352 muertes por la vacuna del papiloma notificadas ante la Agencia Europea de Medicamentos

Resultado de imagen de vacuna meningitisTres asociaciones europeas de afectadas por la vacuna del papiloma, entre ellas la española, AAVP, se han reunido con responsables de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) para expresar su preocupación por cómo se ha llevado el proceso de evaluación de este fármaco y su posterior farmacovigilancia. Por contra, el Ministerio de Sanidad rehuye a la AAVP.

Los daños provocados por la vacuna del papiloma no han parado de crecer en todo el mundo y por ello han nacido numerosas asociaciones de afectadas. Esta semana, tres de ellas, la española citada, una irlandesa y otra inglesa se han reunido con varios técnicos de la EMA que les han explicado el procedimiento de revisión de seguridad de la vacuna que está desarrollando.

El Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) está estudiando dos graves reacciones adversas a la vacuna: el síndrome de dolor regional complejo y el síndrome de taquicardia postural ortostática.

Las asociaciones han manifestado sus preocupaciones sobre este proceso de evaluación ya que consideran que existe infranotificación de los daños provocados por medicamentos y en concreto en lo relativo a esta vacuna. Según Alicia Capilla, presidenta de la AAVP:

Como hemos podido experimentar las familias afectadas, en muchas ocasiones los médicos no notifican a los sistemas de farmacovigilancia de sus respectivos países las reacciones adversas con la vacunación del VPH y además la mayor parte de los ciudadanos no son conocedores de la existencia de este procedimiento”.

El no reconocimiento de los efectos adversos imposibilita la investigación y por tanto no existen tratamientos para curar ni tratar el síndrome post Gardasil y Cervarix (marcas de la vacuna del papiloma) que muchas jóvenes padecen.

Como afectadas -continúa Capilla- nos parece inaudito decir que esta vacuna no produce efectos adversos, como reiterados expertos e incluso autoridades sanitarias han declarado en España. Nos parece una temeridad y una falta de respeto hacia las víctimas relacionar todas sus dolencias con problemas psicológicos porque los síntomas que estas jóvenes padecen son los que están recogidos en la base de datos de la EMA, en la fichas técnicas y prospectos de estos productos.

Nos parece de una irresponsabilidad total que a día de hoy no se hayan encontrado tratamientos para estas afectadas”.

Las asociaciones han comentado con los responsables de la agencia europea el elevado número de notificaciones de reacciones adversas a esta vacuna, 45.222 (32.876 Gardasil y 12.346 Cervarix) a julio de 2015. Sobre todo las que acabaron en muerte (311 Gardasil y 41 Cervarix) y las notificaciones de enfermedades neurológicas ya que son las más notificadas (7.308 Gardasil y 2.848 Cervarix).

Estimamos que la revisión que realiza el PRAC debería incluir también la revisión e investigación de estas notificaciones”, concluye la presidenta de la AAVP.

La representante de las afectadas en España ha trasladado a los técnicos de la EMA la irresponsabilidad del Ministerio de Sanidad español, que se comprometió hace más de un año a volver a reunirse con dicha asociación para dar respuestas a todas las preguntas formuladas en un primer encuentro pero ahora rehuye a dichas familias.

Capilla también ha comentado cn la autoridad sanitaria europea el mal funcionamiento de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS):

No están siendo transparentes a la hora de contestar las peticiones de la AAVP, ni siquiera comunican el número de afectadas que hay en nuestro país. Los ciudadanos necesitamos a las autoridades públicas nacionales e internacionales en este tipo de casos, ya que nos están dando la espalda continuamente, primando intereses políticos y comerciales, en vez de sociales”.

Las tres organizaciones valoran de manera positiva su reunión en la EMA aunque consideran que el proceso de evaluación abierto es muy lento y debería ser más amplio.

Visto en: http://www.migueljara.com/2015/09/18/352-muertes-por-la-vacuna-del-papiloma-notificadas-ante-la-agencia-europea-de-medicamentos/
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CADA VEZ HAY MÁS PERSONAS CON ENFERMEDADES MENTALES, PESE A QUE CADA VEZ SE TOMAN MÁS ANTIDEPRESIVOS Y DEMÁS FÁRMACOS, LOS CUALES EVIDENTEMENTE NO ESTÁN FUNCIONANDO

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La ciencia ama la frialdad de los números y, si nos atenemos a las estadísticas, parece evidente que los medicamentos psicotrópicos no están funcionando. Tal vez esto se debe a que la psiquiatría y en general los investigadores de medicamentos aman más el dinero de las farmacéuticas que las realidades de los números.

