Yo nunca como pan comercial ¿Sabes por qué?

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Desde siempre ha sido para mí un placer recorrer los pasillos de los supermercados viendo los distintos tipos y formatos de pan en exposición.

Mi atención se centraba en panes de grano entero sin aditivos, conservantes, acondicionadores de masa y otros ingredientes ajenos al pan, sustancias químicas que por sus características lo vuelven poco recomendable para la salud. Sin duda sabía que estas sustancias añadidas para mejorar las características físicas y organolépticas, tanto en la producción como en la cocción comercial, eran insalubres cuando no directamente tóxicas. De forma que un alimento rico y saludable se convierte por la acción de la química industrial en un producto prescindible en nuestra dieta, y que si no es por una necesidad extrema, nunca debemos comprar. Te voy dar razones del por qué.

Los ingredientes del pan son harina, agua, sal y levadura. Estos cuatro ingredientes son la base de la panadería, pero incluso la levadura es innecesaria si se usa como fermento la masa madre. Cuando miramos el etiquetado de un pan de producción industrial es razonable preguntarse qué ingredientes de los que contiene son necesarios, y por consiguiente, qué hacen y para qué sirven todos esos otros ingredientes que se encuentran en el pan. ¿Para qué sirven, por ejemplo, el propionato de calcio, la amilasa, el dióxido de cloro y el clorhidrato de L-cisteína que encontramos en el pan industrial?

De todos es conocido que el pan siempre se ha hecho usando como levadura la masa madre. El uso de este fermento natural condicionaba la producción debido al largo proceso de fermentación, ya que implicaba varias horas en llevarse a cabo. Este espacio de tiempo necesario para que se produzca el acondicionamiento de la masa es un tiempo excesivamente largo para los objetivos establecidos por la producción industrial. La producción industrial necesita tiempos cortos, muy cortos, con lo que el proceso panificador había que acelerarlo, y para ello se acortó el tiempo de fermentación. ¿Y cómo se hizo?

Mediante la adición de productos químicos y enzimas a la masa, con lo que se acorta el tiempo de fermentación a solo dos horas, en vez de las 12 a 24 horas del proceso natural

Una enzima es una proteína que acelera una reacción metabólica. Se extrae de plantas, animales, hongos y bacterias.Los fabricantes de pan usan enzimas con dos objetivos fundamentales, hacer que la masa mantenga más gas y así poder producir un pan más ligero, y un segundo objetivo, permitir un pan más tierno por más tiempo después de la cocción. Ejemplos de enzimas panificadoras son la amilasa, que actúa sobre el almidón, y las proteasas, que lo hacen sobre el gluten. Las enzimas usadas en el proceso panificador pueden ser potenciales alérgenos y deberían venir identificadas en las etiquetas de la misma manera como figuran los principales grupos de alérgenos.

Los emulsionantes se utilizan ampliamente en la industria panificadora. Se usa el estearil-2-lactilato cálcico (SSL), el estearil-2-lactilato sódico (CSL) o el monoglicérido destilado. Proporcionan fuerza, volumen, flexibilidad, esponjamiento en la miga y suavidad en la corteza, dándole mayor duración a panes y bollería.

Los blanqueadores, como el dióxido de cloro o la azodicarbonamida, son utilizados para hacer la harina más blanca e impiden el envejecimiento natural de la misma.Se sabe que causan reacciones alérgicas en personas sensibles.El uso principal de la azodicarbonamida se encuentra en la producción de plásticos, como aditivo.

Los conservantes inhiben el crecimiento de mohos y otros microorganismos. El propionato de calcio es con diferencia el conservante más habitual en los panes comerciales

Las grasas mejoran el volumen del pan, dan suavidad a la miga y lo ayudan a durar más tiempo.Las grasas hidrogenadas son de uso común, aún estando asociadas a las enfermedades del corazón.

Como agente reductor se utiliza el hidrocloruro de L-cisteína. Se utiliza en la cocción para crear masas elásticas, especialmente para bollos de hamburguesa y perritos calientes. La fuente principal de materia prima para su síntesis son el pelo de animales y las plumas de aves.

El clorhidrato y el metabisulfito de sodio se utilizan como agentes suavizantes de la masa. Han sido identificados como posibles alérgenos. Otros aditivos usados son el sulfato y el cloruro de amonio, que junto a los fosfatos, se utilizan como fuente de alimento, nitrógeno y fosforo, a la levadura. El fosfato monocálcico y el carbonato de calcio se utilizan para compensar el agua blanda, que produce una masa blanda y pegajosa.

Todos los aditivos panificadores descritos son perfectamente legales independientemente de su potencial perjuicio para la salud. Y son usados masivamente por los fabricantes, que únicamente buscan obtener la máxima producción en el menor tiempo posible, maximizando de esta forma el beneficio. No tienen el más mínimo interés por la nutrición.

Después de años de revisión exhaustiva de las etiquetas del producto he llegado a tal punto de hastío que ni siquiera me molesto en leerlas, ya que con muy pocas excepciones, todos los productos de panadería y bollería industrial  tienen aditivos, en mayor o menor medida, sustancias químicas que no debemos incluir en nuestra dieta. Y ¿qué solución os planteo? Pues una muy sencilla, reconfortante y divertida, aprender a hacer nuestro propio pan, usando para ello los mejores ingredientes ecológicos que encontremos en el mercado. Consumiremos un pan sano, natural y de total garantía.

