Un mexicano logra patentar sistema que hace potable el agua del mar

Jorge Lechuga Andrade, quien cuenta con un doctorado y dos maestrías, ha logrado diseñar un sistema de desalinización del agua de mar para que ésta sea apta para consumo.

Durante su doctorado, Lechuga Andrade desarrolló innovaciones en el proceso de desalinización del agua por ósmosis inversa centrífuga, por generación de vórtices de Dean. Fue por esto que recibió el Premio Nacional del Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos en 2015.

 Este sistema de potabilización del agua de mar implica una menor inversión en costo de producción y un 80 por ciento menos en energía eléctrica, con respecto a otros sistemas similares. Además, contribuye a reducir impactos ambientales en flora y fauna marina, ya que aprovecha el agua de rechazo para que ésta sea reenviada al mar después de un filtrado de ósmosis.

Después de cuatro años de estudio utilizando un pequeño laboratorio montado por él mismo, el doctor Lechuga Andrade solicitó una patente por la mejora del material de la bolsa de hielos, derivada del polietileno.

 Tras 6 años, organismos oficiales de México y de Estados Unidos han reconocido este proceso. Las patentes otorgadas cuentan con veinte años de validez aproximadamente.

El sistema del investigador mexicano Jorge Lechuga Andrade es considerado original, innovador y sustentable.

 Con información de Conacyt, de la Fundación Premio Nacional de Tecnología e Información y del Departamento de Comunicación del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.
Visto en: https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/03/22/un-mexicano-logra-patentar-sistema-que-hace-potable-el-agua-del-mar_a_23392804/
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El milagro de curarnos – Dr. Fernando Callejón

Fernando Callejón 1En algún momento de nuestra vida, quizás no todos, pero sí la mayoría, sufrimos una enfermedad. El concepto que tenemos sobre ella no es un pensamiento más. Es una creencia, la de estar poseídos por una fuerza que no nos pertenece y que nos ataca. Si bien esta creencia es universal, no todos la vivimos de la misma forma. En occidente, ha sido reforzada por la presencia de un sistema médico que ha obtenido un gran poder que lo ha legalizado colectivamente.

Podemos decir que la enfermedad es un invento. Como la luz eléctrica. La luz siempre existió pero lo que hizo el hombre fue poder manejarla y eso le dio poder. El malestar orgánico o emocional siempre existió pero lo que hizo la medicina fue clasificarlo y eso le dio poder. La creencia sobre la enfermedad no solo es la de una fuerza que nos ataca sino que a partir de esa clasificación, es la de una fuerza que un grupo de personas (los científicos-médicos) puede dominar. O por lo menos ostenta un saber sobre ella y puede ejercer influencia sobre su evolución.

Esta influencia ha crecido desproporcionadamente en relación al saber. Actualmente las llamadas enfermedades son desmesuradamente influenciadas por la acción médica sin que haya un saber que sustente lógicamente esa influencia. Se actúa sobre ellas sabiendo muy poco sobre el origen de la enfermedad y mucho menos sobre el sentido de la misma.

Pensemos en un simple resfriado. Se atribuye a un virus pero no se lo combate a él sino al resfriado. Se lo trata de abortar. Se usan antihistamínicos para que las secreciones disminuyan y muchas veces antibióticos porque se habla de alergias bacterianas o complicaciones infecciosas imposibles de comprobar. Esta metodología que influencia el curso de la enfermedad se basa en la misma teoría que sostiene que el sol gira alrededor de la tierra; la observación superficial de un fenómeno sin preguntar nada sobre las características del objeto sobre el cual el fenómeno actúa. Si la física dependiera de los médicos, hoy seguiríamos creyendo que a la mañana el sol está en el este porque a la tarde giró alrededor nuestro.

