Un psiquiatra chileno revela cómo curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida

Una inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo, cuenta en su entrevista concedida a RT por qué a día de hoy solo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

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El respeto hacia los niños, incluye cuidar sus sonrisas, sus sueños y su inocencia

Muchas veces los cuidadores o padres de nuestros niños, inmersos en nuestras dinámicas de personas adultas y estresadas no somos capaces de ver con cuidado la naturaleza de los niños, ésa tan delicada y frágil que debemos preservar y extender en la medida de lo posible en el tiempo.

Existen los padres que desean que sus hijos crezcan pronto, que sepan resolver por ellos mismos diversas situaciones, esto con la finalidad implícita de liberarse de responsabilidades y comienzan a darles tareas que no corresponden a sus edades, sin darse cuenta de que la niñez es tan fugaz y tan determinante en la vida de una persona. Cuando nos damos cuenta esos pequeños niños en un abrir y cerrar de ojos ya son adolescentes y cosas que nos quitaban el tiempo, que incluso nos generaban molestias por interferir con lo que realmente queríamos hacer, ya solo forman parte de nuestras memorias y ellos son cada vez más independientes, más autosuficientes.

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Estar a cargo de un niño es una responsabilidad mayor y a su vez es un gran privilegio. Evidentemente lleva consigo sacrificios, trasnochos, frustraciones, tristezas, pero definitivamente las satisfacciones siempre ocuparán los principales espacios.

Un niño tiene una manera particular de ver la vida, está centrado en el ahora, no sabe vivir otro momento (básicamente porque no se puede), por eso se impacientan tanto con expresiones como: en navidad ocurrirá tal cosa, o falta un mes para tu cumpleaños, o dentro de dos horas jugamos, su noción del tiempo es diferente y pueden estar, sin la intención de agobiarnos, preguntando constantemente: cuántos días faltan para mi cumpleaños!?

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No desesperemos ante sus continuas preguntas, ante sus dudas, ante su necesidad de afecto y de atención cuando consideramos que no tenemos el tiempo suficiente o tenemos otras cosas que atender. Obviamente cada uno a su manera siempre tendrá múltiples roles a los cuales debe dedicarse adicional a cuidar a un pequeño, pero ninguno tiene la importancia que éste.

El compartir con un niño nos abre los ojos a un mundo mágico si logramos conectarnos con ellos, nos hace sentir esperanza en la humanidad y en la vida misma, nos dice por segundos que todo está bien, que todo vale la pena. A veces hacemos todo lo demás de nuestra vida, justo pensando en el bienestar de nuestros hijos, estudiamos, trabajamos, ahorramos, nos sacrificamos, pero no les dedicamos a ellos el afecto y el tiempo que realmente necesitan y terminamos desvirtuando las prioridades.

Niños con estrellas

No quitarle a nuestros niños sus sonrisas, ésas que aparecen con tanta facilidad y pueden opacarse con un llamado de atención fuera de lugar, solo porque en ese momento nosotros no estamos dispuestos a dedicarles la atención que nos demandan, debe ser una de nuestras metas. Respetar sus sueños, aunque nos dé miedo que sufran por no poderlos alcanzar, esos miedos son nuestros y no debemos transferírselos a ellos, si les damos la confianza y los enseñamos a confiar en ellos mismos, nada será inalcanzable.

Su inocencia debe ser parte de ellos mientras su infancia esté en curso, ellos crecerán y ya sabrán que Santa no les da sus regalos de navidad, o que el Ratón Pérez o el Hada de los Dientes no es quien se lleva sus dientitos. Crecerán y se darán cuenta de que realmente no hacemos magia y desaparecer esos pequeños juguetes en nuestras manos era solo cuestión de agilidad. Crecerán y ya no le interesarán los cuentos por la noche, ni nos llamarán para chequear que no haya un monstruo debajo de la cama.

Solo démosle su tiempo, con el mayor amor posible organicemos nuestras actividades para que ellos puedan recibir de nosotros lo mejor, no nuestra versión más ocupada, cansada, obstinada,  sino aquella que tiene la dicha de cuidar de esas sonrisas, esos sueños y esa inocencia que viene en el mismo paquetico de ese ser especial para nosotros.

Por: Sara Espejo

Visto en: https://rincondeltibet.com/blog/p-el-respeto-hacia-los-ninos-incluye-cuidar-sus-sonrisas-sus-suenos-y-su-inocencia-23197

La convergencia de la ciencia y la espiritualidad

La Filosofía de la Existencia en Ramana Maharshi y la Ciencia Moderna

por J. Sithamparanathan – Extracto de: la filosofía de la existencia en ramana maharshi…
El multiverso en el hinduismo

Actualmente, la visión de la realidad última, según la ciencia moderna y la espiritualidad oriental, es casi idéntica. El concepto védico de Realidad es el de una Existencia-Conciencia (Brahman) infinita y eterna, de la que el universo es una manifestación o proyección. La ciencia está muy cerca de esta posición. La teoría cuántica implica que la materia, en su esencia, es energía dinámica que muestra inteligencia en su operar. A su nivel más fundamental, la materia parece poseer “información” y actuar de acuerdo a ella. Asimismo, la teoría de la relatividad implica que la conciencia es la esencia del universo, puesto que el observador y los fenómenos que estudia están vinculados por la misma conciencia. El carácter cuantitativo del mundo físico depende del estado del observador y de su marco de referencia. Los creadores de la “teoría bootstrap” han reconocido que la conciencia humana debe incluirse explícitamente en las futuras teorías sobre la materia.

Tanto la visión mecanicista como la visión mística tienen su lugar en nuestra vida cotidiana: la primera para la ciencia y para lidiar con los problemas tecnológicos, y la segunda para abordar la vida de manera equilibrada y armoniosa. Más allá de las dimensiones de nuestro entorno sensorial cotidiano, los conceptos mecanicistas pierden su validez, y la ciencia ha tenido que reemplazarlos por conceptos holísticos muy parecidos a los empleados por los místicos. Así, la ciencia moderna ha descubierto que los conceptos encarnados en las filosofías religiosas orientales, aunque tienen poco valor para la ciencia y la tecnología en la vida cotidiana, son extremadamente útiles para comprender los fenómenos a los niveles atómico y subatómico. Los conceptos de los místicos son claramente más fundamentales que los de la física clásica.

