Detectan altos niveles del tóxico glifosato en la orina de todas las personas que han participado en un estudio en Francia

Por Miguel Jara

La organización francesa Générations Futures ha realizado un estudio sobre la presencia de glifosato, el herbicida tóxico más usado del mundo, en la orina de las personas. Los resultados son escalofriantes, todas las personas analizadas portan en su organismo este potencial cancerígeno y menos una, en dosis mayores de las permitidas en el agua de beber.

Lo que ha hecho esta organización del país vecino de España es analizar la orina de 30 personas de ambos sexos, de entre ocho y 60 años de edad, que viven en la ciudad o en el campo, con fuente de alimentación variable (ecológica o no, vegetariana o no).

Entre ellas se encuentran personalidades como la ex ministra de Ecología, Delphine Batho, la cantante Emily Loizeau, la locutora de radio Charline Vanhoenacker, el humorista Alex Visorek o la periodista y activista Marie-Monique Robin, autora de libros como La cosecha del futuro o El mundo según Monsanto.

¿Los resultados?: El 100% de las muestras analizadas contienen glifosato en una concentración mayor que el valor mínimo de cuantificación del test, es decir 0,075 ng/ml.

La concentración media encontrada ha sido de 1,25 ng/ml. El valor más bajo ha sido de 0,09 ng/ml y el más elevado de 2,89 ng/ml.

En casi todos los casos (29 de 30), la concentración es mayor que la concentración máxima admitida para presencia de un plaguicida en el agua de beber (0,1 ng/ml).

Esto demuestra una vez más que estamos contaminados por prácticas en el cultivo de alimentos nocivas. El glifosato es el pesticida más empleado en la Unión Europea (UE). Las pruebas científicas que han ido publicándose durante los últimos lustros documentan sus riesgos para la salud. Tanto es así que, en 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (organismo de la Organización Mundial de la Salud) clasificó el glifosato como “probable carcinógeno en humanos”.

We Move Europe, una organización muy orientada a la acción que tiene presencia en buena parte de los países de la Unión Europea (UE) ha lanzado una recogida de firmas para la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) que persigue prohibir el glifosato, mejorar la evaluación de los riesgos de los plaguicidas y reducir el uso de plaguicidas tóxicos en la Unión Europea.

Como comentaba en otro post sobre este tema, es que no podemos tomarnos ni una cerveza ya.

En un estudio realizado en el país de dicha bebida por excelencia, Alemania, se encontró en varias marcas de la bebida valores del tóxico que oscilaban entre 0,46 y 29,74 microgramos por litro y en el caso del más alto superaba en casi 300 veces el límite de 0,1 microgramo vigente para el agua potable.

El glifosato está en productos de gran consumo y si provoca graves enfermedades en el hígado de las ratas qué no provocará en humanos.

Sin embargo, el fabricante y principal productor del herbicida, la compañía Monsanto continúa con su trabajo de lobby y negacionismo del problema. Como hemos sabido hace poco, han salido a la luz varias cartas en el curso de una investigación judicial que revelan los lazos de la multinacional de los agronegocios con altos responsables de agencias reguladoras.

La compañía intenta ocultar lo que es evidente, que si se analiza a 30 personas y todas orinan el herbicida quiere decir que casi todos lo hacemos en los países donde se usa el producto nocivo. Así que a los que os guste mear en el campo no lo hagáis por favor, que podéis matar a las plantas.

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2017/04/24/detectan-altos-niveles-del-toxico-glifosato-en-la-orina-de-todas-las-personas-que-han-participado-en-un-estudio-en-francia/
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¡Ya basta de patentes sobre el pan y la cerveza!


no patents on beer breadNueva investigación: Más y más lagunas que permiten que las patentes se concedan a plantas de alimentos. 10 Abril 2017. – Se reclaman patentes sobre trigo, harina y pan, o tomates, lechuga y pepino como invenciones de la industria – estos son sólo algunos ejemplos de solicitudes de patentes en 2016.

Las solicitudes de patente se presentaron para abarcar la cría convencional sin que esté implicado ningún método de ingeniería genética. En la actualidad, se están solicitando más y más patentes sobre la cría convencional de plantas y animales, a pesar de que las instituciones de la Unión Europea declararan que esto es algo que quieren detener. A menos que se tomen las decisiones políticas, muchas de ellas tienen buenas posibilidades de ser concedidas por la Oficina Europea de Patentes (OEP).

La investigación emprendida por la iniciativa No Patents on Seeds! muestra que en 2016 se han presentado alrededor de 60 solicitudes de patentes sobre la cría convencional de plantas ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (World Intellectual Property Institution (WIPO), en Ginebra. Además fueron archivados alrededor de 50 otras patentes en base a la cría convencional y a métodos de ingeniería genética. En total, alrededor del 30% de todas las solicitudes presentadas en el sector de la fitomejoración se basaban en el fitomejoramiento convencional. Considerándolo todo, alrededor de 340 solicitudes de patente fueron presentadas en este sector. La mayoría de estas patentes serán examinadas por la OEP.

“Estamos viendo compañías como Monsanto, Bayer, DuPont, Dow AgroSciences y Syngenta presentando más y más aplicaciones en el fitomejoramiento convencional en Europa. Estas empresas no están desperdiciando su tiempo y dinero así como así sino que tienen la expectativa de que estas patentes les serán otorgadas”, dice Ruth Tippe, investigadora de No Patents on Seeds!

Las empresas que presentaron el mayor número de solicitudes de patente en plantas en 2016, fueron DuPont (38 solicitudes), Monsanto (22), Dow AgroSciences (16), Bayer (14) y Syngenta (7). La manera en que se formulan las recientes solicitudes de patente pueden tener consecuencias de gran alcance: Las empresas están presentando cada vez más solicitudes de patentes de información genética o características interesantes que tienen, por ejemplo, identificadas mediante el cribado de los genomas de las plantas. Si se conceden estas patentes, abarcan todas las plantas y generaciones posteriores de plantas con las mismas características, independientemente de cómo se hayan criado.