Pensemos en un tumor. Un pedazo de carne que sobra. Los métodos médicos que influencian su destino se basan en la misma teoría de observación superficial y de ausencia de preguntas sobre las características del sujeto enfermo. El pedazo de carne está de más y hay que eliminarlo. Si no se puede con cirugía, se arrasa con drogas o radiaciones. Los físicos no manejan la medicina y los médicos terminan por creer que una resonancia magnética es una observación profunda. Se sigue observando el fenómeno y no la naturaleza ni el sentido del fenómeno.

Es así que ahora hay dos creencias: el malestar es una fuerza que viene de afuera y se puede influenciar sobre esa fuerza con un saber que se llama científico.

Volvamos al resfriado. Pensemos que quizás no es un virus el que lo produce (la fuerza externa) sino que es una de las formas que tiene el organismo de descargarse de una tensión que lleva demasiado tiempo acumulada. No hay fuerza externa. Los virus ya estaban y uno no se contagia de nadie sino que son ellos los que comandan esta forma de descargarse. Esto no significa que no haya virus extraños al organismo y éste intente rechazarlos porque no los reconoce. Los virus son cadenas de información y si traen una información extraña e irreconocible, el organismo se niega a aceptarla y se produce el rechazo de la misma. Pero esto no es lo que ocurre en un resfriado común. Allí hay problemas territoriales y las mucosas se inflaman para obstruir las narinas y no respirar el mismo aire que el enemigo. Los bronquios expulsan moco para escupir al invasor. Los músculos duelen para retirarse de la lucha. Y allí los virus son excelentes colaboradores para generar este estado inflamatorio que si bien es molesto, logra que el ser vivo se aísle y recupere su bienestar. La medicina en lugar de entender esto, ataca los síntomas para que el sujeto vuelva a la cadena de producción lo más pronto posible.Los médicos se comportan como aliados de un poder que exige productividad sin interesarse por la verdadera recuperación del cuerpo enfermo. El paradigma del agente externo como causa siempre presente de la enfermedad sirve a los mismos fines. Si hay un agente externo debe haber un poder que lo pueda combatir. Y ese poder es la científica  medicina.

Quizás si esto hubiera quedado allí, tendríamos esperanzas de salir de esa trampa. Pero lamentablemente, la influencia de la acción médica sin un saber lógico que la sustente, generó tantos nuevos saberes vacíos, que estamos atrapados en una red que se retroalimenta de otras disciplinas y de otros saberes. La religión, la filosofía, la psicología, aportan nuevos saberes a esta interminable creencia de la enfermedad como fuerza externa y a la existencia de un grupo que tiene un saber sobre ella.

Escuchamos conceptos que parecen valiosos: -Debemos aceptar la enfermedad si vamos a luchar contra ella.- -La enfermedad es poderosa pero más poderosa es la salud-. -La salud es el silencio de los órganos-. -La enfermedad es un mal que debemos saber combatir-. ¿Quién podría negar el valor de esas frases?. Sin embargo, no sirven de nada. Son saberes que se basan en una creencia vacía. Y no porque no se pueda defender esa creencia. Sino porque ya no sirve más.

En este contexto, nos han quitado la libertad de elegir. En la historia de la humanidad, siempre hubo bandos, romanos y griegos, árabes y españoles, buenos y malos, perversos y normales, nazis y judíos. El ser humano podía optar, aún cuando esa opción fuera equivocada. Ahora es imposible elegir ya que se trata de nosotros o los virus, enemigos invisibles que destruyen a todos, sin excepción. Las organizaciones mundiales encargadas de la salud avisan que futuras pandemias son inevitables y elaboran mapas con colores cada vez más intensos y tenebrosos. La humanidad toda enfrenta al enemigo invisible y no hay opción. Por primera vez, en cientos de años, se está tomando conciencia que no es la tierra la que está en peligro sino esta especie que se ha creído excepcional y que ahora viene a enterarse que su desaparición es posible. La génesis de Adán y Eva ya no calma los temores de una especie que ha inventado el concepto de enfermedad y ahora el concepto en sí mismo la está arrasando. La fuerza externa que nos viene a destruir supera ampliamente el saber autorizado del grupo de personas que la combate. El concepto se escapó de las manos y tiene vida propia. La gente ya no se muere de la enfermedad sino del miedo que el concepto inventado le genera. El miedo no da tiempo a que la enfermedad actúe y nos mate ya que crea por sí mismo una realidad mortal. Así lo relata el cuento sufí:

