Película recomendada: la doctora de Brest

Narra la historia real de la doctora Irène Frachon (Sidse Babett Knudsen), la mujer que en 2010 se atrevió a plantarle cara a la industria sanitaria y farmacéutica francesa, cuando se destapó el escándalo mediático en torno a la comercialización de un controvertido medicamento cuyos efectos secundarios provocaron la muerte de cientos de personas.

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La matrix divina (libro recomendado)

Según la visión cientifíca tradicional, somos sólo observadores pasivos viviendo en un universo sobre el que tenemos muy poca influencia. Sin embargo, los últimos descubrimientos de la física nos ofrecen una visión muy distinta: no estamos en absoluto separados del mundo que nos rodea ni tampoco somos meros observadores pasivos de la realidad. Existe un campo de energía que conecta todas las cosas, que forma todas las cosas y que es el origen de nuestro mundo: la Matriz Divina. La existencia de la Matriz Divina lo cambia todo. Si supiésemos cómo comunicarnos con ella, podríamos transformar nuestras vidas y nuestro mundo. Y este es justamente el tema de este libro.

La matriz divina (2013)

Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

En el desierto no hay atascosMoussa Ag Assarid es el mayor de trece hermanos de una familia nómada de tuaregs. Nació al norte de Mali hacia 1975 y en 1999 se trasladó a Francia para estudiar. Es autor de “En el desierto no hay atascos“, donde describe su fascinación y perplejidad ante el mundo occidental.

Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis.
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

A continuación está la entrevista que concedió a La Vanguardia

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles…!

Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo

¡Qué turbante tan hermoso…!

Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

Es de un azul bellísimo…
A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados…

¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

¿Por qué?
Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

¿Quiénes son los tuareg?
Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

¿Cuántos son?
Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

¿A qué se dedican?
Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

¿De verdad tan silencioso es el desierto?
Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

¿Sí? No parece muy estimulante. ..
Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.

Saber eso es valioso, sin duda…
Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja…
Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

¿Tanto como eso?
Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

¿Qué pasó con su familia?
Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa… Entendí: mi madre estaba ayudándome…

¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

Y lo logró.
Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

¡Un tuareg en la universidad. ..!
Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

Sí… ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

Fascinante, desde luego…
Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor…

Qué paz…
Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

Vía entrevista: La Contra de La Vanguardia 1 febrero 2007

Adicción al azucar

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Cuando la glucosa alcanza el torrente sanguíneo, sentimos una explosión de energía, rápida pero fugaz  ya que esta da paso a la depresión en cuanto comienza a bajar sus niveles en sangre.

Notamos de inmediato una pesadez que nos impide realizar una actividad física o psíquica, nos sentimos cansados y apagados.

Si nos rendimos y seguimos tomando azúcar, no bien termina una crisis empieza otra.

Los resultados finales de las crisis acumulativas, generadas a lo largo de nuestra vida, son unas glándulas adrenales enfermas, agotadas por un estrés cíclico y constante. La alteración funcional del sistema endocrino,desequilibrado, se refleja en todo el circuito endocrino.

Muy pronto el cerebro puede encontrarse en dificultades para distinguir la necesidad real de la irreal; estamos expuestos a volvernos ansiosos. Cuando el estrés se interpone en el proceso, nos desmoronamos porque no tenemos ya un sistema endocrino en condiciones para enfrentase a cualquier contingencia.

Fuente: https://www.cuerpomente.com/alimentacion/nutricion/desenganchate-azucar-salud_1829

Impacto de las emociones en el cuerpo

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A nivel cerebral, la amígdala y el hipocampo, dos estructuras que forman parte del sistema límbico, se encargan de almacenar y gestionar las emociones. Sin embargo, el cuerpo también se aferra a las emociones del pasado.
Cada sentimiento o emoción que experimentamos se traduce en un péptido que se libera en algún lugar de nuestro organismo. Nuestros órganos, tejidos, piel, músculos y glándulas endocrinas tienen receptores peptídicos, por lo que podrían acceder y almacenar esa información emocional. Esto significa que la memoria emocional se almacena en diferentes partes del cuerpo, no solo en el cerebro.
Las emociones no expresadas no desaparecen sino que se alojan, literalmente, en el cuerpo, mientras que las emociones que se expresan se reflejan en el cuerpo pero no se quedan estancadas sino que fluyen y desaparecen o se integran armoniosamente sin causar daño.
Un estudio muy interesante realizado en la Universidad de Aalto reveló cómo experimentamos las emociones en el cuerpo. Lo curioso fue que, independientemente de las influencias culturales, todos los participantes coincidieron en el mapa de la sensación corporal para las emociones básicas y complejas, desde el amor hasta la vergüenza.
Fuente: https://www.rinconpsicologia.com/

Zulema Llegó a los 100 Años

Zulema nos contó parte de su historia con la idea que la conozcan en la región, que los casildenses se enteren que en Pujato había una abuela que había cumplido 100 años y aparentaba 70 (o tal vez menos)… Ella quería que la mayoría de las personas se enteren que la edad no es un impedimento para cumplir sueños… Que todo se logra si nos lo proponemos y fundamentalmente la importancia de saber encontrar la Felicidad en las cosas simples de la vida, en los pequeños gestos de todos los días. Ese era el mensaje que Zulema Rafaldi con 100 años quiso compartir a través de su historia de vida, sin pensar que llegaría a más de 6 millones de personas en menos de una semana, logrando unos 10.000 comentarios en las redes sociales, sumando unos 45.000 likes, y siendo su historia compartida más de 100 mil veces. Así, desde distintas provincias buscaban el número telefónico de la casa de Zulema y se iban comunicando, cientos de personas, algunos familiares lejanos, otras simplemente personas que se identificaron con su historia y quisieron darle ese “gracias”, en un llamado telefónico.

