Un psiquiatra chileno revela cómo curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida

Una inagotable fuente de sabiduría, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo, cuenta en su entrevista concedida a RT por qué a día de hoy solo sabemos comunicarnos con nuestros hijos a través de la violencia, cómo se pueden curar las heridas de la infancia para que no nos amarguen la vida cuando ya somos adultos y por qué el amor al prójimo no funciona si no se tiene amor propio. Vean las respuestas a todo esto y a mucho más en esta entrañable charla en RT.

Anuncios

El respeto hacia los niños, incluye cuidar sus sonrisas, sus sueños y su inocencia

Muchas veces los cuidadores o padres de nuestros niños, inmersos en nuestras dinámicas de personas adultas y estresadas no somos capaces de ver con cuidado la naturaleza de los niños, ésa tan delicada y frágil que debemos preservar y extender en la medida de lo posible en el tiempo.

Existen los padres que desean que sus hijos crezcan pronto, que sepan resolver por ellos mismos diversas situaciones, esto con la finalidad implícita de liberarse de responsabilidades y comienzan a darles tareas que no corresponden a sus edades, sin darse cuenta de que la niñez es tan fugaz y tan determinante en la vida de una persona. Cuando nos damos cuenta esos pequeños niños en un abrir y cerrar de ojos ya son adolescentes y cosas que nos quitaban el tiempo, que incluso nos generaban molestias por interferir con lo que realmente queríamos hacer, ya solo forman parte de nuestras memorias y ellos son cada vez más independientes, más autosuficientes.

niño-en-barco

Estar a cargo de un niño es una responsabilidad mayor y a su vez es un gran privilegio. Evidentemente lleva consigo sacrificios, trasnochos, frustraciones, tristezas, pero definitivamente las satisfacciones siempre ocuparán los principales espacios.

Un niño tiene una manera particular de ver la vida, está centrado en el ahora, no sabe vivir otro momento (básicamente porque no se puede), por eso se impacientan tanto con expresiones como: en navidad ocurrirá tal cosa, o falta un mes para tu cumpleaños, o dentro de dos horas jugamos, su noción del tiempo es diferente y pueden estar, sin la intención de agobiarnos, preguntando constantemente: cuántos días faltan para mi cumpleaños!?

el niño

No desesperemos ante sus continuas preguntas, ante sus dudas, ante su necesidad de afecto y de atención cuando consideramos que no tenemos el tiempo suficiente o tenemos otras cosas que atender. Obviamente cada uno a su manera siempre tendrá múltiples roles a los cuales debe dedicarse adicional a cuidar a un pequeño, pero ninguno tiene la importancia que éste.

El compartir con un niño nos abre los ojos a un mundo mágico si logramos conectarnos con ellos, nos hace sentir esperanza en la humanidad y en la vida misma, nos dice por segundos que todo está bien, que todo vale la pena. A veces hacemos todo lo demás de nuestra vida, justo pensando en el bienestar de nuestros hijos, estudiamos, trabajamos, ahorramos, nos sacrificamos, pero no les dedicamos a ellos el afecto y el tiempo que realmente necesitan y terminamos desvirtuando las prioridades.

Niños con estrellas

No quitarle a nuestros niños sus sonrisas, ésas que aparecen con tanta facilidad y pueden opacarse con un llamado de atención fuera de lugar, solo porque en ese momento nosotros no estamos dispuestos a dedicarles la atención que nos demandan, debe ser una de nuestras metas. Respetar sus sueños, aunque nos dé miedo que sufran por no poderlos alcanzar, esos miedos son nuestros y no debemos transferírselos a ellos, si les damos la confianza y los enseñamos a confiar en ellos mismos, nada será inalcanzable.

Su inocencia debe ser parte de ellos mientras su infancia esté en curso, ellos crecerán y ya sabrán que Santa no les da sus regalos de navidad, o que el Ratón Pérez o el Hada de los Dientes no es quien se lleva sus dientitos. Crecerán y se darán cuenta de que realmente no hacemos magia y desaparecer esos pequeños juguetes en nuestras manos era solo cuestión de agilidad. Crecerán y ya no le interesarán los cuentos por la noche, ni nos llamarán para chequear que no haya un monstruo debajo de la cama.

Solo démosle su tiempo, con el mayor amor posible organicemos nuestras actividades para que ellos puedan recibir de nosotros lo mejor, no nuestra versión más ocupada, cansada, obstinada,  sino aquella que tiene la dicha de cuidar de esas sonrisas, esos sueños y esa inocencia que viene en el mismo paquetico de ese ser especial para nosotros.

