Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

En el desierto no hay atascosMoussa Ag Assarid es el mayor de trece hermanos de una familia nómada de tuaregs. Nació al norte de Mali hacia 1975 y en 1999 se trasladó a Francia para estudiar. Es autor de “En el desierto no hay atascos“, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental.

Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis.
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

A continuación está la entrevista que concedió a La Vanguardia

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

¡Qué turbante tan hermoso…!

Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

Es de un azul bellísimo…
A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

¿Por qué?
Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

¿Quiénes son los tuareg?
Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

¿Cuántos son?
Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

¿A qué se dedican?
Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

¿De verdad tan silencioso es el desierto?
Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

¿Sí? No parece muy estimulante. ..
Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

Saber eso es valioso, sin duda…
Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…
Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

¿Tanto como eso?
Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

¿Qué pasó con su familia?
Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

Y lo logró.
Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

¡Un tuareg en la universidad. ..!
Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

Fascinante, desde luego…
Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

Qué paz…
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Vía entrevista: La Contra de La Vanguardia 1 febrero 2007

Anuncios

Zulema Llegó a los 100 Años

Zulema nos contó parte de su historia con la idea que la conozcan en la región, que los casildenses se enteren que en Pujato había una abuela que había cumplido 100 años y aparentaba 70 (o tal vez menos)… Ella quería que la mayoría de las personas se enteren que la edad no es un impedimento para cumplir sueños… Que todo se logra si nos lo proponemos y fundamentalmente la importancia de saber encontrar la Felicidad en las cosas simples de la vida, en los pequeños gestos de todos los días. Ese era el mensaje que Zulema Rafaldi con 100 años quiso compartir a través de su historia de vida, sin pensar que llegaría a más de 6 millones de personas en menos de una semana, logrando unos 10.000 comentarios en las redes sociales, sumando unos 45.000 likes, y siendo su historia compartida más de 100 mil veces. Así, desde distintas provincias buscaban el número telefónico de la casa de Zulema y se iban comunicando, cientos de personas, algunos familiares lejanos, otras simplemente personas que se identificaron con su historia y quisieron darle ese “gracias”, en un llamado telefónico.

Su historia llegó muy lejos, en cada rincón del planeta alguien escuchó la voz autorizada de Zulema que con sus 100 años tiene entidad para decir todo lo que piensa, sin vueltas, sin complicaciones… Zulema habló del país en estos cien años, de militares y de democracia. De hambre, trabajo, sacrificio… de sueños e ilusiones… de lucha, de amor.

Zulema contó también acerca de un momento muy duro de su vida cuando la “tiraron a la calle”. Y siempre mantiene durante todo su relato una sonrisa que nace desde su alma, una sonrisa tan grande que no deja ver aquellas heridas que cicatrizaron a fuerza de lágrimas. Para Zulema la vida no fue nada fácil… pero hoy, con sus ya cien años encima, nos muestra un claro mensaje… si se quiere se puede!!! “Siempre ustedes que son jóvenes no dejen de dar una mano al que puedan, aunque después le den una “patada” como me la han dado a mí… Yo agradezco a Dios que me regala esta vejez. Me hice muy amiga de la soledad y no le tengo miedo a la muerte. Los jóvenes de hoy… pobrecitos… lo único que tienen que hacer es estudiar. Este tipo de políticas no quieren a la gente inteligente. El arma más fuerte que hasta los propios militares le tienen miedo es el chico con el libro debajo del brazo.” Afirmaba Zulema en su relato a día7.

Canción de nacimiento

29066873_1600483090067863_938812839793429329_n

De todas las tribus africanas que siguen vivas hoy en día, la tribu Himba es una de las pocas que cuenta la fecha de nacimiento de los niños no desde el día en que nacieron ni fueron concebidos, sino el día en que la madre decide tener al niño.


Cuando una mujer Himba decide tener un hijo, se va y se sienta debajo de un árbol, sola, y escucha hasta que puede escuchar la canción del niño que quiere venir. Y después de haber escuchado la canción de este niño, regresa con el hombre que será el padre del niño y le enseña la canción. Cuando hacen el amor para concebir físicamente al niño, cantan la canción del niño como una forma de invitar al niño.


Cuando queda embarazada, la madre enseña el canto de ese niño a las parteras y a las ancianas del pueblo, de modo que cuando el niño nace, las ancianas y las personas se reúnen a su alrededor y cantan la canción del niño para darle la bienvenida / su. A medida que el niño crece, a los demás aldeanos se les enseña la canción del niño. Si el niño se cae o se lastima, alguien lo levanta y le canta su canción. O tal vez cuando el niño hace algo maravilloso o pasa por los ritos de la pubertad, entonces, como una forma de honrar a esta persona, la gente del pueblo canta su canción.


En la tribu Himba hay otra ocasión en que la “canción infantil” se canta a la tribu de Himba. Si un miembro de la tribu Himba o una tribu comete un delito o algo que está en contra de las normas sociales Himba, los aldeanos lo llaman al centro de la aldea y la comunidad forma un círculo alrededor de él / ella. Luego le cantan su canción de nacimiento.


El Himba ve la corrección no como un castigo, sino como amor y recuerdo de la identidad. Porque cuando reconoces tu propia canción, no tienes ganas o necesitas hacer algo que lastime a otra.


En el matrimonio, las canciones se cantan, juntas. Y finalmente, cuando la tribu o tribu de Himba yace en su cama, lista para morir, todos los aldeanos que conocen su canción vienen y cantan, por última vez la canción de esa persona.

Extracto de una historia

Los 4 pensamientos que hacen girar la mente hacia el Dharma


Resultado de imagen de Los 4 pensamientos que hacen girar la mente hacia el Dharma

En el budismo tibetano se enseña que existen cuatro pensamientos que se deben tener presentes para liberarse del sufrimiento que genera la ignorancia. Estos pensamientos son esenciales en las prácticas preliminares que preparan al practicante para el vajrayana, el estudio y la práctica del tantra, el camino veloz hacia la liberación. Se conocen como los cuatro pensamientos que giran la mente hacia el dharma y también como los cuatros pensamientos que liberan a la mente del samsara (o la existencia ilusoria). Podemos pensar en ellos como la leña que enciende la pasión de la compasión, el deseo de liberarse de todo deseo y la luz que permite ver las cosas como son (esta es de hecho una de las definiciones de lo que es el dharma: la realidad, ver el mundo tal como es).

Gyatrul Rinpoche en su comentario a la presentación de la Unión del Dzogchen y el Mahamudra de Karma Chagme, traducido al inglés como Naked Awareness dice que para lograr el estado de omnisciencia de la iluminación y liberarse del sufrimiento es necesario primero enfocarse en los Cuatro Pensamientos que Hacen Girar a la Mente.

