Ilustro la triste verdad de la vida moderna

Soy un ilustrador autónomo italiano, y por ahora vivo en Ciudad de México. Trabajo con revistas por correo, sobre todo para Estados Unidos, México e Italia. Hago ilustraciones en distintos medios, tanto tradicionales como digitales.

Más información en: Instagram | salzmanart.com | altpick.com

1. Narcisismo en redes sociales

2. ¿Resuelves los problemas usando lógica o instinto?

3. Úsalo mejor

4. La muerte de la privacidad

5. Hora de dejar tu trabajo

6. Sé quien quieras ser

7. Karma

8. Ama a tu enemigo

9. ¿Qué le ocurre a América?

10. Hecho a sí mismo

11. Poder financiero y política

12. A través del amor

13. Vanidad

14. Aprender a olvidar

15. Líderes de opinión e influencia

Artista dejó que usaran su cuerpo como un objeto durante 6 horas y lo que ocurrió fue escalofriante

artista

Ritmo 0 se celebró en 1974 en el pequeño Studio Mora en Nápoles, Italia

Su premisa era muy sencilla, Abramovic quedaría inmóvil, cual objeto inanimado, durante un lapso de 6 horas. Durante ese tiempo, los asistentes y visitantes podrían interactuar con ella y usar hasta 72 objetos que había en una mesa cercana.

En las mesas, la artista situó el siguiente mensaje:

Instrucciones:
– Hay 72 objetos en la mesa y pueden usarlos en mí según deseen.
– Premisa: Yo soy el objeto. Durante este periodo asumo toda la responsabilidad.
– Duración: 6 horas (20:00 pm – 02:00 am)

Había objetos de placer como plumas, paules de seda, flores, agua.. y otros de destrucción como cuchillas, cadenas o una pistola con balas.

Todo empezó de forma tímida. Alguien se acercó a decorar con flores, unirla con una cuerda a otro objeto, hacer cosquillas…

Luego la cambiaron de posición…

…y usaron cadenas o la rociaron con agua, y al ver que ella contenía las reacciones, la gente aumentó la intensidad

El crítico de arte Thomas McEvilley, quien asistió al evento recuerda la escalada de violencia que se produjo.

“Comenzó mansamente. Alguien le dio la vuelta. Alguien alzó sus brazos en el aire… alguien le tocó íntimamente…”

Pero luego un hombre usó una navaja de afeitar para realizar un corte en su cuello y otro eligió utilizar las espinas de una rosa para arañar su vientre

“A las tres horas cortaron sus ropas con una cuchilla de afeitar. A las 4, las mismas cuchillas comenzaron a herir su piel. Varios asaltos sexuales menores se llevaron a cabo, pero ella estaba tan comprometida con la obra que hubiera resistido hasta una violación o su propio asesinato”, explica McEvilley.

De hecho, alguien la colocó apuntando un arma cargada contra su cuello

En las últimas horas, la performance se volvió todavía más espeluznante

“Me sentí violada”, recuerda Abramovic. “Me cortaron la ropa y desnudaron en parte, me pegaron con la rosa de espinas en el estomago y lo de la pistola fue punto y aparte…”

¿El resultado?

Con esta performance Abramovic comprobó como de rápido se intensifica la violencia hacia otras personas cuando las circunstancias son favorables para quienes la ejercen. 

Tras las seis horas y una vez concluido el experimento, Abramovic se paseó por la sala, pero los asistentes evitaban mirarle a la cara. La gente se comportaba con cierta normalidad, como si quisieran olvidar su agresión y como disfrutaron haciéndole daño.

“Esta obra revela algo terrible sobre la humanidad. Muestra qué tan rápido una persona puede hacerle daño en circunstancias favorables. Muestra lo fácil que es deshumanizar a una persona que no lucha, que no se defiende. Muestra que si proporciona el escenario, la mayoría de las personas “normales”, al parecer, pueden llegar a ser verdaderamente violentas “.

Sin duda una obra tan controvertida como interesante y esclarecedora que ahora puedes ver en video junto con los comentarios de la artista en perfecto inglés

 

Visto en: http://lavozdelmuro.net/artista-dejo-que-usaran-su-cuerpo-como-un-objeto-durante-6-horas-y-lo-que-ocurrio-fue-escalofriante/

Alemania le dice adiós a la energía nuclear y al petróleo, invirtiendo en solar, eólica y biomasa.

record fotovoltaica Alemania

Adoptar las decisiones adecuadas en materia energética puede marcar una gran diferencia entre un país que quiere avanzar y un país prisionero del pasado. De esta forma, Alemania sabe que la energía renovable es el futuro y están apostando firmemente por ella.

Para ello esta impulsando una revolución renovable, siendo la energía eólica y solar sus puntos de apoyo más importantes. Si miramos un poco hacia atrás, en 2009, Alemania solo tenía 3,8 GW de capacidad instalada. Tras seis años, en 2015, alcanzó una capacidad instalada de más de 43 GW, la más alta de Europa y una de las más altas del mundo.

En 2012, durante dos días consecutivos, las plantas de energía solar fotovoltaicas de Alemania generaron 22.000 MWh al mediodía, equivalentes a la potencia de generación de veinte centrales nucleares.

El miércoles 15 de abril, la fotovoltaica alemana estableció un nuevo récord de producción en 27,7 GWh y el precio de la luz en Alemania fue de -1 euro/MWh durante dos horas.