Por: Sara Espejo

Visto en: https://rincondeltibet.com/blog/p-el-respeto-hacia-los-ninos-incluye-cuidar-sus-sonrisas-sus-suenos-y-su-inocencia-23197

Los 4 pensamientos que hacen girar la mente hacia el Dharma


Resultado de imagen de Los 4 pensamientos que hacen girar la mente hacia el Dharma

En el budismo tibetano se enseña que existen cuatro pensamientos que se deben tener presentes para liberarse del sufrimiento que genera la ignorancia. Estos pensamientos son esenciales en las prácticas preliminares que preparan al practicante para el vajrayana, el estudio y la práctica del tantra, el camino veloz hacia la liberación. Se conocen como los cuatro pensamientos que giran la mente hacia el dharma y también como los cuatros pensamientos que liberan a la mente del samsara (o la existencia ilusoria). Podemos pensar en ellos como la leña que enciende la pasión de la compasión, el deseo de liberarse de todo deseo y la luz que permite ver las cosas como son (esta es de hecho una de las definiciones de lo que es el dharma: la realidad, ver el mundo tal como es).

Gyatrul Rinpoche en su comentario a la presentación de la Unión del Dzogchen y el Mahamudra de Karma Chagme, traducido al inglés como Naked Awareness dice que para lograr el estado de omnisciencia de la iluminación y liberarse del sufrimiento es necesario primero enfocarse en los Cuatro Pensamientos que Hacen Girar a la Mente.

1. La preciosa vida humana

El budismo enseña que la vida humana, pese a estar inmersa en el samsara, es la más preciosa oportunidad para practicar el dharma y buscar la liberación. Dentro de los seis diferentes reinos en los que se puede renacer este es el más propicio para practicar el dharma, incluso más que el de los dioses, quienes también están sujetos al karma. Si no aprovechamos esta vida y practicamos el dharma es muy probable que tengamos que esperar mucho –y sufrir otro tanto– antes de que tengamos otra oportunidad de romper con el ciclo hipnótico del samsara (el ciclo de muerte y renacimiento, enfermedad y vejez).

Gyatrul Rinpoche dice que la vida humana es como un isla fértil sobre el océano del samsara. La isla es muy fértil pero tiene muchas plantas venenosas y espinosas y piedras que deben cortarse para poder aprovechar la tierra. Tiene todas las condiciones necesarias para producir una rica cosecha, sin embargo está flotando asalvo sobre el océano sólo por un rato.

Actualmente en nuestras presentes circunstancias estamos en una isla muy fértil. Esta es una buena isla –nuestra presente vida humana– sin embargo debemos de darnos cuenta que la tenemos por un muy breve momento. Dedica tu tiempo de manera efectiva y significativa, para que puedas reconocer lo que es virtuoso y lo que no lo es, y adopta aquello que sí lo es y evita lo que no lo es.

El gran sabio recopilador de la esencia de las tradiciones budistas del Tibet, Jamgon Kongtrul, dice en su Recordatorio de la Práctica del Shangpa (el linaje secreto de maestros kagyu):

Tener las ocho libertades y las diez favorables condiciones en esta forma humana es mucho mejor que ser un dios; es como si un hombre muy pobre encontrara una joya. .. Es difícil encontrarla por más de un momento. Es impermanente como una burbuja, seguro que desaparecerá pronto. Por ello, nada más que el Dharma es de utilidad.

Guru Rinpoche Padmasambhava en el terma traducido como Natural Liberation por Allan Wallace nos exhorta a meditar en la preciosa existencia humana como si estuviéramos en un lugar privilegiado en una montaña, mientras innumerables seres sufren, a la vez que notamos que estamos apunto de caer. “He obtenido actualmente lo que es difícil de obtener, no hay tiempo que perder, porque seguramente caeré de aquí pronto”. Meditando en ese estado entonces surge la pregunta sobre qué es lo que puede impedir que uno se desplome de este lugar precioso pero amenazado por un peligro inminente. Y eso es, cultivar la compasión para obtener la iluminación y así poder liberar a todo los seres sensibles que viven atados por su ignorancia al samsara y todos los cuales han sido alguna vez en esta rueda interminable nuestros padres y madres.

