La sonata antiepiléptica de Mozart que ha cautivado a la neurociencia

En este momento escuchas la Sonata para dos pianos en Re mayor (o K448), compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart en 1781, cuando tenía sólo 25 años. Esta rápida y alegre melodía fue compuesta para que Mozart la interpretara junto a la pianista Josephine von Aurnhammer.

La obra K448 no es popular. No es la más conocida entre los amantes de la música clásica ni la más destacable (excepto por ser la única sonata para dos pianos que compuso). Pero esta pieza es popular entre un grupo de profesionales poco conocidos por su oído musical: los neurocientíficos.

En 1993 un equipo dirigido por Frances H. Rauscher publicó unos extraños resultados en la revista Nature. Idearon un experimento en el cual mandaban a diferentes voluntarios realizar tests de inteligencia espacial (esa que usamos para saber aparcar un coche sin chocar, o imaginar objetos con otras perspectivas).

Media hora antes del examen a un grupo de voluntarios se le ponían los 20 minutos de la sonata K448 de Mozart (que estás escuchando en este momento y fue elegida al azar), mientras que uno de los otros dos grupos realizaba técnicas de relajación, y el último grupo simplemente esperaba en silencio.

La sorpresa vino cuando los voluntarios que habían escuchado a Mozart sacaron mejores resultados en el test que los voluntarios de los otros dos grupos. Este estudio fue la primera prueba sobre la posibilidad de mejorar nuestras habilidades mentales con la música, y al fenómeno se le llamo efecto Mozart.

¿Existe realmente el efecto Mozart?

En los años siguientes varios laboratorios de todo el mundo trataron de repetir el experimento para comprobar si el efecto existía o era pura coincidencia, otros grupos daban por hecho que el efecto Mozart debía existir y que quizá pudiera afectar a otros procesos cerebrales, e hicieron nuevos experimentos para comprobar si la música afecta a la memoria o los mecanismos de atención de los voluntarios.

Mientras, el doctor Rauscher formulaba hipótesis sobre por qué se producía este efecto, y escribía libros para el público general que fueron muy aceptados en su momento. Con la salida de varios libros sobre el efecto Mozart, miles de entendidos del mundo de la música clásica aprovechaban para pregonar sus beneficios a los cuatro vientos.

Pero la ciencia siempre es inestable, y hacen falta años de experimentos para confirmar los nuevos descubrimientos. Antes de que empieces a pensar en reproducir esta canción mientras aparcas tu coche, debes sabes algo: el efecto Mozart, tal y como esta descrito, no existe. Ningún laboratorio logró repetir el experimento de Rauscher.

Eso no quiere decir que Rauscher hiciera trampa, sino que probablemente fue casualidad que viera este efecto, y si hubiera repetido él mismo los experimentos tampoco habría visto nada. La mayoría de experimentos buscando otros efectos de la pieza K448 tampoco dieron ningún resultado. Parece que el efecto Mozart estaba condenado a desaparecer… pero no.

Porque, y hay varios estudios que lo confirman, la canción que escuchas en este momento es capaz de evitar los ataques epilépticos.

La sonata antiepiléptica

El equipo de Rei-Cheng Yang ha dedicado los últimos años a descubrir el alcance que tiene el efecto Mozart en la epilepsia. En 2010 publicaron los resultados de un experimento en el cual sometían a 58 niños con diferentes tipos de epilepsia a sesiones de escucha de Mozart, comprobando que el número de crisis epilépticas y la duración de las mismas disminuían durante y después de la pieza musical.

En los últimos años se han realizado estudios clínicos más serios para demostrar este fenómeno, y se ha visto que funciona también en modelos animales con epilepsia.

Esto NO significa que sea la cura contra la epilepsia, sino que es capaz de disminuir el número de crisis en ciertos tipos de epilepsia. De hecho, los medicamentos antiepilépticos son mucho más eficaces que esta melodía, pero la pieza K448 tiene tan pocos efectos secundarios y es tan fácil de suministrar que merece la pena probar su efecto.

Hay dos misterios que varios grupos de científicos tratan de resolver en la actualidad: ¿Por qué esta melodía y no otra? Se ha probado con otras piezas de Mozart y con otros autores clásicos, pero la K448 es la pieza produce un efecto terapéutico mayor (y eso que fue escogida al azar en un principio).

Se cree que esta melodía tiene los patrones musicales concretos para disminuir las crisis, aunque no se sabe exactamente por qué. Otra pieza musical que provoca un efecto similar es una obra moderna del compositor griego Yanni llamada Acroyali/Standing In Motion, y que tiene una partitura similar a K448 en términos generales.

Ya se empieza a buscar una explicación sobre el efecto antiepiléptico de esta canción. Algunos autores piensan que K448 es capaz de cambiar de una manera sutil las conexiones de nuestra corteza, inhibiendo la propagación de la señal epiléptica por nuestro cerebro. Esta frase parece muy sofisticada pero no lo es tanto: cada vez que estudias, lees algo, ves las noticias, etc. en tu cerebro se modifican algunas conexiones.

Otra explicación que se ha extendido es la relajación que puede producir esta pieza musical. Sí que está demostrado que la música clásica es capaz de relajarnos y disminuir nuestro estado de alerta.

En determinadas epilepsias, los ataques son más frecuentes con el estrés, y recordemos que los ensayos clínicos que han confirmado el efecto son hechos en niños. Niños con un juego de ventosas en la cabeza en un hospital extraño. Quizá la K448 les ayude a desconectar y relajarse durante el experimento.

El artículo termina pero la música continua, aprovecha la oportunidad y desconecta del mundo mientras escuchas el resto. ¿No crees que podrías aparcar un coche ahora?.


Fuente con Licencia CC4.0: Neuronas y Centellas – Mozart K448 (o la sonata antiepiléptica) por Daniel Gómez.

 

La era de la estupidez – Documental

La era de la estupidez (Age of stupid) es un documental dirigido por Fanny Armstrong, una documentalista británica, activista contra el cambio climático. Desde el comienzo la película advierte que lo que mostrará del futuro está basado en predicciones científicas y que lo que se verá del presente son imágenes verídicas, documentales. Tras esa advertencia la película shockea con un planeta Tierra devastado en el año 2055. Australia está en llamas. Las Vegas cubierto por la arena. El ártico es un océano fuera de control y sin hielo. Londres está bajo el agua. El Taj Mahal, en India, destruido por vaya a saber qué guerra.

En la película, el británico Pete Postlethwaite (“el mejor actor del mundo”, según Steven Spielberg), es un archivista que se encargó de preservar todo aquello que ya desapareció de la faz de la Tierra en una base elevada cientos de metros sobre el océano Ártico. En esta especie de Arca de Noé del futuro conviven embalsamados los animales que jamás volverán a caminar sobre el planeta con los documentos y piezas que registran miles de años de historia humana. Allí el archivista graba un mensaje para la posteridad, revisando imágenes documentales y periodísticas del año 2007, tratando de comprender qué hacía el hombre mientras destruía el planeta y se encaminaba hacia su final.