Entre estas solicitudes de patentes se encuentran las patentes sobre trigo, harina y alimentos derivados de la misma. Estas fueron presentadas por Arcadia BioSciences, una compañía estadounidense que colabora estrechamente con empresas como Dow AgroSciences.

Las empresas afirman que las mutaciones aleatorias y las variaciones naturales del genoma de plantas de trigo son su invención. Se supone que estos rasgos prolongan la vida de productos tales como granos, harinas y pan; y que así se convierten en invenciones pertenecientes a las empresas.

Arcadia reclama todas las mutaciones relevantes y variaciones genéticas en plantas de trigo, y todas las plantas de trigo con las características pertinentes, así como todos los productos alimenticios derivados de los mismos. La empresa tiene una buena probabilidad de que se le conceda la patente. En 2016, la OEP otorgó patentes muy similares a las compañías cerveceras Carlsberg y Heineken, que se basan en mutaciones aleatorias y  también cubren el proceso de elaboración de la cerveza y todas las bebidas derivadas de la misma.

“Las patentes otorgadas a Carlsberg y Heineken se están convirtiendo cada vez más en importantes precedentes. Sólo si se toman medidas políticas para impedir que se concedan patentes similares en el futuro, seran rechazadas la mayoría de las solicitudes”, dice Christoph Then, de No Patents on Seeds! “A menos que esto suceda, nosotros seguiremos viendo que la OEP apoya activamente la venta de nuestros recursos básicos de alimentos”.

De hecho, tal como ha descubierto No Patents on Seeds! examinadores de la OEP ya han comenzado a aconsejar a la industria sobre la forma de formular sus solicitudes de patentes para obtener más monopolios sobre las plantas en el futuro.

No Patents on Seeds! exige que los Estados contratantes de la OEP establezcan un proceso para detener las patentes sobre plantas y animales criados convencionalmente en su próxima reunión en junio. Ya se ha enviado un documento técnico con los cambios propuestos en la interpretación actual del derecho de patentes, al comité de Derecho de Patentes que se reunirá a finales de abril para discutir posibles soluciones. En la reunión, estarán presentes como observadores la industria y los abogados de patentes de organizaciones de los lobby, por lo tanto, No Patents on Seeds! también está solicitando acceso.

Fuente: No Patents on Beer – www.no-patents-on-beer.org

Monsanto obligada a pagar por haber envenenado una ciudad

Grandes victorias pueden ocurrir en lugares pequeños. La Corte Suprema de Virginia del oeste en los E.E.U.U. le dio un gran golpe algigante de la biotecnología Monsanto; luego de un largo juicio Monsanto se vio obligado a un acuerdo por el que tendrá que pagar $ 93 millones a la pequeña ciudad de Nitropor haber envenenado a los ciudadanos con productos químicos derivados de la fabricación de herbicidas en dicha ciudad.

monsantoo

El acuerdo fue aprobado el año pasado, pero los detalles se elaboraron hace tan sólo unas semanas por discrepancias de cómodebían repartirse las indemnizaciones.

El acuerdo obliga a Monsanto a pagar los 93 millones de la siguiente manera:

9.000.000 dólares se gastarán para limpiar los 4500 hogares contaminados con el polvo lleno de dioxinas que la planta esparció.

$ 21 millones se destinarán en pruebas médicas para ver si la gente ha sido envenenada con dioxinas.

Los ciudadanos serán monitorizados para tal envenenamiento por 30 años, y no sólo unos pocos meses.

Un adicional de $ 63 millones se deja reservado por si hubiese necesidad de pruebas adicionales.

Cualquier persona que vivía en la zona de Nitro entre 1 de enero 1948 y 03 de septiembre 2010 podra hacerse las pruebas de contaminación por dioxinas. Aunque deberá aportar pruebas de que vivía en la zona, serán elegibles para la prueba incluso si ya no viven en Nitro.Los empleados de Monsanto no son elegibles para cualquiera de estos beneficios.Se creo una oficina para registrar a las persona y realizar las pruebas la misma será supervisada por el abogado Charleston ThomasFlaherty, quien fue designado por el tribunal.

Los residentes tienen derecho a presentar demandas individuales contra Monsanto si las pruebas médicas muestran que sufrierondaños físicos debido a la exposición a las dioxinas.

Monsanto y la producción de Herbicidas Tóxicos en Nitro

Monsanto producía el herbicida tóxico llamado Agente Naranja en la ciudad de Nitro la dioxina es un subproducto químico de dicho herbicida. Se sabe que causa graves problemas de salud.

La fábrica que produjo el agente naranja fue inaugurada en Nitro en 1948 y se mantuvo en funcionamiento hasta el 2004, a pesar de que el uso de este herbicida en el pasado (en Vietnam y otros países asiáticos) fue fatal para millones de ciudadanos y veteranos de guerra que estuvieron expuestos al mismo.

“No hay duda de que durante y después de la guerra, muchos vietnamitas fueron contaminados por dioxinas del Agente Naranja. Es nuestra creencia basados en la investigación toxicológica y médica de muchos países; que esta dioxina probablemente dio lugar aefectos significativos para la salud en Vietnam. “- Arnold Schecter y John Constable

La gente de Nitro todavía tienen que llenar un registro para recibir los beneficios descritos en el acuerdo. Debido a la naturalezafundamental de este acuerdo histórico, los ciudadanos Nitro deben involucrarse por su salud y para establecer un precedente paraotras acciones que los agricultores y los consumidores de alimentos transgénicos en todo el mundo podrían librar contra Monsantoen el futuro para finalmente acabar con ellos .

Si suficientes de nosotros lo hacemos a la vez, incluso las infladas arcas de Monsanto se agotarán, y podremos disfrutar de un mundo sin ser envenenados diariamente.