1. La preciosa vida humana

El budismo enseña que la vida humana, pese a estar inmersa en el samsara, es la más preciosa oportunidad para practicar el dharma y buscar la liberación. Dentro de los seis diferentes reinos en los que se puede renacer este es el más propicio para practicar el dharma, incluso más que el de los dioses, quienes también están sujetos al karma. Si no aprovechamos esta vida y practicamos el dharma es muy probable que tengamos que esperar mucho –y sufrir otro tanto– antes de que tengamos otra oportunidad de romper con el ciclo hipnótico del samsara (el ciclo de muerte y renacimiento, enfermedad y vejez).

Gyatrul Rinpoche dice que la vida humana es como un isla fértil sobre el océano del samsara. La isla es muy fértil pero tiene muchas plantas venenosas y espinosas y piedras que deben cortarse para poder aprovechar la tierra. Tiene todas las condiciones necesarias para producir una rica cosecha, sin embargo está flotando asalvo sobre el océano sólo por un rato.

Actualmente en nuestras presentes circunstancias estamos en una isla muy fértil. Esta es una buena isla –nuestra presente vida humana– sin embargo debemos de darnos cuenta que la tenemos por un muy breve momento. Dedica tu tiempo de manera efectiva y significativa, para que puedas reconocer lo que es virtuoso y lo que no lo es, y adopta aquello que sí lo es y evita lo que no lo es.

El gran sabio recopilador de la esencia de las tradiciones budistas del Tibet, Jamgon Kongtrul, dice en su Recordatorio de la Práctica del Shangpa (el linaje secreto de maestros kagyu):

Tener las ocho libertades y las diez favorables condiciones en esta forma humana es mucho mejor que ser un dios; es como si un hombre muy pobre encontrara una joya. .. Es difícil encontrarla por más de un momento. Es impermanente como una burbuja, seguro que desaparecerá pronto. Por ello, nada más que el Dharma es de utilidad.

Guru Rinpoche Padmasambhava en el terma traducido como Natural Liberation por Allan Wallace nos exhorta a meditar en la preciosa existencia humana como si estuviéramos en un lugar privilegiado en una montaña, mientras innumerables seres sufren, a la vez que notamos que estamos apunto de caer. “He obtenido actualmente lo que es difícil de obtener, no hay tiempo que perder, porque seguramente caeré de aquí pronto”. Meditando en ese estado entonces surge la pregunta sobre qué es lo que puede impedir que uno se desplome de este lugar precioso pero amenazado por un peligro inminente. Y eso es, cultivar la compasión para obtener la iluminación y así poder liberar a todo los seres sensibles que viven atados por su ignorancia al samsara y todos los cuales han sido alguna vez en esta rueda interminable nuestros padres y madres.

2. La muerte y la impermanencia

“Si no piensas en la muerte y en la impermanencia, la conciencia de que no hay tiempo que gastar no surgirá en tu flujo mental, y sucumbirás ante la lasitud y la pereza, sin contemplar el Dharma”, dice Guru Rinpoche. Sin esta presencia constante de la impermanencia de todos los fenómenos podemos pasar el tiempo persiguiendo placeres efímeros y cuando llegue la muerte tendremos una mente ignorante que no logrará reconocer lo que se conoce como la Luz Clara, que es la verdadera naturaleza de nuestra mente, igual al espacio, la fuente de todos los fenómenos. Esto nos mantendrá en el ciclo del samsara. Dice Jamgong Kongtrul:

El universo, este mundo externo,

Será destruido por el fuego y el agua.

Las cuatro estaciones, meros momentos, vienen y van.

Todo es impermanente, sujeto a los cuatros fines.

Nunca ha habido una persona que no haya muerto.

La vida y el aliento son como el rayo y el rocío.

Ni siquiera es seguro cual vendrá antes.

Mañana o el siguiente mundo.

Si sólo pienso en el dharma pero no lo practico,

los demonios de la distracción y la pereza me aplastarán.

Ya que me iré de este mundo desnudo y sin posesiones

debo practicar el supremo dharma sin retraso.

3. Karma

El tercero de los cuatro pensamientos que llevan hacia el dharma, es el karma o la acción y sus consecuencias. El budismo enseña que la vida humana es privilegiada para entender los mecanismos del karma, esto es, la ley de la causa y el efecto, la cual está inscrita en cada acto y no depende de ningún juicio o intervención externa para realizarse. La diferencia entre la causalidad como la entiende la ciencia moderna, es que la visión del karma budista considera que todo los actos — físicos, de pensamiento y de palabra– generan una consecuencia en relación a la intención que la mente imprime. Entender el karma es comprender la legalidad del universo, la forma en la que opera la mente y la naturaleza. Un entendimiento que a su vez nos coloca dentro de un orden, nos permite literalmente actuar con conocimiento de causa y ser responsables de nuestras vidas. Dice Jamgon Kongtrul:

Al morir, todos, incluso un monarca universal,

dejan poder e influencia atrás.

Me interno yo solo al más allá.

Los efectos de mis actos me siguen como la sombra sigue a mi cuerpo.

Experimentaré los efectos de todos mis actos.

No experimentaré los efectos de las acciones que no he realizado.

Mis acciones siguen evolucionando en los resultados que experimento.

La virtud inevitablemente madura como felicidad y el mal como sufrimiento.

Estoy aquí sólo por un momento, pero el samsara es largo y sin final.

Para evitar producir mi propio colapso, debo e aceptar el principio de acción y resultado.

Particularmente, debo seguir mis compromisos y ninguna falencia oscurezca mi experiencia.

4. Los defectos del samsara

El cuarto punto es meditar sobre la naturaleza del samsara, esta forma de existencia cuya característica principal es el sufrimiento. Se dice que el samsara es esta región donde todos los fenómenos y objetos que deseamos, pensando que recibiremos de ellos gran placer, son como gotas de miel sobre la hoja de una navaja… es por la gran ignorancia que prevalece en la mente samsárica que aún así perseguimos estos placeres. Mientras sigamos existiendo en un mundo condicionado, donde existe la muerte y el renacimiento, no podremos ser felices, es por ello que renunciar al samsara es el principio de la práctica del Dharma (esto no significa renunciar al mundo y entrar en un retiro permanente, significa renunciar a la percepción ilusoria y buscar firmemente la sabiduría). De nuevo Jamgon Kongtrul:

Desde la cima de la existencia hasta las profundidades de tormento,  de arriba a abajo,

las regiones del samsara son como una caldera ardiente o como un follaje de navajas.