Barrio Alemania Solar3

De acuerdo a datos de un informe de Energía Limpia XXI, la revolución renovable de Alemania (Energiewende) está en pleno apogéo, reemplazando al carbón, el petróleo y la energía nuclear por energía eólica, solar, biomasa y otras renovables. En septiembre pasado la Asociación Alemana de Agua y Energía informó que la energía limpia, principalmente eólica y solar, ya duplica la generación con energía nuclear.

Y es que Alemania también quiere alimentar sus vehículos con energía renovable y no con petróleo. Ya se han puesto manos a la obra y han preparado un plan de ayudas, junto a la industria automovilística, para que en 2020 haya un millón de coches eléctricos circulando por sus carreteras.

Además la energía solar ya es más barata que los combustibles fósiles. Este país está otorgando incentivos y subsidios para la instalación de paneles solares en los sistemas de calefacción. En 2010 las energías renovables generaron más de 370 mil empleos en Alemania demostrando la importancia de este sector, más allá de la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Barrio Alemania Solar1

Alemania es el país que más comprometido ha estado con este cambio mediante su famoso “Energiewende”, o plan de reconversión energética aprobado hace cuatro años, tiene como objetivo reemplazar la energía nuclear y de origen fósil (es decir, el gas natural, el carbón y el petróleo, carbón) por energías renovables (como la eólica, la solar y la biomasa) buscando la protección del medio ambiente, costos asequibles para la población alemana y la seguridad energética del país.

Es en este contexto que durante los últimos años Alemania ha alcanzado un nuevo récord mundial al producir sus centrales de energía solar fotovoltaica 22 gigavatios de electricidad por hora, lo equivalente a la producción de 20 centrales nucleares. Energía Limpia XXI destaca que actualmente la capacidad instalada de Alemania para generar esta energía fotovoltaica es similar a la del total del resto del mundo y provee cerca del 20% de la energía que consume dicha nación.

Pero, mientras que los precios al por mayor cayeron un 13 % en el último año, los subsidios para financiar el plan Energiewende han subido las facturas de los consumidores alemanes a la segunda posición en la Unión Europea, después de Dinamarca. Los precios domésticos aumentaron un 2 % en 2014 respecto al año anterior, así nos lo muestran los datos de Eurostat.

Visto en: http://ecoinventos.com/energiewende/

Soros está eliminando el dinero en efectivo con el fin de marcar el comienzo de un “gobierno mundial”

Un miembro que trabajó con el multimillonario George Soros afirma que Soros está orquestando la eliminación del dinero en efectivo con el fin de marcar el comienzo de un “gobierno mundial”.

Según el ex colega de Soros, Jim Rogers, muchos gobiernos de todo el mundo ya están eliminando el uso de dinero en efectivo que según él, es parte de un movimiento para avanzar en la agenda del Nuevo Orden Mundial.

“Los gobiernos siempre se están cuidando así mismos, y es lo mismo que han estado haciendo durante cientos de años”, dijo durante una entrevista con MacroVoices Podcast.

Los indios hicieron recientemente lo mismo. Ellos retiraron el 86 por ciento de la moneda en circulación, y ahora han hecho ilegal gastar más de $ 4,000 dolares en cualquier transacción en efectivo “.

“En Francia no se puede usar más de € 1.000”

Tras el ataque terrorista de Charlie Hebdo en 2015, el gobierno francés prohibió pagos en efectivo de más de 1.000 euros.  el entonces ministro de Finanzas Michel Sapin argumento que era necesario “luchar contra el uso del dinero y el anonimato en la economía francesa”

El primer ministro indio, Narendra Modi, retiró billetes de 500 y 1.000 rupias como moneda de curso legal, eliminando de la circulación el 86 por ciento de las facturas de moneda del país.

La Comisión Europea ha publicado recientemente una “hoja de ruta” para aplicar restricciones severas y requisitos de información sobre el uso de dinero en efectivo en toda la Unión Europea, con el objetivo final de eliminar el uso del dinero en efectivo.

Rogers advirtió que la tendencia de los gobiernos a eliminar el uso de efectivo para las transacciones económicas es parte de un esfuerzo mayor por parte de esos gobiernos para implementar un estado de vigilancia supervisando directamente los hábitos de gasto de sus ciudadanos.

“Muchos países ya están haciendo esto”,  “En algunos estados en los Estados Unidos no se pueden hacer transacciones en efectivo por encima de cierta cantidad.  Esto les encanta a los gobiernos.

Entonces ellos pueden controlarte,  asegura Rogers

“Si quieres ir a comprar una taza de café, ellos saben cuánto bebes, dónde la compras, etc., ellos pueden poner todo en formato electrónico y lo harán”, agregó Rogers. “El mundo sera todo electrónico.”

A pesar de las seguridades dadas por los gobiernos de que la sustitución de dinero en efectivo por una moneda digital facilitará las transacciones económicas, Rogers advirtió que son una distracción para encubrir la eliminación de las libertades básicas de la gente.

“Cuando lo hagan, los gobiernos van a estar muy,  muy felices, ellos nos van a decir que lo hacen por nuestro bien nos dirán que no es que ellos quieran,  pero que es necesario para nuestro bien”.

Rogers también agregó.

“Ellos ya están haciendo esto, y cuando este completado va a ser un mundo completamente diferente”

“Probablemente no vamos a tener tantas libertades como las que tenemos ahora, aunque ya estamos perdiendo nuestras libertades a un ritmo significativo”.

 

Visto en: http://www.extranotix.com/2017/02/soros-esta-eliminando-el-dinero-en.html

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos que nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan?

PARECE CADA VEZ MÁS USUAL QUE LA CONDICIÓN DEL TRABAJO SEA SUSTRAER VIDA A LAS PERSONAS QUE LO REALIZAN.