-Un sabio sentado en la cumbre de una montaña, ve pasar una sombra y pregunta: ¿Quién eres?. La sombra le contesta -Soy la peste-. ¿Adonde te diriges? -A matar mil personas de ese poblado-. Bueno, ve y mata. A los pocos días, el sabio se encuentra con un hombre y le pregunta ¿De donde vienes? – Huyo de aquel poblado que ha sido atacado por la peste y ha matado treinta mil personas- Bueno, ve y huye. A las pocas horas, vuelve a pasar la sombra y el sabio lo detiene. Oye tú, me has engañado, dijiste que matarías mil personas y has matado treinta mil. ¿Porqué?. La peste le responde- No es cierto, yo solo maté mil personas, el resto, murió de miedo.-

Como médico he presenciado muchas veces el fenómeno de una persona que en pleno estado de salud y por hallazgos casuales (pruebas de rutina o un médico demasiado inquisidor) ha sido diagnosticada de un tumor en hígado, pulmón o mama. A los pocos días de ese hallazgo, el estado de salud había empeorado dramáticamente. He visto a algunas personas morir en poco tiempo luego del diagnóstico. Eso es miedo, no es cáncer. Ese es el concepto que se le ha escapado de las manos al grupo de científicos que ostenta el supuesto saber de la enfermedad. Y ese concepto se ha desbordado y ha creado una realidad autónoma entre otras cosas, porque se ha colectivizado. Se ha vuelto un saber popular. ¿Quien no ha escuchado alguna de las siguientes frases?: -El cáncer de páncreas, cuando te lo diagnostican ya es demasiado tarde-; -la quimioterapia te mata las células malas pero también las buenas-; -yo sé que me voy a morir, lo que no quiero es sufrir-; -nunca conocí a nadie que se salvara-; -la enfermedad avanza-; -hay que hacer algo- y tantas otras. El saber colectivo sobre la enfermedad no se diferencia mucho del saber de los médicos, muchos de los cuales jamás se harían (y lo dicen públicamente) el tratamiento que le indican a los pacientes.

Actualmente se escuchan muchas voces que cuestionan este concepto de la enfermedad pero la mayor parte de las veces son ignoradas, reprimidas o tergiversadas.

Es en este contexto que debemos dejar de pensar en nuevos instrumentos contra la enfermedad para comenzar a pensar en un nuevo concepto de la enfermedad. Se gastan miles de millones de dólares en investigar y producir drogas cada vez más nocivas para la salud de la humanidad y no cesan de aparecer variantes de la misma enfermedad que no responden a esas drogas o las llamadas nuevas enfermedades sobre las que ni siquiera se tiene alguna droga con la que experimentar.

La ciencia se nota perdida y actúa sin lógica. Solo intenta sacarse de encima un problema inmediato sin pensar en las implicancia futuras de su proceder. No interactúa con el resto de la sociedad que mira azorada la injusticia del poder del que participa. El gobierno que invierte doscientos mil millones de dólares anuales en productos farmacéuticos es el mismo que gasta tres millones de dólares por minuto en armas, mientras deja morir quince niños de hambre en esa misma cantidad de tiempo. La ciencia médica usa el mismo presupuesto manchado de sangre e injusticia. Y en esa confusión trata a los virus con la misma filosofía del gobierno que la sustenta: usa armas mortales.