2. La muerte y la impermanencia

“Si no piensas en la muerte y en la impermanencia, la conciencia de que no hay tiempo que gastar no surgirá en tu flujo mental, y sucumbirás ante la lasitud y la pereza, sin contemplar el Dharma”, dice Guru Rinpoche. Sin esta presencia constante de la impermanencia de todos los fenómenos podemos pasar el tiempo persiguiendo placeres efímeros y cuando llegue la muerte tendremos una mente ignorante que no logrará reconocer lo que se conoce como la Luz Clara, que es la verdadera naturaleza de nuestra mente, igual al espacio, la fuente de todos los fenómenos. Esto nos mantendrá en el ciclo del samsara. Dice Jamgong Kongtrul:

El universo, este mundo externo,

Será destruido por el fuego y el agua.

Las cuatro estaciones, meros momentos, vienen y van.

Todo es impermanente, sujeto a los cuatros fines.

Nunca ha habido una persona que no haya muerto.

La vida y el aliento son como el rayo y el rocío.

Ni siquiera es seguro cual vendrá antes.

Mañana o el siguiente mundo.

Si sólo pienso en el dharma pero no lo practico,

los demonios de la distracción y la pereza me aplastarán.

Ya que me iré de este mundo desnudo y sin posesiones

debo practicar el supremo dharma sin retraso.

3. Karma

El tercero de los cuatro pensamientos que llevan hacia el dharma, es el karma o la acción y sus consecuencias. El budismo enseña que la vida humana es privilegiada para entender los mecanismos del karma, esto es, la ley de la causa y el efecto, la cual está inscrita en cada acto y no depende de ningún juicio o intervención externa para realizarse. La diferencia entre la causalidad como la entiende la ciencia moderna, es que la visión del karma budista considera que todo los actos — físicos, de pensamiento y de palabra– generan una consecuencia en relación a la intención que la mente imprime. Entender el karma es comprender la legalidad del universo, la forma en la que opera la mente y la naturaleza. Un entendimiento que a su vez nos coloca dentro de un orden, nos permite literalmente actuar con conocimiento de causa y ser responsables de nuestras vidas. Dice Jamgon Kongtrul:

Al morir, todos, incluso un monarca universal,

dejan poder e influencia atrás.

Me interno yo solo al más allá.

Los efectos de mis actos me siguen como la sombra sigue a mi cuerpo.

Experimentaré los efectos de todos mis actos.

No experimentaré los efectos de las acciones que no he realizado.

Mis acciones siguen evolucionando en los resultados que experimento.

La virtud inevitablemente madura como felicidad y el mal como sufrimiento.

Estoy aquí sólo por un momento, pero el samsara es largo y sin final.

Para evitar producir mi propio colapso, debo e aceptar el principio de acción y resultado.

Particularmente, debo seguir mis compromisos y ninguna falencia oscurezca mi experiencia.

4. Los defectos del samsara

El cuarto punto es meditar sobre la naturaleza del samsara, esta forma de existencia cuya característica principal es el sufrimiento. Se dice que el samsara es esta región donde todos los fenómenos y objetos que deseamos, pensando que recibiremos de ellos gran placer, son como gotas de miel sobre la hoja de una navaja… es por la gran ignorancia que prevalece en la mente samsárica que aún así perseguimos estos placeres. Mientras sigamos existiendo en un mundo condicionado, donde existe la muerte y el renacimiento, no podremos ser felices, es por ello que renunciar al samsara es el principio de la práctica del Dharma (esto no significa renunciar al mundo y entrar en un retiro permanente, significa renunciar a la percepción ilusoria y buscar firmemente la sabiduría). De nuevo Jamgon Kongtrul:

Desde la cima de la existencia hasta las profundidades de tormento,  de arriba a abajo,

las regiones del samsara son como una caldera ardiente o como un follaje de navajas.

Ninguna oportunidad de felicidad  surge verdaderamente.

Hasta ahora he vagado por el samsara.

La ignorancia, la confusión y el mismo samsara no han llegado a su fin.

Ahora que comprendo esta intolerable infelicidad una feroz determinación surge en mí.

Entro en el camino de la libertad y la felicidad verdadera y sigo la libertad del linaje de maestros para despertar plenamente es esta vida.