“No fuimos la primera forma viviente en desaparecer. Pero lo que es único es que lo hicimos sabiéndolo. ¿Qué es lo que eso dice sobre nosotros? La pregunta que me he estado haciendo es ¿por qué no nos salvamos cuando pudimos hacerlo?”, dice apesadumbrado mientras graba su video con la esperanza de que alguien, en algún lugar del espacio escuche su historia y no repita nuestros errores

El Planeta Libre (1996) – Película Completa

¿Por qué la prohíben (UE)?:

POR QUE TE OFRECE UNA ALTERNATIVA AL ACTUAL MODELO DE DESCOMPOSICIÓN SOCIAL. Básicamente se trata de dar una bofetada a las prácticas cotidianas que tiene nuestra civilización, como es el caso del uso del dinero, nuestra relación con la naturaleza, con las propias personas, las costumbres, las necesidades, etc… Colocando estos aspectos en una postura ambigua, obsoleta, añosa, inservible, absurda, hasta ridícula… en fin!… aspectos que como seres humanos nos hacen reflexionar. Estamos despertando o al menos dándonos cuenta que somos idiotas útiles en esta sociedad consumista de la que hacemos parte. Vivimos atrapados en el consumismo y siempre insatisfechos pues los medios nos presentan cosas que no necesitamos como si fueran indispensables. No hay dinero que alcance para satisfacer al hombre de hoy, y eso conduce inevitablemente a la depresión y al deterioro de los recursos naturales.

Érase una vez…Un grupo de avariciosos y enfermos de codicia (NWO), usaron el miedo para arrancarnos de la naturaleza y meter a los sencillos en ciudades para ser esclavizados de por vida. hay que liberarse de la rueda: trabajo-consumo y volver a la naturaleza… Suena simple, verdad?.

Una película para despertar.

La belle verte (Planeta libre) es un pequeño y lejano planeta que en el año 6000 su sociedad está tan avanzada que han prescindido del dinero y todos los objetos materiales, viven alrededor de 250 años, se comunican telepáticamente y están en contacto completo con la naturaleza, lo que necesitan lo logran utilizando sus ondas cerebrales.

En la reunión anual del planeta, donde intercambian sus producciones y deciden comunitaria mente sus viajes, surge siempre la misma pregunta: “¿alguien quiere ir a la Tierra?” Nadie se atreve a hacer el viaje a este peligroso y primitivo planeta, hasta que Mila, la hija del último hombre que visitó la Tierra, se presta como voluntaria.

Al llegar, se producen cambios en la manera de ver el mundo en la gente con la que se relaciona…A través de Mila, descubrimos con humor nuestra sociedad, sus aberraciones y las asombrosas cosas que pueden pasar cuando uno se “conecta” con otra realidad, en otro nivel de conocimiento.

¡Comparte esta película! ¡Desprográmate!

Para latino-américa :”Planeta libre”

País: Francia
Año: 1996
Actores: Vincent Lindon, Coline Serreau
Director: Coline Serreau
Música: Coline Serreau
Escrita por: Coline Serreau
Fotografía: Robert Alazraki AFC
Duración: 90 min.

Colgate, Palmolive, Johnson&Johnson y Pepsico deforestan Indonesia

Greenpeace publica un ranking de 14 multinacionales que demandan aceite de palma y advierte que todavía queda mucho camino para romper el vínculo entre ese producto y la deforestación. Indonesia ha perdido una superficie de selva del tamaño de Alemania, una amenaza para los animales en peligro de extinción, como los orangutanes.

La expansión de las plantaciones de palma aceitera para suplir la demanda internacional de aceite de palma sigue siendo una de las principales causas de la destrucción de la selva de Indonesia. Dos años después de que las grandes corporaciones consumidoras de aceite de palma hicieran público su compromiso en la lucha contra la deforestación, Greenpeace ha evaluado el grado de cumplimiento de estos compromisos por parte de las 14 mayores multinacionales del mundo.

Las conclusiones de esta evaluación muestran que sólo unas pocas empresas están dando pasos significativos para garantizar que no hay deforestación en su cadena de suministro de aceite de palma y la mayoría se están moviendo de manera muy lenta. Si bien no son muchas las diferencias, ninguna de las empresas puede todavía garantizar que el suministro de aceite de palma no está vinculado a la deforestación. La peor valoración la reciben Colgate-Palmolive, Johnson & Johnson y PepsiCo, que han demostrado un grado de cumplimiento muy pobre, y que no pueden cumplir las promesas que hicieron a sus clientes y a los consumidores.

El aceite de palma es un aceite muy utilizado en gran cantidad de productos de consumo de uso diario.

“El aceite de palma forma parte de gran cantidad de productos de uso cotidiano, por lo que estas grandes marcas tienen la responsabilidad de asegurar a los consumidores que no están colaborando con la deforestación. El aceite de palma se puede cultivar de manera responsable sin destruir los bosques y sin perjudicar a las comunidades locales o destruir las poblaciones de orangutanes y otros animales1, ha declarado el responsable de la Campaña de Bosques de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto.

Indonesia ha perdido 31 millones de hectáreas de selva tropical desde 1990, una superficie del tamaño de Alemania

La industria del aceite de palma es la principal causa de la deforestación en Indonesia2, que a su vez es una amenaza importante para los animales en peligro de extinción que viven allí, como los orangutanes.

“La gente debería ser capaz de limpiarse los dientes o tomar unos nachos sin necesidad de colaborar con la extinción de los orangutanes. En este sentido, las empresas PepsiCo, Colgate-Palmolive y Johnson & Johnson están decepcionando a los consumidores. Deben esforzarse más para limpiar su cadena de suministro de aceite de palma y garantizar que sólo compran a proveedores que están protegiendo los bosques tropicales ” ha añadido Soto.

La deforestación para la expansión de plantaciones de aceite de palma fue una de las causas que provocaron la crisis de incendios forestales que asoló Indonesia el año pasado. La estimación del coste económico de este desastre es de 16 millones de dólares y la extensa nube de humo afectó a millones de personas, no solo de Indonesia, sino también de la vecina Malasia y Singapur. Los datos del gobierno de Indonesia hablan de más de 500.000 personas que sufrieron enfermedades respiratorias agudas como resultado del humo. Los incendios fueron también una fuente importante de emisiones de gases de efecto invernadero: en muchos días durante octubre y noviembre, las emisiones procedentes de los incendios forestales superaron el promedio diario de las emisiones procedentes de la economía de Estados Unidos.

Para evitar que una nueva crisis de incendios se produzca este año 2016, Greenpeace ha pedido a las compañías consumidoras de aceite de palma que tomen medidas inmediatas para proteger los bosques.

El resultado del ranking de Greenpeace a las 14 mayores empresas revela que ninguna de las empresas evaluadas es capaz de asegurar con certeza que no hay deforestación en su cadena de suministro de aceite de palma. La mayoría de las empresas no pueden ni siquiera decir qué parte de su aceite de palma proviene de proveedores que cumplan con sus propias normas de suministro. Además:

– Sólo una de las 14 empresas está en condiciones de conocer el origen (donde se cultiva) del 100% de su aceite de palma.