Es justamente ese nuevo concepto de la enfermedad, el que nos va a permitir salir del atolladero en el que el viejo concepto nos ha metido. Si luchamos contra la enfermedad, luchamos contra el mensaje que pretende curarnos. Cuando una mujer se nota un bulto en la mama, debe parar toda actividad y preguntarse qué le viene a decir ese bulto. Y si no lo sabe, debe recurrir a alguien que la ayude a interpretar ese mensaje. No debe salir corriendo en busca de ese personaje que detenta un saber sobre la enfermedad porque eso la cristaliza en el viejo concepto. Y a partir de allí, solo puede esperar que se instale una guerra en su cuerpo. Y el bulto no vino a declarar la guerra sino a evitarla. Y no es que no debe hacer nada o curarse psicológicamente. Debe instalar la paz en su vida porque el bulto así se lo está exigiendo. Y eso no es poco pero es mucho más de lo que la medicina pretende con su viejo concepto de instalar una guerra entre el cuerpo de esa mujer y-.el cuerpo de esa mujer.

Los poseedores del saber sobre la enfermedad se escandalizarán ante semejante propuesta. -¡No hay tiempo que perder!; ¡Si no actuamos ahora, su vida corre peligro!- Y comenzarán a citar estadísticas no solo fraudulentas sino aterradoras. Algunos optarán por hablar de los adelantos de la ciencia y nos citarán con absoluta seriedad, los anticuerpos monoclonales, los hibridomas y la fusión entre los linfocitos B y los tumores. Suenan orgullosos de saber tanto. Y es un saber vacío porque es eficaz contra el único mensaje que pretende curarnos. Pero además es un saber corrupto, montado en la sangre de millones de seres humanos, que en lugar de salvar sus vidas, las pierden definitivamente.

No es una lucha entre los que saben y los que no sabemos. Es una lucha entre dos conceptos; el de una humanidad que se destruye a sí misma y el de una humanidad que pretende sobrevivir.

La mujer del bulto en la mama deberá elegir y optar por quimioterapia, radioterapia y cirugía y así seguir avivando el viejo concepto que nos está destruyendo o podrá hacer un verdadero cambio en su vida y dejar de sufrir por su hija que la ignora o por su esposo al que no ama. En ese cambio, habrá entendido el mensaje de ese bulto que viene a decirle: -¡No pongas más el pecho!; ¡Deja de ser madre y acepta ser mujer!; ¡Libérate de ese hombre al que no amas!-

-¿Pero quien me da las garantías de que el bulto no crecerá o que sus células se irán a mi cerebro o a mis huesos?-, dirá la mujer envuelta en las informaciones científicas pero a la vez en la realidad de conocer a tanta gente que sigue ese camino. -Nadie-se le responde-absolutamente nadie-. Desde el viejo concepto (la enfermedad como fuerza que nos destruye), se le citarán estadísticas sobre lo que le podría pasar si no hace lo que el grupo que sabe le dice que haga. Desde el nuevo concepto (la enfermedad como mensaje para sobrevivir), se le pedirá confianza en que si hace los cambios que debe hacer, se curará. No parece ser muy interesante la opción.

Es así que la mayor parte de la gente opta por intentar hacer las dos cosas o parte de ellas o casi ninguna de ellas. O lo que sucede con frecuencia, opta por el viejo concepto y cuando ya no obtiene respuesta de él, se vuelca al nuevo concepto. ¡Cuánto miedo!

Filosóficamente, cualquiera de estas opciones viola uno de los principios en los que se funda la realidad, el de la no contradicción: -Una cosa no puede ser y no ser a la vez-. Llamativamente, buena parte de los médicos del viejo concepto están apoyando estas opciones como si con ello colaboraran con la salud del paciente.

Sin embargo, esa es la realidad. El psicoterapeuta Mario Litmanovich dice claramente –¡Necesitamos médicos sin miedo!; esa es la única manera de salir del atolladero-. Creo también que necesitamos pacientes sin miedo.