Ninguna oportunidad de felicidad  surge verdaderamente.

Hasta ahora he vagado por el samsara.

La ignorancia, la confusión y el mismo samsara no han llegado a su fin.

Ahora que comprendo esta intolerable infelicidad una feroz determinación surge en mí.

Entro en el camino de la libertad y la felicidad verdadera y sigo la libertad del linaje de maestros para despertar plenamente es esta vida.

 

Visto en: http://cadenaaurea.com/2016/08/los-4-pensamientos-que-hacen-girar-la-mente-hacia-el-dharma/

La convergencia de la ciencia y la espiritualidad

La Filosofía de la Existencia en Ramana Maharshi y la Ciencia Moderna

por J. Sithamparanathan – Extracto de: la filosofía de la existencia en ramana maharshi…
El multiverso en el hinduismo

Actualmente, la visión de la realidad última, según la ciencia moderna y la espiritualidad oriental, es casi idéntica. El concepto védico de Realidad es el de una Existencia-Conciencia (Brahman) infinita y eterna, de la que el universo es una manifestación o proyección. La ciencia está muy cerca de esta posición. La teoría cuántica implica que la materia, en su esencia, es energía dinámica que muestra inteligencia en su operar. A su nivel más fundamental, la materia parece poseer “información” y actuar de acuerdo a ella. Asimismo, la teoría de la relatividad implica que la conciencia es la esencia del universo, puesto que el observador y los fenómenos que estudia están vinculados por la misma conciencia. El carácter cuantitativo del mundo físico depende del estado del observador y de su marco de referencia. Los creadores de la “teoría bootstrap” han reconocido que la conciencia humana debe incluirse explícitamente en las futuras teorías sobre la materia.

Tanto la visión mecanicista como la visión mística tienen su lugar en nuestra vida cotidiana: la primera para la ciencia y para lidiar con los problemas tecnológicos, y la segunda para abordar la vida de manera equilibrada y armoniosa. Más allá de las dimensiones de nuestro entorno sensorial cotidiano, los conceptos mecanicistas pierden su validez, y la ciencia ha tenido que reemplazarlos por conceptos holísticos muy parecidos a los empleados por los místicos. Así, la ciencia moderna ha descubierto que los conceptos encarnados en las filosofías religiosas orientales, aunque tienen poco valor para la ciencia y la tecnología en la vida cotidiana, son extremadamente útiles para comprender los fenómenos a los niveles atómico y subatómico. Los conceptos de los místicos son claramente más fundamentales que los de la física clásica.

La razón por la que existe un claro paralelismo entre las visiones del mundo de los físicos y de los místicos no son difíciles de discernir. Ambos emergen cuando uno inquiere en la naturaleza esencial de las cosas (es decir, en los reinos más profundos de la materia en física) y en los reinos más profundos de la conciencia en el misticismo. En cualquier caso, uno descubre que la realidad es muy diferente de la apariencia superficial del mundo cotidiano. Así, los últimos avances de la física han hecho estallar el mito de la incompatibilidad entre el conocimiento objetivo asociado con la ciencia y el denominado conocimiento subjetivo asociado con la espiritualidad.

Los paralelismos entre las visiones de los físicos modernos y los místicos también se deben a que comparten otros factores. Tanto en la física como en el misticismo, los métodos son totalmente empíricos. Los físicos derivan su conocimiento de los experimentos, mientras que los místicos lo hacen de sus comprensiones meditativas. Pero ambos son observaciones, y en ambos casos se consideran la única fuente de conocimiento. No obstante, el objeto de observación es completamente diferente. El físico mira a un mundo físico que está fuera de él y que depende de su conciencia corporal, mientras que el místico mira dentro y explora su conciencia a distintos niveles, siendo la conciencia corporal el más bajo de ellos. En el estado de iluminación o verdadero conocimiento, el místico experimenta directamente su verdadero ser o yo, que es uno con la Existencia-Conciencia infinita y eterna, la única realidad y el fundamento de todo el universo y de todas sus manifestaciones. El místico adquiere una conciencia intuitiva o visión de la totalidad y de la indivisibilidad del cosmos, que le incluye a él mismo.

Comprender la propia verdad en la verdad de la Realidad omnipresente, sin nombre ni forma, y ser uno con ella ―habiéndose resuelto en ella― es verdadero ver. (Cuarenta versos sobre la Realidad, verso 8.)

Expresado de otra manera, cuando uno adquiere una comprensión de la realidad de su propio “ser”, esa misma realidad es conocida como la verdad de todo fenómeno.

Como expresa sucintamente el Vedanta Advaita:

Para experimentar la Luz del Espíritu, uno mismo tiene que ser ese Espíritu.

A diferencia del místico el físico emprende su investigación para indagar en la naturaleza esencial de las cosas mirando hacia fuera y estudiando el mundo material. Penetrando en niveles cada vez más profundos, llega a ser consciente de la unidad esencial de todas las cosas y eventos, y también de que él mismo y su conciencia son parte esencial de esa unidad. Así, tanto el místico como el físico llegan a la misma conclusión: uno, partiendo del reino interno de la conciencia, y el otro, del reino externo del mundo físico. En esta armonía de visiones, la ciencia confirma la antigua sabiduría védica: que Brahman, la realidad externa última, es idéntico a “Atma”, la realidad interna.

Veamos algunos extractos de Talks* with Sri Ramana Maharshi (Conversaciones con Sri Ramana Maharshi)

* Los números de las Charlas son de la versión inglesa.

Los (objetos) del mundo físico surgen de donde tú mismo surges. (Por tanto, su sustrato es el mismo: la Conciencia Absoluta.) La aparente diferencia entre tú y el mundo sólo surge en referencia al cuerpo, y emerge con la conciencia corporal. Si diriges tu visión hacia dentro, la totalidad del mundo estará llena del Espíritu Supremo. Incluso las ciencias materiales remontan el origen del universo a cierta materia primordial, extremadamente sutil. (Charla Nº 199.)

El Uno, que es el único que existe, es la Realidad. Es la Existencia-Conciencia que aparece como el mundo, las cosas que vemos y nosotros mismos. (Charla Nº 186.)

El mundo es, en realidad, solamente espiritual (puro Ser-Conciencia). Como nos identificamos con nuestros cuerpos físicos, el mundo también parece ser físico; es decir, sustancia material. Pero “Eso” que existe sólo es espiritual; y se tomará conciencia de que es así si uno se da cuenta de que su verdadera naturaleza sólo es espíritu infinito. Entonces uno se libera de las limitaciones que impone los cuerpos densos o sutiles. (Charla Nº 328.)