– La mayoría de las empresas todavía están pendientes de una verificación independiente que demuestre que su aceite de palma es producido por empresas que operan en el cumplimiento de sus propias políticas de no deforestación.

– Ninguna empresa ha publicado una lista completa de sus proveedores de aceite de palma, aunque algunas han hecho público el nombre de sus principales proveedores.

– Ninguna empresa ha publicado una lista de proveedores a los que han dejado de comprar aceite de palma a causa del incumplimiento de sus políticas de no deforestación.

Notas:

1 Para ver ejemplos de productores de aceite de palma libres de deforestación y de violaciones de derechos humanos cuya actividad ha sido verificada por una tercera parte independiente se puede consultar el Grupo de Innovación de Aceite de Palma (http://poig.org/)

2 Indonesia’s fire crisis is a test of corporate commitment to forest protection: http://www.greenpeace.org/international/en/publications/Campaign-reports/Forests-Reports/Under-Fire/

Fuente: Eco Portal

Las diez claves de la educación en Finlandia

El sistema educativo finlandés está considerado uno de los mejores del mundo, especialmente por sus buenos resultados en los Informes Pisa, la evaluación que realiza la OCDE cada tres años. ¿A qué se debe? Te explicamos algunas características esenciales de la educación en el país nórdico que pueden contribuir a explicar su éxito y servirnos para reflexionar sobre nuestro propio sistema de enseñanza.

DIEZ PILARES DEL SISTEMA EDUCATIVO FINLANDÉS

1. Los docentes son profesionales valorados. La educación es una profesión con prestigio y los profesores tienen gran autoridad en la escuela y en la sociedad. El equivalente a Magisterio en Finlandia es una titulación complicada, exigente y larga, que además incluye entrevistas personales, por lo que los maestros son profesionales muy bien preparados y vocacionales.  

2. La educación es gratuita y, por lo tanto, accesible a todos. El sistema educativo público establece que la educación es obligatoria y gratuita entre los 7 y los 16 años y debe ser impartida por centros públicos. Tampoco se paga por los libros ni por el material escolar, y todos los niños reciben una comida caliente al día en el colegio, también gratuita. En el caso de que el niño viva a más de 5 kilómetros del centro escolar, el municipio debe organizar y pagar el transporte.

3. El reparto del dinero público se hace de forma equitativa. Los fondos estatales se reparten de forma justa entre los centros. Hay una base de subvención común para todos pero la cifra final varía atendiendo a las necesidades de cada uno, de manera que se compense a aquellos con más carencias para equipararlos al resto. La igualdad de oportunidades es un valor esencial.

4. El currículo es común pero los centros se organizan. Cada escuela y sus profesores diseñan y organizan el currículo (aunque tiene unas líneas generales y un marco común para todos) y se planifican para conseguir los logros establecidos como mejor consideren.

5. La educación se personaliza. Desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño y se huye de las pruebas y actividades estandarizadas. Además, los profesores suelen ocuparse del mismo grupo desde 1.º (7 años) hasta 6.º (12 años), lo que ayuda a que los conozcan mucho mejor.

6. Los alumnos tienen tiempo para todo. La educación se toma en serio pero también se da importancia al juego y al descanso. Los niños no comienzan el colegio hasta los 7 años, momento en el que se les considera maduros para aprender. Además, las jornadas lectivas son más cortas. Los estudiantes de Primaria tienen solo 3 o 4 clases al día, con descansos de 15 minutos entre cada una de ellas a los que se suma el descanso para comer. Apenas hay deberes, el trabajo se hace en clase, no en casa.

7. Preparar la clase es parte de la jornada laboral. Los profesores no imparten tantas horas de clase como en otros países, sino que el tiempo que pasan en el aula es más reducido y destinan las horas restantes a preparar sus lecciones, investigar, organizarse o trabajar de forma colaborativa con otros docentes.

8. Se evita la competencia y las cifras. Los estudiantes no hacen exámenes ni reciben calificaciones hasta 5.º curso (11 años) y los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos.

9. Se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, abundan los profesionales de campos artísticos y creativos y también los de tecnología e ingeniería. Esto también se fomenta en la educación, donde se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales.

10. Los padres se implican. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para la conciliación de la vida laboral y familiar, para que dispongan de más tiempo con sus hijos.

 Descarga en PDF “Las diez claves de la educación en Finlandia”

Visto en: http://www.aulaplaneta.com/2015/01/22/noticias-sobre-educacion/las-diez-claves-de-la-educacion-en-finlandia/

Los culpables de lo que pasa en la educación no son los maestros, es el sistema.

El sociólogo francés Alain Touraine reflexiona sobre del papel de la educación, la escuela y los maestros en el modelo social que describe para nuestros tiempos.

Sus 91 años no le impiden seguir pensando y compartiendo con claridad y lucidez sus ideas acerca de la sociedad que viene. El sociólogo francés, uno de los máximos representantes del pensamiento europeo y premio Príncipe de Asturias 2010 junto a Zygmund Bauman, advierte que hemos pasado de una sociedad posindustrial a un modelo postsocial donde la sociedad, tal y como la conocemos, se descompone en favor de un sistema donde predomina el individualismo. Durante su visita a Barcelona con motivo de la conferencia Encuentros BCN reflexiona en exclusiva para AIKA acerca de la educación que viene:

Ayer pensaba que no podría dar una conferencia en español, estaba casi seguro de que me iban a salir puras palabras italianas, porque actualmente hablo italiano todos los días y español casi nunca. Estaba un poco asustado, la verdad, pero ha funcionado.

Le escuché y se le entendió perfectamente. Ha explicado que lo social ha desaparecido, y que hemos de pensar en términos individuales.

¿Cómo encaja la educación en el paradigma que usted plantea?

Es muy sencillo. La educación en nuestras sociedades era definida como socialización. ¡Eso era horrendo! Es horrendo utilizar la educación como una manera de incorporar los individuos a la sociedad, que es un sistema de poder. La cuestión es reemplazar la socialización, como meta de la educación, por la famosa subjetivación. El papel de la educación es aumentar el grado de autonomía, de iniciativa y de crítica de cada individuo, especialmente de cada joven. No solamente, pero la población más importante es esa.

“El papel de la educación no es socializar, sino aumentar el grado de autonomía, de iniciativa y de crítica de cada individuo”

Yo fui educado en un liceo público, pero también en mi familia, con los métodos antiguos. Es decir, el profesor, el maestro —una palabra clave: ¡el maestro!—, transmitía ideas universales: la ciencia, la patria, la familia, la cultura (con una C grande), los grandes valores, etc. a jóvenes que vivían en un espacio limitado. Hay que eliminar eso. Entonces, la idea era realmente muy buena: frente a un mundo campesino donde la gente estaba dominada por una burguesía local rentista, se podían acercar temas universales a través de la escuela pública (y contra la Iglesia católica prácticamente, en el caso francés). Yo he vivido eso durante muchos años, largos años de guerra, y no era el momento para discutir órdenes, pero recibir esa educación para mí fue realmente un sufrimiento. Yo fui muy infeliz en la escuela.