Su historia llegó muy lejos, en cada rincón del planeta alguien escuchó la voz autorizada de Zulema que con sus 100 años tiene entidad para decir todo lo que piensa, sin vueltas, sin complicaciones… Zulema habló del país en estos cien años, de militares y de democracia. De hambre, trabajo, sacrificio… de sueños e ilusiones… de lucha, de amor.

Zulema contó también acerca de un momento muy duro de su vida cuando la “tiraron a la calle”. Y siempre mantiene durante todo su relato una sonrisa que nace desde su alma, una sonrisa tan grande que no deja ver aquellas heridas que cicatrizaron a fuerza de lágrimas. Para Zulema la vida no fue nada fácil… pero hoy, con sus ya cien años encima, nos muestra un claro mensaje… si se quiere se puede!!! “Siempre ustedes que son jóvenes no dejen de dar una mano al que puedan, aunque después le den una “patada” como me la han dado a mí… Yo agradezco a Dios que me regala esta vejez. Me hice muy amiga de la soledad y no le tengo miedo a la muerte. Los jóvenes de hoy… pobrecitos… lo único que tienen que hacer es estudiar. Este tipo de políticas no quieren a la gente inteligente. El arma más fuerte que hasta los propios militares le tienen miedo es el chico con el libro debajo del brazo.” Afirmaba Zulema en su relato a día7.

La venganza es amarga

La venganza es dulce. O al menos eso pensamos. Si nos han causado daño, la idea de vengarnos es atractiva. Creemos que nos sentiremos mucho mejor después de que esa persona “pague” por el daño que nos ha hecho. También creemos que la venganza nos ayudará a borrar el sufrimiento y a pasar página.
Sin embargo, Confucio dijo: “Antes de embarcarte en el viaje de la venganza, cava dos tumbas”, refiriéndose a que la venganza, no importa si la comemos fría o caliente, es un plato que nos puede indigestar.

La venganza es amarga

Para evaluar si la venganza realmente nos hace sentir mejor, psicólogos de la Universidad de Harvard y Virginia realizaron un experimento que consistía en un juego de inversión grupal. Si todos los participantes cooperaban, se beneficiarían por igual. Si alguien se negaba a invertir su dinero, esa persona se beneficiaría a costa del grupo.
Un psicólogo que infiltrado en el grupo, convenció a todos los integrantes para que aceptaran invertir pero luego, decidió no seguir el plan. Como resultado, ganó caso el doble que el resto. En fin, los engañó.
A continuación, a algunas personas les dieron la posibilidad de vengarse: podrían gastar parte de sus ganancias para castigar al desertor del grupo. Todos los que tuvieron la oportunidad de vengarse, aceptaron y predijeron que se sentirían mucho mejor después.
Sin embargo, los resultados mostraron que quienes se vengaron, terminaron sintiéndose peor que quienes no lo hicieron. Las personas que no tuvieron la oportunidad de vengarse dijeron que pensaban que se hubiesen sentido mejor teniendo esa posibilidad, pero los resultados de la encuesta los identificaron como el grupo más feliz. Ambos grupos pensaron que la venganza sería dulce, pero sus sentimientos demostraron lo contrario: la venganza los hacía infelices.

¿Por qué?

Los investigadores sugieren que el deseo de venganza en realidad no disminuye la ira sino que la aumenta porque nos sume en un bucle de pensamientos negativos. Cuando las personas no se vengan, tienden a trivializar el evento diciéndose a sí mismas que no era para tanto. Entonces les resulta más fácil olvidar y seguir adelante. Al contrario, cuando las personas se vengan, ya no pueden trivializar la situación sino que repiten lo ocurrido en su mente una y otra vez, por lo que terminan sintiéndose peor. En otras palabras: se convierten en prisioneros de la venganza.

Justicia no es sinónimo de venganza 

No es necesario sentirse mal cuando se activa nuestro instinto de venganza. Es normal que nuestra primera reacción cuando nos hacen daño, nos ridiculizan, humillan o engañan sea querer vengarnos. Esas emociones son perfectamente comprensibles, lo verdaderamente importante es saber gestionar ese deseo de venganza y no permitir que la ira tome el mando.

Cuando pensamos en vengarnos, paramos el reloj justo en el momento en que nos hirieron y, en vez de seguir con nuestras vidas, elegimos, más o menos conscientemente, dejar la herida abierta. Ese comportamiento no tiene mucho sentido ya que seguiremos haciéndonos daño. Es como tener una herida en una pierna y, en vez de preocuparnos por sanarla, asegurarnos de que se mantenga supurando. Por eso, el filósofo Francis Bacon dijo: “Una persona que quiere venganza, guarda sus heridas abiertas“.