En 2010, el investigador Robert Whitaker postuló en su libro Anatomy of an Epidemic que después de décadas de medicamentos para tratar enfermedades mentales éstos habían generado más efectos dañinos que positivos. Evidencia más reciente parece consolidar su hipótesis.

Datos del 2013 muestran que el 17% de los estadounidenses estaba tomando por lo menos un fármaco psiquiátrico, esto representa un aumento del 7% en menos de 5 años. Los antidepresivos encabezan la lista con hasta un 12% de adultos siguiendo un tratamiento con estos medicamentos.

El razonamiento para sostener esta enorme cantidad de prescripciones es que mejoran la salud mental. ¿Si no para qué tomarlos? Especialmente porque se ha demostrado que tienen numerosos efectos secundarios. Pero, en un reciente reporte, el profesor de psiquiatría de la Universidad de South Carolina, Edmund. S. Higgins, revela que en realidad la salud mental de los estadounidenses sigue deteriorándose, lo cual es “una verdad inconveniente” para el sistema médico.

Higgins apunta que el nivel total de las enfermedades mentales se ha incrementado y los índices de suicido se encuentran en el nivel más alto en 30 años; el abuso de opiáceos está en un nivel de “epidemia” y el número de personas que falta al trabajo por enfermedades mentales ha aumentado radicalmente. Higgins lo atribuye a una “falta de precisión y objetividad en diagnosticar y tratar las enfermedades mentales” y llama a incorporar nuevas estrategias. La falta de objetividad quizás tenga que ver con lo fácil y provechoso que es para la industria lidiar con todos los problemas simplemente recetando un antidepresivo –una supuesta panacea que, de hecho, no es mucho más efectiva que el placebo.

El principio básico de la medicina hipocrática es primero no dañar al paciente (primum non nocere), es decir, dado un problema, intentar no hacer más daño, incluso no hacer nada si se corre el riesgo de dañar más. Por supuesto, aquí entra el juicio del médico y en ocasiones evidentemente es necesario arriesgarse a un tratamiento más agresivo. Pero en la actualidad es más cómodo simplemente suprimir síntomas y lidiar con los efectos secundarios después, algo que también es mejor para el negocio.

Lo anterior no significa que los medicamentos psiquiátricos no tengan utilidad, sino que son usados en exceso y no son tan efectivos como se cree, por lo cual es importante incorporar otras estrategias. Recientemente un estudio mostró que la psilocibina (ingrediente activo de los “hongos mágicos”) es altamente efectiva en tratar la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer). El problema de esto es que es ilegal y solamente se requiere una dosis para ser efectiva, por lo cual no es buen negocio.

El periodista John Horgan en Scientific America, revisando los datos más recientes, concluye: “La psiquiatría estadounidense, en colusión con la industria farmacéutica, puede estar perpetrando el caso más grande de iatrogenesis (tratamiento médico dañino) en la historia”.

Visto en: http://pijamasurf.com/2016/12/es_hora_de_que_los_psiquiatras_se_den_cuenta_que_los_farmacos_danan_mas_de_lo_que_ayudan/

Dr. Peter Gøtzsche: la industria farmacéutica es crimen organizado

El Profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Master of Science en biología y química en 1974 y como médico en 1984. Es especialista en medicina interna; trabajó con la industria farmacéutica de 1975 a 1983, y en los hospitales de Copenhagen de 1984 a 1995. Con otros 80 compañeros, ayudó a fundar The Cochrane Colaboration en 1993 junto a Sir Iain Chalmers, y estableció The Nordic Cochrane Center el mismo año. En el 2010 fue nombrado profesor de Clinical Research Design and Analysis en la universidad de Copenhagen. Ha publicado más de 70 estudios en las cinco revistas científicas médicas más importantes del mundo, las “big five”, –BMJ, Lancet, JAMA, Annals of Internal Medicine y New England Journal of Medicine- y sus trabajos han sido citados más de 15.000 veces. Es uno de los metodólogos científicos más influyentes del mundo al ser co-autor de los protocolos más relevantes para acreditar los artículos médicos: CONSORT para los estudios aleatorizados (www.consort-statement.org), STROBE para los estudios observacionales (www.strobe-statement.org), PRISMA para las revisiones sistemáticas y metaanálisis (www.prisma-statement.org) y SPIRIT para protocolos de estudios (www.spirit-statement.org). Además es autor de tres libros fundamentales en medicina: Deadly medicines and organised crime: How big pharma has corrupted healthcare. London: Radcliffe Publishing; 2013 (Traducido al castellano); Mammography screening: truth, lies and controversy. London: Radcliffe Publishing; 2012; y Rational diagnosis and treatment: evidence-based clinical decision-making. 4th ed. Chichester: Wiley; 2007.