El “jnani” (sabio), como el “ajnani” (ignorante), tienen la noción “yo soy el cuerpo.”. Pero mientras que el “ajnani” piensa que sólo su propio cuerpo es “yo”, el “jnani” sabe que todo (la totalidad del cosmos) es su cuerpo, puesto que el Ser “Brahman” es infinito. (Charla Nº 383.)

Las filosofías religiosas orientales nos proporcionan tanto una visión del mundo, basada en la experiencia mística directa de la Realidad, como los principios en los que se debe basar la acción en el mundo. En este contexto, una de las obras indias más conocidas y celebradas es el Bhagavad Gita. En tiempos recientes, el sabio Ramana Maharshi (1889-1950) dedicó su vida a propagar una Filosofía espiritual y una aproximación práctica a la vida que están más en concordancia con la era moderna. Incluye la práctica espiritual de la “auto-indagación” para realizar nuestra verdadera naturaleza y la del mundo combinada con la acción en el mundo en consonancia con la verdadera naturaleza de la Realidad. Uno está “en el mundo sin ser del mundo”; es decir, uno sigue su búsqueda espiritual interna, pero se adapta a las condiciones externas de la vida, anclado en la convicción intelectual de que tanto el propio cuerpo como el mundo sólo son apariencias ilusorias en lo Real. Según el Maharshi, la vida en el mundo no es un obstáculo para la práctica espiritual sostenida, puesto que el mundo sólo está en la mente, no fuera. Uno no tiene que renunciar al mundo para seguir la búsqueda del Ser. Y la práctica espiritual de la “auto-indagación”, que requiere habitar continuadamente en el Ser, tampoco es un obstáculo para realizar el trabajo adecuadamente. Como no hay otra cosa que el Ser, toda actividad es reconocida como una manifestación del Ser. Por tanto, el trabajo se realiza con devoción y con plena atención, con una sensación de unidad con el trabajo y sin pensamientos que nos despisten y alejen nuestra atención de una absorción total en el trabajo. Realizamos nuestro trabajo al máximo de nuestras habilidades y en un espíritu desinteresado de adoración, reconociéndolo como la actividad de Dios.

A un nivel filosófico superior ―como la actividad es la manifestación armoniosa y dinámica de las energías del Ser uno e infinito en el plano relativo―, toda acción es reconocida como una propiedad intrínseca del Ser, y por ello tiene la naturaleza del Ser. Por tanto, toda acción es el despliegue de la Voluntad de Dios. Los actuales avances de la física moderna expresan una visión muy parecida en términos científicos. El yo individual es meramente el instrumento o canal para la acción. La consecuencia de esto es que cuanto menos limitado esté el instrumento o canal con respecto al Ser infinito, la acción procederá con menos limitación. El sentido del ego es lo que limita al Ser infinito; por tanto, cuanto mayor sea el ego, mayor es la limitación. Mahatma Gandhi expresó esta filosofía de la acción con las palabras siguientes:

A mí no me surgen preguntas. Después de todo, si Dios guía mis acciones, ¿qué debería pensar? ¿Por qué debería pensar? Incluso el pensamiento podría ser un obstáculo que se interponga a Su guía. (Charla Nº 646.)

La práctica de habitar en el Ser a través de la técnica de la “auto-indagación” reduce gradualmente el ego y, en proporción con dicha disminución, la manifestación del poder del Ser en la acción está menos obstruida. Por tanto, la sabiduría en acción consiste en rendirse al (o habitar en el) Ser, pues no hay impedimento para el operar de la Voluntad Divina, la fuente del poder que está detrás de toda acción.

Al tomar conciencia de que el Ser es la única Realidad, las acciones son vistas meramente como fenómenos que no afectan al Ser. Cuando el iluminado actúa, no tiene la sensación de ser el hacedor. Las acciones son espontáneas, y él sólo es un testigo de ellas, sin motivo ni apego. El aspirante espiritual también debería practicar tal actitud con relación a su trabajo, que entonces dejará de ser un obstáculo para la meditación. (Charla Nº 17.)

Las acciones mismas no producen ataduras; es decir, no hacen que te sometas a la ley del karma. Es la falsa noción “yo soy el hacedor” la que produce la atadura. Abandona esa noción, deja que el cuerpo y los sentidos hagan su papel y no interfieras (es decir, desinterésate de la acción, que sin embargo debe ser hecha con plena atención). (Charla Nº 46.)

Es posible realizar todas las actividades de la vida con desapego y considerar que sólo el Ser es real. Es equivocado asumir que si uno está fijado en el Ser, no cumplirá adecuadamente con sus deberes en la vida. Uno debe ser como el actor que se viste y actúa, e incluso siente el papel que está representando, pero sabe que no es el personaje, que en la vida real es otra persona. Asimismo, ¿por qué debería la conciencia corporal alterarte cuando sabes seguro que no eres el cuerpo sino el Ser? Nada de lo que haga el cuerpo debería distraerte de habitar en el Ser. (Day by Day with Bhagavan, p. 211.)

Cuando el Ser sea realizado, los fenómenos del mundo se mirarán con indiferencia. Uno actuará en el mundo como un actor en una obra de teatro, libre del apego a su papel. Toda actividad seguirá adelante tal como haya ordenado el Poder Supremo. El cuerpo completará la tarea para la que vino a ser. (Charla Nº651)

Conociendo tu verdadera identidad, y habitando siempre en el corazón como el Ser supremo, desempeña perfectamente tu papel humano, saboreando cada dolor y placer en común con todas las criaturas. (Guru Vachaka Kovai, dicho 81)

Cuando se realiza el estado del Ser de manera real, permanente y sin esfuerzo, se descubre que no es inconsistente con las actividades comunes de la vida. Uno puede vivir libremente entre la gente porque su naturaleza como Ser es paz y felicidad. (Charla Nº 597.)

Quien está activo en el mundo, permaneciendo sin deseo (desapegado de la acción) y sin perder de vista su naturaleza esencial (como el Ser), sólo él es fiel a sí mismo. Es mejor realizar la propia tarea sin ningún sentido de autoría que renunciar a la acción y sentir que uno es un “sannyasi”; es decir, que ha renunciado al mundo. (Charla Nº 530.)