Si bien este caso no involucró al glifosato, otra toxina letal utilizada en los herbicidas de Monsanto como RoundUp, seguramente pronto llegaran juicios similares, ya que se ha demostrado que el poder tóxico del glifosato es mucho mayor de lo que pregonaba la empresa.

Artículo recogido y traducido de: Natural Society

Francia se une al boicot de los productos alimenticios de Monsanto. Mira la lista completa

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El gigante de la industria Monsanto (que quizás pronto sea absorbida por Bayer) está vinculado a muchas marcas que disfrutamos día a día en nuestros hogares. La ONG Greenpeace ha establecido la lista de las marcas pueden comercializar estos productos transgénicos.

Esta lista de productos ha sido condenada por muchos consumidores franceses tras los escándalos de salud del gigante mundial de pesticidas en su propio país, donde ya fue condenado por la intoxicación de un agricultor francés

El etiquetado de los productos alimenticios convencionales para detectar la presencia o ausencia deOMG es casi inexistente. Para llenar este vacío, Greenpeace presentó a los fabricantes de alimentos un cuestionario sobre el uso de plantas modificadas genéticamente.

La propuesta presentada permitía que las ONG clasificaran estas marcas como un código de color:verde, para los que garantizan a no utilizar organismos modificados genéticamente; rojo, incluye aquellos productos para los cuales Greenpeace no puede garantizar que no contengan transgénicos. Podéis revisar esta lista, para realizar una compra más consciente.

El maíz Bt produce una toxina para matar a un insecto dañino del cultivo pero que también elimina a insectos beneficiosos. Se ha criticado por parte de la autoridad francesa competente en antibióticos, que se utilice un gen que otorga resistencia a los antibióticos. Pero es difícil escapar de los productos de la multinacional Monsanto, ¡están por todas partes en los estantes de los principales supermercados!

Incluso en los productos de higiene.

Miles de cajas fueron retiradas del mercado en Canadá y Francia después la investigación de la revista “60 millions consumateurs” asegurara que Tampax, Always y otras marcas de tampones y toallas femeninas podían contener “residuos altamente tóxicos”.

Una investigación reveló que el 85% de los productos con algodón en Argentina contenían glifosato, ahora un estudio de una revista francesa denuncia la presencia del herbicida en marcas como Tampax y Always.

Grupos de consumo han elaborado una lista de algunos productos que llevan ingredientes de Monsanto por si quieres boicotear las prácticas de esta empresa o por si simplemente no quieres tener nada Monsanto en tu plato.

Monsanto – marcas

Entre estos se encuentran las empresas Kraft Philipp Moris, Unilever, General Mills, Coca-Cola, PepsiCo y Procter & Gamble.

Bebidas Monsanto

Coca-Cola life.
Zumos de Capri-Sun, Topricana, Flora.
tés Lipton y cafés Maxwell. Nescafé.
Nesquik, Nescafé, Eko, Ricore

Productos del azúcar Monsanto

Los chocolates Lindt, Poulain, Cote d’Or, Dam, Milka, Suchard, Kinder y Toblerone.
Las galletas Cadbury y las galletas Pepperidge Farm.
Los productos de Brossard, Savannah.
El caramelo Carambar, y La Krema Vogienne.
La barra de chocolate Bounty.
Helados Häagen Dazs, Miko, Cartedor, Cornetto, Magnun y Ben & Jerry.
Los cereales de Kellogg, incluyendo Special K, Tesoro, miel Pop, Froties o All Bran.
Todos los productos para niños Nestlé y Danone.

Higiene y mantenimiento Monsanto

Los pañales Pampers. Tampax y Always.
Los geles de ducha, champús y desodorantes Pantene, Axe, Monsavon, Dove, Rexona y Timotei.
Pasta de dientes de señal. Todos los productos P&G. Williams.
Productos de limpieza Cif, Omo, Dash, Skip, y Cajoline Sun,
Desodorantes Febreze.

Salados Monsanto

Patatas Lays, Pringles y Doritos.
Las galletas de aperitivo benenuts y Bahlsen.
Las especialidades de queso Philadelphia.
Platos preparados de Mary, Findus, Tipiak.
El pan Jacquet. Maizena.
Sopas y sopas Liebig, Knorr, Royaco, Alvale.
Preparaciones mexicanas Old El Paso.
Salsas Heinz, Amora, Benedicta.
Los productos de la Uncle Ben.
Todos los productos de la marca superSol, HiperDino,
CashDiplo y NETTO

Esta larga lista de productos nos permite hacernos una idea de la cantidad de productos de consumo en el que se pueden encontrar los productos de Monsanto…

http://muhimu.es/

Bayer da un nuevo paso para la compra de Monsanto

El gigante farmaceútico incrementó su oferta hasta llegar a los 65 mil millones de dólares para el traspaso del mayor fabricante de semillas transgénicas del mundo.

El gigante farmaceútico Bayer ha dado otro paso en su intento por comprar Monsanto, mayor fabricante de semillas transgénicas en el mundo y que genera un amplio rechazo en la comunidad ecologista.

La empresa alemana aumentó su oferta y alcanzó los 65 mil millones de dólares, US$127,50 por acción, dos dólares más que en la oferta anterior (las negociaciones comenzaron en mayo).

“La adquisición de Monsanto será una gran oportunidad para crear un líder agrícola global (…). Esta transacción unirá las plataformas de Semillas y Tratamientos, Protección de cultivos, Biología y Agrigultura digital. En concreto, este negocio combinado se beneficiará del liderazgo de Monsanto en semillas y tratamientos y de la línea de productos de protección de cultivos de Bayer”, afirmó la empresa en mayo a través de un comunicado citado por BBC.

De concretarse la operación, Bayer y Monsanto controlarán el 30 por ciento del negocio de semillas y químicos agrícolas. En tanto, ChemChina y Syngenta estarán a cargo del 28%, DowDuPont (17%). Con esto, tres cuartas partes del negocio global estará en manos de tres grandes conglomerados.

