no mereces ser una prisionera de tu propia mente. No deberías fingir que estás bien cuando te caes en pedazos. Admitir que estás luchando puede ser una de las mejores cosas que hagas por ti; puede quitarte peso de encima, mostrarte quién está realmente contigo y ayudarte a entender lo que está pasando.

Se necesita verdadera fuerza para ser vulnerable, para abrirte a las cosas que te hacen sentir incómoda. Se necesita verdadero valor para admitir que tienes problemas y estás luchando, porque es difícil. Ocultar tus problemas y fingir que no te están comiendo viva, es la verdadera debilidad.

Lo más importante es que tienes que darte cuenta que eres tan humana como todos,  y podemos ser fuertes tanto como podamos manejar el dolor antes de que necesitemos pedir ayuda. Deja salir tus emociones, pide ayuda, habla de tus luchas porque te liberará de las cadenas que arrastras innecesariamente en este momento.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo, a veces solo necesitas que alguien tome parte del peso de tus hombros y te dé un descanso. Confía en los que amas, siente el dolor y date la oportunidad de cuidarte primero. No hay nada de malo en dejar que otros te carguen un poco por el camino, como has hecho tantas veces por ellos.

Visto en: http://www.latribuna.hn/2017/04/11/carta-ti-te-encuentras-mayor-momento-debilidad-vida/

Saber cuándo desistir

La vida no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Eso significa que para llegar más lejos y en mejor forma es necesario mantener cierto equilibrio: saber cuándo es momento de apretar el paso y cuándo es necesario ir más despacio o incluso detenerse para recuperar fuerzas. Sin embargo, lo cierto es que mantener ese equilibrio es difícil, sobre todo cuando median las emociones.

La trampa de la “inversión emocional”

Una de las trampas mortales en las que solemos caer es en la de la “inversión emocional”. En práctica, no queremos abandonar un proyecto, una relación de pareja o cualquier otra cosa a la que nos sentimos atados simplemente porque hemos invertido tiempo, esfuerzo y sentimientos en ello.
De hecho, se trata de una trampa muy común en el ámbito de los negocios. Una persona ha invertido tanto en una actividad que aunque esta ya no funcione y genere pérdidas, la persona se niega a reconocerlo y sigue invirtiendo a saco roto.
En el ámbito de las relaciones de pareja también ocurre. Muchas personas piensan que han pasado tantos años juntos que no tiene sentido separarse. Creen que perderán esa “inversión emocional”, y siguen inmersas en una relación que realmente les está desgastando y les arranca las ganas de vivir.
Este corto nos demuestra, de una manera inequívoca, que a veces no sabemos cuándo es momento de parar y seguimos obcecados con nuestra meta, sin darnos cuenta de que en ella puede irnos la vida. También nos muestra el enorme influjo que pueden tener los hábitos en las decisiones que tomamos, de manera que preferimos seguir apegados a estos, en vez de cambiar.

Desistir a tiempo no es fracasar

A pesar de que asociamos la palabra “desistir” con el fracaso o la falta de voluntad, lo cierto es que en algunas ocasiones es la decisión más inteligente. Hay que saber cuándo se puede seguir invirtiendo emocionalmente y cuándo ha llegado el momento de parar. Si no somos capaces de reconocer ese punto, podemos llegar a arruinarnos la vida, literalmente.
Afortunadamente, existen algunas señales que nos indican que quizá ha llegado el momento de cambiar rumbo:
 
1. Los resultados previstos están cada vez más lejos. Si estás dando lo mejor de ti y llevas tiempo esforzándote pero los resultados que esperas cada vez están más lejos, es probable que tengas que revalorar tus metas o el camino que has emprendido.
2. El desgaste que estás sufriendo no vale la pena. Cada meta suele representar un desafío, para alcanzar algo que realmente valga la pena, es necesario cierto nivel de compromiso y esfuerzo. Sin embargo, todo tiene un límite, por lo que si el desgaste que estás sufriendo es muy grande, quizá debas preguntarte si realmente tiene sentido seguir adelante sacrificándote.
3. Las circunstancias han cambiado. A veces puedes estar tan ensimismado en un proyecto o en una relación que pierdes de vista el contexto y no te das cuenta de que las circunstancias han cambiado, haciendo que tu esfuerzo sea en vano. Por eso, cada cierto tiempo, es conveniente detenerse y volver a valorar la viabilidad de tus objetivos.
Visto en: http://www.rinconpsicologia.com/2017/02/-tamano-smartphone-asertividad.html