 

Visto en: http://cadenaaurea.com/2016/08/los-4-pensamientos-que-hacen-girar-la-mente-hacia-el-dharma/

5 acciones que demuestran la falsedad de la espiritualidad moderna

En los últimos años ha surgido un boom en torno a la espiritualidad, el yoga y la meditación. Las grandes y pequeñas ciudades se han visto invadidas de numerosos centros que brindan el nirvana mediante paquetes en los que incluyen un cambio en el estilo de vida, la dieta y nuevo grupo de amigos; se han sustituido sesiones con especialistas de la salud mental con horas de meditación en un grupo exclusivo; se han popularizado las enseñanzas de gurús y sabios que realmente desconocen el lado oscuro que implica actualmente el mainstream de la espiritualidad. La mercantilización de la espiritualidad pop ofrece soluciones fáciles que substituyen el trabajo profundo que es necesario realizar en las tradiciones espirituales milenarias y hace que las personas entren en contacto con versiones rebajadas de estas enseñanzas– los genuinos buscadores al final se dan cuenta que para obtener resultados deben ellos mismos comprometerse, encontrar maestros genuinos y que no hay forma de comprar la iluminación.

¿Cómo es que algo que parece ser tan puro y bueno puede ser tóxico? Para el psicoterapeuta Robert Augustus Masters, el mainstream de la espiritualidad actual ha resultado en una evasión de la realidad. Él menciona que el término correcto, spiritual bypassing, se originó en la década de los 80 por el psicólogo John Welwood, y se refiere al uso de prácticas y creencias espirituales para evadir la confrontación de cosas incómodas, heridas sin sanar y necesidades emocionales fundamentales. En otras palabras, el SB es un rechazo de nosotros mismos y los otros usando una máscara de bondad, amabilidad y espiritualidad: “No sólo nos distancia de nuestro dolor y los problemas difíciles, también de la espiritualidad auténtica, encallándonos en un limbo metafísico, una zona de gentileza exagerada, bondad y superficialidad”.

En su libro Spiritual Bypassing: When Spirituality Disconnects Us From What Really Matters, Masters explica que el SB incluye:

un desapego exagerado, la anhedonia emocional, represión, un énfasis exagerado en lo positivo, fobia al enojo, excesiva compasión, límites débiles, pobre inteligencia emocional, un juicio débil acerca de la negatividad u oscura parte de un individuo, devaluación de la relatividad espiritual de otras personas y desilusiones al llegar a un nivel más elevado del ser.

 

Para comprender un poco más sobre esta condición, Masters reúne cinco actividades que realizan las personas que viven el spiritual bypassing:

– Se participa en actividades “espirituales” para conseguir un sentido de superioridad frente a otras personas

La sensación de formar parte de un grupo exclusivo con actividades únicas basta para sentirse superior de alguna forma: transportarse en bicicleta, no ver la televisión, tener una dieta vegetariana o ecofriendly, usar cristales, visitar templos, practicar yoga o meditación, consumir psicodélicos, etc. Si bien realizar todas estas actividades puede resultar benéfico en muchos sentidos, la presunción exagerada de éstas es una trampa del ego, pues se basa en la creencia de ser superior frente a los demás. Este tipo de conducta no se aleja de la espiritualidad genuina debido al sentido de superioridad, sino por cultivar la atención hacia otras personas reduciendo la posibilidad de conexión con el cosmos y la maravilla poética de la existencia.

– Usar la espiritualidad como una justificación ante el fracaso de hacerse responsable de las acciones

Obsesionarse con mantras espirituales o ideas puede deberse a que se desea evadir  responsabilidades o la sensación de desconfianza. En especial con frases como “Es como debe ser”, “El universo tal cual es, es perfecto”, “La realidad es sólo una ilusión” o “Todo pasa por una razón” son justificaciones útiles para generar un movimiento hacia la trascendencia. Este tipo de SB promueve realmente el conformismo en numerosas áreas de la vida.

– Adoptar nuevos hobbies, intereses y creencias porque están de moda

El deseo de pertenecer a un grupo o un movimiento es parte de las necesidades básicas del ser humano; sin embargo, a veces la espiritualidad no es algo que realmente conviene a las creencias, ideas y necesidades de todos los individuos. En muchas ocasiones, la espiritualidad se convierte en un conducto social. ​

– Juzgar a otras personas por expresar enojo –aun cuando es necesario–

La idea de que el enojo no ayudará en nada es falsa. Principalmente porque el enojo es una emoción básica que ha promovido la supervivencia del ser humano. Si bien es indispensable mantenerlo dominado, en el SB está mal visto siquiera sentir un poco de enojo. Una creencia común es: “Si tan sólo estuviera más iluminado, podríamos evitarnos todo este drama”.