La razón por la que existe un claro paralelismo entre las visiones del mundo de los físicos y de los místicos no son difíciles de discernir. Ambos emergen cuando uno inquiere en la naturaleza esencial de las cosas (es decir, en los reinos más profundos de la materia en física) y en los reinos más profundos de la conciencia en el misticismo. En cualquier caso, uno descubre que la realidad es muy diferente de la apariencia superficial del mundo cotidiano. Así, los últimos avances de la física han hecho estallar el mito de la incompatibilidad entre el conocimiento objetivo asociado con la ciencia y el denominado conocimiento subjetivo asociado con la espiritualidad.

Los paralelismos entre las visiones de los físicos modernos y los místicos también se deben a que comparten otros factores. Tanto en la física como en el misticismo, los métodos son totalmente empíricos. Los físicos derivan su conocimiento de los experimentos, mientras que los místicos lo hacen de sus comprensiones meditativas. Pero ambos son observaciones, y en ambos casos se consideran la única fuente de conocimiento. No obstante, el objeto de observación es completamente diferente. El físico mira a un mundo físico que está fuera de él y que depende de su conciencia corporal, mientras que el místico mira dentro y explora su conciencia a distintos niveles, siendo la conciencia corporal el más bajo de ellos. En el estado de iluminación o verdadero conocimiento, el místico experimenta directamente su verdadero ser o yo, que es uno con la Existencia-Conciencia infinita y eterna, la única realidad y el fundamento de todo el universo y de todas sus manifestaciones. El místico adquiere una conciencia intuitiva o visión de la totalidad y de la indivisibilidad del cosmos, que le incluye a él mismo.

Comprender la propia verdad en la verdad de la Realidad omnipresente, sin nombre ni forma, y ser uno con ella ―habiéndose resuelto en ella― es verdadero ver. (Cuarenta versos sobre la Realidad, verso 8.)

Expresado de otra manera, cuando uno adquiere una comprensión de la realidad de su propio “ser”, esa misma realidad es conocida como la verdad de todo fenómeno.

Como expresa sucintamente el Vedanta Advaita:

Para experimentar la Luz del Espíritu, uno mismo tiene que ser ese Espíritu.

A diferencia del místico el físico emprende su investigación para indagar en la naturaleza esencial de las cosas mirando hacia fuera y estudiando el mundo material. Penetrando en niveles cada vez más profundos, llega a ser consciente de la unidad esencial de todas las cosas y eventos, y también de que él mismo y su conciencia son parte esencial de esa unidad. Así, tanto el místico como el físico llegan a la misma conclusión: uno, partiendo del reino interno de la conciencia, y el otro, del reino externo del mundo físico. En esta armonía de visiones, la ciencia confirma la antigua sabiduría védica: que Brahman, la realidad externa última, es idéntico a “Atma”, la realidad interna.

Veamos algunos extractos de Talks* with Sri Ramana Maharshi (Conversaciones con Sri Ramana Maharshi)

* Los números de las Charlas son de la versión inglesa.

Los (objetos) del mundo físico surgen de donde tú mismo surges. (Por tanto, su sustrato es el mismo: la Conciencia Absoluta.) La aparente diferencia entre tú y el mundo sólo surge en referencia al cuerpo, y emerge con la conciencia corporal. Si diriges tu visión hacia dentro, la totalidad del mundo estará llena del Espíritu Supremo. Incluso las ciencias materiales remontan el origen del universo a cierta materia primordial, extremadamente sutil. (Charla Nº 199.)

El Uno, que es el único que existe, es la Realidad. Es la Existencia-Conciencia que aparece como el mundo, las cosas que vemos y nosotros mismos. (Charla Nº 186.)

El mundo es, en realidad, solamente espiritual (puro Ser-Conciencia). Como nos identificamos con nuestros cuerpos físicos, el mundo también parece ser físico; es decir, sustancia material. Pero “Eso” que existe sólo es espiritual; y se tomará conciencia de que es así si uno se da cuenta de que su verdadera naturaleza sólo es espíritu infinito. Entonces uno se libera de las limitaciones que impone los cuerpos densos o sutiles. (Charla Nº 328.)

El “jnani” (sabio), como el “ajnani” (ignorante), tienen la noción “yo soy el cuerpo.”. Pero mientras que el “ajnani” piensa que sólo su propio cuerpo es “yo”, el “jnani” sabe que todo (la totalidad del cosmos) es su cuerpo, puesto que el Ser “Brahman” es infinito. (Charla Nº 383.)

Las filosofías religiosas orientales nos proporcionan tanto una visión del mundo, basada en la experiencia mística directa de la Realidad, como los principios en los que se debe basar la acción en el mundo. En este contexto, una de las obras indias más conocidas y celebradas es el Bhagavad Gita. En tiempos recientes, el sabio Ramana Maharshi (1889-1950) dedicó su vida a propagar una Filosofía espiritual y una aproximación práctica a la vida que están más en concordancia con la era moderna. Incluye la práctica espiritual de la “auto-indagación” para realizar nuestra verdadera naturaleza y la del mundo combinada con la acción en el mundo en consonancia con la verdadera naturaleza de la Realidad. Uno está “en el mundo sin ser del mundo”; es decir, uno sigue su búsqueda espiritual interna, pero se adapta a las condiciones externas de la vida, anclado en la convicción intelectual de que tanto el propio cuerpo como el mundo sólo son apariencias ilusorias en lo Real. Según el Maharshi, la vida en el mundo no es un obstáculo para la práctica espiritual sostenida, puesto que el mundo sólo está en la mente, no fuera. Uno no tiene que renunciar al mundo para seguir la búsqueda del Ser. Y la práctica espiritual de la “auto-indagación”, que requiere habitar continuadamente en el Ser, tampoco es un obstáculo para realizar el trabajo adecuadamente. Como no hay otra cosa que el Ser, toda actividad es reconocida como una manifestación del Ser. Por tanto, el trabajo se realiza con devoción y con plena atención, con una sensación de unidad con el trabajo y sin pensamientos que nos despisten y alejen nuestra atención de una absorción total en el trabajo. Realizamos nuestro trabajo al máximo de nuestras habilidades y en un espíritu desinteresado de adoración, reconociéndolo como la actividad de Dios.