Es desde este lugar que proponemos el milagro de la curación. Milagro viene del latín y su origen es asombrarse. Curación proviene de cuidado. De eso se trata. El asombro de cuidarnos. De protegernos, de no quedarnos solos y sentir miedo. Allí aparece el asombro. Todos estamos entrelazados y somos la humanidad. No somos el paciente enfermo. Somos la humanidad enferma. Y entonces aparece el cuidado. La necesidad de tratarnos como almas, no como cáscaras.

El médico alemán Hamer repetía en sus seminarios una presentación que siempre culminaba con una frase: -Necesitamos médicos de manos calientes que hagan de la medicina un acto sagrado-. Allí estaba el centro de su propuesta. Sagrado siempre es citado como originado en sacrificar pero el sacre es un ave de rapiña. Y así se llamaba al halcón en épocas antiguas. Un ave sagrada cuyas uñas retorcidas le permiten sobrevivir hasta que madura y se vuelven inútiles. Allí debe tomar la decisión de arrancárselas con el pico si pretende sobrevivir. Si lo hace, vive una nueva vida, una nueva oportunidad de ser joven y sagrado.

El milagro de curarnos es eso. Volver a nacer fuera de nuestros roles y percibirnos como almas que se relacionan con almas. Dejar de ser hijos, esposos, madres, padres, médicos, abogados, exitosos, fracasados o perversos. Y renacer como almas con cuerpos que son usados, no descuidados.

Para ello, estamos acá. No para descubrir vacunas sino para tomar conciencia de lo que somos y hacia donde vamos.

Visto en: https://www.caminosalser.com/i1077-el-milagro-de-curarnos-por-fernando-callejon/#.WpuyDEu5bHM.facebook

Cocacola. Destapa tu enfermedad

acido

 

Es bien sabido que la coca cola promedio de 600ml contiene 12 cucharadas de azúcar, te reto a que consumas la misma cantidad de azúcar diluida en un vaso de agua, lo más probable es que no puedas hacerlo o vomites, pero ¿Por qué con la coca no?

Pues por que contiene Ácido Fósforico, el cual se encarga de que puedas retener tales cantidades atroces de azúcar en tu estómago, además, este mismo ácido, es tan acidificante para el cuerpo, que después de tomarte una lata de Coca Light necesitarías tomar 36 vasos de agua para re alcalinizar el efecto que causa en tí, tomar UNA lata. Aparte, el ácido fosfórico es sumamente dañino para el calcio de tus huesitos y aumentan las posibilidades de desarrollar cálculos renales.

¿Que és el ácido Fosfórico?

1. El Ácido Fosfórico es un líquido de consistencia de jarabe, sin color, ni olor.

2. Se usa como agente acidificador para darle a las colas un sabor más fuerte

3. Las colas son mas ácidas que el limón o el vinagre justamente por el uso de ácido fosfórico. La gran cantidad de azúcar se agrega para esconder y balancear esta acidez.

4. Se le reconoce por otros nombres: E338, ácido orto fosfórico, y ácido fosfórico (V)

5. El ácido fosforico para alimentos es un químico producido en cantidades masivas, disponible a muy bajo costo y en grandes cantidades.

6. El ácido fosfórico se usa comúnmente para remover el óxido de los metales que se corroen.

7. Hay sustancias que contienen fósforo de manera natural (0.1%-0.5%) como la leche, carne, pollo, pescado, nueces y yemas de huevo.

8. Estudios epidemiológicos han encontrado la relación entre el acido fosfórico y la baja densidad de los huesos, incluyendo una discusión publicada en el Jornal de Nutrición Clínica (USA)

9. Estudios “opuestos” demostraron que dosis “bajas” de ácido fosfórico mostraron poca baja densidad en los huesos. Adivinen quién solventó el estudio: PepsiCo

10. Aparte del riesgo de Osteoporosis, el consumo de colas está relacionado a las enfermedades del riñón y a las piedras del riñón.