En la espiritualidad lo importante es no aferrarse al enojo, lo cual permite –y promueve– sentir el enojo como una alarma de que algo nos está lastimando.

– Exagerar el positivismo para evitar enfrentar los problemas en la vida y en el mundo

La tendencia de “Sólo sé positivo” es un mecanismo de defensa de muchas personas con SB, en el cual se evade en la medida de lo posible todo lo negativo. Si bien cultivar la gratitud es importante en la espiritualidad, también lo es sabiendo que mediante lo negativo se crece y se trasciende. Lo negativo, las crisis y el dolor, no pueden ser ignorados; deben ser valorados y honrados sin necesidad de aferrarse a ellos.

Si estas cansado del bypassing espiritual, la tradición budista por milenios ha meditado sobre estos: 4 pensamientos como motivación para practicar genuinamente y establecer un base sólida para el trabajo espiritual.

Visto en: http://pijamasurf.com/2017/04/5_acciones_que_demuestran_el_lado_oscuro_de_la_espiritualidad_moderna/

La convergencia de la ciencia y la espiritualidad

La Filosofía de la Existencia en Ramana Maharshi y la Ciencia Moderna

por J. Sithamparanathan – Extracto de: la filosofía de la existencia en ramana maharshi…
El multiverso en el hinduismo

Actualmente, la visión de la realidad última, según la ciencia moderna y la espiritualidad oriental, es casi idéntica. El concepto védico de Realidad es el de una Existencia-Conciencia (Brahman) infinita y eterna, de la que el universo es una manifestación o proyección. La ciencia está muy cerca de esta posición. La teoría cuántica implica que la materia, en su esencia, es energía dinámica que muestra inteligencia en su operar. A su nivel más fundamental, la materia parece poseer “información” y actuar de acuerdo a ella. Asimismo, la teoría de la relatividad implica que la conciencia es la esencia del universo, puesto que el observador y los fenómenos que estudia están vinculados por la misma conciencia. El carácter cuantitativo del mundo físico depende del estado del observador y de su marco de referencia. Los creadores de la “teoría bootstrap” han reconocido que la conciencia humana debe incluirse explícitamente en las futuras teorías sobre la materia.

Tanto la visión mecanicista como la visión mística tienen su lugar en nuestra vida cotidiana: la primera para la ciencia y para lidiar con los problemas tecnológicos, y la segunda para abordar la vida de manera equilibrada y armoniosa. Más allá de las dimensiones de nuestro entorno sensorial cotidiano, los conceptos mecanicistas pierden su validez, y la ciencia ha tenido que reemplazarlos por conceptos holísticos muy parecidos a los empleados por los místicos. Así, la ciencia moderna ha descubierto que los conceptos encarnados en las filosofías religiosas orientales, aunque tienen poco valor para la ciencia y la tecnología en la vida cotidiana, son extremadamente útiles para comprender los fenómenos a los niveles atómico y subatómico. Los conceptos de los místicos son claramente más fundamentales que los de la física clásica.

La razón por la que existe un claro paralelismo entre las visiones del mundo de los físicos y de los místicos no son difíciles de discernir. Ambos emergen cuando uno inquiere en la naturaleza esencial de las cosas (es decir, en los reinos más profundos de la materia en física) y en los reinos más profundos de la conciencia en el misticismo. En cualquier caso, uno descubre que la realidad es muy diferente de la apariencia superficial del mundo cotidiano. Así, los últimos avances de la física han hecho estallar el mito de la incompatibilidad entre el conocimiento objetivo asociado con la ciencia y el denominado conocimiento subjetivo asociado con la espiritualidad.

Los paralelismos entre las visiones de los físicos modernos y los místicos también se deben a que comparten otros factores. Tanto en la física como en el misticismo, los métodos son totalmente empíricos. Los físicos derivan su conocimiento de los experimentos, mientras que los místicos lo hacen de sus comprensiones meditativas. Pero ambos son observaciones, y en ambos casos se consideran la única fuente de conocimiento. No obstante, el objeto de observación es completamente diferente. El físico mira a un mundo físico que está fuera de él y que depende de su conciencia corporal, mientras que el místico mira dentro y explora su conciencia a distintos niveles, siendo la conciencia corporal el más bajo de ellos. En el estado de iluminación o verdadero conocimiento, el místico experimenta directamente su verdadero ser o yo, que es uno con la Existencia-Conciencia infinita y eterna, la única realidad y el fundamento de todo el universo y de todas sus manifestaciones. El místico adquiere una conciencia intuitiva o visión de la totalidad y de la indivisibilidad del cosmos, que le incluye a él mismo.

