NO MATEMOS LA ALEGRÍA,CREATIVIDAD E INICIATIVA DE LOS NIÑOS !!

Este magnífico cortometraje es para que nos paremos a pensar, a reflexionar sobre la vida actual que llevamos en las sociedades supuestamente avanzadas en las prisas, siempre ocupados, estresados y en la rutina en hacer lo correcto supuestamente establecido, muchas veces matando la creatividad por el sistema que está establecido como el ideal y solo somos unos humildes esclavos del sistema, pues eso no debería que afectar a los niños que el conocimiento no esté reñido con la creatividad y lo diferente.

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Si puede, no vaya al médico – Dr. Antoni Sitges

Entrevista con el jefe del departamento de cirugía del Hospital del Mar de Barcelona. Con más médicos como éste, sin duda la Sanidad funcionaria mucho mejor, no nos supondría tanto gasto público, y además, estaríamos más sanos. A pesar de pertenecer a la seguridad social, a pesar de ser profesor en una universidad, a pesar de ser cirujano… continúa manteniendo una visión abierta y crítica contra la gestión de la medicina y tiene sus propias opiniones en cuanto al uso –y al mal uso- de la sanidad pública hoy en día. No se ha dejado engullir por el pensamiento unicista de la anquilosada universidad ni por el corporativismo de los lobbys médicos y farmacéuticos. Con el dr. Sitges hablamos de temas como la iatrogenia médica, el disease mongering, la extrema medicalización, los sobrediagnósticos, la inutilidad de los cribados para prevenir el cáncer, la psiquiatrización de los estados de ánimo, la cirugía innecesaria… Antoni Sitges pretende que el ciudadano medio empiece a cuidarse por sí mismo, sin depender tanto del sistema médico. Como él mismo reconoce, la contribución de la medicina a la esperanza de vida no es nada del otro mundo… ¿para qué ir al médico entonces?

Maravillosa película para comprender como viven y sienten las personas con síndrome de Asperger

Esta magnífica película nos cuenta una conmovedora historia basada en hechos reales de un cuarentón con Síndrome de Asperger y una niña de 8 años.

El Síndrome de Asperger es un trastorno catalogado por muchos de los que lo sufren como una simple forma de ser de la que aún queda mucho por conocer. Sin embargo, en la actualidad se ha propuesto incluirla dentro del trastorno autista en la nueva versión del Manual Diagnóstico de Trastronos Mentales (DSM-V).

Entre las desventajas principales de este trastorno de conducta se encuentran las dificultades en la interacción social, la comunicación y la expresión de sentimientos y la escasa empatía que los afectados sufren y como consecuencia de ello, se sienten rechazados, incomprendidos por la sociedad e, incluso, solos.

Esta película stop-motion de animación australiano Mary and Max, dirigida por Adam Elliot en 2009, ha sido sistemáticamente aplaudido por el gran público y por la crítica especializada, y fue premiado con un Oscar.

Visto en: http://culturainquieta.com/es/cine/item/13453-un-maravilloso-corto-para-entender-como-viven-y-sienten-las-personas-con-sindrome-de-asperger.html

5 acciones que demuestran la falsedad de la espiritualidad moderna

En los últimos años ha surgido un boom en torno a la espiritualidad, el yoga y la meditación. Las grandes y pequeñas ciudades se han visto invadidas de numerosos centros que brindan el nirvana mediante paquetes en los que incluyen un cambio en el estilo de vida, la dieta y nuevo grupo de amigos; se han sustituido sesiones con especialistas de la salud mental con horas de meditación en un grupo exclusivo; se han popularizado las enseñanzas de gurús y sabios que realmente desconocen el lado oscuro que implica actualmente el mainstream de la espiritualidad. La mercantilización de la espiritualidad pop ofrece soluciones fáciles que substituyen el trabajo profundo que es necesario realizar en las tradiciones espirituales milenarias y hace que las personas entren en contacto con versiones rebajadas de estas enseñanzas– los genuinos buscadores al final se dan cuenta que para obtener resultados deben ellos mismos comprometerse, encontrar maestros genuinos y que no hay forma de comprar la iluminación.