¿La escuela de hoy en día está preparada para este cambio?

No. Yo creo que está muy atrasada, pero ha cambiado un poco. Lo que he descubierto, en el caso francés, es que un porcentaje relativamente alto de los maestros han cambiado. No son un 10% los que hacen otras cosas sino que hay un 30 o 40% que están tratando de cambiar la capacidad de expresión y de iniciativa de los jóvenes.

También he descubierto, con más distancia, que no son los maestros realmente los culpables de lo que pasa, es el sistema. El sistema es el ministerio centralizado y los sindicatos que viven del sistema. Aumentar el grado de autonomía e iniciativa para mí es fundamental. Primero, de los maestros, y segundo, y en consecuencia, de los alumnos. La burocratización de la escuela, de la educación, es responsable de este tipo de reproducción social. Cuando se discute sobre educación y hacen huelga en Francia, los sindicatos dicen que con 25 alumnos no se puede hacer nada, pero con 22 es muy fácil. ¡Es estúpido! No quieren cambiar nada. Cambiar cosas es difícil, pero cambiar ideas cuesta más.

“Cambiar cosas es difícil, pero cambiar ideas cuesta más”

El cambio no consiste en transformar la abstracción en actividades prácticas y de trabajar en una máquina. No se trata de eso, sino de dar más importancia, incluso en las notas de los alumnos (aunque hay que eliminar las notas lo máximo posible) a los medios técnicos y tecnológicos. Usando las palabras del mejor especialista en educación en Francia: hay que realizar un trabajo más cercano, más vinculado con la experiencia. Experiencia significa tecnología, pero también emociones y comunicación. No se puede aislar el conocimiento matemático, o a Platón, o la teoría de la relatividad, sino que es necesario vincular la experiencia, la interpretación y el análisis, no romper a favor de la abstracción, que es la reacción a lo concreto. No se debe eliminar lo concreto. Hay que pensar, por ejemplo, en colores, en formas, en movimiento…

 ¿Cómo encajan las nuevas tecnologías en ese marco?

Yo creo que las tecnologías como tales no son tan importantes. Lo importante es si la tecnología favorece la reintroducción de la experiencia, incluso en el aspecto de la comunicación y el aspecto afectivo. No hay que aislar el mundo escolar, no aislar al maestro del padre, de la madre, del amigo, de la amiga o del estudiante.

¿Las nuevas tecnologías ayudan a socializar o a desocializar, en el mundo educativo?

Depende de las tecnologías. La mayor parte de las tecnologías son colectivas, son máquinas. Yo diría que lo importante en las tecnologías es la información, porque no hay conocimiento sin información. Pero la información no tiene que estar aislada de la comunicación, que es fundamental, ni de las emociones, de lo afectivo. Es una idea clásica muy elemental pero fundamental.

“Hay que realizar un trabajo más cercano, más vinculado con la experiencia”

Del mismo modo, no se debe aislar lo mejor de lo inferior, que no hable solo la elite científica. No es fácil, porque necesitamos una elite científica, y no cualquier persona puede estudiar, por ejemplo, matemáticas a un nivel alto. Pero lo importante es que esta gente tenga la capacidad de ascender en su imaginación y no oponerse, no decir: “si tu eres bueno en matemáticas, no pierdas tu tiempo con pintura, juegos, amistades, conflictos o peleas”. Hay que subir hacia la abstracción y la creación científica o intelectual, pero en relación con toda la vida, como conjunto de experiencias afectivas y de comunicación. El éxito de una nación o un individuo está en la capacidad de pensar de forma abstracta y científica, pero eso no puede eliminar lo concreto, porque eso es una motivación de clase social.

Hablando de clase social, había dicho usted que la escuela era importante para disminuir las desigualdades…

No en el momento actual. La escuela, y hablamos de la escuela pública, aumenta las desigualdades. No las mantiene o las reproduce, sino que las aumenta. Hay que respetar la experiencia del alumno o de la alumna. Eso es importante. Por ejemplo, en Francia, no sé en España, está prohibido hacer estadísticas según el origen étnico de los estudiantes. Se hace por buenas razones, es muy respetable, pero el resultado es que cuando se habla en sociología de sectores especiales de la escuelas, de gente en situación difícil, son todos árabes. Ahí el efecto es absolutamente negativo por no utilizar las palabras, los datos, lo que todo el mundo sabe. ¡En el barrio todo el mundo sabe que en esa escuela son todos árabes!

“La escuela pública no mantiene o reconduce las desigualdades, sino que las aumenta”

Lo interesante es que la discriminación étnica es muy fuerte con los hombres y casi nula con las mujeres. Las mujeres, si buscan un empleo, dicen “yo me llamo Leila no se qué” y pueden conseguir el empleo. Si dices “Mohamed”, nunca lo vas a tener. La discriminación y la segregación afectan a los hombres, porque los hombres son considerados superiores.

¿La falta de escolarización no suele afectar más a las mujeres?

No. Incluso para los inmigrados, el nivel de escolarización es más alto para las mujeres que para los hombres. Hay que hablar de forma precisa. Las alumnas, las mujeres, obtienen un nivel de escolaridad más alto, pero tienen un nivel de expectativas más bajo. Hay un viejo estudio muy conocido de estudiantes de química. Las niñas estudiantes de química han resultado mejores y estudian más que los hombres, pero ¿cuánto ganarán dentro de cinco años como ingenieras químicas? Las expectativas de las mujeres son más bajas, a pesar de que hay más escolarización o mejores resultados escolares. La contradicción es impresionante, es una demostración de la sociología. Es evidente que no es un problema de competencia, de calidad o de inteligencia, es un puro mecanismo de interiorización, de discriminación. Las expectativas han resultado.

¿Qué papel le queda al profesor?

Más y más, se ve una relación inversa. En general, el alumno utiliza la tecnología para dar solución a los problemas, y el papel básico del maestro es ayudar al alumno o la alumna a incorporar un conocimiento o una técnica dentro de la experiencia multidimensional, afectiva y comunicativa del joven.

A lo largo de su larga carrera profesional ha escrito usted muchísimos libros. En la era de la tecnología, permítame la curiosidad, ¿escribe usted a mano?

(ríe) Es cierto que en mi caso hay dos cosas. Primero, es un aspecto físico o emotivo, tengo una relación del tipo amorosa-erótica con la escritura. Es hermoso, es un poco como hacer nacer, es una visión femenina, de crear. Segundo, empecé en la profesión muy joven, como profesor. Cuando escribí mi primer libro tenía 28 años.