En esta pequeña entrevista, Gøtzsche expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica, a saber, que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que ello supone que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes. Es autor del libro, recientemente traducido al castellano, “Medicamentos que matan y crimen organizado”:

http://www.loslibrosdellince.com/cate…

http://www.cochrane.org/

Las farmacéuticas inventan trastornos y enfermedades mentales para tener gente adicta a sus productos

Peter C. Gøtzsche, autor de ‘Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud’ y ‘Psicofármacos que matan y denegación organizada’.

En 2013 Peter C. Gøtzsche publicó el libro ‘Medicamentos que matan y crimen organizado: cómo las grandes farmacéuticas han corrompido el sistema de salud ‘ (Libros del Lince, 2014), dondecargaba duramente contra el sector farmacéutico, que conoce como la palma de su mano tras haber trabajado ocho años en él. La obra, en la que acusa a las compañías farmacéuticas de amañar las conclusiones de numerosas investigaciones en beneficio propio, levantó una gran controversia al ser el profesor Gøtzsche una gran autoridad en materia de diseño de estudios científicos.

Hace pocos días ha aparecido en España su último libro, titulado ‘ Psicofármacos Que Matan y denegación organizada‘ (Libros del Lince, 2015), donde Gøtzsche aborda el campo de la psiquiatríamoderna y asegura que esta se ha simplificado hasta el extremo de limitarse a recetar los psicofármacos que la industria va lanzando al mercado. Siempre radical, aboga por abolirlos todos salvo en casos extremos, donde realmente se demuestre su aportación a la cura del enfermo. Para Gøtzsche, ansiolíticos, antidepresivos e incluso antipsicóticos se recetan sin tener en cuenta sus efectos dañinos.

El profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Máster de Ciencia en Biología y Química en 1974, y se licenció como médico en 1984. Es especialista en medicina interna, trabajó en la industria farmacéutica entre 1975 y 1983, y ejerció en hospitales de Copenhague entre 1984 y 1995. En 1993 contribuyó a la creación de la Cochrane Collaboration, una institución dedicada a revisar la veracidad de todos los estudios que se publican en el ámbito de la salud y así filtrar los intereses de las diferentes industrias en el negocio de la sanidad.

Su libro describe a los psiquiatras como profesionales dedicados a recetar medicamentos a los pacientes sin saber realmente si van a funcionar…

Una razón importante por la que la psiquiatría moderna está tan centrada en los fármacos es que la gente no sabe muy bien cuáles son ni sus beneficios ni sus daños. Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañadocon sus ensayos clínicos.

¿No existen psicofármacos de beneficios comprobados?

Mediante las revisiones de muchísimos estudios he podido comprobar que el beneficio de muchos psicofármacos es dudoso, pero en cambio no existe duda de que pueden causar daños graves, que pueden incluir el suicidio, el homicidio o la muerte por otras causas. Otro problema es que probablemente todos estos fármacos son susceptibles de provocar daños permanentes en el cerebro cuando se usan a largo plazo, pero los pacientes que los quieren dejar, por lo general cuentan con muy poco apoyo por parte de sus médicos.

La psiquiatría actual reduce los problemas psicológicos a desequilibrios químicos que pueden ser curados con fármacos. ¿Hay intereses de la industria detrás de esta gran simplificación?

El cuento sobre los supuestos desequilibrios químicos fue inventado por un médico hace 61 años y la industria farmacéutica lo abrazó de inmediato. No he encontrado ninguna investigación que acredite científicamente que un desequilibrio químico es la causa de problemas psiquiátricos. Es más: los psiquiatras más relevantes son conscientes de que esto es una mentira y sin embargo muchos de ellos, tal vez la mayoría, siguen utilizándola a fin de persuadir a sus pacientes a continuar con su medicación.