Comprender la propia verdad en la verdad de la Realidad omnipresente, sin nombre ni forma, y ser uno con ella ―habiéndose resuelto en ella― es verdadero ver. (Cuarenta versos sobre la Realidad, verso 8.)

Expresado de otra manera, cuando uno adquiere una comprensión de la realidad de su propio “ser”, esa misma realidad es conocida como la verdad de todo fenómeno.

Como expresa sucintamente el Vedanta Advaita:

Para experimentar la Luz del Espíritu, uno mismo tiene que ser ese Espíritu.

A diferencia del místico el físico emprende su investigación para indagar en la naturaleza esencial de las cosas mirando hacia fuera y estudiando el mundo material. Penetrando en niveles cada vez más profundos, llega a ser consciente de la unidad esencial de todas las cosas y eventos, y también de que él mismo y su conciencia son parte esencial de esa unidad. Así, tanto el místico como el físico llegan a la misma conclusión: uno, partiendo del reino interno de la conciencia, y el otro, del reino externo del mundo físico. En esta armonía de visiones, la ciencia confirma la antigua sabiduría védica: que Brahman, la realidad externa última, es idéntico a “Atma”, la realidad interna.

Veamos algunos extractos de Talks* with Sri Ramana Maharshi (Conversaciones con Sri Ramana Maharshi)

* Los números de las Charlas son de la versión inglesa.

Los (objetos) del mundo físico surgen de donde tú mismo surges. (Por tanto, su sustrato es el mismo: la Conciencia Absoluta.) La aparente diferencia entre tú y el mundo sólo surge en referencia al cuerpo, y emerge con la conciencia corporal. Si diriges tu visión hacia dentro, la totalidad del mundo estará llena del Espíritu Supremo. Incluso las ciencias materiales remontan el origen del universo a cierta materia primordial, extremadamente sutil. (Charla Nº 199.)

El Uno, que es el único que existe, es la Realidad. Es la Existencia-Conciencia que aparece como el mundo, las cosas que vemos y nosotros mismos. (Charla Nº 186.)

El mundo es, en realidad, solamente espiritual (puro Ser-Conciencia). Como nos identificamos con nuestros cuerpos físicos, el mundo también parece ser físico; es decir, sustancia material. Pero “Eso” que existe sólo es espiritual; y se tomará conciencia de que es así si uno se da cuenta de que su verdadera naturaleza sólo es espíritu infinito. Entonces uno se libera de las limitaciones que impone los cuerpos densos o sutiles. (Charla Nº 328.)

El “jnani” (sabio), como el “ajnani” (ignorante), tienen la noción “yo soy el cuerpo.”. Pero mientras que el “ajnani” piensa que sólo su propio cuerpo es “yo”, el “jnani” sabe que todo (la totalidad del cosmos) es su cuerpo, puesto que el Ser “Brahman” es infinito. (Charla Nº 383.)

Las filosofías religiosas orientales nos proporcionan tanto una visión del mundo, basada en la experiencia mística directa de la Realidad, como los principios en los que se debe basar la acción en el mundo. En este contexto, una de las obras indias más conocidas y celebradas es el Bhagavad Gita. En tiempos recientes, el sabio Ramana Maharshi (1889-1950) dedicó su vida a propagar una Filosofía espiritual y una aproximación práctica a la vida que están más en concordancia con la era moderna. Incluye la práctica espiritual de la “auto-indagación” para realizar nuestra verdadera naturaleza y la del mundo combinada con la acción en el mundo en consonancia con la verdadera naturaleza de la Realidad. Uno está “en el mundo sin ser del mundo”; es decir, uno sigue su búsqueda espiritual interna, pero se adapta a las condiciones externas de la vida, anclado en la convicción intelectual de que tanto el propio cuerpo como el mundo sólo son apariencias ilusorias en lo Real. Según el Maharshi, la vida en el mundo no es un obstáculo para la práctica espiritual sostenida, puesto que el mundo sólo está en la mente, no fuera. Uno no tiene que renunciar al mundo para seguir la búsqueda del Ser. Y la práctica espiritual de la “auto-indagación”, que requiere habitar continuadamente en el Ser, tampoco es un obstáculo para realizar el trabajo adecuadamente. Como no hay otra cosa que el Ser, toda actividad es reconocida como una manifestación del Ser. Por tanto, el trabajo se realiza con devoción y con plena atención, con una sensación de unidad con el trabajo y sin pensamientos que nos despisten y alejen nuestra atención de una absorción total en el trabajo. Realizamos nuestro trabajo al máximo de nuestras habilidades y en un espíritu desinteresado de adoración, reconociéndolo como la actividad de Dios.