Yo hablaba mucho con un amigo, y él me decía que en matemáticas el 10 % produce el 90 % del conocimiento. Le dije que lo mismo pasa con las ciencias sociales, solo que aquí no es el 10 sino el 5 % quién produce el 95 % del conocimiento. Yo creo que esa lógica es un mundo que atrae a los mediocres. Es un trabajo mal pagado, realmente muy mal pagado y con un estatus social muy limitado, pero te da mucha libertad. Ninguna persona me ha dado en toda la vida una orden.

¡Qué afortunado!

Es una suerte, he hecho absolutamente lo que quería hacer.

¿En este mundo en el que se valora tanto la ciencia y la tecnología, cree que se le da poco valor a las ideas de pensadores, de filósofos o sociólogos como usted?

Yo creo que en el momento actual hay un cambio de mundo, y tratar con ideas es difícil. Yo tenía un amigo físico que recibió un premio Nobel y decía: “Yo era incapaz y fui a un colegio experimental”. Y no le fue tan mal, ¡ganó un premio Nobel!. Es un poco lo mismo. La sociología no es un mundo exacto, es un trabajo de imbéciles muchas veces, aunque no siempre.

Hay muchos sociólogos hoy aquí…

¡Pues seguramente muchos de ellos son tontos!

Este contenido ha sido publicado originalmente por Aika Educación en la siguiente dirección: aikaeducacion.com

El ciclo de vida de las plantas en un corto de animación

 Botanical animation "Story of Flowers" Azuma Makoto, Katie Scott

Buscó una solución. Azuma Makoto es conocido por sus sorprendentes arreglos florales, donde la creatividad llega tan lejos como utilizar la estratosfera de telón de fondo… o el agua, el hielo. En fin, que no sorprende que supiera encontrar la manera de explicar a su hija cómo funcionan las plantas en la naturaleza. Y la encontró, claro, lo hizo dirigiendo un corto de animación que, sencillamente, emociona.

Cómo enraízan las plantas, brotan y florecen. Cómo funciona la polinización de aves e insectos. De qué forma sobreviven a lluvias, viento y tormentas. Cómo es su renacimiento y su decadencia. Cuenta todo lo que concierne al ciclo de vida continuo e interminable de las plantas, y lo hace a través de una animación botánica, donde no hay palabras, ni falta que hace, porque durante tres minutos y medio es capaz de explicar “en todos los idiomas” la “Historia de las Flores” (Story of Flowers), que es el título del corto que ha dirigido. Una joya de corto que casi hace saltar las lágrimas de tanta belleza.

Las ilustraciones de este corto son, inconfundiblemente, obra de Katie Scott (ver Botanicum. Viaje a través de la botánica con ilustraciones de Katie Scott) y la animación corrió a cargo de James Paulley. Ambos han ilustrado y animado otros libros infantiles sobre ciencia y la naturaleza, y en esta ocasión tampoco les ha faltado talento.

No es necesario que tengamos una hija o un hijo de 5 años. Puede ser menor, o mayor… mucho mayor. No hay edad que impida deleitarse viendo esas imágenes y, quién sabe, tal vez haya algún detalle que nos sorprenda.  Hoy todos tenemos cinco años y vamos a disfrutar de las plantas y su largo recorrido en tan solo unos minutos. A continuación, ese corto de animación que nos hará más sabios y más felices.

http://www.elblogdelatabla.com/2017/06/story-of-flowers-azuma-makoto-ciclo-vida-plantas.html?m=1

Coca Cola, Pepsi, Danone y Nestlé, las empresas que más contaminan al planeta

Coca Cola Pepsi Danone y Nestle las empresas que mas contaminan al planeta large

Los diez grandes gigantes de la industria alimentaria emiten juntos una cantidad de gases de efecto invernadero mayor que la mayoría de países del mundo, según denunció la organización Oxfam en un informe en el que pide a estas empresas un mayor compromiso para reducir su impacto ambiental.

La organización asegura que las emisiones combinadas de Associated British Foods, Coca-Cola, Danone, General Mills, Kellogg, Mars, Mondelez International, Nestlé, PespiCo y Unilever totalizan 263,7 millones anuales de toneladas de gases causantes del efecto invernadero, cifra equivalente a las del vigésimo quinto Estado más contaminante del mundo y superan a las de Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega juntos.

Negligencia ante las emisiones agrícolas

Juntas, las “10 Grandes” emiten 263,7 millones de toneladas de gases de efecto invernadero; más que Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega juntos. Las emisiones derivadas de sus actividades ascienden a 29,8 millones de toneladas. Del total de las emisiones, aproximadamente la mitad proceden de la producción de materiales agrícolas en sus cadenas de suministro. No obstante, los objetivos de reducción fijados por las empresas no incluyen estas emisiones. Así, Oxfam considera que las empresas están siendo especialmente negligentes en relación a las emisiones agrícolas.

El cambio climático contribuye a alterar los patrones meteorológicos, así como al incremento de las tormentas, las inundaciones y las sequías. Esto afecta negativamente a las reservas de alimentos, provocando un aumento de sus precios y generando más hambre y pobreza. Especialistas en la materia predicen que para el año 2050, 50 millones de personas más padecerán hambre a causa del cambio climático.

El cambio climático y su relación con el aumento del precio de los alimentos

Algunas de las “10 Grandes” ya han admitido que el cambio climático les está perjudicando económicamente. Unilever ha señalado que pierde 415 millones de dólares anualmente, mientras General Mills ha afirmado que, sólo durante el primer trimestre de este año fiscal 2014, ha perdido 62 días de producción debido al empeoramiento de las condiciones climáticas extremas como consecuencia del cambio climático. Oxfam prevé que el precio de algunos de los principales productos de estas empresas, como Corn Flakes de Kellogg’s o Kix de General Mills, podrían dispararse hasta un 44% en los próximos 15 años debido a este fenómeno.

Oxfam señala que el sistema alimentario es responsable del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero globales y que éstas aumentan a medida que la demanda de alimentos incrementa. Especialistas apuntan a que si el mundo pretende evitar superar el umbral de calentamiento “de seguridad” de 2ºC, para el año 2050 las emisiones derivadas de las actividades agrícola y forestal deben reducirse a 0 y, de hecho, convertirse en un “sumidero de carbono” para así eliminar los gases de efecto invernadero de la atmósfera. Sin embargo, la tendencia general es la contraria.

“Muchos de los gigantes del sector de la alimentación y las bebidas simplemente cruzan los dedos esperando que el cambio climático no afecte al sistema alimentario y a que otros lo arreglen. Las ’10 Grandes’ generan más de mil millones de dólares cada día y tienen un gran poder para influenciar las cadenas agroalimentarias  globales. La industria debe hacer mucho más para conseguir erradicar el hambre en el mundo a la vez que transforman sus métodos de producción”, subraya la directora ejecutiva de Oxfam, Winnie Byanyima.

Unilever, Coca-Cola y Nestlé son relativamente más asertivas en sus políticas y medidas para luchar contra el cambio climático, aunque aún tienen mucho que mejorar.