A un nivel filosófico superior ―como la actividad es la manifestación armoniosa y dinámica de las energías del Ser uno e infinito en el plano relativo―, toda acción es reconocida como una propiedad intrínseca del Ser, y por ello tiene la naturaleza del Ser. Por tanto, toda acción es el despliegue de la Voluntad de Dios. Los actuales avances de la física moderna expresan una visión muy parecida en términos científicos. El yo individual es meramente el instrumento o canal para la acción. La consecuencia de esto es que cuanto menos limitado esté el instrumento o canal con respecto al Ser infinito, la acción procederá con menos limitación. El sentido del ego es lo que limita al Ser infinito; por tanto, cuanto mayor sea el ego, mayor es la limitación. Mahatma Gandhi expresó esta filosofía de la acción con las palabras siguientes:

A mí no me surgen preguntas. Después de todo, si Dios guía mis acciones, ¿qué debería pensar? ¿Por qué debería pensar? Incluso el pensamiento podría ser un obstáculo que se interponga a Su guía. (Charla Nº 646.)

La práctica de habitar en el Ser a través de la técnica de la “auto-indagación” reduce gradualmente el ego y, en proporción con dicha disminución, la manifestación del poder del Ser en la acción está menos obstruida. Por tanto, la sabiduría en acción consiste en rendirse al (o habitar en el) Ser, pues no hay impedimento para el operar de la Voluntad Divina, la fuente del poder que está detrás de toda acción.

Al tomar conciencia de que el Ser es la única Realidad, las acciones son vistas meramente como fenómenos que no afectan al Ser. Cuando el iluminado actúa, no tiene la sensación de ser el hacedor. Las acciones son espontáneas, y él sólo es un testigo de ellas, sin motivo ni apego. El aspirante espiritual también debería practicar tal actitud con relación a su trabajo, que entonces dejará de ser un obstáculo para la meditación. (Charla Nº 17.)

Las acciones mismas no producen ataduras; es decir, no hacen que te sometas a la ley del karma. Es la falsa noción “yo soy el hacedor” la que produce la atadura. Abandona esa noción, deja que el cuerpo y los sentidos hagan su papel y no interfieras (es decir, desinterésate de la acción, que sin embargo debe ser hecha con plena atención). (Charla Nº 46.)

Es posible realizar todas las actividades de la vida con desapego y considerar que sólo el Ser es real. Es equivocado asumir que si uno está fijado en el Ser, no cumplirá adecuadamente con sus deberes en la vida. Uno debe ser como el actor que se viste y actúa, e incluso siente el papel que está representando, pero sabe que no es el personaje, que en la vida real es otra persona. Asimismo, ¿por qué debería la conciencia corporal alterarte cuando sabes seguro que no eres el cuerpo sino el Ser? Nada de lo que haga el cuerpo debería distraerte de habitar en el Ser. (Day by Day with Bhagavan, p. 211.)

Cuando el Ser sea realizado, los fenómenos del mundo se mirarán con indiferencia. Uno actuará en el mundo como un actor en una obra de teatro, libre del apego a su papel. Toda actividad seguirá adelante tal como haya ordenado el Poder Supremo. El cuerpo completará la tarea para la que vino a ser. (Charla Nº651)

Conociendo tu verdadera identidad, y habitando siempre en el corazón como el Ser supremo, desempeña perfectamente tu papel humano, saboreando cada dolor y placer en común con todas las criaturas. (Guru Vachaka Kovai, dicho 81)

Cuando se realiza el estado del Ser de manera real, permanente y sin esfuerzo, se descubre que no es inconsistente con las actividades comunes de la vida. Uno puede vivir libremente entre la gente porque su naturaleza como Ser es paz y felicidad. (Charla Nº 597.)

Quien está activo en el mundo, permaneciendo sin deseo (desapegado de la acción) y sin perder de vista su naturaleza esencial (como el Ser), sólo él es fiel a sí mismo. Es mejor realizar la propia tarea sin ningún sentido de autoría que renunciar a la acción y sentir que uno es un “sannyasi”; es decir, que ha renunciado al mundo. (Charla Nº 530.)

Desde el punto de vista de “jnana” o Realidad, sufrir en el mundo es un sueño, como lo es el propio mundo del que el sueño forma parte. Sin embargo, hasta que alcanzas “jnana” y despiertas de este sueño ―el mundo fenoménico ilusorio―, uno debe hacer servicio social aliviando el sufrimiento allí donde lo vea. Pero, aun así, esto debe hacerse sin sentido del ego; es decir, sin sentir “soy yo quien estoy haciendo esto”. En cambio, uno debería sentir “yo soy el instrumento del Señor”. Asimismo, uno no debe pensar “estoy ayudando a un hombre inferior a mí” o “él necesita ayuda y yo estoy en posición de ayudarle”. Debes ayudarle como un modo de adorar a Dios en él. Todo servicio de este tipo es servicio al Ser, no a otra persona. No estás ayudando a nadie más, sólo a ti mismo. (Day by Day with Bhagavan, p. 80.)

Como corazón que habita dentro del corazón, sólo el Señor hace que todas las cosas ocurran como está ordenado. Por tanto, si permanecemos sin vacilar y de manera inherente en el Ser, todas las cosas procederán sin error ni obstáculo.(Guru Vachaka Kovai, dicho 473.)

Una de las comprensiones místicas más importantes es que la actividad ―el flujo constante de transformación y cambio― es una característica innata del universo. Como hemos visto anteriormente, está simbolizada por la danza de Shiva. El universo está involucrado en un movimiento y actividad incesantes, en un proceso cósmico continuo. Siendo uno con el universo dinámico, no es posible la inactividad, en el sentido de pasividad, por nuestra parte. El término “no-acción”, tal como se usa en el pensamiento filosófico oriental en realidad significa abstenerse de la actividad que no está en armonía con el proceso cósmico continuo, de la acción que es contraria a la naturaleza. Mediante tal no-acción, uno está en armonía con el proceso cósmico, y sólo tal acción puede tener éxito.

La nueva visión de la realidad, que ahora comparten el misticismo oriental y la ciencia, provee la base para la transformación. Esta visión exige una profunda transformación personal y social que esté en concordancia con un cambio radical en nuestra percepción de nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera relación con el mundo y el verdadero propósito de la vida en la Tierra. Este punto de vista totalmente nuevo formaría la base de un planteamiento diferente de la vida cotidiana y sus problemas, y también de las futuras instituciones sociales, sistemas económicos y tecnologías. Todos ellos serían tales que se entrelazarían para producir un orden mundial pacífico, armonioso, interdependiente y sostenible.