El sueño de una solución rápida nunca desaparece, pero no hay soluciones rápidas en psiquiatría y los fármacos son muy raras veces la solución a los problemas de la gente. La profunda ironía es que quizás no haya un desequilibrio químico implicado salvo el que crean los propios psicofármacos, que en muchos casos funcionan como drogas adictivas.

Yo tomé una actitud crítica respecto a estos fármacos; conseguí el acceso a estudios no publicados y fue entonces cuando me di cuenta de lo mucho que la industria farmacéutica, y en ocasiones también los psiquiatras, nos han engañado con sus ensayos clínicos.

¿Podríamos decir entonces que estamos frente a una industria que inventa enfermedades para crear adictos a sus productos?

No es desacertado asegurar que la industria farmacéutica inventa enfermedades para conseguir gente enganchada a sus productos. Dicho esto, es cierto que hay muchas personas que sufren problemas mentales severos y necesitan en ocasiones un apoyo en la medicación. Pero creo que tratar estos problemas sistemáticamente con psicofármacos solo empeora la situación. La forma en que usamos las drogas psiquiátricas hoy en día sin duda causa mucho más daño que beneficio.

El ‘trastorno bipolar’, el ‘TDAH’, el ‘trastorno obsesivo compulsivo’, etc., son palabras que han entrado en el lenguaje común. ¿Son tales diagnósticos una simplificación de los problemas de la persona para adaptarlos a la aplicación de ciertos medicamentos?

Una de las grandes tragedias de la psiquiatría moderna es que muchos trastornos psiquiátricos son causados por los psicofármacos que se usan para tratar otro trastorno anterior; es decir, son daños colaterales, o efectos secundarios si se quiere. Por ejemplo, los efectos secundarios de la medicación para tratar el TDAH (trastorno por déficit de atención) coinciden bastante con el cuadro de diagnóstico de un trastorno bipolar.

Lo mismo ocurre con la depresión: los fármacos antidepresivos pueden provocar síntomas que cumplen con los criterios para diagnosticar un trastorno bipolar, por lo que también en este caso muchas personas sufren de efectos secundarios de los antidepresivos. Pero esto a menudo no se detecta y, por lo tanto, estas personas pueden, además, ser tratados con medicamentos antipsicóticos o de litio, o ambos.

En mi libro explico por qué no debemos ver el TDAH como un trastorno psiquiátrico, y la razón por la que la que los psiquiatras deberían centrarse en los problemas del entorno de los niños (el TDAH es más frecuente entre niños) en lugar de decir que son los propios niños el problema. Los medicamentos para el TDAH no resuelven ningún problema; de hecho, parecen agravarlos a largo plazo.

Usted sostiene que la gran mayoría de los fármacos psicoactivos deberían ser abolidos. ¿Cómo se trataría, en tal caso, una psicosis grave?

Hubo una revisión Cochrane que comparó las benzodiazepinas con los antipsicóticos para tratar la psicosis aguda. La misma mostró que los pacientes se calmaron más rápido con la benzodiazepina. El tratamiento estándar es aplicar antipsicóticos, pero he preguntado a muchos pacientes que han probado ambos tipos de fármacos, cuál preferirían en caso de sufrir un nuevo brote psicótico.

Todos los pacientes, hasta el momento, me han dicho que preferirían una benzodiazepina. Y les comprendo, ya que las benzodiazepinas no son tan tóxicas y peligrosas como antipsicóticos. Pero también es posible tratar la psicosis severa sin ningún tipo de medicamentos psiquiátricos. Sé de psiquiatras eminentes en varios países que nunca han usado un antipsicótico para tratar una psicosis. Solo han aplicado la psicoterapia, la empatía y el amor.

Muestran a los pacientes que se preocupan por ellos, que los respetan y tienen un verdadero interés en ellos, y es bien sabido que este enfoque es eficaz.Antipsicótico es un nombre demasiado engañoso, ya que estos fármacos no curan a nadie en contraste con los antibióticos, que realmente pueden salvar la vida de las personas si tienen una infección bacteriana grave. No estoy convencido de que necesitemos antipsicóticos en absoluto, ya que son muy tóxicos.

¿De verdad cree que una persona con una psicopatía severa puede tener una buena calidad de vida solo con terapia y sin medicamentos?