Oxfam señala a Kellogg’s y General Mills como las dos peores empresas en materia de cambio climático y emplaza a que lideren al sector hacia unas políticas y prácticas más responsables. Oxfam sugiere que podrían hacer públicos los datos acerca de sus emisiones agrícolas y los nombres de sus proveedores más contaminantes, establecer objetivos de reducción de emisiones para sus cadenas de suministro y hacer un llamamiento a empresas y Gobiernos a hacer frente a la crisis climática.

La investigación de Oxfam concluye que:

– Todas las “10 Grandes” reconocen la necesidad de reducir las emisiones agrícolas indirectas en sus cadenas de suministro y siete de ellas miden y publican sus emisiones anualmente a través del proyecto Carbon Disclosure Project (excepto Kellogg’s, General Mills y Associated British Foods);

– Sólo Unilever y Coca-Cola han fijado objetivos de reducción de emisiones para sus cadenas de suministro, pero ninguna de las diez se ha comprometido claramente a reducir sus emisiones agrícolas conforme a objetivos específicos.

– Ninguna de las “10 Grandes” obliga a sus proveedores a establecer objetivos de reducción de emisiones.

– Las diez principales empresas de alimentación y bebidas han establecido objetivos para reducir las emisiones derivadas de sus actividades, pero a menudo estos objetivos carecen de base científica y no reflejan la contribución real de estas empresas al problema.

– Varias de estas diez empresas se han comprometido a acabar con la deforestación en sus cadenas de suministro de aceite de palma en un plazo de tiempo muy ambicioso, pero sólo Mars y Nestlé han ampliado estas medidas a otras materias primas que también provocan deforestación y el cambio del uso del suelo.

– Una empresa indonesia que vende aceite de palma a Cargill, proveedor de Kellogg’s, General Mills y otros gigantes de la industria agroalimentaria, está presuntamente involucrada en una quema de terrenos forestales para producir aceite de palma que originó un importante incendio que, por sí sólo, provocó la emisión de tantos gases de efecto invernadero como los que emiten 10,3 millones de coches en un año.

– A excepción de Unilever, Coca-Cola y Mars, los gigantes de la industria de alimentación y bebidas no están tomando medidas suficientes para urgir públicamente a Gobiernos y empresas que hagan más para luchar contra el cambio climático como, por ejemplo, oponerse a posturas perjudiciales o incorrectas que las asociaciones que les representan asumen.

“La industria agroalimentaria tiene el imperativo moral y la responsabilidad empresarial de incrementar de manera significativa sus esfuerzos para luchar contra el cambio climático”, afirma Byanyima. “Las ’10 Grandes’ no están utilizando todo su poder de forma responsable y sufrirán las consecuencias. Kellogg’s y General Mills, en especial, no están asumiendo sus responsabilidades. Estas empresas debería liderar la lucha para evitar que, como consecuencia del cambio climático, más personas sean víctimas del hambre. Es hora de que dejen de estar de brazos cruzados.

Información complementaria

PepsiCo Reino Unido se ha comprometido a reducir las emisiones procedentes de sus cadenas de suministro agrícolas en un 50% en cinco años. Si las “10 Grandes” replicasen esta medida, para el año 2020 emitirían, aproximadamente, 80 millones de toneladas menos de las que emitirán si no modifican sus políticas.

Información: EFE y Oxfam
Fuente: Ecoportal.net

Carta de una médico homeópata, ante una nueva “caza de brujas” en el siglo XXI…

Carta de la Dr. Mª Jesús Galán Dueñas

A quien corresponda:

Yo soy médico homeópata. En ese orden.

Estaba estudiando medicina allá en el año 1982 aproximadamente cuando en casa hubo una curación de esa que se pueden denominar casi milagrosa, en una hermana pequeña que la medicina oficial había condenado al deterioro progresivo y la casi invalidez, por una artritis reumatoide juvenil con poca respuesta al tratamiento de la medicina oficial. Mi madre, en activo por aquel entonces como profesional de la enfermería dentro del sistema público de salud andaluz, tuvo la idea (osadía, valentía, temeridad???) de no resignarse a los designios de la medicina oficial, y optó por llevarla a un médico homeópata de los pocos que por aquel entonces estaban en ejercicio, y tras una o dos dosis de un medicamento homeopático, que a mí por aquel entonces me sonaba a chino (Calcárea Carbónica M CH) del que mi hermana tomó unas pequeñas bolitas que sabían a azúcar según ella nos contó, desaparecieron por completo sus dolores y su inflamación articular, y lo que iba a devenir en una cuasi invalidez, se tornó en facilitar que una personalidad abierta y deportista, se pudiera manifestar en su plenitud y pudiera desarrollar sus posibilidades físicas en la práctica de varios deportes. Hoy, tras 35 años de aquel suceso, no ha vuelto a tener una sola manifestación reumática ni nada que se le parezca.

         Yo por aquel entonces, todavía me encontraba sumida aún en la prepotencia y soberbia que caracteriza a la mayor parte de la clase médica, y no dí valor alguno a aquella curación por espectacular que pudiera parecer, de hecho ni siquiera me interesé por hablar del tema con el médico que la había tratado. Todavía andaba deslumbrada por las batas blancas, el halo de magia que exhalan los médicos en los hospitales, y el magnífico despliegue de analíticas, pruebas de imagen y de todo tipo que había que manejar para hacer un diagnóstico, que en aquel momento me parecían mucho más importantes que mirar la cara o el alma de los pacientes.

         Pero a medida que iba avanzando en mi formación médica, sin yo realmente saberlo, iba creciendo mi desencanto. Siempre me preocupó quién era la persona que estaba detrás de la enfermedad, y me pareció que quizá desde donde mejor se podía estudiar a la persona era desde la psiquiatría, por lo que entré de alumna interna por oposición a esa cátedra, y comencé en 2ª de carrera a hacer prácticas en consultas psiquiátricas. Mi ilusión por hacer una historia clínica que reflejara quién era y cuál era el sufrimiento que aquejaba a la persona que tenía detrás de la mesa, se topaban tras dos horas con el paciente, con las preguntas del psiquiatra que supervisaba los tratamientos: ¿Duerme? ¿Come? ¿Da la lata en casa?…. para acto seguido recetar sistemáticamente Lorazepam, Noctamid, Denubil y cuatro o cinco fármacos más, que eran lo que todos se llevaban puestos para que estuvieran tranquilitos, fuera cual fuera la causa  de su problema y la historia que me hubieran contado.

         Noches de guardias en el hospital en las que no nos dejaban acercarnos a un paciente e infinitas horas de estudio para conseguir grabar en mi cabeza mil y un gérmenes con sus características correspondientes, y mil y un medicamentos con sus fórmulas químicas, familias a las que pertenecen, modo de acción, indicaciones, interacciones y sobre todo, digo sobre todo porque a mí era lo que más me preocupaba, efectos secundarios. Cientos de efectos secundarios que me hacían plantearme que cómo iba a prescribir a una persona algo que le iba a dañar el hígado, el estómago o que le podía provocar en algunos casos incluso la muerte si me sobrepasaba con la dosis, o si se la administraba junto con otro fármaco que le provocara una interacción.