El trabajo es una condición inevitable de la vida. Dicho esto no como una condena, tal y como se entiende en el imaginario judeocristiano, sino más bien como una circunstancia propia de la existencia. Sea por la finitud de la vida, por el modelo económico en que vivimos o por la cultura en que nos desarrollos, por razones existenciales o de otro orden, es necesario trabajar, e incluso en las fantasías utópicas de quienes han imaginado un mundo sin jornadas laborales, el trabajo no desaparece, en buena medida porque éste representa un medio de realización para el ser humano, es decir, una forma de materializar su deseo, su propósito en la vida, el sentido que ha encontrado a la existencia y más. Por eso el trabajo es indisociable de la vida.

Con todo, en nuestra época y ya desde hace algún tiempo, el trabajo ha virado hacia las antípodas de esos fines trascendentes. La industrialización de la vida y la dinámica entre la producción incesante y el consumismo exacerbado han exponenciado la vacuidad de los trabajos. La conocida enajenación del proletariado notada por Karl Marx –el distanciamiento entre el trabajador y su labor cotidiana, el hecho de considerarse únicamente como una pieza más de la maquinaria– se ha acentuado en las últimas décadas, además con otro efecto: la enajenación de la propia vida.

No es sólo que el trabajo ha dejado de ser un medio de realización, sino que además parece ser ahora uno de los principales obstáculos para poder cumplir dicha realización en otros ámbitos de la vida. Para muchos, el trabajo es como un risco frente al cual están parados y que les impide regocijarse con el resto del panorama.

Trabajos que enferman

Para muchas personas, el primer precio que pagan por tener un trabajo es su salud. El cuidado del cuerpo decae poco a poco por la vía de una alimentación descuidada y la falta de actividad física. Comida rápida o chatarra, golosinas, bebidas azucaradas, son en muchos casos la dieta básica del trabajador promedio y, por otro lado, el ejercicio físico se desestima, se le llega a considerar algo prescindible, por más que nuestro cuerpo, por naturaleza o evolución, necesita moverse. ¿Te has preguntado qué efectos tendrán, de aquí a 10 años, los hábitos de salud asociados a tu vida laboral?

Trabajos que endeudan

Un elemento decisivo del capitalismo contemporáneo es la deuda, en prácticamente todos los niveles del sistema. El dinero ha consolidado su condición ilusoria al grado de que ahora es posible vivir sin ni siquiera verlo, por decirlo de alguna manera. A nivel personal y cotidiano, esto ha provocado el efecto un tanto irreal de vivir no con el dinero que se tiene, sino con aquel que se espera tener. La deuda, en un sentido simbólico, es asegurar para el futuro las condiciones presentes, negarnos por voluntad propia cualquier posibilidad de cambio.

Trabajos que esclavizan

El filósofo de origen coreano Byung-Chul Han ha llamado a la nuestra la “sociedad del rendimiento”, tomando esta palabra en el doble sentido de rendimiento como ganancia económica pero también como sinónimo de fatiga. Vivimos ahora agobiados, en apariencia, por el trabajo al cual nos dedicamos, por salir temprano de casa y regresar bien entrada la noche, por los pendientes que se acumulan y las tareas que no cesan.

Sin embargo, a decir de Byung-Chul Han, no es eso lo que nos rinde, sino algo más profundo: la autoexplotación a la cual nos sometemos voluntariamente. En su forma contemporánea, el capitalismo encontró la manera de que la explotación cuyo ejercicio antes recaía en un “amo” –un jefe, un patrón, un empresario, un gerente, etc.–, ahora esté en la conciencia misma del individuo, quien trabaja bajo la idea de que si no tiene lo que quiere es porque no se esfuerza lo suficiente –y bajo esa dinámica nunca se detiene a preguntar si de verdad desea aquello por lo cual dice estar trabajando.

Vivir bajo ese mandato deriva en fatiga y angustia. El sujeto que se cree “empresario de sí mismo”, que es amo y esclavo a la vez, vive aprisionado entre dos barreras: una, la de sus propias condiciones, que parecen siempre insuficientes; y otra, la de las condiciones externas, que lo animan a esforzarse por tener lo que nunca podrá alcanzar. Y no porque sea imposible tener lo que queramos, sino porque es imposible por definición en los términos que plantea el capitalismo.

El fin de la esclavitud –es decir, el comienzo de la libertad, de la vida auténtica– ocurre cuando podemos sacudirnos la dominación del amo, la lógica bajo la cual aprendimos a vivir, a desear, a amar, y descubrimos que tenemos lo necesario para ser no empresarios de nuestra vida, sino artífices de nuestra existencia, sujetos que viven en sus propios términos.

¿Por qué aceptamos tan fácilmente trabajos nos enferman, nos endeudan y nos esclavizan? ¿Será porque no estamos dispuestos a realizar el trabajo que implica la construcción de nuestra propia libertad?

Ilustraciones: John Holcroft

Visto en: http://buscandolaverdad.es/2017/01/30/por-que-aceptamos-tan-facilmente-trabajos-que-nos-enferman-nos-endeudan-y-nos-esclavizan/

El secreto de la felicidad

¿Por qué unas personas son más felices que otras? ¿Existe la “fórmula de la felicidad”? Creo que no exagero si digo que prácticamente todos hemos reflexionado acerca de esto alguna vez, pero… ¿realmente tienen respuesta estas preguntas?

Pues sí, para algunas personas la tienen. Y sí, para ellos existe una “fórmula de la felicidad”.