Está perfectamente documentado que muchas personas con psicosis graves pueden tener una buena calidad de vida sin psicofármacos. En realidad, la pregunta correcta es : ¿Pueden los medicamentos psiquiátricos empeorar la calidad de vida de las personas en promedio? Actualmente, mi grupo de investigación está estudiando la calidad de vida con y sin antidepresivos.

Hay muy pocos estudios publicados a este respecto y no tenemos acceso a los estudios no publicados por la Agencia Europea del Medicamento, aunque sabemos que no son pocos. En nuestra opinión, está claro por qué tan pocos estudios han sido publicados: sus resultados no dejan en buen lugar a la industriafarmacéutica.

Visto en: http://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/medicamentos-psiquiatria-psicofarmacos-peligros_0_517249096.html

El negocio de la mala salud

La medicina moderna –como el negocio que es- necesita de la enfermedad como el panadero necesita de harina. Si un negocio se optimiza hasta los límites alcanzados en el neoliberalismo, se comprobará que el interés de la medicina moderna no sería curar, sino hacer la enfermedad crónica, permanente, o –al menos- siempre rentable.

El “paciente” se convierte en “cliente” en el momento en el que paga dinero por un servicio médico. ¿Cuántas formas tiene un médico moderno de perder un cliente? Dos: la curación y la muerte. Por lo tanto, se evitarán las dos a cualquier precio. Los tratamientos tenderán a ser prolongados, las altas médicas tenderán a postergarse, y las enfermedades tenderán a hacerse crónicas.

Visto en: https://periodismo-alternativo.com/2016/06/08/el-negocio-de-la-mala-salud/

Premio Nobel Richard J. Roberts denuncia la forma en la que operan las grandes farmacéuticas

Hace unos días publicamos una nota sobre datos revelados que muestran que las grandes compañías farmacéuticas en Estados Unidos gastan cientos de millones de dólares al año pagando a doctores para que estos promuevan sus medicamentos.  Para complementar reproducimios esta entrevista con el Premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts, quien señala que los fármacos que curan no son rentables y por eso no son desarrollados por las farmacéuticas que, en cambio, sí desarrollan medicamentos cronificadores que sean consumidos de forma serializada. Esto, señala Roberts, también hace que algunos fármacos que podrían curar del todo una enfremedad no sean investigados. Y se pregunta hasta que punto es valido que la industria de la salud se rija por los mismos valores y principios que el mercado capitalista, los cuales llegan a parecerse mucho a los de  la mafia. La entrevista fue publicada originalmente por el diario español Vanguardia:

 ¿La investigación se puede planificar?
– Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

– Parece una buena política.
– Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

– ¿Y no es así?
– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

– ¿Cómo nació?
– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

– Toda una aventura.
– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

– ¿Fue científicamente productiva?
– Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

– ¿Qué descubrió usted?
– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

– ¿Para qué sirvió?
– Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?
– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

– Le escucho.
– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.
– La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.
– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.
– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…
– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?
– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino
que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.
– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y
de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

– Hay dividendos que matan.
– Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que
propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?
– Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?
– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina
que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?
– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

– De todo habrá.
– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…

Biografía

Richard J. Roberts nació en Derby, Inglaterra, en 1943. Estudió inicialmente Química, posteriormente se traslada a Estados Unidos, donde desarrolla actividad docente en Harvard y en el Cold Spring Harbor Laboratory de Nueva York. Desde 1992 dirige los trabajos de investigación del Biolabs Institute, de Beverly, (Massachusetts).

Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1993, compartido con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN que no tiene nada que ver con la información genética. Pudieron describir que la información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.

Los primeros experimentos los realizaron sobre material genético de virus, particularmente de adenovirus.

Ambos llegaron a la conclusión de que el ARN ha tenido que preceder en la evolución al ADN.

Visto en: http://pijamasurf.com/2011/02/premio-nobel-de-medicina-farmaceuticas-bloquean-farmacos-que-curan-porque-no-son-rentables/

¿Por qué todas las farmacéuticas suben los precios de forma injustificada?

Un informe estadounidense asegura que todas las farmacéuticas elevan los precios de viejos medicamentos año a año, en subidas muy por encima de la inflación general. La forma de fijar el precio de los medicamentos tiene poco que ver con la de otros productos.