¿Cómo es que algo que parece ser tan puro y bueno puede ser tóxico? Para el psicoterapeuta Robert Augustus Masters, el mainstream de la espiritualidad actual ha resultado en una evasión de la realidad. Él menciona que el término correcto, spiritual bypassing, se originó en la década de los 80 por el psicólogo John Welwood, y se refiere al uso de prácticas y creencias espirituales para evadir la confrontación de cosas incómodas, heridas sin sanar y necesidades emocionales fundamentales. En otras palabras, el SB es un rechazo de nosotros mismos y los otros usando una máscara de bondad, amabilidad y espiritualidad: “No sólo nos distancia de nuestro dolor y los problemas difíciles, también de la espiritualidad auténtica, encallándonos en un limbo metafísico, una zona de gentileza exagerada, bondad y superficialidad”.

En su libro Spiritual Bypassing: When Spirituality Disconnects Us From What Really Matters, Masters explica que el SB incluye:

un desapego exagerado, la anhedonia emocional, represión, un énfasis exagerado en lo positivo, fobia al enojo, excesiva compasión, límites débiles, pobre inteligencia emocional, un juicio débil acerca de la negatividad u oscura parte de un individuo, devaluación de la relatividad espiritual de otras personas y desilusiones al llegar a un nivel más elevado del ser.

 

Para comprender un poco más sobre esta condición, Masters reúne cinco actividades que realizan las personas que viven el spiritual bypassing:

– Se participa en actividades “espirituales” para conseguir un sentido de superioridad frente a otras personas

La sensación de formar parte de un grupo exclusivo con actividades únicas basta para sentirse superior de alguna forma: transportarse en bicicleta, no ver la televisión, tener una dieta vegetariana o ecofriendly, usar cristales, visitar templos, practicar yoga o meditación, consumir psicodélicos, etc. Si bien realizar todas estas actividades puede resultar benéfico en muchos sentidos, la presunción exagerada de éstas es una trampa del ego, pues se basa en la creencia de ser superior frente a los demás. Este tipo de conducta no se aleja de la espiritualidad genuina debido al sentido de superioridad, sino por cultivar la atención hacia otras personas reduciendo la posibilidad de conexión con el cosmos y la maravilla poética de la existencia.

– Usar la espiritualidad como una justificación ante el fracaso de hacerse responsable de las acciones

Obsesionarse con mantras espirituales o ideas puede deberse a que se desea evadir  responsabilidades o la sensación de desconfianza. En especial con frases como “Es como debe ser”, “El universo tal cual es, es perfecto”, “La realidad es sólo una ilusión” o “Todo pasa por una razón” son justificaciones útiles para generar un movimiento hacia la trascendencia. Este tipo de SB promueve realmente el conformismo en numerosas áreas de la vida.

– Adoptar nuevos hobbies, intereses y creencias porque están de moda

El deseo de pertenecer a un grupo o un movimiento es parte de las necesidades básicas del ser humano; sin embargo, a veces la espiritualidad no es algo que realmente conviene a las creencias, ideas y necesidades de todos los individuos. En muchas ocasiones, la espiritualidad se convierte en un conducto social. ​

– Juzgar a otras personas por expresar enojo –aun cuando es necesario–

La idea de que el enojo no ayudará en nada es falsa. Principalmente porque el enojo es una emoción básica que ha promovido la supervivencia del ser humano. Si bien es indispensable mantenerlo dominado, en el SB está mal visto siquiera sentir un poco de enojo. Una creencia común es: “Si tan sólo estuviera más iluminado, podríamos evitarnos todo este drama”.

En la espiritualidad lo importante es no aferrarse al enojo, lo cual permite –y promueve– sentir el enojo como una alarma de que algo nos está lastimando.

– Exagerar el positivismo para evitar enfrentar los problemas en la vida y en el mundo

La tendencia de “Sólo sé positivo” es un mecanismo de defensa de muchas personas con SB, en el cual se evade en la medida de lo posible todo lo negativo. Si bien cultivar la gratitud es importante en la espiritualidad, también lo es sabiendo que mediante lo negativo se crece y se trasciende. Lo negativo, las crisis y el dolor, no pueden ser ignorados; deben ser valorados y honrados sin necesidad de aferrarse a ellos.

Si estas cansado del bypassing espiritual, la tradición budista por milenios ha meditado sobre estos: 4 pensamientos como motivación para practicar genuinamente y establecer un base sólida para el trabajo espiritual.