11. Según el Centro por Ciencias en Interés Publico, una organización vigilante del consumidor no afiliada a la industria de alimentos de EEUU, dice que sólo una pequeña fracción del fosfato de la dieta de EEUU es de los aditivos de estas colas. La mayor parte es de las carnes y de los lácteos. De manera que la razón para no tomar Coca-Cola debería ser el contenido de azúcar y colores artificiales, no sólo el ácido fosfórico.

Visto en: http://viaorganica.org/acido-fosforico-ingrediente-coca-cola/

El fraude de la fruta falsa

Zumo de fruta, yogures, mermeladas, galletas, compota y frambuesas congeladas. Asegurarnos de comer suficiente fruta es esencial para llevar una dieta sana. Y cada vez son más personas las que recurren a productos basados en frutas para completar esta dieta. Productos deliciosos pero que no son equivalentes a la fruta y la verdura clásica, es el fenómeno de la fruta falsa.

El precio de la obesidad

España es el segundo país de Europa en número de obesos y la dieta mediterránea no nos ha protegido de caer en esta enfermedad que afecta a miles de personas. Es un problema de salud que tiene un precio elevado para aquellos que lo sufren y que nos cuesta más de 20.000 millones de euros al año. ‘Equipo de investigación’ hablará al detalle sobre la enfermedad y su coste en Sanidad en un nuevo reportaje presentado por Gloria Serra.

Alerta de carne artificial

Resultado de imagen de carne artificialEn el futuro, ¿la producción de carne para el consumo humano será cultivada en laboratorios y no en millones de hectáreas de tierras de una hacienda? La respuesta es sí, dice un número creciente de expertos, tan pronto como el proceso pueda ser perfeccionado.

Pero el fundador / editor del sitio Natural News, Mike Adams, dice en un nuevo vídeo que no es un concepto tan fantástico, porque la gente no está siendo informada sobre el proceso, que es tanto revelador como perturbador.
“En la utopía vegana, la carne viene de plantas”, dice Adams, observando que eso es “uno de los grandes sueños” de los izquierdistas políticos y de los “progresistas” que preguntan: “¿Y si pudiéramos tener una carne artificial hecha a partir de plantas? ”

El objetivo, dicen los progresistas, es nunca tener que abatir el ganado nuevamente y reducir la liberación de gas metano en la atmósfera que ellos creen que está ayudando a causar el “calentamiento global”.

“Estoy aquí para decirle que hay un secreto sucio sobre la carne artificial que nadie está hablando”, dijo Adams. >>

Adams admite que la noción de cultivo de “carne” a partir de plantas parece ser buena, ya que una reducción en la producción de ganado tradicional definitivamente tendría un impacto ambiental positivo. Pero, como científico de alimentos y autor del libro de ciencia más vendido “el Food Forensics”, Adams viene acompañando la ascensión de la industria de la carne falsa, y no le gusta lo que ve.

Además, como un galardonado periodista de ciencia investigativa y director de ciencia de un laboratorio analítico acreditado por ISO, el CWC Labs, Adams dice que está viendo con respecto a las empresas de carne artificial es que se están volviendo a varias formas excitotoxinas como GMS (glutamato monosódico) y así sucesivamente “para crear el sabor salado que normalmente obtiene de un producto de carne [verdadera]”.

Los productos finales pueden asemejarse a la carne, por ejemplo, una hamburguesa – pero son realmente un cóctel químico de venenos y transgénicos.

“Entonces, las personas que piensan que van a salvar el planeta comiendo carne a base de plantas, o carne artificial, están realmente siendo engañadas”, dijo Adams. “Lo que ellos harán en vez de eso es apoyar a las empresas de agricultura de transgénicos que envenenan al mundo con contaminación genética y envenenan el mundo con herbicidas como el glifosato o el Roundup o varios pesticidas”.