Y yo no encontraba que en ningún lado me hablaran del hombre enfermo. Muy al contrario: me hablaban de órganos, tejidos, células, moléculas… pero como si de un desgüace se tratara. Se experimentaba en laboratorio con partes de ese hombre y luego se extrapolaban resultados al hombre entero, o mucho peor, con animales vivos para luego llevar a la clínica los resultados solamente haciendo una adecuación a la diferencia de peso entre un ratón y un hombre. A mí aquello me repugnaba intelectualmente, pero no sabía por qué: no podía aceptar que eso fuera lo único que se podía hacer,  pero no me cabía entender lo que me pasaba.

         Terminé mi carrera en el tiempo previsto habiendo dejado para Septiembre una sola asignatura y habiéndome suspendido también otra única asignatura en los seis años de estudio, con unos resultados en general bastante buenos, y me fui durante un verano a Pamplona a hacer un intensivo de preparación del MIR en la prestigiosa Universidad de Medicina de Navarra. Cuando regresé estaba tan perdida como al principio: había fijado muchos datos, muchas patologías y muchos tratamientos, pero eso no era lo que yo había entrado buscando en esa facultad.

         Así que tras un primer intento sin éxito de sacar el MIR, mi madre tuvo de nuevo la idea (osadía, valentía o temeridad, no sé tampoco ahora cómo calificarlo) de decirme que hablara con un médico homeópata para que me informara sobre qué era la Homeopatía, y por tal de no oírla, quedé con él para tomar un café y que me comentara un poco de qué iba esto. Bastó una charla de quince minutos en una terraza de una cafetería, y una servilleta de papel en la que fue escribiendo los ocho principios fundamentales de la Homeopatía, (Similia similibus Curentur: lo semejante cura lo semejante, Vix Medicatrix naturae: la Naturaleza es la que hace y da forma a la enfermedad, Dosis Mínima, Individualidad Morbosa, Individualidad Medicamentosa, Experimentación Pura, Dinamismo Vital, y los Miasmas como clasificación de los tres modos genéricos de enfermar ) para que de pronto se me encendiera la luz, y me diera cuenta de que eso es lo que yo estaba buscando desde que entré en la carrera. Aquí se entendía la enfermedad como una manifestación hacia el exterior de algo que ocurría a un nivel más profundo, es decir a nivel dinámico, como un desequilibrio profundo que se reflejaba tanto a nivel orgánico, como tisular, analítico y por supuesto a nivel mental. Había que estudiar al hombre en conjunto para averiguar la imagen hacia el exterior que estaba proyectando la alteración de su energía vital, que es donde radica realmente la enfermedad, y había que buscar un medicamento que, experimentado previamente en personas sanas, hubiera manifestado la posibilidad de producir ese conjunto de síntomas, pero se le administraba en dosis tan pequeñas, que hacía que no sólo no agravara su enfermedad, sino que despertaba la reacción curativa del organismo, sin dejar secuelas o efecto secundario alguno. 

         Eso me sedujo. Lo reconozco. Y desde entonces han pasado ya 32 años de estudio continuado, porque es muy muy complejo conocer el alma humana, escuchando día tras día a personas que vienen rebotadas de la medicina oficial, desencantadas por los resultados que la plurifarmacia les ha proporcionado, y tratando de entender quién es la persona que está detrás de esos síntomas, para darle una pequeña dosis del remedio que más se asemeje a su padecimiento. Trabajando sólo en lo privado, día a día, en solitario. Comiéndome mis dudas hasta encontrar el modo de resolverlas, pasando a veces incluso miedo por tener que aguantar hasta que el paciente reaccionara, y feliz cuando conseguía  su curación, y por supuesto estudiando cada día, año tras año sin parar. Y pagando religiosamente cada curso al que he asistido. Sin ir a congresos pagados por multinacionales de fármacos, sino de mi propio bolsillo. Pagando el Colegio de Médicos que se supone me respaldaba, y pagando los impuestos correspondientes para ejercer dentro del marco de la sanidad privada, con todos los requisitos de la ley.

         Mis compañeros de promoción hoy son jefes de Servicio o jefes de Departamento, tienen sus buenos sueldos y se pegan sus buenos viajes a Congresos por todo el mundo, con coste cero, y están pensando el tiempo que les queda para jubilarse, y la pensión que les va a quedar entre lo que han cotizado y el mullido plan de pensiones que han ido acumulando. Yo tengo una consulta alquilada, por la que un buen mes no saco más que un sueldo bastante discreto, y los meses de vacaciones tengo que seguir pagando alquiler, secretaria e impuestos, sin ver un euro. Por supuesto las pagas extraordinarias no forman parte de mis posibilidades, y para mí una baja es, como decía el anuncio, una mujer bajita. Pero hasta ahora era feliz con mi trabajo, y me sentía muy satisfecha con lo que hacía porque siempre he creído en ello.

         Pero ahora, tras tantos años de ejercicio, resulta que en los medios dicen que soy poco menos que una sinvergüenza. Empezaron diciendo que la Homeopatía es placebo porque las dosis que utilizamos no pueden demostrar que existan por las leyes de la física newtoniana. Luego salieron los pseudoescépticos diciendo que la Homeopatía no es científica y que nuestros medicamentos pueden ser peligrosos para el que los toma ya que no tienen estudios científicos que avalen su eficacia (¿en qué quedamos? ¿son placebo porque no tienen nada o son potencialmente peligrosos?? ). Luego empezó el dominó de la caída de los Másters de las diferentes universidades españolas, porque si la Homeopatía no es científica no puede tener cabida en el Santa Sanctorum de la ciencia que es la Universidad, así que nos dejaron sin poder formar a nadie en nuestra medicina. Y luego los Colegios Médicos nos dejaron de avalar y nos rechazan como apestados, cuando hasta hace poco nos habían aceptado con cordialidad, entendiendo que aún con diferente visión de lo que es la salud y la curación, somos colegas con la misma finalidad que es buscar ayudar a los pacientes en el transcurso de su enfermedad, y llevarlos a ser posible de la forma más rápida y suave a ser posible, hacia el restablecimiento de su salud. En cambio hoy nos miran como proscritos, sospechosos, delincuentes, aprovechados…. Nos niegan el pan y la sal y a todas luces cuestionan nuestro modo de actuar.