Visto en: http://www.bioecoactual.com/2017/04/27/nunca-pan-comercial-sabes/
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¡Ya basta de patentes sobre el pan y la cerveza!


no patents on beer breadNueva investigación: Más y más lagunas que permiten que las patentes se concedan a plantas de alimentos. 10 Abril 2017. – Se reclaman patentes sobre trigo, harina y pan, o tomates, lechuga y pepino como invenciones de la industria – estos son sólo algunos ejemplos de solicitudes de patentes en 2016.

Las solicitudes de patente se presentaron para abarcar la cría convencional sin que esté implicado ningún método de ingeniería genética. En la actualidad, se están solicitando más y más patentes sobre la cría convencional de plantas y animales, a pesar de que las instituciones de la Unión Europea declararan que esto es algo que quieren detener. A menos que se tomen las decisiones políticas, muchas de ellas tienen buenas posibilidades de ser concedidas por la Oficina Europea de Patentes (OEP).

La investigación emprendida por la iniciativa No Patents on Seeds! muestra que en 2016 se han presentado alrededor de 60 solicitudes de patentes sobre la cría convencional de plantas ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (World Intellectual Property Institution (WIPO), en Ginebra. Además fueron archivados alrededor de 50 otras patentes en base a la cría convencional y a métodos de ingeniería genética. En total, alrededor del 30% de todas las solicitudes presentadas en el sector de la fitomejoración se basaban en el fitomejoramiento convencional. Considerándolo todo, alrededor de 340 solicitudes de patente fueron presentadas en este sector. La mayoría de estas patentes serán examinadas por la OEP.

“Estamos viendo compañías como Monsanto, Bayer, DuPont, Dow AgroSciences y Syngenta presentando más y más aplicaciones en el fitomejoramiento convencional en Europa. Estas empresas no están desperdiciando su tiempo y dinero así como así sino que tienen la expectativa de que estas patentes les serán otorgadas”, dice Ruth Tippe, investigadora de No Patents on Seeds!

Las empresas que presentaron el mayor número de solicitudes de patente en plantas en 2016, fueron DuPont (38 solicitudes), Monsanto (22), Dow AgroSciences (16), Bayer (14) y Syngenta (7). La manera en que se formulan las recientes solicitudes de patente pueden tener consecuencias de gran alcance: Las empresas están presentando cada vez más solicitudes de patentes de información genética o características interesantes que tienen, por ejemplo, identificadas mediante el cribado de los genomas de las plantas. Si se conceden estas patentes, abarcan todas las plantas y generaciones posteriores de plantas con las mismas características, independientemente de cómo se hayan criado.

Entre estas solicitudes de patentes se encuentran las patentes sobre trigo, harina y alimentos derivados de la misma. Estas fueron presentadas por Arcadia BioSciences, una compañía estadounidense que colabora estrechamente con empresas como Dow AgroSciences.

Las empresas afirman que las mutaciones aleatorias y las variaciones naturales del genoma de plantas de trigo son su invención. Se supone que estos rasgos prolongan la vida de productos tales como granos, harinas y pan; y que así se convierten en invenciones pertenecientes a las empresas.

Arcadia reclama todas las mutaciones relevantes y variaciones genéticas en plantas de trigo, y todas las plantas de trigo con las características pertinentes, así como todos los productos alimenticios derivados de los mismos. La empresa tiene una buena probabilidad de que se le conceda la patente. En 2016, la OEP otorgó patentes muy similares a las compañías cerveceras Carlsberg y Heineken, que se basan en mutaciones aleatorias y  también cubren el proceso de elaboración de la cerveza y todas las bebidas derivadas de la misma.

“Las patentes otorgadas a Carlsberg y Heineken se están convirtiendo cada vez más en importantes precedentes. Sólo si se toman medidas políticas para impedir que se concedan patentes similares en el futuro, seran rechazadas la mayoría de las solicitudes”, dice Christoph Then, de No Patents on Seeds! “A menos que esto suceda, nosotros seguiremos viendo que la OEP apoya activamente la venta de nuestros recursos básicos de alimentos”.

De hecho, tal como ha descubierto No Patents on Seeds! examinadores de la OEP ya han comenzado a aconsejar a la industria sobre la forma de formular sus solicitudes de patentes para obtener más monopolios sobre las plantas en el futuro.

No Patents on Seeds! exige que los Estados contratantes de la OEP establezcan un proceso para detener las patentes sobre plantas y animales criados convencionalmente en su próxima reunión en junio. Ya se ha enviado un documento técnico con los cambios propuestos en la interpretación actual del derecho de patentes, al comité de Derecho de Patentes que se reunirá a finales de abril para discutir posibles soluciones. En la reunión, estarán presentes como observadores la industria y los abogados de patentes de organizaciones de los lobby, por lo tanto, No Patents on Seeds! también está solicitando acceso.

Fuente: No Patents on Beer – www.no-patents-on-beer.org