Visto en: http://pijamasurf.com/2017/04/5_acciones_que_demuestran_el_lado_oscuro_de_la_espiritualidad_moderna/

La Mentira Que Vivimos

La Mentira En Que Vivimos (The Lie We Live) es un vídeo creado y escrito por, Spencer Cathcart, que se publicó originalmente en enero de 2015. Recientemente fue eliminado por una reclamación de derechos de autor sobre una porción de la música de fondo. Se ha licenciado nueva música, publicándose de nuevo el vídeo, con el mismo mensaje y doblado al español latino por Jorge San Martín O. No dejes de verlo y difundirlo si te ha gustado, dándole un Like o compartiéndolo.

Obsolescencia Programada – Documental

Baterías que se ‘mueren’ a los 18 meses de ser estrenadas, impresoras que se bloquean al llegar a un número determinado de impresiones, bombillas que se funden a las mil horas… ¿Por qué, pese a los avances tecnológicos, los productos de consumo duran cada vez menos? ¿Es compatible un sistema de producción infinito en un planeta con recursos limitados? ¿Quieres saber dónde terminan?

Estas son las 7 marcas de chocolate que usan niños esclavos

En septiembre de 2015, fue presentada una acción judicial contra Mars, Nestle yHershey alegando que estaban engañando a los consumidores que “sin querer” estaban financiando el negocio del trabajo esclavo infantil del chocolate en África Occidental.

Niños de entre 11 y 16 años (a veces hasta más chicos) son encerrados en plantaciones aisladas, donde trabajan de 80 a 100 horas por semana.

El documental Slavery: A Global Investigation (Esclavitud: Una investigación Global) entrevistó a niños que fueron liberados, que contaron que frecuentemente los golpeaban con cinturones y chicotes.

Las palizas eran una parte de mi vida”, contó Aly Diabate, uno de estos niños liberados. “Siempre que te cargaban con sacos (de granos de cacao) y caías mientras los transportabas, nadie te ayudaba. En lugar de eso, te golpeaban y golpeaban hasta que te levantabas de nuevo”.

En 2001, la FDA quería aprobar una legislación para la aplicación del selloslave free (libre de esclavitud) en las etiquetas de los embalajes.

ninos-esclavos

Antes de que se votara la legislación, la industria de chocolate –incluyendo a Nestlé, a Hershey y a Mars– usó su dinero para detenerla, prometiendo terminar con el trabajo esclavo infantil de sus empresas hasta 2005.

Este plazo ha sido repetidamente aplazado, teniendo ahora como meta hasta 2020. Mientras tanto, el número de niños que trabajan en la industria de cacao aumentó un 51% entre 2009 y 2014, según un informe de junio de 2015 de la Universidad Tulane.

Como uno de los niños liberados dijo, “ustedes disfrutan de algo que fue hecho con mi sufrimiento.Trabajé duro para ellos, sin ningún beneficio. Están comiendo mi carne”.

Las marcas de chocolate que utilizarían cacao procedente de trabajo esclavo infantil son:

  1. Hershey
  2. Mars
  3. Nestlé
  4. ADM Cocoa
  5. Godiva
  6. Fowler’s Chocolate
  7. Kraft

http://www.logicaecologica.es/2016/05/26/estas-son-las-7-marcas-de-chocolates-que-usan-ninos-esclavos/

 

El negocio de la seguridad en zonas de conflicto

Las empresas militares y de seguridad privada resuelven muchos problemas en las zonas de conflicto, como los relacionados con la protección o la escolta de personas o material. Sin embargo, también conllevan algunos riesgos, como la pérdida de control de la fuerza por parte del Estado o el uso controvertido de armas.

En algún lugar de Irak, cerca del desierto, una veintena de hombres jóvenes y de mediana edad atienden a las indicaciones del extranjero que hoy les enseñará cómo realizar registros de vehículos. El foráneo jamás ha formado parte de ningún ejército, aunque tiene bastantes nociones y práctica de las tareas que se desempeñan en él; por eso enseña a los soldados. Su origen es colombiano; ni siquiera del mismo país que la empresa estadounidense contratada para la formación.