Vale la pena mencionar que la empresa estadounidense históricamente se ha visto involucrada en una serie de prácticas poco éticas e ilegales. En algunos sitios ha tenido que pagar multas por corrupción y, como si esto fuera poco,algunos de sus productos han sido catalogados de cancerígenos.

Visto en: https://www.veoverde.com/2016/09/bayer-da-un-nuevo-paso-para-la-compra-de-monsanto/

La paradoja de Monsanto: ahora quiere producir orgánicos

leysemillas

La multinacional Monsanto ahora estaría por inmiscuirse en la producción orgánica, denuncian ambientalistas.

De esta manera, la principal compañía del agronegocio estaría estudiando la posibilidad de certificar semillas de hortalizas para atender a la demanda del creciente segmento de productores estadounidenses volcados a la producción sin agroquímicos, según una publicación del periódico Valor Económico de Brasil.

Sin antecedentes en la producción de orgánicos, sino que por el contrario, siendo el principal referente en la creación de eventostransgénicos y agroquímicos, la estrategia de Monsanto sería tratar a los “orgánicos” como un producto más del mercado.

Según manifestó Kenneth Avery, vice-presidente global para Vegetales de Monsanto, la intención es buscar la certificación de pocas variedades como tomate y pimentón, a fin de testear los productos.

Actualmente, la empresa cuenta con 25 especies de hortalizas (no orgánicas) en 150 países, facturando en 2015 unos US$ 816 millones, lo que significa una tasa de crecimiento del 12% anual.

A pesar de la falta de certificación y aprovechando la tendencia creciente en el consumo de productos orgánicos, las semillas de Monsanto ya son vendidas para productores de los Estados Unidos a precios más caros que las semillas transgénicas, según el portal brasileño.

Durante el primer trimestre de 2016, la venta de alimentos orgánicos en Estados Unidos superó los mil millones de dólares. Los productos que más salen son los que en las etiquetas tienen la frase: No OMG (alimentos manipulados genéticamente) y los consumidores están más atentos a esto.

“…la conciencia de las personas va aumentando y cada vez hay más rechazo a los transgénicos…”

Como la conciencia de las personas va aumentando y cada vez hay más rechazo a los transgénicos, quizás este “as en la manga” pueda salvar a Monsanto de su inminente ocaso. Aunque hay que ver si realmente esos orgánicos lo son y no son otro “engendro de laboratorio”.

Las grandes corporaciones como Monsanto, necesitan hacerse paso para ganar más mercado y -en consecuencia- diversifican su matriz de productos y buscan nuevas alternativas, como en el caso de los “orgánicos”, que son justamente la antítesis de lo que saben hacer.

Algunos “engendros” de Monsanto

RoundUp: Durante la década de 1970, Monsanto fundó su división Agricultural Chemicals, para producir herbicidas, y uno en particular: RoundUp (a base de glifosato, potencial cancerígeno reconocido por la OMS). La propaganda de Monsanto es que puede erradicar las malezas un día para el otro y por supuesto la mayoría de los agricultores lo adoptaron de inmediato. El RoundUp fue hallado en muestras de aguas subterráneas, así como en el suelo, y el mar, e incluso en las corrientes de aire y las lluvias, pero por sobre todo en alimentos.

Agrobacterium CP4: los técnicos de Monsanto descubrieron que cierta bacteria asociada a la fisiología vegetal, como hay muchas, era inmune al poder letal del glifosato. El fragmento genético de Agrobacterium -que le otorgaba ese poder- fue aislado posteriormente (mediante la manipulación del ADN) y los científicos lograron insertarlo en la semilla genética de soja. De ese modo crearon en 1996 una planta resistente al glifosato,
permitiendo una producción de nivel industrial pleno. El truco consiste en arrojar el glifosato y matar todas las plantas que pudiesen competir con el cultivo sin dañar a la soja, logrando así el máximo rendimiento por unidad de superficie.

Aspartamo (NutraSweet / Equal): fue descubierto accidentalmente durante una investigación sobre hormonas gastrointestinales. Se trata de un producto químico dulce que es producido a partir de las heces genéticas de la bacteria E. coli modificadas. En 1985, Monsanto adquirió la empresa que fabricaba aspartame (GD Searle) y comenzó a comercializar el producto con el nombre NutraSweet. Veinte años más tarde, el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. publicó un informe que enumera 94 problemas de salud causados por el aspartamo.

Agente Naranja: durante la década de 1960, Monsanto fue el principal fabricante del Agente Naranja, un herbicida /defoliante utilizado como arma química en la guerra de Vietnam. La fórmula de Monsanto tenía niveles de dioxinas mucho mayores que el Agente Naranja producido por Dow Chemicals, el otro fabricante (por lo que Monsanto fue el acusado clave en la demanda presentada por veteranos de la guerra en los Estados Unidos).

La lista es más larga, pero podemos dejarla acá y cada uno sacar sus propias conclusiones.

En su página web Monsanto habla de dos bandos. “El problema mayor con el debate sobre los cultivos ‘orgánicos’ y los ‘convencionales’ es que éste sugiere que sólo hay dos maneras de cultivar los alimentos: una manera “buena” y otra “mala”. Nada más lejos de la realidad”, enuncian en el portal de la trasnacional.

“…La buena es cultivar sin pesticidas, con fertilizantes orgánicos, sin contaminar el cielo y la tierra…”

Y sí, hay una “buena” y otra “mala” y a los hechos nos remitimos. La buena es cultivar sin pesticidas, con fertilizantes orgánicos, sin contaminar el cielo y la tierra. Y la “mala” es la que hace 20 años trajeron las grandes corporaciones del agronegocio con el método de siembra industrial y eventos transgénicos, que -a su vez- necesitan cada vez más agrotóxicos  para aumentar el “rendimiento” de los cultivos.