A un nivel filosófico superior ―como la actividad es la manifestación armoniosa y dinámica de las energías del Ser uno e infinito en el plano relativo―, toda acción es reconocida como una propiedad intrínseca del Ser, y por ello tiene la naturaleza del Ser. Por tanto, toda acción es el despliegue de la Voluntad de Dios. Los actuales avances de la física moderna expresan una visión muy parecida en términos científicos. El yo individual es meramente el instrumento o canal para la acción. La consecuencia de esto es que cuanto menos limitado esté el instrumento o canal con respecto al Ser infinito, la acción procederá con menos limitación. El sentido del ego es lo que limita al Ser infinito; por tanto, cuanto mayor sea el ego, mayor es la limitación. Mahatma Gandhi expresó esta filosofía de la acción con las palabras siguientes:

A mí no me surgen preguntas. Después de todo, si Dios guía mis acciones, ¿qué debería pensar? ¿Por qué debería pensar? Incluso el pensamiento podría ser un obstáculo que se interponga a Su guía. (Charla Nº 646.)

La práctica de habitar en el Ser a través de la técnica de la “auto-indagación” reduce gradualmente el ego y, en proporción con dicha disminución, la manifestación del poder del Ser en la acción está menos obstruida. Por tanto, la sabiduría en acción consiste en rendirse al (o habitar en el) Ser, pues no hay impedimento para el operar de la Voluntad Divina, la fuente del poder que está detrás de toda acción.

Al tomar conciencia de que el Ser es la única Realidad, las acciones son vistas meramente como fenómenos que no afectan al Ser. Cuando el iluminado actúa, no tiene la sensación de ser el hacedor. Las acciones son espontáneas, y él sólo es un testigo de ellas, sin motivo ni apego. El aspirante espiritual también debería practicar tal actitud con relación a su trabajo, que entonces dejará de ser un obstáculo para la meditación. (Charla Nº 17.)

Las acciones mismas no producen ataduras; es decir, no hacen que te sometas a la ley del karma. Es la falsa noción “yo soy el hacedor” la que produce la atadura. Abandona esa noción, deja que el cuerpo y los sentidos hagan su papel y no interfieras (es decir, desinterésate de la acción, que sin embargo debe ser hecha con plena atención). (Charla Nº 46.)

Es posible realizar todas las actividades de la vida con desapego y considerar que sólo el Ser es real. Es equivocado asumir que si uno está fijado en el Ser, no cumplirá adecuadamente con sus deberes en la vida. Uno debe ser como el actor que se viste y actúa, e incluso siente el papel que está representando, pero sabe que no es el personaje, que en la vida real es otra persona. Asimismo, ¿por qué debería la conciencia corporal alterarte cuando sabes seguro que no eres el cuerpo sino el Ser? Nada de lo que haga el cuerpo debería distraerte de habitar en el Ser. (Day by Day with Bhagavan, p. 211.)

Cuando el Ser sea realizado, los fenómenos del mundo se mirarán con indiferencia. Uno actuará en el mundo como un actor en una obra de teatro, libre del apego a su papel. Toda actividad seguirá adelante tal como haya ordenado el Poder Supremo. El cuerpo completará la tarea para la que vino a ser. (Charla Nº651)

Conociendo tu verdadera identidad, y habitando siempre en el corazón como el Ser supremo, desempeña perfectamente tu papel humano, saboreando cada dolor y placer en común con todas las criaturas. (Guru Vachaka Kovai, dicho 81)

Cuando se realiza el estado del Ser de manera real, permanente y sin esfuerzo, se descubre que no es inconsistente con las actividades comunes de la vida. Uno puede vivir libremente entre la gente porque su naturaleza como Ser es paz y felicidad. (Charla Nº 597.)

Quien está activo en el mundo, permaneciendo sin deseo (desapegado de la acción) y sin perder de vista su naturaleza esencial (como el Ser), sólo él es fiel a sí mismo. Es mejor realizar la propia tarea sin ningún sentido de autoría que renunciar a la acción y sentir que uno es un “sannyasi”; es decir, que ha renunciado al mundo. (Charla Nº 530.)