El rasgo más importante de la nueva visión es que el mundo se considera una totalidad integrada más que una colección de partes separadas. Este punto de vista ha recibido el nombre de “conciencia ecológica profunda” porque, como en la ecología, es una conciencia que reconoce la interdependencia y unidad fundamentales de todos los eventos y fenómenos, y el entrelazamiento de todas las partes (individuos, instituciones y sociedades) en una totalidad indivisible. Tal conciencia ―que está encarnada en el “sanathana dharma” o la filosofía perenne del hinduismo― ahora recibe el apoyo de la ciencia moderna. Su base es una percepción intuitiva de la realidad que va más allá del marco de la ciencia convencional hacia la conciencia de la unidad de toda vida; de la interdependencia de sus múltiples manifestaciones por la auto-consistencia de la totalidad, y de sus ciclos de cambio y transformación. Por tanto, en último término, la conciencia ecológica profunda es conciencia espiritual. Cuando se comprende que el espíritu humano ―el verdadero yo del individuo― es un modo de conciencia que no es otro que el Espíritu Supremo o Infinito, la Conciencia Eterna ―el sustrato y fuente del cosmos―, queda claro que la conciencia ecológica profunda es espiritual en su esencia más profunda. (F. Capra – El Tao de la Física, p. 358)

La filosofía espiritual perenne, encarnada por el hinduismo y las demás religiones orientales, provee un trasfondo espiritual consistente para la nueva visión de la ciencia. La mejor aproximación al desarrollo de la conciencia ecológica profunda y la acción de acuerdo a dicha conciencia es, por tanto, el desarrollo espiritual. Ramana Maharshi provee un camino directo y científico para alcanzar este objetivo…

Fuente: no-dualidad.info

Reedición artículo, título post: Freeman

15 perlas de sabiduría de los nativos americanos que deberíamos rescatar

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Las diferentes tribus de nativos americanos tenían una cultura que expresaba en un profundo respeto por la naturaleza. Tenían una cosmovisión animista del mundo y estaban firmemente convencidos de que existía una conexión entre todas las cosas.
Se estima que cuando llegaron los europeos existían unas 300 cosmologías, por lo que el intento de entender las tradiciones y formas de pensar de los nativos americanos en masa, conduce inevitablemente a una simplificación y distorsión de aquella vasta y rica variedad.
No obstante, la mayoría de ellos creía en el “Gran Espíritu”, que también puede traducirse como “Gran Misterio” o “Gran Medicina”, una divinidad creadora que estaba presente absolutamente en todas las formas de vida y la naturaleza. Por eso, se esforzaban por estar unidos a esa Gran Armonía, cuidando, respetando y amando su entorno. Sin duda, esta idea nos remite al concepto del “Tao” que se encuentra en la base de muchas de las filosofías budistas.
Su manera de comprender la relación con uno mismo también es muy interesante y entronca con algunos de los principios de la Psicología Moderna. Los nativos americanos sabían que no existe una división entre la parte material y espiritual, y trabajaban para estar en contacto con su parte más intuitiva. Confiaban más en su sexto sentido y en el lado emocional, relegando a un segundo plano, por decirlo de alguna manera, la parte racional, que era característica del “hombre blanco”.
Muchas de las perlas de sabiduría de esta cultura, así como sus lenguajes, ceremonias y narrativas se perdieron a raíz de la invasión, conquista y genocidio que se cometió contra estos pueblos. Sin embargo, quien bucea en su historia encuentra grandes enseñanzas que tienen plena vigencia y que no solo podrían ayudarnos a vivir de manera más plena sino que también son excelente brújulas morales.

Refranes y frases de los nativos americanos

 
1. Nos movemos hacia adelante y nos transformamos en aquello en lo que pensamos – Donm Coyhis, Mohicano
La mayoría de las tribus de nativos americanos creían que las palabras y pensamientos tenían un enorme poder sobre el mundo. De hecho, consideraban que algunos conocimientos eran tan poderosos que podían llegar a ser peligrosos, por lo que su transmisión demandaba un proceso de instrucción e iniciación. Hoy sabemos que nuestra mente ejerce una poderosa influencia sobre nuestra realidad. Lo que damos por cierto, termina convirtiéndose en nuestra realidad, simplemente porque nos cerramos a otras opciones. Por eso, debemos tener mucho cuidado con nuestros pensamientos ya que pueden convertirse en una profecía que se autocumple.
2. Todo en la Tierra tiene un sentido, cada hierba cura una enfermedad y cada persona tiene una misión – Mourning Dove, Syilx 
Los nativos americanos pensaban que todas las cosas estaban interconectadas y, como tal, tenían una razón de ser en lo que podríamos llamar el “plano universal”. Muchas veces no somos capaces de captar el sentido de las cosas que nos suceden, lo cual nos provoca desconcierto y sufrimiento. En su lugar, deberíamos aprender a confiar un poco más y fluir con el curso de la vida. Todas las experiencias encierran un aprendizaje del que debemos apropiarnos, esa es su razón de ser, aunque a veces, imbuidos en la rabia o el dolor, no seamos capaces de comprenderlo.
3. No puedes despertar a una persona que finge estar dormida – Refrán Navajo
Solo podemos ayudar a aquellos que se dejan ayudar. Intentar lo contrario es nadar contra la corriente. Los nativos americanos sabían que cada persona debe recorrer su propio camino, no podemos hacerlo en su lugar. Por eso, podemos ayudarla a una persona a levantar su peso, pero no debemos sentirnos obligados a llevarlo en su lugar, ni siquiera le estaríamos haciendo un bien porque le arrebatamos la oportunidad de crecer y aprender de esa experiencia.
4. Cuando dudes, quédate quieto y espera. Cuando la duda se disipe, camina hacia adelante con valentía – Jefe Águila Blanca, Poncas de Wichita
La paciencia de los nativos americanos es proverbial. Por desgracia, es una de las cualidades que hemos perdido, sacrificada en el altar de la inmediatez. Sin embargo, también sabemos que tomar decisiones movidos por la prisa nos hará cometer errores de cálculo que terminaremos pagando caro. Por eso, ante la indecisión, lo más inteligente es aguardar, abrir la mente para poder captar todas las señales que necesitamos y solo cuando estemos seguros, tomar una decisión.
5. La fuerza, sin importar cuán oculta esté, siempre engendra resistencia – refrán Lakota
No podemos lograr nada bueno con la fuerza porque esta, a la postre, siempre genera una fuerza inversa, una resistencia. Esa resistencia puede adoptar múltiples formas, pero siempre implica la ruptura de algo y la negación al diálogo ya que la fuerza ha quemado muchas naves a su paso. La mayoría de las cosas siempre vuelven a su cauce, por lo que en muchos casos solo es necesario ser pacientes. Y cuando no sea posible, el diálogo y la persuasión son mejores herramientas.
6. No juzgues a una persona hasta que no has caminado dos lunas con sus mocasines – refrán Cheyenne
A veces somos de crítica fácil y comprensión lenta. Sin embargo, la mayoría de las críticas suelen esconder una ausencia de empatía, una incapacidad para ponerse en el lugar del otro y comprender las razones que le han llevado a tomar esa decisión. Toda crítica, para que sea constructiva, debe partir de la empatía porque solo desde la comprensión se puede brindar un consejo valioso para esa persona. No deberíamos olvidarlo.
7. No vayas detrás de mí, tal vez yo no sepa liderar. No vayas delante, tal vez no quiera seguirte. Ven a mi lado para poder caminar juntos – Refrán Yuta
Los yuta eran excelentes guerreros y, aunque solo combatían los hombres, las mujeres desempeñaban un papel importante de apoyo en todas las batallas. Este proverbio que ha resistido al paso del tiempo nos transmite un mensaje muy importante para la vida, sobre todo en nuestras relaciones más cercanas: debemos aprender a acompañar sin invadir y amar sin poseer. Cuando de verdad queremos y estimamos a una persona, nuestro lugar está a su lado, no es necesario intentar sobrepasarla pero tampoco debemos quedarnos detrás.
8. Piensa lo que quieras pensar, pero no olvides que tienes que convivir todos los días con tus propios pensamientos – Refrán Sioux 
Este proverbio nos recuerda que, en nuestra mente, tenemos total libertad para que habiten todo tipo de pensamientos. Sin embargo, no debemos olvidar que no podemos huir de esos pensamientos, nos acompañarán día y noche y pueden convertir nuestra vida en una auténtica pesadilla o, al contrario, abrirnos la puerta a una existencia más sosegada y plena. Los pensamientos marcados por el odio, el rencor y la negatividad a quien más dañan es a su portador.
9. Es mejor tener menos truenos en la boca y más luz en las manos – refrán Apache
Muchos nativos americanos consideraban que participar era más importante que las creencias individuales de cada miembro de la tribu. De hecho, si algo asombró a los europeos fue la ausencia de adoctrinamiento sobre la existencia de una verdad. A pesar de que se discutían temas cosmológicos, la principal demanda a sus miembros era que participaran en las ceremonias y contribuyeran con su trabajo diario. Esto denota una visión más pragmática que en ciertas circunstancias nos vendría muy bien ya que debemos recordar que no somos lo que decimos sino, fundamentalmente, lo que hacemos.
 