Ese mismo día, más de 7.000 kilómetros al suroeste, el convoy con material humanitario enviado por una ONG se desplaza rápido por la frontera entre Nigeria y Camerún. Un par de todoterrenos acompañan la comitiva con hombres armados en su interior. Lejos de relacionarse con el ejército del país donde se encuentran, en realidad se encargan de vigilar que nadie asaltará el convoy hasta la llegada a su destino o, si la ocasión lo requiere, de defenderlo con el uso de las armas.

Estos dos casos, ficticios pero veraces, ilustran algunas de las actividades desempeñadas por las empresas militares y de seguridad privada (EMSP). Si bien la denominación apunta a tareas tradicionalmente asignadas a los ejércitos estatales, se trata de corporaciones que evidencian el fenómeno contemporáneo de la privatización de la seguridad, un suculento sector que mueve 161.000 millones de euros al año en todo el mundo, con perspectivas de crecer a un ritmo de casi el 6% anual, al menos hasta 2020. Una de las muchas ramificaciones de este próspero negocio está relacionada con la seguridad en las zonas en conflicto, donde las EMSP obtienen pingües beneficios.

Fuente: Aproser

Negocios en zona de conflicto

Aunque los negocios relacionados con los conflictos y las guerras se han repetido a lo largo de la Historia, desde el comercio de armas hasta el rescate de prisioneros, llama la atención que en la actualidad exista un mercado transnacional relacionado con la fuerza, capaz incluso de influir en procesos políticos y sociales. Tras su surgimiento más o menos con el final de la Guerra Fría y su consolidación definitiva con las invasiones de Irak y Afganistán, las EMSP se han convertido en un actor habitual en los escenarios de conflicto del siglo XXI.

Las EMSP están consideradas teórica y socialmente como empresas; tienen afán de lucro, cuentan con sedes, se establecen de manera legal y actúan como cualquier negocio: ofrecen por contrato sus servicios a un número amplio de clientes, tanto de carácter público como privado. Lo que las convierte en un negocio bastante particular es que esos servicios están ligados de forma directa o indirecta al uso de la fuerza armada y que pueden operar en áreas de conflicto armado o zonas inestables donde la acción del Gobierno responsable está ausente o es insuficiente.

Las EMSP forman parte de un sector que también aporta otros servicios de carácter más cotidiano: guardias de edificios e infraestructuras, instalación de alarmas, guardaespaldas privados, etcétera. En áreas conflictivas, ofrecen servicios de protección de personal o bienes, entrenamiento, asesoría o mantenimiento de sistemas armamentísticos. Asimismo, pueden ofrecer tareas como el interrogatorio de detenidos, unidades caninas, servicios de inteligencia, desminado del terreno e incluso la participación en hostilidades. En definitiva, las EMSP proporcionan combatientes, técnicos, instructores o asesores a quienes los contratan —normalmente Gobiernos y empresas, aunque también instituciones u otros actores no estatales presentes en los conflictos—.

En un mundo globalizado con una reducción del papel de los Estados por un lado y la expansión del capitalismo y aparición de grandes compañías que operan a escala mundial por el otro, el campo de la seguridad se ha convertido en una forma más de negocio en la que el bien o servicio en oferta es el uso de la fuerza. Por ello, es normal que en el imaginario colectivo las EMSP se relacionen automáticamente con una figura que también ha estado muy presente en la Historia de los conflictos: los mercenarios. En este sentido, existe una gran controversia en la denominación de los empleados de las EMSP como mercenarios.

Para ampliar“La privatización de la defensa: Compañías militares privadas y mercenarios”, Fernando Arancón en El Orden Mundial, 2014

En primer lugar, para muchos puede resultar peyorativo, ya que los empleados de una EMSP consideran que simplemente prestan un servicio y realizan un encargo a un cliente. Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja establece que, si los empleados de una de estas empresas no participan directamente en las hostilidades, deben ser tratados como civiles. La distinción de estos trabajadores es fundamental a la hora de aplicar el Derecho internacional humanitario en contextos de conflicto, pero existe aún mucho desacuerdo al respecto, con un margen de maniobra muy impreciso con respecto al tratamiento jurídico de estos actores.

Los Estados y las EMSP

La falta de transparencia en cuanto a lo que en realidad ocurre sobre el terreno es uno de los rasgos más preocupantes de las EMSP, así como la dificultad de recabar datos concretos sobre esta rama de la industria, junto con el debate sobre la participación de empresas privadas en tareas tradicionalmente asignadas a las fuerzas armadas estatales y su correspondiente aplicación del Derecho internacional. Pese a todo ello, la existencia de tanta oferta se justifica precisamente con una correspondiente demanda.