Estos agroquímicos -a su vez- está comprobado que son contaminantes y dañan la salud del hombre, los animales, las plantas y ponen en peligro al planeta Tierra.

Entonces claramente están  diferenciados los “dos bandos” y ciertamente cada uno puede elegir de qué lado quiere estar.

Visto en: http://www.wormsargentina.com/la-paradoja-de-monsanto-ahora-quiere-producir-organicos/

Ruleta genética

El documental creado por Jeffrey Smith, fundador del Instituto por la Tecnología Responsable, responde todas las interrogantes que documentales como El Mundo Según Monsanto no pudieron responder.

Revelando información nunca antes expuesta como la relación entre los productos con transgénicos y el aumento de enfermedades en Estados Unidos.

Temas como la vinculación entre el organismo gubernamental, Food and Drug Administration, y la industria biotecnológica, en especifico la multinacional Monsanto. Ruleta Genética esta basada en el libro del mismo nombre escrito por Jeffrey Smith, quien dirigió el film, el libro fue publicado en 2007 y logró alcanzar el estatus de bestseller.

La película ataca la noción de que existe un consenso en la comunidad científica que apoya a los organismos genéticamente modificados. Expone la “ciencia tabaquera” que existe dentro de la industria biotecnológico en donde las corporaciones realizan sus propias investigaciones y publican solo hallazgos que le convienen. Se expone el hecho de que hay un aumento de 58 millones de kilos de pesticidas en Estados Unidos desde la introducción de los transgénicos y se derrumba el mito de que el rendimiento de los cultivos aumenta.

Sin duda, el segmento más impactante de Ruleta Genética es el que explora el efecto de los organismos genéticamente modificados tiene sobre los niños. Aquí se habla del posible vinculo de los transgénicos con el autismo, la insólita cantidad de formula infantil que contienen productos con organismos genéticamente modificados, en especial la selección de formulas que regala el gobierno estadounidense mediante de su programa nacional, WIC.

Todo concluye con mostrando la campaña por etiquetar los productos que contienen transgénicos en Estados Unidos, donde los derivados de los nuevo cultivos de organismos genéticamente modificados se encuentran en cerca de 70% de los productos dentro del supermercado, la lucha esta más relevante que nunca, con 19 proyectos de ley presentados en 19 estados buscando etiquetar transgénicos, en especial, en California donde el proyecto de ley ha sido propuesto para plebiscito en la próxima elección.

Este es un documental fundamental que va mucho más allá del plano político y logra realmente dar soluciones y nos da las respuestas necesarias a todos para vivir una vida más sana.

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2016/07/04/ruleta-genetica-el-juego-de-nuestras-vidas/

Sobre las estrechas relaciones entre algunos científicos y las Corporaciones: entrevista a la periodista Carey Gillam

 Imagen: personalliberty.com

Durante casi 30 años Carey Gillam ha trabajado como reportera en el área de economía relacionada con las Corporaciones estadounidenses, los últimos 17 de los cuales lo ha hecho en la Agencia de Noticias Reuters, donde se especializó en escribir sobre alimentación y agricultura. En ese terreno se ganó cierta reputación por su escepticismo hacia los cultivos transgénicos ( organismos modificados genéticamente, OGM) y los pesticidas asociados a los mismos. Esta labor le ha llevado a recorrer todo el país, visitando a agricultores y ganaderos, laboratorios de alta tecnología y las oficinas de algunas de las Corporaciones Agroindustriales mayores del mundo.

Pero en los últimos años, el trabajo de Gillam ha resultado muy polémico a los ojos de algunos. Actuando a través de las redes sociales, por canales a veces un tanto turbios, estos críticos se han fijado en Gillam, junto con aquellos otros que tienen sus dudas sobre los alimentos transgénicos, los productos químicos que se utilizan en ellos y las Empresas que los comercializan. A medida que han aumentado los esfuerzos para que se etiqueten los transgénicos y que este asunto haya llegado al Senado de Estados Unidos, los ataques se intensificaron.

Recientemente dejó su empleo en la Agencia Reuters, pasando a desarrollar la labor de Directora de Investigación de la organización estadounidense Derecho a Saber, una pequeña organización sin ánimo de lucro financiada en buena parte por la Asociación de Consumidores de Productos Ecológicos, cuya misión es la de “conocer la verdad y actuar con transparencia” sobre la política alimentaria y la información que llega al consumidor. En el último año, Derecho a Saber ha presentado campañas en los medios de comunicación, ha solicitado información según la Ley de Libertad de Información para conocer las relaciones de algunos científicos aparentemente independientes con la Industria Biotecnológica. Artículos de Derecho a Saber han aparecido en The New York Times, en el Boston Globe y en Blomberg. En el mes de marzo, la Radio Pública de Chicago difundió unos documentos de Derecho a Saber sobre el profesor Bruce Chassy de la Universidad de Illinois, que no ha revelado el dinero que ha recibido de Monsanto.

En su casa de Kansas entrevisté a Gillam sobre estos temas, así como la creciente presión que está ejerciendo Monsanto en los últimos años. Esta en nuestra conversación, resumida.

Paul Thacker (PT).- Usted ha estado escribiendo sobre temas de agricultura desde hace casi dos décadas ¿Cuándo fue la primera vez que empezó a sentir la presión de Monsanto en las informaciones sobre los cultivos transgénicos?

Carey Gillam (CG).- La presión de Monsanto empezó en torno a 1999 o el año 2000, e incluso aunque no hablase de los cultivos transgénicos. Era el momento en el que Monsanto estaba en el proceso de transición de una Empresa de productos químicos, metida en varios litigios sobre los bifenilos policlorados (PCB), a una Empresa de productos químicos para la agricultura y las semillas transgénicas. También estaban fabricando el glifosato, ingrediente activo de su herbicida Roundup, y comercializaba la hormona de crecimiento bovino para las vacas lecheras. Había muchos interrogantes sobre todas estas cuestiones.