Realmente es posible aprender a disfrutar el momento y sacar lo mejor de él, a saborear las pequeñas cosas y a ser agradecidos por ellas, sin que lo que no se posee cause infelicidad.

Es posible disfrutar de verdad y encontrar la paz interior sin necesidad de salir de casa, ya sea preparando algo en la cocina o bebiendo una taza de té mientras se mira la vida pasar a través de la ventana, y da igual que se esté solo o en compañía.

Es decir, puede ser feliz convirtiendo la calidez de los mejores momentos en un verdadero estilo de vida.

Este confort no tiene nada que ver con el lujo, sino más bien todo lo contrario. La felicidad está en la sencillez y la comodidad, es decir, en una forma de entender la vida más simple, barata y práctica. Y esto es aplicable tanto a la ropa (esos pantalones viejos y ese jersey lleno de bolitas que siempre se pone para andar por casa y que tan a gusto le hacen sentir), como a la vida social (no hay nada mejor un picnic o una tarde en el parque con los amigos), el ambiente creado en nuestra propia casa (por ejemplo, logrando la iluminación adecuada y usando velas para dar intimidad…), etc.

Pues todo eso ya tiene un nombre, aunque no sea español: “hygge”.

Hygge (puede pronunciarlo como “jaigui”, “jiuga”, “jigui” o como quiera; lo cierto es que para nosotros resulta bastante impronunciable) es una palabra danesa sin traducción literal al español, pero que implicaría algo similar a “hogareño”, “casero”, “cómodo”, “íntimo” y “confortable” (o quizá todos ellos juntos, en una misma idea… ¿puede imaginarlo?).

¿Y por qué una palabra danesa?”, se estará preguntando usted. En los últimos años, diferentes rankings, entre ellos el último realizado por Naciones Unidas en 2016, han situado a Dinamarca como el país más feliz del mundo, y entender el porqué de esto se ha convertido en uno de los grandes cometidos de ese pequeño país nórdico; ¡hasta el punto de contar con un grupo independiente de investigación especializado en estos temas, el Instituto de Investigación sobre Felicidad! (1)


Su director, Meik Wiking, acaba de publicar en España su libro Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas (descubre por qué los daneses son los más felices del mundo y cómo tú también puedes serlo), un completo y divertidísimo compendio de trucos, ideas y consejos para encontrar la felicidad en lo más simple y disfrutar de verdad de las cosas más sencillas de la vida (que son las mejores). (2)

Sin embargo, aunque esta “receta” para la felicidad parezca algo muy sencillo, la realidad no lo es tanto.

Detrás de los rankings internacionales se esconden factores sociales y políticos que explican por qué los daneses, pese a vivir en un país oscuro y frío la mayor parte del año, son más felices que los españoles, los italianos o los turcos, por ejemplo.

El hygge actúa en la pequeña escala, la individual, y permite percibir de otro modo los momentos en familia o que nos dedicamos a nosotros mismos. El hygge ayuda a disfrutar con lo más simple, siendo más feliz en el día a día, independientemente de los datos maroeconómicos o macrosociales. Es algo que no depende de las políticas de un determinado gobierno, sino de la actitud de una persona ante la vida. Y esa persona puede ser usted.

De todo ello (y del papel tan importante que juega la comida en la sociedad danesa, como verá más adelante), me he sentado a hablar -como no podía ser de otro modo, taza de té en mano- con el autor de este verdadero “tratado” sobre la felicidad, Meik Wiking, un danés orgulloso de llevar la felicidad por bandera.

¿Se puede medir la felicidad?

Para comenzar le planteé algo que llevaba días rondándome la cabeza, desde que leí el libro y profundicé en los estudios del Instituto danés de la Felicidad: “¿de verdad se puede medir la felicidad?”.

Wiking me miró serio, pero pronto esbozó una sonrisa y dijo con rotundidad: “¡Sí!”. “Por supuesto que es difícil”, continuó, “la felicidad es algo subjetivo. Pero como lo son otras muchas cosas que estudiamos: la depresión, el estrés, la ansiedad… Todas tienen que ver con cómo nos sentimos individualmente, pero se miden y cuantifican”.

Aunque, como es lógico, el estudio de la felicidad también atiende a indicadores objetivos clave, como las políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. El Estado del Bienestar es fundamental para entender cómo es la sociedad danesa.

La sanidad universal, la igualdad entre hombres y mujeres, la educación gratuita, las pensiones… todos ellos garantizan que la calidad de vida sea muy alta. Es algo completamente lógico. Ahora bien, incluso ahí surgen dudas. Y si no, ¿por qué los daneses son más felices que la población del resto de países nórdicos?

Ésta, entre otras muchas, es una de las cuestiones que el trabajo de los investigadores en el Instituto de Investigación sobre la Felicidad trata de aclarar.

Pero, ¿qué es realmente el hygge?

Entonces, el ‘hygge’ es sólo una manifestación de la gran calidad de vida y la tranquilidad de la que gozan en su país”, apunté yo.

Él meditó la respuesta: “En parte sí. El ‘hygge’ tiene que ver con la igualdad, la calidad de vida, el disfrute de las pequeñas cosas y con tener un cierto nivel de bienestar que ya no es mejorable con más dinero. Gracias a las políticas correctas y las buenas condiciones de vida tenemos más tiempo para relajarnos y disfrutar en familia”.