10. Seremos recordados para siempre por las huellas que dejamos – Refrán Sioux
Los nativos americanos no creían que fuesen propietarios de nada, ni siquiera de la tierra que pisaban, pero eran conscientes de que tenían la misión de proteger esas cosas para las próximas generaciones. El presentismo en el que nos hemos imbuido en el último siglo nos ha hecho olvidar que también tenemos esa misión. Debemos recordar que, tanto a nivel individual como social, lo que sobrevivirá serán las huellas que dejemos. Por eso, debemos asegurarnos de dejar huellas en el mundo, no cicatrices difíciles de sanar.
11. Si nos preguntáramos más a menudo, el don del conocimiento llegaría – refrán Arapahoe 
Cuando éramos pequeños, pasamos por la etapa de los “por qué”. Luego, quizá porque no encontramos las respuestas que buscábamos o aquellas que satisficieran plenamente nuestra curiosidad, dejamos de plantearnos preguntas. El problema es que dejar de preguntar significa dejar de buscar y, por ende, cerrar las puertas al conocimiento. En su lugar, deberíamos retomar la actitud del niño, siempre dispuestos a preguntar, a cuestionarnos las cosas y preguntarnos por la razón de ser de todo.

12. No se necesitan muchas palabras para decir la verdad – Jefe Joseph, Nez Percé

La mentira necesita muchas ramificaciones para poder sostenerse, necesita ser apuntalada con muchas palabras y discursos vacíos de sentido. Sin embargo, la verdad a menudo ni siquiera necesita palabras para ser expresada y comprendida. Si aprendiésemos a relacionarnos usando las palabras adecuadas, que expresen exactamente nuestra verdad, podríamos evitar muchas malinterpretaciones y conflictos cotidianos.
13. Quien quiera hacer grandes cosas, no debería intentar hacerlas solo – Refrán Seneca
Una gran idea, un gran proyecto o una gran pasión, siempre necesita otras personas que sirvan de apoyo en los momentos difíciles, brinden nuevas perspectivas cuando estamos atascados o nos ayuden con todas esas tareas que no podemos asumir. Las redes de apoyo social han demostrado ser fundamentales, no solo para alcanzar grandes cosas sino también para nuestro bienestar. Por tanto, jamás debemos olvidar que necesitamos de los demás, y que estos nos necesitan.
 
14. La humanidad no ha tejido la red de la vida. Solo somos un hilo en su interior. Cualquier cosa que hagamos dentro de esa red, nos la hacemos a nosotros mismos porque todas las cosas están conectadas – Jefe Seattle, Duwamish
Aunque no siempre seamos conscientes de la conexión, lo cierto es que nuestras acciones tienen consecuencias, y en muchos casos esas consecuencias las sufriremos nosotros mismos. En la filosofía hinduista esta idea se expresa a través del karma, de manera que todo lo que proyectamos sobre el mundo, al final nos es devuelto. En el ámbito de la Psicología podría relacionarse con la profecía que se autocumple, las decisiones, pensamientos y actitudes que asumimos terminan desencadenando reacciones en los demás que, al final, sufriremos en carne propia.

15. Cuando te levantes en la mañana, da gracias por la luz, tu vida y tu fuerza. Si no encuentras un motivo para sentirte agradecido, la culpa es solo tuya – Tecumseh, Shawnee
Uno de los secretos de la felicidad, avalados por decenas de investigaciones en el área de la Psicología, es la sensación de gratitud. Del agradecimiento surge una profunda sensación de plenitud y bienestar. Este jefe Shawnee nos recuerda que existen muchas razones por las cuales sentirnos agradecidos, pero somos nosotros quienes debemos encontrarlas, nadie puede hacerlo en nuestro lugar.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/2017/11/frases-refranes-nativos-americanos.html

La parábola zen que nos muestra cómo hacemos una tormenta en un vaso de agua

Se dice que en su recorrido por la India, Buda estuvo en la ciudad de Rajgir. Atraídos por su fama, 500 brahmanes se reunieron para pedirle que les explicara el camino a la iluminación. Buda, que normalmente explicaba sus enseñanzas a través de parábolas, les contó 100 sūtras, este es uno de ellos.