Monsanto hizo lo que hacen todas las Empresas sobre las informaciones de los periodistas: se enfadan, llaman al jefe, piden una rectificación o una aclaración. Pero su comportamiento era mucho más agresivo que otras Empresas. Me llamaban a casa, al teléfono móvil, y me acusaban de ser parcial. Querían saber por ejemplo si tenía leche ecológica en mi frigorífico (risas), ¿qué tipo de alimentación daba a mis hijos? Todo era un tanto extraño.

Por aquel entonces era conocido como Monsatán. Pero las cosas cambiaron cuando su equipo de comunicación empezó una campaña de relaciones públicas: invitaron a la gente a visitar su sede y pulieron su imagen para que resultase más favorable. Alrededor de 2012, cuando se solicitó en California el etiquetado de los alimentos transgénicos, pensaron más sus estrategias.

Su verdadera cara empezó a aparecer al mismo tiempo que surgía el movimiento a favor del etiquetado de los transgénicos y la votación de California. Un representante de la Industria me dijo que no podían seguir luchando Estado por Estado, tenían que resolver el problema a nivel nacional. Se formó una coalición de la Industria. Crearon un sitio web GMO Answers, con la ayuda de Ketchum P.R., para refutar las preocupaciones que se extendían por todo el país sobre los transgénicos.

PT.- Hay muchos sitios web y blogueros que atacan a cualquiera que critique las tecnologías de Ingeniería Genética o sus productos. Hay uno llamado Ciencia 2.0, o el Proyecto de Alfabetización Genética dirigida por Jon Entine ¿Quiénes son esas personas?

CG.- Bueno, habría que mirar hacia atrás, cuando Jon Entine, hace 10 o 15 años, tenía a Monsanto como cliente en las operaciones de relaciones públicas. Ha estado implicado en todo esto. O el caso de Bruce Chassy, profesor de Illinois, que administra un sitio web llamado Academics Review. Y dicen ser independientes.

PT.- Es interesante esa referencia a Academics Review. Si alguien pone en Google este nombre, una de las primeras cosas que aparece es la crítica hacia usted.

CG.- Derecho a Saber envió una solicitud, según establece la Ley de Libertad de Información (FOIA), sobre la Universidad de Chassy, y no pude contener la risa cuando leí los mensajes de correo electrónico. Él, Monsanto y un ex Ejecutivo de Relaciones Públicas de Monsanto enviándose correos electrónicos sobre la configuración de Academics Review, en el año 2010. Querían configurarlo para que sirviese como crítica hacia ciertas personas y el Ejecutivo de Relaciones Público mandó una lista de estas personas, aunque sólo como sugerencia. Ya tenían el nombre de dominio del sitio web y se lo transmitieron a Chassy. Un Ejecutivo de Monsanto dijo que no quería que se supiese que Monsanto estaba detrás de él (Risas).

Academics Review incluso fue detrás de la información publicada por The New Yorker sobre el ataque de la Industria a Tyrone Hayes, en Berkeley. De todos modos, la Radio Pública de Chicago ya había destapado que Bruce Chassy había recibido dinero de Monsanto a través de una fundación de la Universidad. Sólo había que seguir el rastro del dinero.

 PT.- Esto es interesante, porque Bruce Chassy ha criticado varias veces las solicitudes de la FOIA, incluso diciendo que se producía un acoso hacia los investigadores universitarios. El periodista Keith Kloor nunca ha escrito nada sobre la relación de Chassy con Monsanto. Keith Kloor también ha criticado sus artículos.

carey_gillamCG.- No sabía nada sobre Keith Kloor, ni siquiera le conocía, del mismo modo que no conocía a Jon Entine o a Bruce Chassy. Estas personas empezaron a dar señales de su presencia cuando la Industria Biotecnológica comenzó su campaña de relaciones públicas hace unos años para impedir que saliesen adelante las iniciativas de etiquetado. Fue entonces cuando comenzaron los ataques y las agresiones.

Alguien, no recuerdo quién, me llamó para que dejase de escribir mis crónicas. No sólo me he visto sometida a una gran presión, sino que seguí corriendo la cortina y vi a un grupo de individuos muy interrelacionado.

PT.- Hay un divertido incidente del que escribió Keith Kloor, sobre una conferencia en la Universidad de Harvard impartida por Calestous Juma. Durante la clase de Juma, Kloor discutió con él sobre el sesgo de sus informes. El Boston Globe escribió más tarde sobre los correos publicados a través de la FOIA, que demuestran que Juma redactó un documento normativo en apoyo de los transgénicos, en el que no dio a conocer su relación con Monsanto. Irónico, ¿no?

CG. Por supuesto (risas). Estoy un poco impresionada, porque es algo de carácter estratégico para Monsanto. Ese asunto del sesgo comenzó hace unos dos o tres años, cuando Monsanto comenzó a afirmar que la Ciencia ya lo había resuelto. Se supone que los periodistas debían decir que “la Ciencia ya había resuelto el tema de la seguridad de estos productos”. Eso es lo que quiere la Industria que se escriba, y se repite en muchos artículos publicados en los medios.

Si en mis artículos no seguía la línea marcada por la Industria Biotecnológica, hacían una llamada telefónica o enviaban un correo electrónico a mí o a mi editor. Así que tuve que tener mucho cuidado con la exactitud de cada palabra. No podían corroborarlo con los hechos, de modo que recurrían a lo del sesgo. No pudieron decir que estuviera haciendo mal las cosas, pero se quejaban de que no las presentaba desde ambos puntos de vista.

En febrero conocimos la noticia de que la FDA iba a realizar un estudio sobre la presencia de residuos de glifosato en los alimentos, una noticia que recogieron todos los medios del mundo. Y fui atacada por ello por los defensores de los transgénicos. No quieren que se publique nada que ponga el centro de atención en estos productos químicos o en sus cultivos.