Las razones por las que los Estados de los países desarrollados contratan este tipo de servicios y que han contribuido a su rápido crecimiento redundan en las características del sistema capitalista y la economía de libre mercado: su contratación supone menos coste, mayor especialización, tecnología más avanzada, rapidez y flexibilidad de actuación, además de, por supuesto, un mayor número de efectivos.

Sin embargo, los países con cierta inestabilidad política o Estados fallidos también recurren a servicios militares privados por cuestiones claras, ya que carecen de fuerzas policiales o militares propias con la formación, el número o los recursos suficientes. Por otro lado, en estos mismos países, actores no estatales como compañías multinacionales, ONG o cuerpos institucionales también recurren a las EMSP, lo cual conforma un escenario donde confluyen diferentes partes —algunas, por cierto, generalmente armadas o con un amplio despliegue tecnológico militar, lo que favorece la industria armamentística militar y el comercio de armas—.

Estados Unidos y Reino Unido lideran el mercado de EMSP, además de alojar en sus territorios las sedes de las más importantes —o, más bien, las que conforman el oligopolio del sector—, como pueden ser Academi —antes Blackwater— en Estados Unidos y Aegis Defense Service o G4S en Reino Unido. Por otro lado, encontramos pruebas de que la contratación de este tipo de servicios son habituales en ejemplos relativamente recientes, como el caso de Nigeria, que contrató en 2015 este tipo de empresas en su lucha contra Boko Haram, o Arabia Saudí, que ese mismo año contó con los combatientes de otra empresa para continuar azuzando el conflicto de Yemen.

Países donde han operado las empresas G4S —en rojo— y Aegis —en verde—. Fuente: Cartografía EOM

Desde hace varios años, otro de los focos de trabajo de estas empresas se encuentra en Libia, un excelente ejemplo de Estado fallido que, desde el fracaso de su primavera árabe, está sumido en el caos y donde proliferan trabajos de escolta y protección privados.

¿El contrato es la nueva ley?

Las EMSP se presentan como una alternativa más barata, más moderna y, en algunos casos, incluso más eficiente que un ejército estatal. Sin embargo, en zonas de conflicto armado se plantean varios dilemas y escenarios bastante delicados precisamente debido a la naturaleza privada de estas compañías.

Evidentemente, las EMSP son más que simples empresas que operan a escala transnacional: su uso supone una transferencia del control de la fuerza, en poder del Estado a través de las fuerzas armadas, a una entidad privada que cuenta con sus propios combatientes. El Estado, por tanto, pierde sus mecanismos tradicionales de control —las leyes, por ejemplo— al regirse por el contrato establecido; se produce una alteración de los procesos políticos en tanto la privatización de la seguridad afecta a la gobernanza y debilita la soberanía del Estado a favor de las corporaciones. Todo ello sin entrar en detalles más concretos como la obediencia a según qué mando cuando se trabaja conjuntamente con el ejército. Además, en Estados débiles o fallidos, el Estado compite con agentes de naturaleza privada que monopolizan la fuerza, lo cual dificulta el desarrollo de instituciones propias más consolidadas.

La aportación de tecnología innovadora que facilita las tareas puede, además, crear relaciones de dependencia entre los clientes y las empresas. De hecho, muchas EMSP se han convertido en proveedoras de material de defensa para los Estados y en las encargadas de su mantenimiento. Nacen así nuevas necesidades y relaciones de dependencia.

Por otro lado, las multinacionales son grandes clientes de este tipo de empresas. La contratación de sus servicios por parte de una multinacional puede provocar una situación de superioridad militar y provocar que el Estado en cuestión carezca de ningún tipo de control. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en zonas y rutas relacionadas con recursos naturales —gas, petróleo e incluso minerales preciosos—: las multinacionales que explotan estos recursos o mantienen infraestructuras relacionadas con ellos contratarán EMSP para proteger tanto la zona como las rutas de transporte.