Dejar ir el deseo de venganza no significa que las personas que hacen daño no deban asumir su responsabilidad, pero eso se llama justicia. La venganza es eminentemente emocional y está dirigida por la ira, el odio y el rencor, por lo que no solo nos corroe por dentro sino que puede llegar a hacer que nos apartemos de nuestros valores y principios. La justicia, al contrario, es un acto de vindicación, una acción meditada y coherente con el daño causado.

Por eso, cuando tengas ganas de vengarte, recuerda las palabras de Haruki Murakami: “Nada cuesta más y produce menos beneficios que la venganza”. La venganza no es dulce ni es un plato que se coma frío, más bien se trata de un bocado que sería mejor no probar porque una vez que lo consumes, no hay vuelta atrás y probablemente te indigestarás. La venganza no te convierte en mejor persona ni te permite crecer, al contrario, te arrastra en un vendaval de emociones. Por eso, es probable que al final no te sientas a gusto con la persona en la que te has convertido. Pero entonces ya será demasiado tarde.

Fuente:
Carlsmith, K. M., Wilson, T. D., & Gilbert, D. T. (2008) The paradoxical consequences of revenge. Journal of Personality and Social Psychology; 95(6): 1316-1324.
Visto en: https://www.rinconpsicologia.com/

 

Dinero Sagrado- Documental

Dinero sagrado. Dirigido por Jesús Garcés Lambert y de la mano del historiador John Dickie, el espectador se adentra en la investigación de las finanzas del Vaticano y en el análisis moral de la propia Iglesia católica, profundizando en aquellas palabras del evangelio de Mateo: “No se puede servir a la vez a Dios y al dinero”. La Iglesia Católica del siglo XXI está considerada una potencia económica, porque emplea a millones de personas, posee una ingente cantidad de bienes inmuebles y lleva a cabo inversiones de todo tipo a escala global. Sin embargo, esta riqueza no ha sido ajena a la controversia, dados los principios inspirados en el Evangelio que la fundaron.

♦ Un documental de: Jesús Garcés Lambert

♦ Una producción de: GA&A Productions srl (Italy)

♦ Idioma: Español (Castellano)

♦ Versión en español: Documentos TV / Odissea TV

♦ Reedición HD: Human Revolution

Vídeo publicado con fines puramente educativos/informativos

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El eclipse lunar más largo del siglo

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El fenómeno será más visible en África, Medio Oriente, India, Australia y algunas zonas de Europa.

El eclipse lunar más largo del siglo XXI tendrá lugar el 27 de julio de 2018, cuando la sombra de la Tierra cubrirá completamente el satélite durante 1 hora y 43 minutos. Además de ser eclipsada, la Luna también se volverá roja al reflejar los rayos del sol, creando una vista realmente espectacular, informa IFL Science.

En el último siglo, solo cuatro eclipses lunares duraron 100 o más minutos: uno el 15 de junio de 2011, que duró 100 minutos; otro el 16 de julio de 2000, que duró 107 minutos; uno en julio de 1982, que duró 107 minutos y otro en julio de 1935, que duró 101 minutos, de acuerdo con Space.com. Debido a que estos eventos tuvieron lugar en el siglo XX, el eclipse de julio será el eclipse lunar de mayor duración del presente siglo.

Desafortunadamente, no todos podrán presenciar el fenómeno, y los que tuvieron menos suerte son los residentes de Norteamérica y Sudamérica. El eclipse será más visible en África, Medio Oriente, India, Australia y algunas zonas de Europa.

¿Cómo ocurre?

Un eclipse lunar total se produce cuando la Luna pasa a través de la sombra de la Tierra, conocida como la umbra. Esto ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna están alineados. Es como un eclipse solar total, pero esta vez es nuestro planeta el que eclipsa al Sol, y ya que la Tierra es mucho más grande que la Luna, esta queda envuelta en su sombra.

Durante un eclipse lunar total, la Luna no solo se oscurece. En realidad se vuelve roja por la luz solar refractada de la superficie de la Tierra. Es similar a cuando aparecen amaneceres y atardeceres rojos en nuestro cielo.

Este eclipse lunar en particular es especialmente largo porque la Luna pasará a través del centro de la umbra, lo que significa que estará en la sombra durante un período de tiempo más largo. Cuando la Luna pasa solo por el lado de la umbra, el eclipse es más corto.

La posición de la Tierra en su órbita también desempeña un papel importante. Según señala Earthsky, este 27 de julio la Tierra estará en su punto más alejado del Sol, conocido como su apogeo, lo que significa que arroja una sombra más grande. Y en la misma fecha, la Luna estará en su punto más distante en su órbita mensual alrededor de la Tierra, conocida como apogeo lunar. La combinación de estos raros eventos espaciales nos permitirá observar este inusual fenómeno.

Visto en: https://actualidad.rt.com/actualidad/271506-eclipse-lunar-largo-siglo-ocurrir-pronto