PT.- Mark Lynas, de la Alianza de Cornell para la Ciencia, entabló en The New York Times un debate con una científica que trabajaba en el tomate Flavr Savr. Ella dijo que la modificación genética es sólo una tecnología y que cada producto debe evaluarse de forma individual. Resulta chocante que Lynas intente una línea de argumentación como esa. La Industria Farmacéutica nunca ha tratado de engañar a los consumidores diciendo: “Hay consenso sobre la seguridad de los productos farmacéuticos”. La gente diría: “¿Qué productos farmacéuticos?

CG.-Exactamente, hay muchos medicamentos, con diferentes usos y efectos secundarios. Si echamos un vistazo al glifosato, o Roundup, que es el herbicida más utilizado en algunos cultivos transgénicos, como el maíz, hay diferentes opiniones dentro de la comunidad científica sobre su seguridad y su impacto ambiental. La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, el año pasado constató que el glifosato probablemente sea carcinógeno para los seres humanos.

PT.- Derecho a Saber se ha enfrentado repetidas veces a las críticas de la  Union of Concerned Scientists por la presentación de solicitudes de Libertad de Información para saber acerca de los académicos que están financiados por la Industria Biotecnológica. Incluso se aconsejó en un correo electrónico de febrero del año pasado que sólo las personas podían solicitar esa información. Ignoraron esto, y ahora conocemos algunos correos electrónicos que muestran cómo algunos científicos participaban junto a Monsanto en contra de las leyes de etiquetado, atacando a otros científicos, y otras formas de publicidad a favor de las Corporaciones. Esta lista sigue aumentando.

CG.- No deseamos utilizar esto como una herramienta de presión, sino con otro enfoque. No publicamos direcciones de personas o información personal. Utilizamos esa información, la que es relevante, en la política pública.

Creo que necesitamos tener transparencia y saber qué relaciones hay de unos con otros y por qué se dicen ciertas cosas. De esta manera la gente puede tomar sus propias decisiones.

[Nota para los lectores: después de realizar esta entrevista, The Boston Globe informó que la Union of Concerned Scientists está tratando de impedir que se conozca cierta información sobre algunos científicos].

PT.- Junto con Charles Seife de la Universidad de Nueva York, escribí un artículo para una revista científica sobre la importancia de la Ley de Libertad de Información (FOIA) para la protección de las personas mediante la transparencia y el descubrimiento de aquellas prácticas científicas viciadas. Fuimos atacados de inmediato por todos los lados, incluyendo un cofundador de la revista científica que tuiteó que Seife era un “culo” y sugirió que algunos periodistas debieran de hacer públicos sus correos electrónicos. Todo muy surrealista. Luego la revista acabó retractándose de la publicación de nuestro artículo, pero The New York Times publicó otro artículo en el que prácticamente recogía nuestros planteamientos. ¿Por qué hay tanta hostilidad entre los científicos hacia estos asuntos?

CG.- Creo que esto resulta especialmente embarazoso para algunos científicos. Kevin Folta, de la Universidad de Florida, ha acusado a mi organización de tratar de arruinar su carrera, algo que es nuestra pretensión. Lo que pusimos en el disparadero, también The New York Times, era el dinero que procedía de Monsanto. Si no había nada malo en ello, entonces ¿por qué la Universidad decidió devolver ese dinero? Nosotros dimos a conocer esa información, también The New York Times, y la gente se horrorizó al saberlo. Si no había nada en los correos electrónicos, entonces ¿por qué la gente se escandaliza?

PT.- Pero no se trata únicamente de los científicos, Un periodista de Forbes reflexionaba sobre si las solicitudes de Libertad de Información sobre los científicos no resultan perjudiciales para la investigación académica. Me sorprendí al leer esto, y pensé: “¿Ahora también hay periodistas que critican una herramienta utilizada por los propios periodistas para destapar casos de corrupción?”. Tres días más tarde, la Associated Press publicó unos correos electrónicos internos que mostraban que Coca-Cola tuvo cierta influencia sobre los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Colorado. Destrozó su argumento.

CG.- Se cumplen 50 años de la aprobación de la Ley de Libertad de Información, y es a través de esta herramienta que se ha descubierto información con la que se puede proteger al público. A veces, las Agencias de Regulación y los grupos de presión no quieren que sepamos qué está sucediendo tras el escenario, cuando no están poniendo en primer lugar el interés público. La FOIA permite saber qué está sucediendo realmente.

PT.- El Proyecto de Alfabetización Genética de Jon Entine y Academics Review de Bruce Chassy han estado copatrocinando conferencias junto a las Universidades y han patrocinado a periodistas para que asistiesen y para estar en los paneles. Una periodista escribió sobre el carácter ético de esta situación, asistiendo ella misma en calidad de patrocinada, señalando que sólo desde hace poco hemos sabido sobre los vínculos de Bruce Chassy con Monsanto, gracias a la FOIA. Mirando en perspectiva, cree que no debiera haber asistido.

CG.- Una vez más hay que decir que se trata de una jugada brillante por parte de Monsanto. Si usted es un periodista joven, sin experiencia en informar sobre la Industria, no va a poder discernir que está siendo abordado por informaciones no necesariamente equilibradas ¿Cómo se puede saber esto?

La única razón por lo que lo sé es porque he estado en el asunto de los transgénicos desde su inicio. He visto su evolución y giros cómo a veces son aceptados y otras rechazados. He visto cómo hay productos que no funcionan, viendo oposición por parte de algunos agricultores y cómo estos eran silenciados.

Es trabajo de los periodistas saber algo más sobre todos estos giros. Algunos periodistas son capaces de hacer esto, pero otros no.

PT.- Su organización ha sido descrito en varias ocasiones como antitransgénicos.