“Hace mucho tiempo, en un pequeño pueblo, vivía un hombre que tenía un rebaño compuesto por 250 vacas. Aquel hombre se sentía muy orgulloso de su ganado y se preocupaba de su bienestar.
 
Se aseguraba de que pudieran pastar en libertad todos los días y de que el establo fuera suficientemente confortable. La leche que obtenía era de excelente calidad y todos lo alababan por ello. Todo marchaba viento en popa, no podía pedirle más a la vida.
 
Sin embargo, un día, una manada de lobos famélicos atacó a una de las vacas y se la comieron.
 
Al caer la noche, cuando el hombre hizo el recuento de su ganado, se dio cuenta de que faltaba una vaca. 
 
Entonces pensó: “¡Qué desgracia! Mi rebaño está incompleto”.
 
Con el paso de los días comenzó a desatender al resto de las vacas.
 
Solo pensaba: “¿Por qué ha tenido que pasarme justo a mí? ¿Qué sentido tiene tener todas estas otras vacas?”
Con aquella idea en mente, obsesionado con la muerte de una de sus vacas y pensando que ya nada volvería a ser como antes, condujo al resto del ganado hasta acantilado, a la muerte”.
Aunque esta historia puede parecernos inverosímil, hasta el punto de rayar en la locura, lo cierto es que en muchas ocasiones nos comportamos como el hombre de la historia. Y como resultado, nos convertimos en los artífices de nuestra verdadera desgracia, maximizando un problema que podría haber sido pequeño en comparación con el que nosotros mismos hemos causado. En otras palabras: hacemos una tormenta en un vaso de agua.

¿Por qué nos centramos en lo negativo?

Algunas personas asumen la adversidad desde una perspectiva más positiva, pero la mayoría se centra más en los sucesos negativos y los recuerda con más detalles. De hecho, se ha apreciado que nuestro cerebro procesa de manera relativamente diferente la información positiva y la negativa.
Las emociones negativas generalmente implican un pensamiento más profundo, por lo que la información se suele procesar más a fondo que las situaciones que generan vivencias positivas. Como regla general, rumiamos mucho más los acontecimientos desagradables que los sucesos felices. Las emociones negativas, los sucesos dolorosos y los comentarios desagradables tienen un mayor impacto que los buenos. Además, las malas impresiones y los estereotipos negativos se forman más rápido y son más resistentes al cambio que los buenos.
Lo demuestra fehacientemente un experimento realizado en la Universidad Carnegie Mellon. Los participantes ganaron o perdieron la misma cantidad de dinero, pero la angustia experimentada por la pérdida era mucho mayor que la alegría que acompañó la ganancia. Por si fuera poco, también se apreció que los sucesos negativos son más resistentes en la memoria que los buenos.
Todo parece indicar que nuestra tendencia a centrarnos en lo negativo se debe a que intentamos recopilar la mayor cantidad de detalles posibles sobre lo sucedido para evitar ese sufrimiento en el futuro. Sin embargo, si no somos capaces de pasar página suficientemente rápido, podemos caer en nuestra propia trampa y condenarnos a la infelicidad que pretendemos evitar zambulléndonos en un círculo vicioso de rumiación.

Cinco señales que indican que estamos perdiendo la perspectiva

Nos comportamos como el personaje de la historia cada vez que:
1. Nos centramos exclusivamente en la pérdida y no somos capaces de ver las posibilidades que aún tenemos a nuestro favor.
2. Dejamos que nos inunde la negatividad, de manera que terminamos viendo el mundo bajo un prisma gris.
3. Pensamos que el dolor, la angustia y el sufrimiento que experimentamos por un suceso jamás pasarán.
4. Creamos una tormenta en un vaso de agua, convirtiendo un pequeño problema en un drama.
5. Tomamos nota exclusivamente de los sucesos que confirman nuestra visión negativa de los hechos, descartando el resto.


¿Cómo evitar hacer una tormenta en un vaso de agua?

Para evitar comportarnos como el personaje de la historia, haciendo una tormenta en un vaso de agua, necesitamos actuar en tres niveles: emocional, racional y conductual.

1. Toma nota de tus emociones. Intentar esconder o reprimir las emociones no sirve de nada. En su lugar debemos tomar nota de ellas, llamarlas por su nombre y, sobre todo, ser conscientes de su impacto sobre nosotros. No siempre es fácil ya que a veces podemos negar que nos sentimos enfadados o tristes simplemente porque nos han dicho desde pequeños que no debemos reaccionar así.

Queremos creer que somos fuertes y que tenemos el control, por lo que pensamos que reconocer esas emociones nos convierte en personas más débiles. ¡Es justo lo contrario! Hasta que no reconozcamos cómo nos sentimos seguiremos estando controlados por las emociones. Todas las emociones son válidas y no debemos juzgarlas, tan solo reconocerlas y comprender su impacto.

2. Cambia tus pensamientos. El segundo paso consiste en redirigir el pensamiento hacia las potencialidades, en vez de centrarnos exclusivamente en la pérdida. Es cierto que cuando atravesamos malos momentos es difícil ver lo positivo, por eso es importante salir de nuestra perspectiva.

Imagina que eres otra persona, quizá ese amigo que siempre te da buenos consejos y te ayuda a salir de los malos momentos: ¿Qué te diría?

Lo más importante es que identifiquemos cada pensamiento desadaptativo que añade más leña al fuego, generalmente se trata de generalizaciones erróneas, como pensar “todo va a salir mal” o “nunca podré superarlo”. Luego debemos colocar en su lugar pensamientos más objetivos y realistas. Por supuesto, no se trata de abrazar un optimismo tóxico, sino de encontrar un saludable punto medio.
3. Actúa en consecuencia. En tercer lugar, es fundamental cerciorarnos de que estamos dando los pasos en la dirección correcta. Para salir de cualquier situación difícil es necesario actuar, no quedarnos bloqueados en el sufrimiento.