Las circunferencias indican las EMSP activas en la zona delimitada; los círculos, los casos de impacto sobre algún tipo de derecho, desde laboral hasta seguridad individual. Ver mapa interactivo

No debemos olvidar que las EMSP son negocios, empresas, aunque trabajen con las fuerzas armadas estatales o como sustitutas de ellas. Y, como empresas, su compromiso es el cumplimiento del contrato y su objetivo final, la obtención de un beneficio. Por eso, hay que tener en cuenta que los compromisos del Estado con respecto a su ciudadanía no tienen por qué coincidir con los intereses finales de la empresa. Y esto incluye actuaciones de todo tipo.

Hay ocasiones en las que, como es el caso de la empresa española UC Global Security Consulting, los intereses estaban alejados de su contrato, pero fueron puramente humanitarios: durante la realización de un encargo, se salvó a unas niñas nigerianas de su cautiverio a manos del grupo terrorista Boko Haram. Este tipo de relatos llaman a una reflexión sobre la libertad de movimientos de los empleados de una EMSP, que no siempre tienen por qué tener fines solidarios de este calado.

En este sentido, uno de los aspectos más preocupantes de las EMSP en zonas de conflicto está relacionado con las intervenciones directas en conflictos, pero, sobre todo, con las violaciones deliberadas y flagrantes de derechos humanos. Como grupos armados no estatales, las EMSP pueden considerarse un riesgo para la estabilidad y la paz, ya que, a diferencia de los ejércitos, pueden hacer uso de la violencia para la consecución de su objetivo y sentirse legitimadas para ello por trabajar fuera de los mecanismos gubernamentales.

Zonas de Irak donde se han producido incidentes relacionados con los derechos humanos y las EMSP entre 2003 y 2007. Fuente: Novact

Si falta seguridad, hay negocio

En el contexto de conflictos armados se producen actos delictivos, abusos y violaciones de los derechos humanos. Existen casos documentados de abusos de empleados de EMSP. La empresa Blackwater, por ejemplo, está sentenciada por el asesinato de civiles desarmados en Irak —su reputación se ha deteriorado tanto que en la actualidad trabaja con otro nombre: Academi—. Las empresas Titan y CACI también fueron señaladas en su momento por la implicación de sus trabajadores en las graves torturas de la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, y DynCorp estuvo involucrada en una red de explotación sexual durante la guerra de los Balcanes, concretamente en Bosnia. Incluso la ONU reconoce su preocupación por los efectos de las actividades de las EMSP en relación con los  derechos humanos, especialmente en zonas de conflicto, y además pide mayor regulación.

La lógica también invita a la reflexión: ¿qué interés tiene una empresa especializada en trabajar en zonas de conflicto en que se estabilice esa zona? Mientras haya guerra, habrá negocio. ¿Se desvirtúa entonces el contexto de seguridad real de la zona a favor de la industria de seguridad? Cualquier momento prebélico o de posconflicto puede ser aprovechado como una oportunidad de trabajo; para este tipo de empresas, lo mismo supone entrenar rebeldes libios en el inicio de la revuelta que aprovecharse de la falta de un plan de posconflicto para alargar el contrato, tal como ocurrió en Irak. Por supuesto, puede considerarse alternativamente cómo estas empresas podrían colaborar en trabajos de mantenimiento de la paz.

Con todo, los Estados son libres de contratar EMSP en conflictos armados, ya que ninguna ley lo prohíbe. El reto en estos casos es la asunción de responsabilidades en el supuesto de producirse actos ilícitos. Aunque en realidad el gran desafío desde las relaciones internacionales contemporáneas es la debilidad del marco jurídico en el que se encuadra este perfil de empresas, lo que facilita principalmente la impunidad de los contratistas e incluso el tratamiento de civiles como prisioneros de guerra en caso de secuestro.

Países firmantes del documento de Montreux en 2015. En julio de 2016 se sumaría Estonia. Fuente: Gobierno de Suiza

La clave del control reside en mecanismos reguladores como el documento de Montreux, firmado por 54 Estados y tres organizaciones internacionales —UE, OTAN y OSCE—, y especialmente el Código Internacional de Conducta para Proveedores de Seguridad Privada, con más de 700 adhesiones. No obstante, ninguno de los dos es vinculante para los Estados y las empresas firmantes, aunque suponen un paso previo al establecimiento de un marco jurídico.