El hygge nos invita a evitar las conversaciones conflictivas, olvidarnos de los problemas y de la realidad que nos rodea e incluso a recuperar la niñez pasando una tarde de juegos de mesa o yendo a hacer algo divertido al parque. Por supuesto, no es incompatible con afrontar discusiones sobre cuestiones trascendentales, “pero tener ganas de pasar un momento ‘hyggeligt’ es probablemente la mejor forma de evitar que se enquisten la discusión y la confrontación”.

El hygge también es gratitud. De hecho, la gratitud es una de las claves que explica la forma de entender la vida de los daneses. Para Meik Wiking, la gratitud ayuda a desviar la atención de la comparación negativa. “Se han hecho estudios científicos que demuestran que podemos entrenar nuestra mente para conseguir que preste cada vez más atención a cosas positivas”.

Y es que uno de los grandes problemas de la sociedad actual es la comparativa constante -a través de la televisión, la publicidad y hoy muy especialmente las redes sociales- con los demás, a los que consideramos mejores que nosotros, la cual nos lleva a poner el foco sólo sobre aquello que no poseemos. “En las redes sociales, por ejemplo, no nos damos cuenta de que la gente sólo comparte sus mejores noticias y momentos”. Es un poco absurdo creer que la vida de los demás es simplemente perfecta o por fuerza mejor que la nuestra, pero a veces es lo que terminamos haciendo.

Todo lo que la pantalla no muestra

Este fenómeno ha sido estudiado a fondo por el Instituto danés de Investigación sobre Felicidad. Un amplio estudio realizado por sus investigadores sobre el uso de la red social Facebook demostró que en sólo una semana sin utilizar esta plataforma “absolutamente todos los parámetros evaluados relativos a la calidad de vida y la felicidad mejoraron”. (3)

Y lo mismo ocurre con la televisión. El Instituto que dirige Meik Wiking realizó estudios para evaluar su efecto introduciéndola en pueblecitos en los que hasta el momento no contaban con ningún televisor. Y también ahí comprobaron que los niveles de felicidad bajaban tras su incorporación. No porque cambiasen las circunstancias vitales de los participantes, sino porque sus aspiraciones de repente se habían disparado.

El abuso del móvil y la fiebre por estar permanentemente “conectados” por supuesto también son un problema. De hecho, “aparcar” el teléfono para vivir plenamente cada momento es otra de las premisas del “manifiesto hygge”. “Es común que las familias danesas establezcan ‘normas internas’ sobre el uso del móvil, por ejemplo, obligando a apagar todos los teléfonos mientras pasan un rato juntos o durante la cena”.

El éxito de la “fórmula de la felicidad”

Llegados a este punto, usted quizá esté pensando que lo que nos propone el hygge no deja de ser una serie de consejos simples y totalmente lógicos con los que aprender a liberarnos y disfrutar más de la vida, y que quizá sea excesivo llamarlo “la fórmula de la felicidad”.

Pero es precisamente ahí donde radica el éxito del “fenómeno hygge” y del libro de Meik Wiking, que ya ha sido traducido a nada menos que 25 idiomas: la verdadera felicidad está en las cosas más pequeñas y cotidianas; sólo tiene que aprender a disfrutarlas.

No se trata de adoptar actitudes o hábitos fuera de lo común, sino de que sea capaz de lograr el bienestar con el disfrute de las pequeñas cosas que lleva teniendo al alcance de la mano toda su vida, pero que las prisas, las angustias y los quehaceres nunca le han dejado disfrutar. ¡Es hora de hacerlo!

¿Cómo de felices somos los españoles?

Si a usted le preguntasen cómo de feliz es, en un baremo del 1 al 10, ¿qué respondería? ¿Y se sentirían felices sus familiares y amigos? Quizá le sorprenda, pero España ocupa el puesto número 37 de un total de 127 países en el ranking mundial de felicidad. “¡Eso está muy bien!”, celebra Wiking, aunque reconoce que nuestro país no está exento de desafíos, como todos, al fin y al cabo. (4)

Uno de los mayores desafíos de España es la cantidad de horas que la gente dedica al trabajo, y las dificultades para compaginar la vida laboral y familiar que eso conlleva”, resume el autor. Precisamente, algo que me sorprendió mucho es la ínfima extensión de la parte dedicada en el libro al hygge en la oficina. ¡Apenas ocupa un párrafo! Pero está claro que en Dinamarca, un país donde la norma es salir del trabajo a las 16:00 horas (quien tiene hijos), o en su defecto a las 17:00 horas (quien no los tiene), a la gente lo que realmente le interesa es disfrutar del tiempo libre.

Todos los países afrontan desafíos. Lo importante es no ver en ellos escollos insalvables, sino perspectivas de futuro hacia las que dirigirse y perseverar. “Como en su momento tocó a Dinamarca”, reconoce el autor. “Hoy día muchos daneses sólo se mueven en bicicleta, pero por supuesto llegar ahí ha requerido mucha inversión y décadas de trabajo”.

La correlación que existe entre felicidad e igualdad es clara. “La igualdad entre hombre y mujeres, por ejemplo”, señala Wiking, “no sólo hace más felices a las mujeres. Los hombres también son más felices en sociedades igualitarias”. Pero, por supuesto, la igualdad económica tiene un peso determinante.

Lo realmente fantástico de Dinamarca es que incluso si perdiera mi trabajo y todo mi dinero, seguiría teniendo una gran calidad de vida. El dinero no tiene tanta importancia porque ya existe una gran calidad de vida. Y esto por supuesto también es disuasorio contra robos y otros delitos”.

La igualdad es un factor clave para explicar por qué un país es más feliz que otro. Otro de esos factores (aunque hay más) es la corrupción. Sentir que los impuestos son una inversión real en la calidad de vida del conjunto de la sociedad y tener claro el retorno que se recibe de ellos es muy importante. Si esto sucede, la mayoría de la población estará a favor de pagarlos.