Una de las frases budistas más interesantes nos enseña que “un viaje de mil millas empieza con el primer paso“. Lo que sucede es que a menudo nos da miedo dar ese paso, porque aunque no queramos reconocerlo, nos sentimos más cómodos y seguros en el sufrimiento que lanzándonos a lo desconocido. Tampoco es necesario agobiarse, basta dar pequeños pasos que nos alejen de la situación que genere el malestar, pequeños pasos que no generen una gran dosis de ansiedad.

Fuente:
Zhang, L. & Baumeister, R. F. (2006) Your money or your self-esteem: threatened egotism promotes costly entrapment in losing endeavors. Pers Soc Psychol Bull; 32(7): 881-893.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/2017/10/parabola-zen-tormenta-vaso-agua.html

¿Qué es la resistencia al cambio?

Algunos lo llaman cambio, otros progreso e incluso hay quienes le llaman adaptación. Algunas personas desarrollan prácticamente una fobia al cambio mientras que otras son casi adictas a la novedad que estos implican. Las primeras prefieren la regularidad, la previsibilidad y las cosas a la antigua. Los adictos a los cambios aman la novedad, lo diferente y la incertidumbre.

En cualquier caso, la vida en sí misma es un cambio. Ya lo había dicho Schopenhauer: “El cambio es la única cosa inmutable”. Por eso, es fundamental desarrollar un nivel de tolerancia al cambio que nos permita lidiar con las transformaciones sin que estas afecten demasiado nuestro equilibrio psicológico.

¿Qué es la resistencia al cambio individual?

El concepto de resistencia al cambio en las organizaciones es muy conocido, pero la resistencia al cambio personal es una idea menos popular, si bien no deja de ser muy importante.
En Psicología el concepto de resistencia al cambio se refiere a las personas que experimentan una angustia emocional provocada por la perspectiva de una transformación o por el cambio que se está produciendo.
Durante los primeros años de la Psicología, la resistencia al cambio individual se analizaba simplemente como un problema de motivación. Por tanto, se pensaba que para eliminar esa resistencia, bastaba conseguir que la persona se motivara.
Sin embargo, ahora sabemos que cuando alguien se resiste al cambio es porque existen diferentes áreas problemáticas, ya sea debido a características de personalidad, su historia de vida o su situación actual. Desde esta perspectiva, la resistencia al cambio personal es una increíble oportunidad para bucear en nuestro interior.
De hecho, podemos sentirnos motivados por el cambio pero si algo nos retiene, como el miedo, la motivación no será suficiente para vencer la resistencia. Por eso un cambio siempre es una oportunidad de autodescubrimiento.


El ciclo de la resistencia al cambio personal

Kubler-Ross propuso un ciclo emocional que las personas siguen en los casos de duelo pero que se aplica perfectamente a cualquier otro tipo de cambio en la vida que nos neguemos a aceptar.
1. Etapa de choque. Es el estado de parálisis o bloqueo inicial cuando nos exponemos por primera vez a la perspectiva del cambio. En ese estado no solemos reaccionar, por lo que otras personas pueden pensar que hemos aceptado de buena gana la transformación pero en realidad lo que sucede es que nuestro sistema emocional está “congelado”. Nuestra mente racional aún no ha procesado el cambio y lo que este significa. A medida que lo asumimos, podemos sufrir una crisis de ansiedad o ir presentando otras reacciones físicas.
2. Etapa de negación. En esta fase negamos el cambio, implica un poco cerrar los ojos ante la realidad y cualquier evidencia de que la transformación es necesaria o está ocurriendo. Lo normal es que sigamos con nuestra vida, como si nada hubiera pasado, con la ingenua pretensión de que la necesidad de cambiar desaparezca. Esto sucede porque al aferrarnos a las rutinas cotidianas, recuperamos la sensación de control.
3. Etapa de la ira. Cuando no podemos seguir negando el cambio, lo usual es responder con rabia, frustración e ira. En esta fase salen a relucir todos los sentimientos que se reprimieron durante las etapas anteriores. También es común que nos preguntemos por qué tiene que pasarnos algo así.
4. Etapa de negociación. Es una fase en la que intentaremos encontrar una salida, aunque normalmente es en vano ya que en realidad aún estamos resistiéndonos al cambio. En esta etapa aún no hemos aceptado el cambio sino que intentamos encontrar una “solución” para evitarlo.
5. Etapa de depresión. En esta etapa finalmente aceptamos que el cambio es inevitable. Sin embargo, no lo aceptamos de buen grado y podemos reaccionar deprimiéndonos o irritándonos.
6. Etapa de prueba. Es una fase en la que la resistencia al cambio finalmente va desapareciendo porque nos damos cuenta de que necesitamos reaccionar. Entonces comenzamos a buscar soluciones realistas y buscamos nuevos patrones de afrontamiento que se adapten a la realidad. En esta fase comenzamos a hacer pequeños experimentos que nos acercan al cambio y nos permitan mirarlo desde nuevas perspectivas.
7. Etapa de aceptación. Es la última fase donde volvemos a encontrar el equilibrio que se había roto con el cambio. Encontramos y ponemos en práctica nuevos patrones de comportamiento adaptativos que nos ayudan a reconstruir nuestra identidad bajo las nuevas circunstancias.

Los 10 factores de resistencia al cambio que te mantienen atrapado en el pasado

Somos conscientes de que el cambio es la única constante de la vida. Sin embargo, queremos cambiar y a la vez seguir siendo los mismos o haciendo las mismas cosas. Esa dicotomía genera una resistencia, a menudo a nivel inconsciente.
1. No comprender que el cambio es necesario. En algunas circunstancias podemos no tener muy claro que es necesario cambiar, sobre todo si nos sentimos relativamente seguros y cómodos en nuestra zona de confort. Si pensamos que las cosas que hemos hecho así durante tantos años seguirán funcionando y no hay motivos para cambiar, nos resistiremos a cualquier transformación.
 