Desde el punto de vista de “jnana” o Realidad, sufrir en el mundo es un sueño, como lo es el propio mundo del que el sueño forma parte. Sin embargo, hasta que alcanzas “jnana” y despiertas de este sueño ―el mundo fenoménico ilusorio―, uno debe hacer servicio social aliviando el sufrimiento allí donde lo vea. Pero, aun así, esto debe hacerse sin sentido del ego; es decir, sin sentir “soy yo quien estoy haciendo esto”. En cambio, uno debería sentir “yo soy el instrumento del Señor”. Asimismo, uno no debe pensar “estoy ayudando a un hombre inferior a mí” o “él necesita ayuda y yo estoy en posición de ayudarle”. Debes ayudarle como un modo de adorar a Dios en él. Todo servicio de este tipo es servicio al Ser, no a otra persona. No estás ayudando a nadie más, sólo a ti mismo. (Day by Day with Bhagavan, p. 80.)

Como corazón que habita dentro del corazón, sólo el Señor hace que todas las cosas ocurran como está ordenado. Por tanto, si permanecemos sin vacilar y de manera inherente en el Ser, todas las cosas procederán sin error ni obstáculo.(Guru Vachaka Kovai, dicho 473.)

Una de las comprensiones místicas más importantes es que la actividad ―el flujo constante de transformación y cambio― es una característica innata del universo. Como hemos visto anteriormente, está simbolizada por la danza de Shiva. El universo está involucrado en un movimiento y actividad incesantes, en un proceso cósmico continuo. Siendo uno con el universo dinámico, no es posible la inactividad, en el sentido de pasividad, por nuestra parte. El término “no-acción”, tal como se usa en el pensamiento filosófico oriental en realidad significa abstenerse de la actividad que no está en armonía con el proceso cósmico continuo, de la acción que es contraria a la naturaleza. Mediante tal no-acción, uno está en armonía con el proceso cósmico, y sólo tal acción puede tener éxito.

La nueva visión de la realidad, que ahora comparten el misticismo oriental y la ciencia, provee la base para la transformación. Esta visión exige una profunda transformación personal y social que esté en concordancia con un cambio radical en nuestra percepción de nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera relación con el mundo y el verdadero propósito de la vida en la Tierra. Este punto de vista totalmente nuevo formaría la base de un planteamiento diferente de la vida cotidiana y sus problemas, y también de las futuras instituciones sociales, sistemas económicos y tecnologías. Todos ellos serían tales que se entrelazarían para producir un orden mundial pacífico, armonioso, interdependiente y sostenible.

El rasgo más importante de la nueva visión es que el mundo se considera una totalidad integrada más que una colección de partes separadas. Este punto de vista ha recibido el nombre de “conciencia ecológica profunda” porque, como en la ecología, es una conciencia que reconoce la interdependencia y unidad fundamentales de todos los eventos y fenómenos, y el entrelazamiento de todas las partes (individuos, instituciones y sociedades) en una totalidad indivisible. Tal conciencia ―que está encarnada en el “sanathana dharma” o la filosofía perenne del hinduismo― ahora recibe el apoyo de la ciencia moderna. Su base es una percepción intuitiva de la realidad que va más allá del marco de la ciencia convencional hacia la conciencia de la unidad de toda vida; de la interdependencia de sus múltiples manifestaciones por la auto-consistencia de la totalidad, y de sus ciclos de cambio y transformación. Por tanto, en último término, la conciencia ecológica profunda es conciencia espiritual. Cuando se comprende que el espíritu humano ―el verdadero yo del individuo― es un modo de conciencia que no es otro que el Espíritu Supremo o Infinito, la Conciencia Eterna ―el sustrato y fuente del cosmos―, queda claro que la conciencia ecológica profunda es espiritual en su esencia más profunda. (F. Capra – El Tao de la Física, p. 358)

La filosofía espiritual perenne, encarnada por el hinduismo y las demás religiones orientales, provee un trasfondo espiritual consistente para la nueva visión de la ciencia. La mejor aproximación al desarrollo de la conciencia ecológica profunda y la acción de acuerdo a dicha conciencia es, por tanto, el desarrollo espiritual. Ramana Maharshi provee un camino directo y científico para alcanzar este objetivo…

Fuente: no-dualidad.info

Reedición artículo, título post: Freeman

El escorpión y la tortuga: la fábula que explica por qué dependemos del amor de otra persona

Resultado de imagen de fabula escorpion y la tortuga–Tortuga, ¡ven por favor!
–¿Qué quieres de mí, escorpión?
–Pequeña tortuga, tengo una urgencia y debo cruzar hacia el otro lado del río, ¿serías tan amable de llevarme sobre tu lomo?
–No puedo, eres un escorpión y en cuanto me acerque a ti me picarás y moriré.
–En verdad necesito cruzar al otro lado y no tengo tiempo para rodear el río; es una pena que no me quieras ayudar sólo por que soy un escorpión, yo no tengo la culpa de ser lo que soy.
–Lo siento mucho, pero no puedo ayudarte o me matarías.
–Por favor espera, te propongo lo siguiente. Acércate a la orilla del río y yo subiré a tu lomo mediante un salto, de ese modo estarás segura. Además, si yo te pico nos hundiríamos los dos, si tu mueres yo moriría también.
La tortuga lo pensó una y otra vez, hasta que la explicación del escorpión la convenció de ayudarlo.
–Está bien, te llevaré al otro lado.
Justo cuando cruzaban sobre la mitad del río ella sintió un pinchazo en el cuello y mientras todo su cuerpo se adormecía alcanzó a preguntar:
–¿Qué pasó? ¿Por qué lo hiciste?
–Lo siento, no pude evitarlo, está en mi naturaleza…

Además de ser una fábula milenaria que se le adjudica a Esopo, un fabulista de la Antigua Grecia, este relato es una cruda y sublime analogía sobre las relaciones codependientes. Este tipo de parejas se caracterizan por dos personalidades clave, un dependiente y un narcisista; es decir, una tortuga y un escorpión. El origen de estos vínculos patológicos surge de la unión de dos personas que necesitan una misma cosa en formas opuestas, es decir del intercambio de un amor desigual. Uno de ellos le teme de manera irracional a la soledad, necesita de otro para existir, precisa amar todo el tiempo y pende de la atención de alguien más. El segundo adora sentirse amado, necesitado y admirado de manera exagerada por su pareja.

La fábula de la tortuga y el escorpión explica por qué dependemos del amor de otra persona, a través de la caricaturización de los dos personajes que protagonizan una relación desequilibrada.

 

Visto en: http://viajesdelcorazon.net/p-escorpion-la-tortuga-la-fabula-explica-dependemos-del-amor-otra-persona-3093

La parábola zen que nos muestra cómo hacemos una tormenta en un vaso de agua

Se dice que en su recorrido por la India, Buda estuvo en la ciudad de Rajgir. Atraídos por su fama, 500 brahmanes se reunieron para pedirle que les explicara el camino a la iluminación. Buda, que normalmente explicaba sus enseñanzas a través de parábolas, les contó 100 sūtras, este es uno de ellos.

“Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, vivía un hombre que tenía un rebaño compuesto por 250 vacas. Aquel hombre se sentía muy orgulloso de su ganado y se preocupaba de su bienestar.
 
Se aseguraba de que pudieran pastar en libertad todos los días y de que el establo fuera suficientemente confortable. La leche que obtenía era de excelente calidad y todos lo alababan por ello. Todo marchaba viento en popa, no podía pedirle más a la vida.
 
Sin embargo, un día, una manada de lobos famélicos atacó a una de las vacas y se la comieron.
 
Al caer la noche, cuando el hombre hizo el recuento de su ganado, se dio cuenta de que faltaba una vaca. 
 
Entonces pensó: “¡Qué desgracia! Mi rebaño está incompleto”.
 
Con el paso de los días comenzó a desatender al resto de las vacas.
 
Solo pensaba: “¿Por qué ha tenido que pasarme justo a mí? ¿Qué sentido tiene tener todas estas otras vacas?”
Con aquella idea en mente, obsesionado con la muerte de una de sus vacas y pensando que ya nada volvería a ser como antes, condujo al resto del ganado hasta acantilado, a la muerte”.
Aunque esta historia puede parecernos inverosímil, hasta el punto de rayar en la locura, lo cierto es que en muchas ocasiones nos comportamos como el hombre de la historia. Y como resultado, nos convertimos en los artífices de nuestra verdadera desgracia, maximizando un problema que podría haber sido pequeño en comparación con el que nosotros mismos hemos causado. En otras palabras: hacemos una tormenta en un vaso de agua.

¿Por qué nos centramos en lo negativo?

Algunas personas asumen la adversidad desde una perspectiva más positiva, pero la mayoría se centra más en los sucesos negativos y los recuerda con más detalles. De hecho, se ha apreciado que nuestro cerebro procesa de manera relativamente diferente la información positiva y la negativa.
Las emociones negativas generalmente implican un pensamiento más profundo, por lo que la información se suele procesar más a fondo que las situaciones que generan vivencias positivas. Como regla general, rumiamos mucho más los acontecimientos desagradables que los sucesos felices. Las emociones negativas, los sucesos dolorosos y los comentarios desagradables tienen un mayor impacto que los buenos. Además, las malas impresiones y los estereotipos negativos se forman más rápido y son más resistentes al cambio que los buenos.
Lo demuestra fehacientemente un experimento realizado en la Universidad Carnegie Mellon. Los participantes ganaron o perdieron la misma cantidad de dinero, pero la angustia experimentada por la pérdida era mucho mayor que la alegría que acompañó la ganancia. Por si fuera poco, también se apreció que los sucesos negativos son más resistentes en la memoria que los buenos.
Todo parece indicar que nuestra tendencia a centrarnos en lo negativo se debe a que intentamos recopilar la mayor cantidad de detalles posibles sobre lo sucedido para evitar ese sufrimiento en el futuro. Sin embargo, si no somos capaces de pasar página suficientemente rápido, podemos caer en nuestra propia trampa y condenarnos a la infelicidad que pretendemos evitar zambulléndonos en un círculo vicioso de rumiación.

Cinco señales que indican que estamos perdiendo la perspectiva

Nos comportamos como el personaje de la historia cada vez que:
1. Nos centramos exclusivamente en la pérdida y no somos capaces de ver las posibilidades que aún tenemos a nuestro favor.
2. Dejamos que nos inunde la negatividad, de manera que terminamos viendo el mundo bajo un prisma gris.
3. Pensamos que el dolor, la angustia y el sufrimiento que experimentamos por un suceso jamás pasarán.
4. Creamos una tormenta en un vaso de agua, convirtiendo un pequeño problema en un drama.
5. Tomamos nota exclusivamente de los sucesos que confirman nuestra visión negativa de los hechos, descartando el resto.


¿Cómo evitar hacer una tormenta en un vaso de agua?

Para evitar comportarnos como el personaje de la historia, haciendo una tormenta en un vaso de agua, necesitamos actuar en tres niveles: emocional, racional y conductual.

1. Toma nota de tus emociones. Intentar esconder o reprimir las emociones no sirve de nada. En su lugar debemos tomar nota de ellas, llamarlas por su nombre y, sobre todo, ser conscientes de su impacto sobre nosotros. No siempre es fácil ya que a veces podemos negar que nos sentimos enfadados o tristes simplemente porque nos han dicho desde pequeños que no debemos reaccionar así.

Queremos creer que somos fuertes y que tenemos el control, por lo que pensamos que reconocer esas emociones nos convierte en personas más débiles. ¡Es justo lo contrario! Hasta que no reconozcamos cómo nos sentimos seguiremos estando controlados por las emociones. Todas las emociones son válidas y no debemos juzgarlas, tan solo reconocerlas y comprender su impacto.

2. Cambia tus pensamientos. El segundo paso consiste en redirigir el pensamiento hacia las potencialidades, en vez de centrarnos exclusivamente en la pérdida. Es cierto que cuando atravesamos malos momentos es difícil ver lo positivo, por eso es importante salir de nuestra perspectiva.

Imagina que eres otra persona, quizá ese amigo que siempre te da buenos consejos y te ayuda a salir de los malos momentos: ¿Qué te diría?

Lo más importante es que identifiquemos cada pensamiento desadaptativo que añade más leña al fuego, generalmente se trata de generalizaciones erróneas, como pensar “todo va a salir mal” o “nunca podré superarlo”. Luego debemos colocar en su lugar pensamientos más objetivos y realistas. Por supuesto, no se trata de abrazar un optimismo tóxico, sino de encontrar un saludable punto medio.
3. Actúa en consecuencia. En tercer lugar, es fundamental cerciorarnos de que estamos dando los pasos en la dirección correcta. Para salir de cualquier situación difícil es necesario actuar, no quedarnos bloqueados en el sufrimiento.

Una de las frases budistas más interesantes nos enseña que “un viaje de mil millas empieza con el primer paso“. Lo que sucede es que a menudo nos da miedo dar ese paso, porque aunque no queramos reconocerlo, nos sentimos más cómodos y seguros en el sufrimiento que lanzándonos a lo desconocido. Tampoco es necesario agobiarse, basta dar pequeños pasos que nos alejen de la situación que genere el malestar, pequeños pasos que no generen una gran dosis de ansiedad.