Un impresionante corto nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños

La creatividad es una de las cualidades que más valora la sociedad pero también es una de las más escasas. Y no es raro ya que la escuela se encarga de arrebatárselas a los niños desde una edad muy temprana.
De hecho, la creatividad no es simplemente la capacidad para enlazar diferentes elementos que den lugar a una idea original y novedosa, la creatividad también es:
– Atreverse a ser diferente
– Arriesgar e ir más allá de los límites establecidos
– Confiar en el instinto
– Ser auténticos
– Desarrollar una visión diferente de la vida
Desgraciadamente, muchas de las escuelas están estructuradas de forma tal que se limitan a transmitir conceptos y teorías ya existentes, sin promover la reflexión. Los niños deben copiar y memorizar, no hay espacio para la creación.
En casa la situación no es muy diferente ya que los padres les exigen a sus hijos que obtengan buenas calificaciones en el colegio, lo cual significa seguir las reglas de una educación escolástica que no tiene en cuenta la individualidad.
De esta forma, en cierto momento se produce un fenómeno que podríamos denominar “amputación del yo”. El niño se va adaptando poco a poco al entorno en el que le ha tocado vivir, abandona sus sueños y comienza a acatar las normas que impone la sociedad porque comprende que de esta forma será aceptado y amado. Así se reduce considerablemente su “yo”.
Frases como “esa no es la respuesta correcta”, “jugar es una pérdida de tiempo” o “eso no es lógico” implican que la creatividad no encaja en el esquema general del mundo. Así los niños también terminan perdiendo la fantasía, la imaginación y la alegría, por lo que no es extraño que se conviertan en adultos grises que se sienten atrapados en un trabajo que no les gusta.

Deberíamos ir a escuela de adultos, no de niños

Cada niño es único y especial. No se puede juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol porque este vivirá toda su vida pensando que es estúpido.
La relación con los niños no debe ser de imposición sino de descubrimiento. No se trata de imponerles lo que deben ser sino de ayudarles a descubrir lo que son y lo que quieren ser. Los padres y los maestros deberían ser orientadores, compañeros de exploración y aventuras, más que figuras encargadas de establecer estándares imposibles.
Este precioso cortometraje nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños y nos hace reflexionar. Se trata de una producción animada codirigida por Rafa Cano Méndez y dirigida por Daniel Martínez Lara que se llevó el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Animación. Echadle un vistazo porque cada minuto vale la pena.

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

PARECE CADA VEZ MÁS USUAL QUE LA CONDICIÓN DEL TRABAJO SEA SUSTRAER VIDA A LAS PERSONAS QUE LO REALIZAN.

El trabajo es una condición inevitable de la vida. Dicho esto no como una condena, tal y como se entiende en el imaginario judeocristiano, sino más bien como una circunstancia propia de la existencia. Sea por la finitud de la vida, por el modelo económico en que vivimos o por la cultura en que nos desarrollos, por razones existenciales o de otro orden, es necesario trabajar, e incluso en las fantasías utópicas de quienes han imaginado un mundo sin jornadas laborales, el trabajo no desaparece, en buena medida porque éste representa un medio de realización para el ser humano, es decir, una forma de materializar su deseo, su propósito en la vida, el sentido que ha encontrado a la existencia y más. Por eso el trabajo es indisociable de la vida.

Con todo, en nuestra época y ya desde hace algún tiempo, el trabajo ha virado hacia las antípodas de esos fines trascendentes. La industrialización de la vida y la dinámica entre la producción incesante y el consumismo exacerbado han exponenciado la vacuidad de los trabajos. La conocida enajenación del proletariado notada por Karl Marx –el distanciamiento entre el trabajador y su labor cotidiana, el hecho de considerarse únicamente como una pieza más de la maquinaria– se ha acentuado en las últimas décadas, además con otro efecto: la enajenación de la propia vida.

No es sólo que el trabajo ha dejado de ser un medio de realización, sino que además parece ser ahora uno de los principales obstáculos para poder cumplir dicha realización en otros ámbitos de la vida. Para muchos, el trabajo es como un risco frente al cual están parados y que les impide regocijarse con el resto del panorama.

Trabajos que enferman

Para muchas personas, el primer precio que pagan por tener un trabajo es su salud. El cuidado del cuerpo decae poco a poco por la vía de una alimentación descuidada y la falta de actividad física. Comida rápida o chatarra, golosinas, bebidas azucaradas, son en muchos casos la dieta básica del trabajador promedio y, por otro lado, el ejercicio físico se desestima, se le llega a considerar algo prescindible, por más que nuestro cuerpo, por naturaleza o evolución, necesita moverse. ¿Te has preguntado qué efectos tendrán, de aquí a 10 años, los hábitos de salud asociados a tu vida laboral?

Trabajos que endeudan

Un elemento decisivo del capitalismo contemporáneo es la deuda, en prácticamente todos los niveles del sistema. El dinero ha consolidado su condición ilusoria al grado de que ahora es posible vivir sin ni siquiera verlo, por decirlo de alguna manera. A nivel personal y cotidiano, esto ha provocado el efecto un tanto irreal de vivir no con el dinero que se tiene, sino con aquel que se espera tener. La deuda, en un sentido simbólico, es asegurar para el futuro las condiciones presentes, negarnos por voluntad propia cualquier posibilidad de cambio.

Trabajos que esclavizan

El filósofo de origen coreano Byung-Chul Han ha llamado a la nuestra la “sociedad del rendimiento”, tomando esta palabra en el doble sentido de rendimiento como ganancia económica pero también como sinónimo de fatiga. Vivimos ahora agobiados, en apariencia, por el trabajo al cual nos dedicamos, por salir temprano de casa y regresar bien entrada la noche, por los pendientes que se acumulan y las tareas que no cesan.