Él continuó diciendo que empresas como esas “son algunas de las peores actrices” cuando se trata de envenenamiento ambiental y agrícola. “Y ellas son las que están detrás del impulso de la carne artificial, porque ellas quieren alimentarlo con más de sus productos, y ellas perciben que nadie quiere comer alimentos genéticamente modificados”, observó Adams aún más.

Promover alimentos limpios e inalterados es más que una pasión para Adams. Él es el inventor del descubrimiento patentado de “Defensa de los metales pesados” que elimina el plomo, el cadmio, el arsénico y el mercurio del cuerpo humano. Y es el inventor del Mini Food Farm Rising Grow System no eléctrico, no transgénico y no eléctrico, que cultiva alimentos sin electricidad y sin, obviamente, pesticidas nocivos.

En el vídeo, Mike Adams observa que la carne regular es una “fuente de alimento natural” que se remonta a varios milenios. Y, aunque no todos eligen consumir carne real, como los veganos, dijo, ellos están siendo “engañados” en la elección de la carne falsa que no es buena para ellos y tampoco es buena para el planeta.
Otros productos veganos, como el queso vegano, también se producen con ingredientes perjudiciales y falsos, observó.

“En realidad”, dice, “es más natural y más amigable al medio ambiente comer carne bovina real, en lugar de productos químicos artificiales que vienen con transgénicos y que se venden a usted por corporaciones deshonestas, engaños y de anticiencia”.

Visto en: http://ojodeltiempo.com/carne-falsa-cultivada-en-laboratorios/

 

La industria ocultó durante 50 años los efectos negativos del azúcar para la salud

Resultado de imagen de azucarUna investigación realizada por la revista especializada PLOS Biology ha desvelado que la industria del azúcar ha ocultado durante casi 50 años unos estudios que sugerían que la sacarosa tiene efectos negativos en la salud.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores de la Universidad de California en San Francisco revisaron documentos internos del sector y descubrieron que la Sugar Research Foundation (SRF) había financiado estudios con animales para evaluar los efectos de la sacarosa y que fueron cancelados ante los indicios que la relacionaban con el cáncer de vejiga.

Según la publicación PLOS Biology, en 1968 la SRF cambió su nombre a ISRF (International Sugar Research Foundation), y ese mismo año inició un proyecto de estudio con ratas para comprobar los efectos nutricionales del consumo de azúcar con los del almidón.

Dicho estudio fue desarrollado por investigadores de la Universidad de Birmingham, que mostraron los efectos cardiovasculares adversos del azúcar e indicios de un incremento de los riesgos de cáncer de vejiga, concluyendo que el almidón y la sacarosa tienen efectos diferentes. La IRSF optó por cancelar el estudio poco antes de que finalizase y no publicó los resultados.

“El análisis sugiere que la industria sabía de la investigación sobre animales y que frenó la financiación para proteger sus intereses”

Desde la publicación en PLOS Biology, aseguran que esto es una prueba de los primeros esfuerzos de SRF para minusvalorar el papel del azúcar en la enfermedad cardiovascular. Además, a su juicio, el debate de los últimos 60 años puede estar basado en la manipulación de la ciencia por parte de la industria.

Por último, el trabajo concluye que “el análisis sugiere que la industria sabía de la investigación sobre animales y que frenó la financiación para proteger sus intereses comerciales hace 50 años”.

Visto en: http://www.agropopular.com/durante-50-azucar-industria-221117/

Somos lo que Comemos

Es un documental estadounidense de 2008 dirigido por el cineasta ganador de un Emmy Robert Kenner. El filme está ligeramente basado en el bestseller de no ficción del 2001 Fast Food Nation, de Eric Schlosser, y The Omnivore’s Dilemma de Michael Pollan. La trama parte del punto de vista de la industria alimentaria estadounidense, relatada con mucho realismo, entrevistas en primera persona con los productores, agricultores y granjeros, comandados por las grandes multinacionales con las que tienen contrato de servicio. Un contrato que les pone numerosas cláusulas estudiadas sobre cría, alimentación y aspectos claves del crecimiento y desarrollo de los animales. Por ejemplo, la alimentación en base a piensos manipulados específicamente en laboratorio para que los animales se desarrollen de forma más voluminosa (con más carne), en mucho menos tiempo.