El fundador y director ejecutivo de Turing Pharmaceuticals, Martin Shkreli, se convirtió en una de las personas más odiadas del mundo tras comprar los derechos del Daraprim, el único fármaco autorizado para combatir una infección que afecta a personas con sistemas inmunológicos débiles, como enfermos de cáncer y sida, y subir su precio de 13,50 dólares (12 euros) la caja a 750 dólares (672 euros). Un aumento del 5.555%.

Shkreli defendió su decisión asegurando que no era una cuestión de avaricia, sino una medida necesaria para que el negocio fuera sostenible y que, además, no era el único que estaba acometiendo grandes subidas de precios. Al menos en esto último tiene razón.

Las tácticas de subidas de precios no están limitadas a unas cuantas ‘manzanas podridas’, sino que son bien conocidas en toda la industria

DRX, una compañía que compara precios de medicamentos para los seguros de salud, ha analizado la evolución en el coste en Estados Unidos de 3.000 fármacos de marca desde diciembre de 2014 hasta enero de 2015 y ha constatado que se dobló el precio de 60 de ellos y se cuadriplicó en 20 casos. Unos 1.100 fármacos sufrieron un incremento del 10%. Sólo 50 rebajaron su coste.

Aunque en España no rigen los mismos precios, que según un estudio de Wharton son por norma general consistentes con las diferencias de renta entre los países, nuestro país no se libra de este tipo de subidas. Aquí las farmacéuticas no tienen libertad para elevar a su antojo el precio de los medicamentos que están financiados por la Seguridad Social, y renegociar los precios con el Gobierno es muy complejo, pero lo hacen en cuanto tienen vía libre.

Sirva como ejemplo lo que ocurrió con los 400 medicamentos que el Gobierno decidió sacar de la financiación del Sistema Nacional de Salud en 2012. Al quedar excluidos de la financiación pública, los laboratorios responsables de estos productos tenían libertad para comunicar al Ministerio su intención de comercializar los mismos a un precio superior. Medicamentos populares como el Mucibron, el Mucosan, el Romilar o el Fortasec aumentaron su precio por encima del 100% en sólo un año. De los 400 fármacos sólo uno bajó de precio.

La forma en que las farmacéuticas fijan el coste de los medicamentos está siendo muy discutida en EEUU. Como aseguró el diputado demócrata Elijah Cummings, que preside un comité del Congreso estadounidense para estudiar la cuestión, “las tácticas de subidas de precios no están limitadas a unas cuantas ‘manzanas podridas’, sino que son bien conocidas en toda la industria” y “muchas empresas farmacéuticas se están llenando los bolsillos a costa de los sectores más necesitados de la población“.

De la misma opinión es Jim Yocum, vicepresidente ejecutivo de DRX, que apunta que las grandes subidas de precio “son una parte integral del modelo de negocio” de las farmacéuticas.

Subidas escandalosas

Entre las mayores subidas de precio acontecidas en EEUU, por detrás del Daraprim, se encuentran el Novacort, una crema mezcla de hidrocortisona y pramoxina cuyo precio se incrementó casi un 3.000% y el Alcortin A, una combinación de esteroides y antibióticos para tratar los eczema y las infecciones de piel: el preció subió un 1.860% durante el periodo analizado.

Entre las subidas de precio que afectarán a más pacientes se encuentra la del Crestor, un popular (y polémico) medicamento para tratar el colesterol cuyo precio se ha elevado un 15% para compensar la llegada de su versión genérica en mayo – algo que no ha ocurrido en España – . O la del Viagra que cuesta un 13% más que el año pasado, pese a que ya cuenta con competidores genéricos.

La compañía que ha efectuado, de largo, las mayores subidas ha sido Valeant, conocida por comprar los derechos para comercializar viejos fármacos.

Según explica Yocum, en EEUU todas las compañías farmacéuticas suelen cambiar sus precios de venta a finales o principios de año, pero en los dos últimos meses la subida ha sido mayor que en pasadas temporadas. Pfizer, por ejemplo, ha incrementado el precio de 24 fármacos en un 12%. Un portavoz de la compañía ha explicado a Bloomberg que los precios de catálogo no reflejan los descuentos ofrecidos a los gobiernos y aseguradoras, pero como explica Yocum, estos son por lo general el punto de partida en las negociaciones. “Aunque no consiguen obtener el incremento total del precio, consiguen una parte”, asegura.