Sin embargo, a decir de Byung-Chul Han, no es eso lo que nos rinde, sino algo más profundo: la autoexplotación a la cual nos sometemos voluntariamente. En su forma contemporánea, el capitalismo encontró la manera de que la explotación cuyo ejercicio antes recaía en un “amo” –un jefe, un patrón, un empresario, un gerente, etc.–, ahora esté en la conciencia misma del individuo, quien trabaja bajo la idea de que si no tiene lo que quiere es porque no se esfuerza lo suficiente –y bajo esa dinámica nunca se detiene a preguntar si de verdad desea aquello por lo cual dice estar trabajando.

Vivir bajo ese mandato deriva en fatiga y angustia. El sujeto que se cree “empresario de sí mismo”, que es amo y esclavo a la vez, vive aprisionado entre dos barreras: una, la de sus propias condiciones, que parecen siempre insuficientes; y otra, la de las condiciones externas, que lo animan a esforzarse por tener lo que nunca podrá alcanzar. Y no porque sea imposible tener lo que queramos, sino porque es imposible por definición en los términos que plantea el capitalismo.

El fin de la esclavitud –es decir, el comienzo de la libertad, de la vida auténtica– ocurre cuando podemos sacudirnos la dominación del amo, la lógica bajo la cual aprendimos a vivir, a desear, a amar, y descubrimos que tenemos lo necesario para ser no empresarios de nuestra vida, sino artífices de nuestra existencia, sujetos que viven en sus propios términos.

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan? ¿Será porque no estamos dispuestos a realizar el trabajo que implica la construcción de nuestra propia libertad?

Ilustraciones: John Holcroft

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2017/01/30/por-que-aceptamos-tan-facilmente-trabajos-que-nos-enferman-nos-endeudan-y-nos-esclavizan/

Reflexión para las fiestas del consumismo

Resultado de imagen de consumismo

Aunque para algunos esto pueda ser noticia, la Navidad originalmente era una fiesta religiosa en la que no figuraba en ninguna medida importante la costumbre de regalar objetos. Hábilmente, las marcas y las agencias de relaciones públicas han logrado transformar esta celebración en una fiesta del consumismo que dura cada vez más (ahora la fiebre navideña empieza meses antes). Ya que vivimos en una economía de crecimiento infinito, en la que se ha creado la ilusión de que es necesario consumir para generar prosperidad, el frenesí de consumo navideño se vive como una obligación y como una especie de aguerrida temporada de supervivencia para las marcas en la que se vale cualquier cosa.

El sitio Ecocentro ha hecho una interesante reflexión sobre esta situación, notando que: “No hay una relación entre el aumento indiscriminado de objetos y el aumento de la felicidad, una vez obtenidos los mínimos universales”. Asimismo, se hace énfasis en que detrás de la feria del consumo existen ciertos valores religiosos que son puestos en entredicho por la banalización del afecto que supone su mediación por los regalos materiales. No nos damos cuenta de que muchas veces buscamos llenar nuestro vacío psicoemocional, el cual se pone en relieve en estas fechas, con posesiones materiales, y al hacerlo caemos en las redes de manipuladoras compañías. Esto es, por supuesto, un problema psicológico y un problema ecológico, ambos interdependientes:

La cada vez más sofisticada ciencia publicitaria, que con las más novedosas teorías científicas sobre el cerebro y el mundo emocional convierten en consumidores compulsivos a niños, adolescentes, adultos, inventando nuevos nichos de mercado en perros y demás animales de compañía. Nadie se libra de su susurro tentador, “compra, compra y llena así tu vacío”. A mayor vacío interior, mayor fiebre consumista, en una espiral en la que no sólo se degrada el ser humano a su condición más inferior, de falta de dominio de sí, sino que en su degradación degrada la naturaleza que no soporta esa presión sobre sus ecosistemas, de los que se extraen los elementos para construir objetos cada vez más inútiles, programados para la obsolescencia, que implican en su producción injusticia laboral y social en los países del mundo a los que devolvemos, a cambio de su mano de obra barata para cambiar de armario cada temporada, nuestras migajas caritativas y nuestros residuos, que intoxican irremediablemente el mundo.

Antes de morir VIVE

William Shakespeare decía: “Siempre me siento feliz, ¿sabes porqué?. Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el alma de los cobardes, de los que no tienen razón. Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece. Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas. “No hay mal que por bien no venga”. Por eso, disfruta la vida que es muy corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe. Solo vive intensamente para ti y por ti. Recuerda: Antes de discutir-respira; antes de hablar-escucha; antes de escribir-piensa; antes de herir-siente; antes de rendirte-intenta; antes de morir-VIVE. La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades. Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haber perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido. Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias¡. Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro. Una persona fuerte sabe cómo mantener en orden su vida. Aún con lágrimas en los ojos, se las arregla para decir con una sonrisa “Estoy bien”.

15178986_10154691754302480_6870915276981805652_n