CG.- No somos antitransgénicos, estamos a favor de la transparencia. En mi despensa hay varios alimentos que contienen ingredientes transgénicos. A mis hijos les encanta. Sin embargo, hay dudas sobre estos productos, y ha sido mi trabajo el hablar con conocimiento de causa, hablando con científicos, Agencias de Regulación, agricultores y la Empresas que los producen. No creo que los transgénicos sean intrínsecamente buenos o malos. Como cualquier tecnología, existen riesgos asociados a los beneficios.

PT.- Su organización está financiada por la Asociación de Consumidores Ecológicos, que ha solicitado una moratoria sobre los cultivos transgénicos.

CG.- No nos mantenemos al margen de los problemas de los cultivos ecológicos, ni nos centramos exclusivamente en los transgénicos. También entran dentro de nuestra consideración los antibióticos, la Industria de las bebidas y de los animales. Pienso que la Asociación de Consumidores Ecológicos quiere un contrapeso dentro de este escenario, en términos de información.

Todos los días recibimos llamadas de personas que nos hacen preguntas. Las personas se preocupan por los alimentos que consumen.

PT.- ¿Cree que Monsanto ha sido eficaz en la labor de ejercer su influencia en los medios de comunicación?

CG.- Hay una larga lista de temas sobre los que habla la Industria, de modo que lo puede reconocer fácilmente en los artículos. Las campañas de relaciones públicas de la Industria están afectando a los medios de comunicación ¿Puede la gente discernirlo? No lo sé.

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Paul D. Thacker es un escritor que vive en España. Con financiación del Centro Emond J. Safra de Harvard, esta trabajando en un libro sobre su presencia en el Senado de Estados Unidos, destapando la corrupción y la introducción de posibles reformas en la Ciencia.

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Procedencia del artículo:

http://www.huffingtonpost.com

Visto en: https://noticiasdeabajo.wordpress.com/2016/05/11/sobre-las-estrechas-relaciones-entre-algunos-cientificos-y-las-corporaciones-entrevista-a-la-periodista-carey-gillam/

Trece venenos de Monsanto

MONSANTO Y SUS PLANES DE DESPOBLACIÓN: Los propietarios de un monopolio se adueñan de un mercado al tomar el control del recurso e impidiéndole a otros el uso del recurso.
El barón JD Rockefeller refinó este método de monopolio con la Standard Oil, creó un cartel (un acuerdo entre empresas para evitar la competencia) y las empresas que no podían comprar o forzar dentro del negocio eran atacadas a través de prácticas extraordinariamente corruptas.
Para los planes de despoblación de la élite es fundamental dominar el mercado de las semillas, ya que esto significa dominar la alimentación mundial. Este es precisamente el objetivo del clan bancario a la sombra de la Corporación Monsanto, el cual está formado por las familias Rothschild, Rockefeller, Goldman Sachs, etc…

El proceso por el cual Monsanto se ha hecho con el control de las semillas del mundo es, desgraciadamente, muy simple.
Primero, con sus herbicidas y pesticidas infecta los campos de cultivo hasta hacer que la resiembra no produzca nada. Las semillas autóctonas de esos campos quedan inertes para producir nuevos productos. Paralelamente se declara que el control y producción de las semillas por parte de agricultores es inseguro de cara al control de la salud de la población.

Estos agricultores ven que sus semillas ya no valen para resembrar y las que sí valen son tachadas de inseguras y por tanto prohibidas en su uso. Así pues, el agricultor no tiene más remedio que comprar semillas a entes corporativos (Monsanto, Dow, Bayer, Dupont…) que sí las tienen y que imponen condiciones, restricciones y precios según sus propios intereses, al margen de que el control de la composición de las semillas queda bajo el absoluto control de estas corporaciones.

El monopolio más brutal de la historia industrial lo tiene Monsanto con las semillas transgénicas. Controla más de 80 por ciento de estas, porcentaje ampliamente mayor que el que detenta cualquier otra empresa en su campo, sea petrolera, química o informática, y avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas.
Para ello ha comprado empresas de semillas en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que es absolutamente imprescindible: Es la llave de toda la cadena alimentaria.

Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales (no transgénicas), lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados (al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden), obligar a todos a sembrar sus transgénicos.

Dos de las compras más significativas de Monsanto en los años recientes -que lo convirtieron en la más grande del mundo- fueron la mexicana Seminis (ex Savia y Grupo Pulsar) con lo que logró la mayoría del mercado mundial de semillas de frutas y hortalizas, y la de Delta & Pine Land, la mayor empresa de semillas de algodón y dueña de la primer patente de semillas suicidas Terminator.

Es evidente que avanzando por medios legales e ilegales -desde la contaminación transgénica y los juicios por patentes que hace contra las víctimas hasta el soborno de funcionarios y legisladores para que le otorguen autorizaciones y hagan leyes o reglamentos a su favor- Monsanto pretende apoderarse del mercado mundial de semillas. Para alcanzar este objetivo, Monsanto compró hace una década la compañía Agracetus, apoderándose así de una patente monopólica sobre toda la soya transgénica del planeta.

Esta patente la perdió el 3 de mayo de 2007 en la Oficina Europea de Patentes, como consecuencia de un litigio que duró 13 años, iniciado por el Grupo ETC junto a una coalición de organizaciones sociales y ambientalistas, que finalmente derrotaron a Monsanto. Pero en ese periodo, Monsanto usó y abusó de este monopolio para hacer juicios y amenazar desde productores a gobiernos, creando un monopolio de facto sobre la soya, aunque ya no tenga la patente.

Los trece productos más terribles creados por Monsanto:

1. Sacarina

2. PCBs

3. Poliestireno

4. Bomba Atómica y armas nucleares

5. DDT

6. Dioxinas

7. Agent Orange

8. Abono a base de petróleo

9. RoundUp

10. Aspartame

11. Hormona de Crecimiento Bovino (rBGH)

12. Cultivos Genéticamente Modificados OGM / GMO / GM

13. Las semillas Terminator

Visto en: http://barcelonaalternativa.es/trece-venenos-monsanto-ha-creado/