Con un marco legislativo insuficiente, limitaciones difusas en la ejecución de tareas e implicaciones controvertidas en los conflictos, las EMSP establecen una dicotomía: por un lado, la procuración de unos servicios que apoyan tareas necesarias —apoyo contra insurgencias, traslados, logística, formación…— y, por otro, el debate sobre sus actuaciones, implicaciones e interesada expansión mundial.

La paulatina pero firme apropiación de un pilar tan relevante para el funcionamiento de un Estado como es la seguridad de sus ciudadanos —o sus recursos e infraestructuras— por parte del sector privado evidencia que las corporaciones privadas cobran cada vez más importancia en la configuración del mundo actual. Además, la dependencia que entablan con las EMSP otras empresas y países alimenta una rentable industria con poca o ninguna intención de disminuir el ritmo de trabajo.

Teniendo en cuenta detalles como la competitividad entre empresas, los vacíos legales en los que las EMSP operan —especialmente cuando se trata de zonas de conflicto—, la falta de transparencia y, en ocasiones, la sombra de quienes fueron verdugos en lugar de guardianes, habría que reconsiderar hasta qué punto las EMSP se limitan a cumplir íntegramente con su misión y, justificándose en ella o en intereses propios, cuáles se convierten en un riesgo grave para la resolución de conflictos armados y la consiguiente estabilidad en zonas de posconflicto.

http://elordenmundial.com/2017/10/30/el-negocio-de-la-seguridad-en-zonas-de-conflicto/

Escuelas que enseñan a meditar, increíble lo que está sucediendo

Algo increíble y diferente está sucediendo en las escuelas que enseñan a meditar. Estoy seguro que muchas personas han experimentado la fantástica práctica de la meditación. Con una amplia variedad de beneficios, está demostrado que la meditación tiene un enorme impacto en tu bienestar mental y emocional. Cargado con el estrés, y frente a algo que ha sido un reto, la meditación es una excelente manera de relajarse y obtener conocimientos en tu vida diaria. ¿Te imaginas si la práctica de la meditación se te hubiera enseñado desde niño? El impacto en tu vida habría sido drástico.

 

Hay un sin número de beneficios para enseñar a los niños la meditación. Hace unos años, el distrito escolar de San Francisco estaba buscando una manera de ayudar a los adolescentes con problemas en sus escuelas. Después de mucha reflexión y deliberación, fueron adelante con un programa llamado “tiempo de silencio”. El programa dio a los estudiantes la oportunidad de practicar la meditación trascendental, que implica el uso de un sonido o mantra dentro de la técnica, durante 15 minutos al día. La junta escolar tenía la esperanza de que esto ayudara a los estudiantes a soltar el estrés y la confusión en sus vidas. La escuela mostró un descenso del 79% en las suspensiones, un aumento del 98,3% en la asistencia, y un aumento de GPA del estudiante por 4, sólo cuatro años después del inicio de “Tiempo de Silencio”, de acuerdo a Collective Evolution.

Si empezamos a enseñar meditación a nuestras generaciones más jóvenes, estaríamos evitando la lucha y la intimidación, ¿Sería tal vez darles una ventaja inicial que les proporcione las herramientas necesarias para una vida más exitosa y pacífica?

La maravillosa organización llamada Tónico para el alma, comenzó recientemente una campaña para recaudar fondos, en apoyo de inculcar tiempo de meditación durante el horario escolar para niños y adolescentes. Su objetivo es “potenciar a los jóvenes con las herramientas que traen la calma, el enfoque y la felicidad” para darles un mejor comienzo en la vida.

El dinero que se recaudó, ayudará con la producción de una serie de meditaciones guiadas, un sitio web y una mesa en una de las principales exposiciones de la Salud y el Bienestar.

Los niños de hoy serán los líderes del futuro, imagina cómo ésta práctica sencilla podría dar forma a nuestro futuro para mejor.

Ecoportal.net

Tuit Book

http://tuitbook.com/

Una jovencita de 90 años

La llegada del coreógrafo Thieu Niang a un hospital transforma el día a día de unas ancianas enfermas de Alzheimer. A sus 92 años, Blanche recupera frente a la cámara la energía vital perdida.  Un documental de una delicadeza indescriptible: un canto a la vida; una oda a la danza y a la empatía.

CRÉDITOS
  • Realización:Yann Coridian, Valeria Bruni Tedeschi
  • País :Francia
  • Año :2016

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