Los genes de la felicidad

Quizá le sorprenda saberlo, pero la genética también tiene mucho que ver con la felicidad.

Aun así, aunque el componente genético exista, el estudio de los genes no puede explicar por qué existe tan alto nivel de felicidad en unos países y tan bajo en otros. Ahí entran las políticas adoptadas, el papel del Estado del Bienestar…

Al abordar esta cuestión, Wiking sacó un papel de su bolsillo y me mostró un esquema con dos columnas hecho a mano: “Aquí está la genética (señaló a la izquierda) y aquí las políticas y el comportamiento (a la derecha). Nosotros estamos interesados en estos dos últimos componentes y en cómo interactúan entre ellos, porque preferimos centrarnos en las cosas que podemos cambiar”.

Lo que también ocupa al Instituto de Investigación sobre la Felicidad es la importancia de la salud física en la salud mental, así como entender qué es lo que desencadena los trastornos mentales o conduce a la infelicidad y cómo se puede mejorar la situación. Los investigadores (y afortunadamente cada vez más instituciones) tienen claro que tener una buena calidad de vida no es sólo no estar enfermo, sino también sentirse bien, pleno.

Los daneses, ¿“obsesionados” con los dulces?

En un giro de nuestra conversación confesé a Wiking que me había sorprendido lo que parece una verdadera “obsesión” de los daneses por los pasteles y los dulces. ¡Cualquiera que lea su libro puede pensar que no comen otra cosa!

Lo cierto es que pareció hacerle mucha gracia la cuestión.

¿Quieres que hablemos de por qué no somos obesos a pesar de comer tantos dulces?”, me dijo divertido. “Es cierto que comemos muchos pasteles, pero esa es sólo una parte de la ecuación. En la otra parte está la cantidad de ejercicio que hacemos diariamente”.

Las ciudades danesas están pensadas para desplazarse en bicicleta o andando. “Yo no tengo coche porque no lo necesito; voy en bici a todas partes. Y más del 50% de la gente que vive en Copenhague se mueve en bicicleta. Ese es el tipo de accesibilidad que hay que fomentar”.

Wiking me explicó que había realizado un cálculo y que desplazándose en bicicleta a diario podía quemar cerca de 1800 kcal a la semana, aproximadamente. Dependiendo de las calorías que consumamos al día (un adulto ronda las 2000 kcal diarias), “ir en bicicleta a todas partes sería casi como hacer un día de ayuno a la semana”.

Lo cierto es que el culto a la comida del hygge va muchísimo más allá de los dulces.

Alcanzar la armonía individual sin duda va ligado a la apuesta por modelos sostenibles y, por lo tanto, es indisociable del consumo de productos de temporada (¡ni que decir tiene que mucho más saludables!).

Pero también al slow food, al disfrute de las comidas en buena compañía y al placer de cocinar los alimentos uno mismo y de pasar ratos agradables preparando las recetas de toda la vida o deliciosas conservas para guardar durante una buena temporada.

Una de las grandes propuestas del libro es crear un “club gastronómico” con un grupo de amigos o familiares. Sólo se necesitan conocimientos culinarios básicos y ganas de participar. Y es que la cena ideal de los daneses es aquella en la que todos colaboran en la preparación de los platos. En una verdadera cena hygge no hay ni anfitriones estresados ni invitados apoltronados en el sofá a la espera de que llegue la comida. ¡Todo es trabajo en equipo!

Fuentes:

  1. Dinamarca quedó de nº1 en el Informe Mundial de la Felicidad de 2016, de nº 3 en el Informe Mundial de la Felicidad de 2015, de nº 1 en el Índice para una Vida Mejor- Satisfacción ante la vida (OCDE) de 2015, de nº1 en la Encuesta Social Europea de 2014; etc.
  2. Meik Wiking. “Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas”. Libros Cúpula. 2017.
  3. The Facebook experiment. The happiness research institute. Dinamarca, 2015.
  4. Ranking of Happiness 2013-2015. Earth Institute & Columbia University. “World Happiness Report 2016”.

Salir de una secta significa aceptar que tu vida ha sido un engaño

Varios exmiembros de los Testigos de Jehová de España han denunciado abusos contra su persona y, gran parte de ellos, necesitaron tiempo para darse cuenta de que habían sido engañados. Para entender a qué se debe hemos hablado con un experto en problemáticas sectarias

En los últimos meses, varios exmiembros de distintas congregaciones de los Testigos de Jehová de España han denunciado abusos sexuales, coacción e intromisiones en su vida privada.  

El último en hacerlo ha sido Juan Bourgon. Porque, como explicó a El Periódico, fue expulsado recientemente del grupo por preguntar acerca de los abusos sexuales cometidos por miembros de la confesión en Estados Unidos.

Antes de formular sus denuncias, estas víctimas necesitaron tiempo para darse cuenta de que más que adeptos del grupo religioso, habían sido víctimas de un sistema sectario. Algo que nunca les traería la “salvación”, como se predica desde la misma confesión.

Para entender por qué razón cuesta tanto abandonar una secta hablamos con el Doctor en Psicología y director de Emaaps (Equipo Mutidisciplinar para el Asesoramiento y Asistencia en Problemas Sectarios), Pepe Rodríguez.