La compañía que ha efectuado, de largo, las mayores subidas ha sido Valeant Pharmaceuticals International, conocida por centrarse en comprar los derechos para comercializar viejos fármacos genéricos y elevar sus precios. El precio de trece de sus medicamentos se ha doblado desde diciembre de 2014. Especialmente escandaloso es el caso del Isuprel, un fármaco que se usa para tratar las arritmias, cuyo precio subió en un 525% en cuanto la compañía se hizo con los derechos para comercializarlo y se ha elevado un 720% en todo el periodo analizado.

Las farmacéuticas siempre defienden estas subidas de precio (muy por encima de la inflación general) por los altos costes de investigación y producción que conlleva el desarrollo de nuevos medicamentos, pero es un argumento difícil de sostener, más aún cuando muchos de estos fármacos llevan décadas en el mercado. AstraZeneca vendió el derecho a comercializar en EEUU dos viejos medicamentos para controlar la presión arterial, Zestril y Tenormin, a Alvogenen enero de 2015. Tras esto, tal como constata el informe de DRX, sus nuevos propietarios incrementaron el precio en un 800 y un 600 por ciento, respectivamente.

El doctor Joan Ramon Laporte asegura que “El precio de los medicamentos es puramente arbitrario“. Una vieja historia

El incremento exagerado del precio de algunos medicamentos es un asunto de largo recorrido, que ha provocado grandes tensiones entre empresas, gobiernos y ciudadanos. En España todos recordamos la polémica en torno al Sofosbuvir, el medicamento para tratar la hepatitis C cuyo coste ascendía a 84.000 dólares por 12 semanas de tratamiento, un precio inasumible para el Gobierno español, que tardó meses en negociar una rebaja con la farmacéutica Gilead, propietaria de la patente.

¿Cómo se justifican precios tan elevados? Como reconoció Raymond Gilmartin, exdirector ejecutivo de Merck, a Marcia Angell, exredactora jefa del New England Journal of Medicine’, “el precio de los medicamentos no está determinado por los costes de investigación. Lo que lo determina, en su lugar, es el valor que tienen en cuanto a su capacidad de evitar y tratar una concreta enfermedad o dolencia”. En definitiva, si tu fármaco es el único que puede ayudar a un grupo de pacientes puedes elevar el precio hasta (casi) donde quieras.

El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo, depende por completo de cuánto estemos dispuestos a pagar.

Como explicó a El Confidencial Peter C. Gøtzsche, el médico danés autor de ‘Medicamentos que matan y crimen organizado’ (Los libros del lince), “gran parte de la investigación que permite el desarrollo de nuevos fármacos ha sido financiada por el dinero de los ciudadanos, que pagan las nóminas de los investigadores públicos. Si un medicamento es considerado un gran avance, la norma es que la compañía farmacéutica que se hace cargo del desarrollo de ésta cobre un precio obsceno, abusando de ese modo el monopolio que la sociedad le ha otorgado. El precio de un nuevo fármaco no tiene nada que ver con sus costes de desarrollo, pero depende por completo de cuánto estemos dispuestos a pagar por él”.

En 2010, un grupo de investigadores italianos analizó el mercado de lo que se conoce como”medicamentos huérfanos”, aquellos fármacos que se destinan a tratar enfermedades graves que afectan a muy poca gente y, por tanto, su comercialización resulta poco probable sin medidas de estímulo. Pero el precio es por sí sólo un incentivo suficiente. Según la investigación, publicada en el British Medical Journal, el coste anual de estas medicinas está inversamente relacionado con la prevalencia de la enfermedad.

En definitiva, nada justifica el precio de los fármacos más allá de la ley de la oferta y la demanda. ¿Y los costes de desarrollo? Según un informe del Congreso de EEUU redactado en 2000, “quince de los veintiún medicamentos más importantes aparecidos entre 1965 y 1992 se desarrollaron gracias al conocimiento y a las técnicas de la investigación financiada públicamente”.

Comentario: Las farmacéuticas son corporaciones, la salud de los “clientes” les importa muy poco, el objetivo es amasar la mayor cantidad de ganancias a como de lugar. Este tipo de entidades económicas encajan perfectamente en el perfil del psicópata ¿usted pondría su salud en las manos de un ente sin consciencia ni empatía?
Visto en: http://es.sott.net/article/45053-Por-que-todas-las-farmaceuticas-suben-los-precios-de-forma-injustificada

Farmacéuticas occidentales realizaron pruebas médicas en ciudadanos de Alemania oriental durante décadas

La República Democrática Alemana tomó la decisión de participar en los experimentos por razones financieras.