Fuente:
Zhang, L. & Baumeister, R. F. (2006) Your money or your self-esteem: threatened egotism promotes costly entrapment in losing endeavors. Pers Soc Psychol Bull; 32(7): 881-893.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/2017/10/parabola-zen-tormenta-vaso-agua.html

El juego del “YO”

“Solo hay lo que Es…
y lo que Es… simplemente Es.
El Absoluto no tiene ningún propósito, simplemente Es…
Y cuando se identifica con su propio reflejo (el mundo manifestado), se aleja del reconocimiento de sí mismo y cae en el olvido de sí mismo, generando así un falso personaje, el “yo”. Una identidad separada.
Aquí es cuando empieza el juego”.
(Extracto del texto)

Todo es un juego…
absolutamente todo es realmente un solo juego…
no hay nada más que descubrir…
no hay que seguir buscando…
todo lo que anhelas, ya está Aquí..
Tú eres Eso.

Estamos identificados con nuestro cuerpo físico…
tenemos la total creencia de que somos este cuerpo,
y también creemos que somos nuestros pensamientos,
los cuales derivan a nuestras emociones…
Basamos toda nuestra existencia en función de nuestras experiencias…
Todos los acontecimientos y situaciones, absolutamente todo lo que percibimos y experimentamos, nos lleva a crear nuestra historia de vida…
Por tanto, nos formamos una identidad basada en nuestro cuerpo, nuestros pensamientos, emociones y nuestra historia…
Así es como nace el “yo”.

Pero, ¿quién es este yo?
Búscalo…
¿Dónde está realmente este yo? ¿Puedes encontrarlo?
¿Quién es este yo que observa cómo respiro…
Quién es este yo que observa cómo me visto, cómo pienso, cómo hablo, cómo me muevo?
¿Quién es este yo?
¿Es el cuerpo?…
No puede ser el cuerpo.
El yo no puede ser el cuerpo porque cuando vamos a dormir por la noche, durante el descanso, el cuerpo reposa y yo sigo experimentando historias, sueños… yo sigo ahí en medio de todas esas experiencias ilusorias mientras el cuerpo descansa sobre la cama…
Por tanto, yo no puedo ser el cuerpo. Y si no soy el cuerpo, ¿quién soy?
¿Dónde está el yo?…
Búscalo bien…
¿En qué lugar está el yo?… ¿Puedes señalarlo?

El yo no está en ningún sitio…
No puedo señalarlo…
no hay nadie ahí…
solo hay espacio, vacío, nada, silencio…
puedes comprobarlo por ti mismo…

¿Quién es el que está leyendo estas letras?…
Lo más probable es que tu respuesta sea “yo”…
Señalas a tu cuerpo, como diciendo, soy yo. Pero realmente, no eres tu cuerpo.
¿Quién es este yo?
¿dónde está el yo?
Búscalo…

¿Has podido encontrarlo?
Efectivamente, el yo no puede ser encontrado, pues no existe en realidad…
Todo, absolutamente todo es nada, vacío, es cero, es silencio..
pero al mismo tiempo, esta nada, este vacío, es todo…
Esta es la Gran Paradoja.
Todo es Nada y Nada es Todo…

Nada de lo que percibimos en el mundo de la forma existe en realidad… todo son apariencias, proyecciones de la misma Conciencia Pura, proyectada en infinitas posibilidades…
Del Vacío surge toda la creación…pero nada de lo que existe en las dimensiones manifestadas de la creación, nada es Verdadero, es tan sólo un reflejo…
Es como cuando me miro al espejo… cuando veo mi rostro reflejado en el espejo… ¿cuál de los dos es real y cuál es falso?…
El reflejo en el espejo es falso, es la proyección…

Lo mismo sucede con lo que Es (la Conciencia Pura, el Absoluto):
a través de la mente, se refleja a sí misma manifestándose en formas físicas… crea un reflejo manifestado de sí mismo… y se deleita tanto en tal reflejo que acaba creyendo que es el reflejo mismo… olvidándose que en realidad, lo manifestado es tan solo un espejismo… no existe como Verdad, sólo existe como apariencias. Igual que el reflejo de nuestro rostro en el espejo; existe pero es una apariencia.
Por tanto, todo lo que experimentamos, percibimos, son apariencias, son proyecciones…
Absolutamente toda esta vida que creemos vivir, es tan sólo un juego; el juego del experimentar…
y ¿qué propósito hay en este vivir, en este experimentar?
¿para qué estamos aquí?

Realmente, si profundizas en tu interior, puedes ver que no hay ningún propósito…
No hay en absoluto ningún propósito…
Solo hay lo que Es…
y lo que Es… simplemente Es.
El Absoluto no tiene ningún propósito, simplemente Es…
Y cuando se identifica con su propio reflejo (el mundo manifestado), se aleja del reconocimiento de sí mismo y cae en el olvido de sí mismo, generando así un falso personaje, el “yo”. Una identidad separada.
Aquí es cuando empieza el juego.

Así que mientras sigas creyendo que eres el cuerpo, tu identidad y tu historia, seguirás atrapado en esta esclavitud, llamada Samsara, maya o matrix, la cual te producirá todo tipo de sufrimiento.

Tener un cuerpo es la principal esclavitud, ya que todo, absolutamente todo lo que un ser humano debe hacer es alimentar su cuerpo… y para poder hacerlo, ha creado un sistema social en el cual se hacen todo tipo de actividades para “ganarse el sustento”…
Pero todo esto sólo forma parte del mismo juego…

¿Has deseado alguna vez poder dejar de participar en este juego?
En la infancia te ves obligado a estudiar para poder así, en la etapa adulta lograr un trabajo bien remunerado, para poder cubrir todas las necesidades que requiere el cuerpo físico…
¿Tanta esclavitud y tanto sufrimiento sólo para eso? ¿alimentar al cuerpo y tenerlo limpio y descansado?
¿Te has parado a pensar alguna vez cómo puedes liberarte de tal sometimiento y esclavitud?

La respuesta es la siguiente:
Mientras sigas creyendo que eres o tienes un cuerpo, y que todo lo que se tiene que hacer en la vida es esforzarse para poder alimentar el cuerpo y cubrir sus necesidades, estarás sometido bajo este juego y totalmente esclavizado…
Date cuenta de que todo esto es tan sólo el reflejo del espejo, no es la realidad… la Realidad eres Tú pero estás totalmente alejado de Ti Mismo…
Al creer que eres la apariencia manifestada, te has olvidado de Ti Mismo y por tanto, estás desconectado de Ti Mismo…
Mientras sigas desconectado, deberás jugar a este juego…
Pero cuando empieces a dejar de prestarle atención al juego y vuelvas tu atención hacia adentro… hacia lo que Realmente Eres… entonces Lo que Es te envolverá en un abrazo de Amor… y te fundirás en él.