¿Qué entendemos por “alimentos sustentables”?

Concretamente, una alimentación sustentable es una alimentación que respeta el medio ambiente, es ética y saludable.

Que respeta el medio ambiente
Los alimentos sustentables son alimentos cuyo modo de producción y consumo no alimentos sustentablesperjudica al medio ambiente. Una alimentación sustentable privilegia por consiguiente alimentos orgánicos o agroecológicos (modo de producción sin químicos o pesticidas que no cuentan con la certificación oficial de orgánicos), alimentos de estación o producidos cerca del lugar de compra ya que su transporte requerirá menos energía.

El envase del alimento es también un criterio importante a la hora de medir la sustentabilidad del mismo: si es necesario que un producto tenga un envase éste debe poder ser reciclado o reutilizado.

Existen algunos productos, que por definición, son más sustentables que otros por el modo de producción que implican. Sabían por ejemplo que estudios recientes mostraron que consumir un kilo de carne –dependiendo del país donde uno vive- puede equivaler a liberar 22 kilos de CO2 o recorrer 111 kilómetros en auto?

Las verduras y frutas ecológicas crecen en tierra viva, donde una gran diversidad de microorganismos transforman la materia orgánica en nutrientes para las plantas. En la agricultura ecológica se trata de economizar los recursos de la naturaleza y de crear un sistema ecológico equilibrado e integrado entre seres humanos, animales, plantas y microorganismos. Los nutrientes que se extraen de la tierra se devuelven en forma de abono. En vez de fertilizantes químicos se utiliza abono natural, es decir material vegetal (hojas, pasto etc.), a veces mezclado con excrementos de animales. El control integrado de plagas (CIP) implica la rotación de cultivos (sembrar diferentes especies, en ciclos anuales) y el cultivo intercalado (mezclar diferentes especies en el área de cultivo) Gracias a este método de control de plagas, en la producción de frijoles de Brasil se ha logrado reducir el uso de pesticidas en más de un 80 % en siete años. El control biológico significa introducir depredadores naturales para mantener población de plagas en un mínimo.

Los efectos de la alimentación en la salud de las personas son hoy un hecho indiscutible. Y así como lo que comemos incide directamente en nuestra salud, también nuestro consumo de alimentos afecta al medio ambiente. Al consumiralimentos más sanos, como por ejemplo verduras cultivadas sin fertilizantes químicos ni pesticidas, no sólo estamos cuidando nuestra salud sino también a la naturaleza. El uso de pesticidas se puede sustituir exitosamente por “el control integrado de las plagas (CIP)” y el “control biológico”.

Ética

La cadena de comercialización debe garantizar que los productores reciban una remuneración digna por su producción. El carácter ético de un producto puede ser certificado por ejemplo por un sello de comercio justo (p.e Fair Trade).

Saludable

Los consumidores no necesariamente sabemos que muchos productos transformados pueden perjudicar nuestra salud. En este sentido, además de cuidar la calidad de los productos que consumimos, es importante que se vayan desarrollando regulaciones y controles de sanidad y etiquetado de los productos para que tengamos la tranquilidad de saber lo que estamos consumiendo.

Son muchas las razones entonces para elegir alimentarnos de manera cada vez más sustentable!

Para ello podemos empezar por buscar productos orgánicos o agroecológicos, que estén lo más cerca de nuestro domicilio, aportando a los productores y almaceneros locales, tomándonos unos minutos para pensar con conciencia antes de comprar: qué elegimos y qué le damos a nuestro cuerpo y al de nuestra familia, cuál es nuestra contribución para la tierra, el agua y el aire gracias a los cuales vivimos.