Estas víctimas necesitaron tiempo para darse cuenta de que más que adeptos de un grupo religioso, habían sido víctimas de un sistema sectario

La dificultad de salir de la “burbuja salvadora”

Muchos adeptos apenas tienen contacto con el mundo real y viven toda su vida encerrados en una “burbuja salvadora” de la cual no quieren salir porque les han inculcado miedo a hacerlo.

“Lo que resulta muy difícil para demasiada gente —dice Rodríguez— es enfrentarse a su vida cotidiana y gestionar de forma mínimamente adecuada sus emociones. Los que quieren salir de una ‘secta’ no son más que una pequeña parte de todos los que lo han intentado previamente”.

La poca conexión que tienen con el exterior tampoco les ayuda a abrir los ojos. Las creencias entran por el canal emocional, por lo que las críticas hacia ellas se interpretan como un ataque a la misma persona.

En el caso de tenerlas en cuenta, podrían pensar que toda su vida ha sido un engaño, un fracaso. Algo que provoca que “intentar dialogar o debatir con un fanático sea una misión imposible”.

En el caso de tener en cuenta estas críticas, podrían pensar que toda su vida ha sido un engaño, un fracaso

Gran parte de las personas que viven en un grupo tan hermético como los Testigos de Jehová únicamente tienen a su familia y a amigos de la congregación. Otra razón por la cual abanonar la confesión les suscita tanto terror, ya que si lo hacen éstos serán los primeros en marginarles. “Tienen prohibido bajo pena de expulsión hablar con un excluido o con quien abandona el grupo”.

Se producirá una desconexión a partir de la cual quedarán solos. Socialmente aislados y sin nada a lo que agarrarse. Algo con lo que, indirectamente, les hacen entender que si salen lo pierden todo.

Tampoco pueden utilizar su criterio para analizar o valorar las ideas que les transmiten. El pensamiento individual y el acceso a información ajena al colectivo están totalmente restringidos. Por ello, prácticamente todas las ideas, creencias y parte de sus conductas están mediatizadas por lo que han aprendido en la congregación.

“La anulación o restricción severa de la libertad de pensamiento es una táctica de manipulación sectaria que se aplica en todas las religiones. Pero en un grupo pequeño, como los Testigos de Jehová, es más intensa”.

“Los adeptos tienen prohibido bajo pena de expulsión hablar con un excluido o con quien abandona el grupo”

  Hay muchos que llevan demasiados años o que, incluso, nacieron en la congregación, lo cual ha influido en su personalidad de forma permanente. “En las familias con afilición a algún tipo de creencia se suele potenciar la rigidez y la subordinación en el carácter de los hijos”. Y esto solo les hace más propensos a tener una fe ciega en un sistema sectario sin ni siquiera ser conscientes de ello.

Pero, la desprogramación es posible

Diego Hidalgo fue Testigo de Jehová durante muchos años , donde llegó a ser anciano de la confesión —líder de una congregación—. Con el tiempo, Hidalgo se dio cuenta de que todo aquello era una falacia.

Ahora es director de Liberados, asociación que ofrece consejo a los miembros que quieren abandonar el grupo, y lleva 8 años siendo desprogramador. En otras palabras, intentando demostrar a aquellos que quieren salir de la confesión que no todo es verdad. Para ello, les crea dudas razonables y trabajan en ellas hasta que les hace ver que han sido víctimas de una “mentira”.

“Les enfrento a los cambios de doctrina y a las contradicciones que la confesión ha tenido a lo largo de los años y como esto ha llegado a ejercer un efecto negativo sobre algún miembro”.

Hidalgo lleva 8 años como desprogramador: intentando demostrar a aquellos que quieren salir de la confesión que no todo es verdad

Sin embargo, no se trata de una tarea fácil y no siempre lo ha conseguido. “Hay personas que no quieren ver la verdad porque no pueden aceptarlo psicológicamente”. Pero ha habido otros casos en los que su terapia ha funcionado y, de hecho, a lo largo de este tiempo ha conseguido desprogramar a alrededor de 40 personas.

Israel necesitó 21 años

Israel Florez nació siendo Testigo de Jehová. En 1979, cuando solo tenía 5 años, un miembro de la confesión religiosa abusó sexualmente de él. No fue hasta el 2000 cuando tuvo fuerzas para contarlo en la congregación de la Puerta del Ángel de Madrid. Sin embargo, la respuesta que obtuvo no fue la que esperaba: “me dijeron que no contara nada”.

Cinco años después se desvinculó por completo: dejó de asistir a las reuniones y de relacionarse con otros miembros. De este modo, abandonó el grupo para siempre. Como la mayoría de los que se han marchado, lo hizo por la puerta de atrás y, prácticamente, sin contar con el apoyo de nadie.

 A lo largo de este tiempo Hidalgo ha conseguido desprogramar a alrededor de 40 personas

Pero, con el tiempo, empezó a moverse por las redes sociales y se dio cuenta de que no había sido la única víctima. Había otras personas que lidiaban en solitario con las injusticias sufridas y cuando se encontraron se unieron . Así, acabó naciendo el colectivo Abusos TJ, cuyo objetivo es ayudar a las víctimas, ofrecerles ayuda legal y visibilidad en los medios.

Ya son 100 personas las que forman parte de éste y, por el momento, ya han formulado aproximadamente 20 denuncias. Con ello no pretenden destruir a los Testigos de Jehová, solo que cambien sus políticas para que nadie más tenga que sufrir lo mismo que ellos en su día.

Ellos han conseguido rescribir su historia, ahora es el turno de todo aquel que quiera vivir su vida fuera de la congregación.