         Y yo me pregunto, ¿qué es lo que ha ocurrido para que se haya producido un cambio de actitud tan importante por parte de los representantes de la medicina oficial para tratar de eliminar del espectro de terapias a disposición de los médicos, de todo aquello que no huela a medicina química? ¿Se imaginan por un momento que el Estado nos obligara a vestir igual a todo el mundo, o a comer sólo los alimentos que ellos dijeran?? Y por más vueltas que le doy llego a la conclusión de que la tendencia a ir contra todo lo que no sea medicina alopática me parece que apesta a intereses farmacéuticos: y es que cada vez hay mayor número de personas con nivel alto de formación y en países desarrollados, que solicitan un tratamiento integral que está muy lejos del que ofrece la medicina que impera en Occidente. En el mismo saco han metido a la Homeopatía, a la Acupuntura, la Fitoterapia y hasta el Psicoanálisis. Sólo quieren que se medicalice a todo el mundo y desde la más tierna infancia, incluso por situaciones que ni siquiera son patológicas (¿qué decir de casos como el TDHA que recomiendan medicar a los niños para que están quietos y no molesten a los padres que no pueden o no saben atenderles, o de una depresión reactiva tras un fallecimiento por ejemplo, que desde el criterio alopático habría que tratar con antidepresivos, evitando que se realice el duelo, y prolongando en el tiempo las consecuencias del mismo??)

         Y ¿cuántas veces nos hemos encontrado que lo que está fervientemente recomendado por la sanidad oficial, queda proscrito al cabo de un tiempo, por las consecuencias negativas que se ha visto ha ocasionado a la población?  O ¿cuántas veces se ha anunciado una epidemia de gripe que iba a diezmar a la población y cuando se ha conseguido que los gobiernos compraran toneladas de vacunas y la empresa distribuidora se ha frotado las manos con los pingües beneficios obtenidos, la epidemia no ha pasado de la importancia de un resfriado?

No podemos ni debemos caer en manos de lo que las farmaceúticas quieren que hagamos. Su negocio es vender, y mientras más enfermos estemos, más venden, por lo cual, los médicos deseamos que los pacientes se curen, pero las farmacéuticas necesitan que consuman fármacos, con lo que ya sabemos cuáles van a ser sus recomendaciones. Si el criterio médico queda en entredicho y se nos obliga a prescribir lo que digan las farmacéuticas, desconozco para qué es necesaria la figura del médico. Si sólo hay que recibir al paciente, (no digo ver porque muchas veces en la sanidad pública ni se le mira a la cara), pedirle una batería bien amplia y estandarizada de pruebas, y llegado el momento de tener un diagnóstico, el tratamiento no tiene elección, cualquier programa informático podría sustituir la cada vez más deshumanizada figura del médico. Y el paciente se seguiría encontrando huérfano si no hay nadie que le atienda y le entienda como un ser completo en una fase de sufrimiento.

 La sociedad está cada vez más enferma, no hay duda de ello. Por muchos avances que esté teniendo la medicina oficial en cuanto a investigación y tecnología, las tesis en las que se basa la medicina alopática que llevan a escindir al paciente cada vez en más partes, y que cada una la lleve su superespecialista, (ya no hay traumatólogos sino especialistas en hombro, rodilla, cadera, ya no hay endocrinos sino especialistas en tiroides, ovarios, páncreas….. y así cada vez será mayor la fragmentación a la que sometan al hombre) conlleva el que ninguno atienda al ser humano. Y por mucho que nos traten de impresionar con todo el arsenal de aparatos super-sofisticados y con las investigaciones más ultramoleculares para buscar el origen de la enfermedad, por más que lleguen con tecnología de última generación a lo más profundo de la materia, jamás encontrarán lo que buscan porque la enfermedad se manifiesta en lo material, pero su origen está en la energía: aunque creamos que somos materia, somos energía.

El tiempo y las investigaciones de la física nos irán dando la razón. Pero mientras tanto me gustaría levantar mi voz contra la caza de brujas que se ha organizado últimamente contra las medicinas alternativas. Se han publicado críticas despiadadas y difamatorias en todos los medios, y se ha hablado en todas las tertulias del pobre niño italiano que ha fallecido mientras se trataba con Homeopatía. Sin duda su médico posiblemente erró con el tratamiento que le puso y no rectificó a tiempo cuando vió que la evolución no era la adecuada, bien cambiando el remedio homeopático a otro más adecuado a su cuadro, o bien si la reacción no era favorable, a un antibiótico si hubiera sido preciso. Como bien dije al principio somos Médicos en primer lugar, y la curación del paciente está por delante de cualquier otro criterio. Pero hay un doble rasero que nadie tiene en cuenta y que me parece tremendamente sesgado y peligroso: si alguien fallece mientras utiliza medicina alternativa, la culpa la tiene el tratamiento que sin duda no es el adecuado, pero si fallece en los brazos de la medicina oficial, es porque ya se hizo todo por él, y la enfermedad no hubo modo de controlarla. A modo de ejemplo recordemos el cáncer de páncreas que acabó con Steve Jobs y el que se llevó a Rocío Jurado, y el diferente tratamiento mediático que se les dio a ambos.

Ya no solo como profesional, también como paciente reivindico mi derecho a elegir con qué tipo de medicina me quiero tratar, y quiero que se puedan tratar mis hijos y mis nietos el día de mañana. No quiero pensar que si un día me pongo enferma, no tenga alternativa de decidir que no quiero medicamentos químicos en mi tratamiento. Mis hijos decidirán cómo se quieren tratar en el futuro, y cómo quieren tratar a sus hijos y a los hijos de sus hijos. Pero tienen que tener la posibilidad de elegir. Tenemos que negarnos como personas inteligentes a aceptar que bajo criterios interesados, revestidos de titulares efectistas, nos impongan un pensamiento único. Y hago una llamada a los profesionales de los medios de comunicación para que no se dejen embaucar por las noticias que se publican sin pasarlas por el tamiz de cuestionarlas y mirarlas con una cierta desconfianza, antes de darlas por válidas y pasar la apisonadora por encima de las personas que trabajamos y  luchamos día a día por la salud de nuestros pacientes. Desde nuestra perspectiva y nuestro criterio. Libre y tan válido como el de cualquiera.

Reivindicamos la libertad en todos los aspectos, y yo reivindico la libertad de elección por parte del médico, de la terapia que considera más beneficiosa para su paciente, y en lo relativo al paciente, la posibilidad de decidir con qué tipo de terapia quiere tratarse. Como en cualquier parcela de la vida, elegimos libremente, y así debe seguir siendo. Elegimos coche, elegimos casa, elegimos la ropa que nos ponemos…. Está claro que hay que exigir unos estándares de calidad para poder elegir con garantías. Pero precisamente por eso veo tan contradictorio cerrar las puertas a la formación de los profesionales: muy al contrario, habría que abogar por una exquisita formación de los médicos que quieran optar por ejercer otro tipo de terapias, tanto en la medicina oficial como en aquella que consideren más cercana a su criterio. Y garantizar desde el Estado la investigación de calidad en otras alternativas a la sanidad operante, que las hay, y mucho menos costosas para las arcas públicas, y sobre todo, mucho más beneficiosas para nuestros pacientes.

Espero que al menos, mis palabras le hagan pensar. Gracias por su tiempo y por su atención. Un cordial y esperanzado saludo

 Dra. Mª Jesús Galán Dueñas

         Colegiado 4109943

Por Josep Pàmies blog

Visto en : Liberación Ahora