Durante la Guerra Fría, las compañías farmacéuticas occidentales probaban sus medicamentos en los habitantes de la República Democrática Alemana (RDA), revela un informe publicado en la página web del Instituto de Historia de la Medicina y Ética.

El informe se centra en el período entre los años 1961 y 1989, cuando cientos de alemanes orientales tomaron parte en los 900 experimentos médicos con los últimos fármacos producidos por 75 empresas de 16 países occidentales, entre ellos la vecina Alemania (RFA), EE.UU., Francia y el Reino Unido.

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Los expertos señalan que todos los experimentos médicos se llevaron a cabo sin violaciones sistemáticas y en conformidad con las normas vigentes en el siglo XX. No obstante, en la actualidad, estas reglas están siendo revisadas en la dirección del endurecimiento de los criterios y normas de ensayo para los medicamentos en los seres humanos.

Los investigadores no fueron capaces de demostrar si los participantes habían consentido formar parte en dichos experimentos. “Hay solo información fragmentada sobre las pruebas que los médicos contaron a sus pacientes”, dijo el jefe del grupo de investigación, Volker Hess.

Después de una serie de experimentos la medicación entraba en uso. Las pruebas se llevaron a cabo en colaboración con el Gobierno de la RDA, en particular con el Ministerio de Seguridad del Estado. La RDA tomó la decisión de participar en los experimentos por razones financieras.

Fuente: http://medizingeschichte.charite.de/forschung/arzneimittelforschung_in_der_ddr/
https://actualidad.rt.com/actualidad/202326-conejillos-indias-occidente-pruebas-medicas-alemania
Visto en : http://periodismo-alternativo.com/2016/03/19/farmaceuticas-occidentales-realizaron-pruebas-medicas-en-ciudadanos-de-alemania-oriental-durante-decadas/

Dr. Peter Gøtzsche: la industria farmacéutica es crimen organizado

El Profesor Peter C. Gøtzsche se graduó como Master of Science en biología y química en 1974 y como médico en 1984. Es especialista en medicina interna; trabajó con la industria farmacéutica de 1975 a 1983, y en los hospitales de Copenhagen de 1984 a 1995. Con otros 80 compañeros, ayudó a fundar The Cochrane Colaboration en 1993 junto a Sir Iain Chalmers, y estableció The Nordic Cochrane Center el mismo año. En el 2010 fue nombrado profesor de Clinical Research Design and Analysis en la universidad de Copenhagen.

Ha publicado más de 70 estudios en las cinco revistas científicas médicas más importantes del mundo, las “big five”, –BMJ, Lancet, JAMA, Annals of Internal Medicine y New England Journal of Medicine- y sus trabajos han sido citados más de 15.000 veces.

Es uno de los metodólogos científicos más influyentes del mundo al ser co-autor de los protocolos más relevantes para acreditar los artículos médicos: CONSORT para los estudios aleatorizados (www.consort-statement.org), STROBE para los estudios observacionales (www.strobe-statement.org), PRISMA para las revisiones sistemáticas y metaanálisis (www.prisma-statement.org) y SPIRIT para protocolos de estudios (www.spirit-statement.org).

Además es autor de tres libros fundamentales en medicina: Deadly medicines and organised crime: How big pharma has corrupted healthcare. London: Radcliffe Publishing; 2013 (Traducido al castellano); Mammography screening: truth, lies and controversy. London: Radcliffe Publishing; 2012; y Rational diagnosis and treatment: evidence-based clinical decision-making. 4th ed. Chichester: Wiley; 2007.

En esta pequeña entrevista, Gøtzsche expone las conclusiones a las que ha llegado en relación a la industria farmacéutica, a saber, que sus prácticas de soborno y corruptelas son de tipo mafioso, que los fármacos que venden en su mayoría se basan en principios pseudocientíficos y que ello supone que se antepone el beneficio económico a costa de la salud de los pacientes. Es autor del libro, recientemente traducido al castellano, “Medicamentos que matan y crimen organizado”:

http://www.loslibrosdellince.comhttp://www.loslibrosdellince.com
http://www.cochrane.org/