2. Miedo a lo desconocido. El miedo a lo que no se conoce y a la incertidumbre es una de las principales razones de la resistencia al cambio. Como norma, solo nos lanzamos a lo desconocido si creemos que lo que nos espera vale la pena pero si no estamos seguros de qué encontraremos, nos resultará muy difícil abandonar nuestra posición, donde nos sentimos seguros y tenemos todo relativamente bajo control.
3. Falta de competencia y temor al fracaso. Se trata de un factor de resistencia al cambio que muy pocas personas admiten pero que se encuentra en la base de ese temor. Cuando creemos que no tenemos las habilidades, competencias o fuerzas necesarias para enfrentar la transformación, muchas veces no lo reconocemos pero reaccionamos resistiéndonos a la transición.
4. Apego a los hábitos. Si hemos hecho determinadas cosas de cierta forma durante mucho tiempo, será muy difícil cambiar esos patrones. No solo se trata de hábitos de comportamiento sino también de maneras de relacionarnos, pensar o sentir. Esto se debe, entre otros factores, a que en nuestro cerebro ya existen “autopistas neuronales” por las que esos hábitos discurren rápidamente, por lo que cambiarlos requeriría construir otras, y nuestro cerebro suele tender siempre a aplicar la ley del mínimo esfuerzo.
5. Imposición. Cuando percibimos que el cambio es impuesto por alguien y que no tenemos voz ni voto, la primera reacción suele ser el rechazo. A la mayoría de las personas no les gustan los cambios impuestos, por lo que si no se les consulta, la disposición al cambio es mínima.
6. Agotamiento y saturación. En muchos casos la resistencia al cambio está provocada porque se sobrepasó precisamente el nivel de tolerancia al cambio; es decir, la persona ha estado sometida a tantas transformaciones que ha desarrollado un rechazo a estas, como resultado del agotamiento y la saturación.
7. Disonancia cognitiva. En algunos casos el cambio representa un punto de ruptura con algunas de nuestras creencias u opiniones, lo cual genera una disonancia cognitiva que no estamos dispuestos a asumir.
8. Escasa motivación. Todo cambio siempre demanda movilizar determinados recursos, por lo que si no tenemos la motivación suficiente, o si no se trata de una motivación intrínseca, nos resistiremos a esa transformación.
9. Mal momento. En muchas ocasiones la resistencia al cambio está provocada porque la transformación llega en un mal momento de la vida. Puede ser que esa persona esté atravesando una situación difícil o que tenga otros proyectos y no esté preparada para hacerle frente a otro cambio.
10. Predisposición personal ante el cambio. Existen personalidades con una mayor disposición al cambio mientras que otras se apegan más a lo conocido. Las personalidades con rasgos neuróticos, con un locus de control interno y con una escasa tolerancia a la ambigüedad son más resistentes al cambio.
Fuentes:
Oreg, S. (2003). Resistance to change: Developing an individual differences measure. Journal of Applied Psychology, 88(4), 680-693.
Dent, E. B. & Galloway, S. (1999) Challenging “Resistance to Change”. Journal of Applied Behavioral Science, 35 (1), 25-41.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/2017/09/que-es-resistencia-al-cambio-individual.html

Ponencia de Carles Capdevila en Gestionando Hijos Barcelona

Carles Capdevila es director del diario Ara y colaborador del espacio Guía de Padres del programa Hoy por Hoy de Cadena Ser. Además, es padre de 4 hijos. Nos ofreció en nuestro encuentro de Barcelona un discurso lleno de humor sobre la labor de un padre. Su ponencia fue el colofón final del encuentro y suscitó entre el público carcajadas hablando de la importancia del sentido del humor en la educación de nuestros hijos. No os perdáis su intervención.

“Cuando quiero algo me lo pido a mí misma”

La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

-¿Dónde vamos tras esta vida?

-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. La muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?

-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.

-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?

-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

-Interesante conversación.

-’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?

-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.

-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?

-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?

-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?

-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?

-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.

-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?

-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?

-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.

-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.

-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?

-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.

-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado.

Fuente: http://www.preparemonosparaelcambio.com/2012/03/abuela-margarita-cuando-quiero-algo-me.html

Hermoso cortometrage animado para a prender a soltar el control

Sobre la necesidad de aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos.

En su libro To Have or To Be? (1976), el psicólogo, psicoanalista y filósofo humanista Erich Fromm habla sobre la diferencia entre el estado de tener y de ser. En el primero, la naturaleza de la existencia se enfoca en la propiedad privada, en tanto obtener como coleccionar objetos y, como tal, se goza del derecho a reclamarlo: “El modo de tener excluye a otros; no requiere ningún otro esfuerzo de mi parte que mantener mi propiedad o hacer uso productivo de él”. En el segundo, “Ser significa renovarse a sí mismo, crecer, dejarse fluir, amar, trascender de la prisión de un ego aislado, interesarse, estar presente, dar”.

Tohaveortobe

Ambos modos de existencia alteran la conducta y la actitud de una persona; en especial cuando se trata de los vínculos emocionales. Por ejemplo, mientras tener una relación implica que la otra persona forma parte de mi propiedad normalizando conductas de celos y envidia, ser o estar en una relación es una “actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, disfrutar a la persona, al árbol, a la pintura, a la idea. Significa traer a la vida su esencia. Es un proceso, de autorrenovación y autocrecimiento”.

Pero para Ser se requiere aprender a soltar, a perder el control en dominio, a dejar ir mediante el desapego a los objetos. Para dejar en claro este mensaje, el diseñador Kaukab Basheer realizó un cortometraje de animación, cuyos protagonistas –un monje tibetano y su aprendiz– enseñan a Ser soltando el control y el apego.

Os compartimos a continuación Dechen:

 

Visto en: http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/11992-un-hermoso-cortometraje-animado-para-aprender-a-soltar-el-control.html

Artista ilustra su lucha contra la depresión

La depresión es una lucha de la mente contra la mente. Ya sea que este combate alcance planos neuroquímicos o que se mantenga en las estepas de lo anímico, lo cierto es que generalmente implica encarnizadas batallas que hoy cada vez más personas libran.

Históricamente el arte ha sido una herramienta medicinal. En el caso de Occidente, destaca en este rubro la labor de Carl Jung, quien profundizó en las propiedades curativas del arte –en su caso, particularmente a través de la creación de mandalas.

A propósito de depresión y arte medicinal, el artista David Planeta se abocó a materializar los embates de la depresión que sufre en oscuras entidades que ilustra. las debilidades y miedos que este polaco detecta como detonantes de sus estados depresivos encarnan en gigantescos animales, deidades y seres diversos, con ojos brillantes. En estas escenas siempre aparece una diminuta persona, en este caso él, haciendo frente a estas fuerzas siniestras.

Suponemos que el acto de representar así sus frecuencias depresivas debiera tener importantes efectos terapéuticos en la psique de David Planeta, lo cual, de confirmarse, estaría marcando un episodio más del arte como generoso acompañante del ser humano…

Visto en: http://pijamasurf.com/2017/05/artista_ilustra_su_lucha_contra_la_depresion_por_medio_de_estos_tenebrosos_seres/