Mientras eres un “yo”, alejado de Ti Mismo, Eso que Es, te quita el abrazo y entonces debes jugar al juego de esforzarse para poder alimentar el cuerpo…
Pero cuando dejas de prestar atención al mundo de las apariencias y tu principal enfoque es la Unión, la Devoción con Ti Mismo, entonces, Eso te envuelve en el abrazo y el juego se acaba…
El juego se acaba porque cuando vives unido al Ti Mismo, y tu prioridad más importante es Ser en Ti Mismo, solo entonces, es cuando todo te es dado para gozar en el Amor de Ti mismo.
Ya no hay separación… y al no haber separación, al no haber dos yoes (el Real y el que se refleja en el espejo), permaneces en la Abundancia y la Gracia que Eres… y todo se te es dado.
Solo un “yo” separado permanece en la carencia, debido a la sensación de ser separado de Todo.

Así que lo más importante y principal en este juego, es Reconocerte y Establecerte en lo que Eres Realmente.
Cuando pones esto como prioritario en tu vida, todos los “problemas” desaparecen y Lo que Es cuida de Si Mismo.

Fuente: Camino al Despertar – Autor no especificado

Reedición, título post: Freeman

Carta para ti, que te encuentras en el mayor momento de debilidad en tu vida

Resultado de imagen de debilidad

Te veo tratando de sobrellevar el dolor, de ser dura, de convencer a todo el mundo que estás bien cuando realmente no es así.

Puedo ver a través de tus ojos inyectados de sangre y tu sonrisa forzada porque he estado allí, la mayoría de la gente ha estado allí.

Quieres mostrarle al mundo tu fuerza porque lo último que deseas es que la gente hable de cómo tu mundo se desmorona y tú junto con él. Quieres probar que eres dura, que puedes manejar lo que la vida te está haciendo, pero a veces no puedes con todo solo/a y está bien pedir ayuda.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo. Está bien ser débil, sentirlo, estar triste, pedir ayuda, de hecho, qué bueno que lo hagas. No tienes que embotellar todas tus emociones, ni mentir a la gente que amas. No tienes que ser fuerte para todos los demás cuando tu mundo se cae bajo tus pies. Los demás no siempre tienen que ser tu prioridad, a veces es necesario cuidar de ti misma en primer lugar.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo porque fingir puede ser agotador, mental y físicamente. Es difícil mantener la mentira cuando todo lo que quieres hacer es ponerle fin y decirle a la gente que realmente no estás bien. Porque la verdad, no siempre todo estará bien. Tienes permitido ser un desastre, estar triste, luchar, sentirte rota y confundida y perdida. Todas sus emociones y sentimientos son relevantes. Te lo prometo: admitir que estás luchando no te hace débil de ninguna manera.

Encuentra en tu vida a aquellos que te aman y te apoyan. Diles lo que te pesa, cómo te sientes, deja salir todo porque no mereces ser una prisionera de tu propia mente. No deberías fingir que estás bien cuando te caes en pedazos. Admitir que estás luchando puede ser una de las mejores cosas que hagas por ti; puede quitarte peso de encima, mostrarte quién está realmente contigo y ayudarte a entender lo que está pasando.

Se necesita verdadera fuerza para ser vulnerable, para abrirte a las cosas que te hacen sentir incómoda. Se necesita verdadero valor para admitir que tienes problemas y estás luchando, porque es difícil. Ocultar tus problemas y fingir que no te están comiendo viva, es la verdadera debilidad.

Lo más importante es que tienes que darte cuenta que eres tan humana como todos,  y podemos ser fuertes tanto como podamos manejar el dolor antes de que necesitemos pedir ayuda. Deja salir tus emociones, pide ayuda, habla de tus luchas porque te liberará de las cadenas que arrastras innecesariamente en este momento.

No tienes que ser fuerte todo el tiempo, a veces solo necesitas que alguien tome parte del peso de tus hombros y te dé un descanso. Confía en los que amas, siente el dolor y date la oportunidad de cuidarte primero. No hay nada de malo en dejar que otros te carguen un poco por el camino, como has hecho tantas veces por ellos.

Visto en: http://www.latribuna.hn/2017/04/11/carta-ti-te-encuentras-mayor-momento-debilidad-vida/

Un impresionante corto nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños

La creatividad es una de las cualidades que más valora la sociedad pero también es una de las más escasas. Y no es raro ya que la escuela se encarga de arrebatárselas a los niños desde una edad muy temprana.
De hecho, la creatividad no es simplemente la capacidad para enlazar diferentes elementos que den lugar a una idea original y novedosa, la creatividad también es:
– Atreverse a ser diferente
– Arriesgar e ir más allá de los límites establecidos
– Confiar en el instinto
– Ser auténticos
– Desarrollar una visión diferente de la vida
Desgraciadamente, muchas de las escuelas están estructuradas de forma tal que se limitan a transmitir conceptos y teorías ya existentes, sin promover la reflexión. Los niños deben copiar y memorizar, no hay espacio para la creación.
En casa la situación no es muy diferente ya que los padres les exigen a sus hijos que obtengan buenas calificaciones en el colegio, lo cual significa seguir las reglas de una educación escolástica que no tiene en cuenta la individualidad.
De esta forma, en cierto momento se produce un fenómeno que podríamos denominar “amputación del yo”. El niño se va adaptando poco a poco al entorno en el que le ha tocado vivir, abandona sus sueños y comienza a acatar las normas que impone la sociedad porque comprende que de esta forma será aceptado y amado. Así se reduce considerablemente su “yo”.
Frases como “esa no es la respuesta correcta”, “jugar es una pérdida de tiempo” o “eso no es lógico” implican que la creatividad no encaja en el esquema general del mundo. Así los niños también terminan perdiendo la fantasía, la imaginación y la alegría, por lo que no es extraño que se conviertan en adultos grises que se sienten atrapados en un trabajo que no les gusta.

Deberíamos ir a escuela de adultos, no de niños

Cada niño es único y especial. No se puede juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol porque este vivirá toda su vida pensando que es estúpido.
La relación con los niños no debe ser de imposición sino de descubrimiento. No se trata de imponerles lo que deben ser sino de ayudarles a descubrir lo que son y lo que quieren ser. Los padres y los maestros deberían ser orientadores, compañeros de exploración y aventuras, más que figuras encargadas de establecer estándares imposibles.
Este precioso cortometraje nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños y nos hace reflexionar. Se trata de una producción animada codirigida por Rafa Cano Méndez y dirigida por Daniel Martínez Lara que se llevó el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Animación. Echadle un vistazo porque cada minuto vale la pena.