Visto en: http://www.playgroundmag.net/noticias/actualidad/Testigos-Jehova_0_1895810425.html?utm_source=facebook.com&utm_medium=post&utm_campaign=Testigos-Jehova

Reflexión para las fiestas del consumismo

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Aunque para algunos esto pueda ser noticia, la Navidad originalmente era una fiesta religiosa en la que no figuraba en ninguna medida importante la costumbre de regalar objetos. Hábilmente, las marcas y las agencias de relaciones públicas han logrado transformar esta celebración en una fiesta del consumismo que dura cada vez más (ahora la fiebre navideña empieza meses antes). Ya que vivimos en una economía de crecimiento infinito, en la que se ha creado la ilusión de que es necesario consumir para generar prosperidad, el frenesí de consumo navideño se vive como una obligación y como una especie de aguerrida temporada de supervivencia para las marcas en la que se vale cualquier cosa.

El sitio Ecocentro ha hecho una interesante reflexión sobre esta situación, notando que: “No hay una relación entre el aumento indiscriminado de objetos y el aumento de la felicidad, una vez obtenidos los mínimos universales”. Asimismo, se hace énfasis en que detrás de la feria del consumo existen ciertos valores religiosos que son puestos en entredicho por la banalización del afecto que supone su mediación por los regalos materiales. No nos damos cuenta de que muchas veces buscamos llenar nuestro vacío psicoemocional, el cual se pone en relieve en estas fechas, con posesiones materiales, y al hacerlo caemos en las redes de manipuladoras compañías. Esto es, por supuesto, un problema psicológico y un problema ecológico, ambos interdependientes:

La cada vez más sofisticada ciencia publicitaria, que con las más novedosas teorías científicas sobre el cerebro y el mundo emocional convierten en consumidores compulsivos a niños, adolescentes, adultos, inventando nuevos nichos de mercado en perros y demás animales de compañía. Nadie se libra de su susurro tentador, “compra, compra y llena así tu vacío”. A mayor vacío interior, mayor fiebre consumista, en una espiral en la que no sólo se degrada el ser humano a su condición más inferior, de falta de dominio de sí, sino que en su degradación degrada la naturaleza que no soporta esa presión sobre sus ecosistemas, de los que se extraen los elementos para construir objetos cada vez más inútiles, programados para la obsolescencia, que implican en su producción injusticia laboral y social en los países del mundo a los que devolvemos, a cambio de su mano de obra barata para cambiar de armario cada temporada, nuestras migajas caritativas y nuestros residuos, que intoxican irremediablemente el mundo.

No podemos obligar a ver

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No podemos obligar a ver a nadie, aquello para lo que aún no está preparado…

Muchas veces solemos sentirnos frustrados porque alguien no ve algo que quizás para nosotros es evidente, solemos cuestionar su entendimiento, sus sentimientos, su empatía, su interés por comprender, sus capacidades y todo aquello que nos parezca una barrera o una limitación para entender o actuar ante una situación determinada.

Tenemos que estar claros que todos tenemos perspectivas diferentes, enfoques propios, ligados a nuestras experiencias, nuestras creencias o nuestro desarrollo y que ello va a generar diferencias de apreciación para todas las cosas.

El respeto a cada quien encierra la capacidad de entender tanto como que una persona no está preparada para asimilar algo de alguna forma o que sencillamente que tiene su propia manera, que no necesariamente debe coincidir con la nuestra.

Muchas veces nosotros mismos solemos de alguna manera sorprendernos con nuestros cambios ante una situación igual o similar a otra anteriormente vivida y darnos cuenta de que no hemos reaccionado igual, que inclusive lo que una vez concluimos que fue lo mejor que pudimos haber hecho, ahora se muestra como una actitud fuera de lugar e inclusive mediocre en comparación a nuestros recursos actuales.

Todos evolucionamos, aprendemos, algunos inclusive tenemos experiencias que no nos hacen ser mejores, sino nos hacen desconfiar, limitarnos, actuar de manera más precavida, cerrarnos al amor… en fin… experiencias que nos cambiarán y nos harán ver, entender y actuar de una manera diferente a lo que solíamos hacer.

Si en nosotros podemos ver respuestas asociadas a nuestras vivencias, también debemos saber entender al otro, que a fin de cuentas hace lo mejor que puede con los recursos que tiene.

Podemos intentar plantear nuestra visión, podemos tratar de hacerle ver a alguien más un escenario como lo hacemos desde nuestra óptica, pero debemos respetar los procesos y las decisiones de la otra persona. Inclusive tratando de ser lo más empáticos posibles, con el fin de entender las razones de sus respuestas ante determinados hechos.

Aceptemos aquello que no está en nuestras manos cambiar, aprendamos a respetar los motivos, los intereses y las prioridades de la otra persona, sin presionar, sin juzgar, sin ser arrogantes o creernos dueños de la verdad. Todos tenemos libertades y una de ellas es decidir lo que pensamos que es lo mejor, aun cuando la vida nos demuestre que pudimos haberlo hecho mejor.

La libertad no es nada más que una oportunidad para ser mejor. ― Albert Camus

Démosle a cada quien la oportunidad de razonar, de crecer, inclusive de equivocarse y de asumir las consecuencias de sus actos, quizás en algún momento la vida se encargue de hacerle coincidir con nuestra visión o bien ocurra de manera contraria y seamos nosotros los que hayamos demostrado no estar preparados para ver algo específico.

Todos los pozos profundos viven con lentitud sus experiencias: tienen que esperar largo tiempo hasta saber qué fue lo que cayó en su profundidad. ― Nietzsche

Visto en: http://barcelonaalternativa.es/no-podemos-obligar-a-ver/