Desde el punto de vista de “jnana” o Realidad, sufrir en el mundo es un sueño, como lo es el propio mundo del que el sueño forma parte. Sin embargo, hasta que alcanzas “jnana” y despiertas de este sueño ―el mundo fenoménico ilusorio―, uno debe hacer servicio social aliviando el sufrimiento allí donde lo vea. Pero, aun así, esto debe hacerse sin sentido del ego; es decir, sin sentir “soy yo quien estoy haciendo esto”. En cambio, uno debería sentir “yo soy el instrumento del Señor”. Asimismo, uno no debe pensar “estoy ayudando a un hombre inferior a mí” o “él necesita ayuda y yo estoy en posición de ayudarle”. Debes ayudarle como un modo de adorar a Dios en él. Todo servicio de este tipo es servicio al Ser, no a otra persona. No estás ayudando a nadie más, sólo a ti mismo. (Day by Day with Bhagavan, p. 80.)

Como corazón que habita dentro del corazón, sólo el Señor hace que todas las cosas ocurran como está ordenado. Por tanto, si permanecemos sin vacilar y de manera inherente en el Ser, todas las cosas procederán sin error ni obstáculo.(Guru Vachaka Kovai, dicho 473.)

Una de las comprensiones místicas más importantes es que la actividad ―el flujo constante de transformación y cambio― es una característica innata del universo. Como hemos visto anteriormente, está simbolizada por la danza de Shiva. El universo está involucrado en un movimiento y actividad incesantes, en un proceso cósmico continuo. Siendo uno con el universo dinámico, no es posible la inactividad, en el sentido de pasividad, por nuestra parte. El término “no-acción”, tal como se usa en el pensamiento filosófico oriental en realidad significa abstenerse de la actividad que no está en armonía con el proceso cósmico continuo, de la acción que es contraria a la naturaleza. Mediante tal no-acción, uno está en armonía con el proceso cósmico, y sólo tal acción puede tener éxito.

La nueva visión de la realidad, que ahora comparten el misticismo oriental y la ciencia, provee la base para la transformación. Esta visión exige una profunda transformación personal y social que esté en concordancia con un cambio radical en nuestra percepción de nuestra verdadera naturaleza, nuestra verdadera relación con el mundo y el verdadero propósito de la vida en la Tierra. Este punto de vista totalmente nuevo formaría la base de un planteamiento diferente de la vida cotidiana y sus problemas, y también de las futuras instituciones sociales, sistemas económicos y tecnologías. Todos ellos serían tales que se entrelazarían para producir un orden mundial pacífico, armonioso, interdependiente y sostenible.

El rasgo más importante de la nueva visión es que el mundo se considera una totalidad integrada más que una colección de partes separadas. Este punto de vista ha recibido el nombre de “conciencia ecológica profunda” porque, como en la ecología, es una conciencia que reconoce la interdependencia y unidad fundamentales de todos los eventos y fenómenos, y el entrelazamiento de todas las partes (individuos, instituciones y sociedades) en una totalidad indivisible. Tal conciencia ―que está encarnada en el “sanathana dharma” o la filosofía perenne del hinduismo― ahora recibe el apoyo de la ciencia moderna. Su base es una percepción intuitiva de la realidad que va más allá del marco de la ciencia convencional hacia la conciencia de la unidad de toda vida; de la interdependencia de sus múltiples manifestaciones por la auto-consistencia de la totalidad, y de sus ciclos de cambio y transformación. Por tanto, en último término, la conciencia ecológica profunda es conciencia espiritual. Cuando se comprende que el espíritu humano ―el verdadero yo del individuo― es un modo de conciencia que no es otro que el Espíritu Supremo o Infinito, la Conciencia Eterna ―el sustrato y fuente del cosmos―, queda claro que la conciencia ecológica profunda es espiritual en su esencia más profunda. (F. Capra – El Tao de la Física, p. 358)

La filosofía espiritual perenne, encarnada por el hinduismo y las demás religiones orientales, provee un trasfondo espiritual consistente para la nueva visión de la ciencia. La mejor aproximación al desarrollo de la conciencia ecológica profunda y la acción de acuerdo a dicha conciencia es, por tanto, el desarrollo espiritual. Ramana Maharshi provee un camino directo y científico para alcanzar este objetivo…

Fuente: no-dualidad.info

Reedición artículo, título post: Freeman

La Mentira Que Vivimos

La Mentira En Que Vivimos (The Lie We Live) es un vídeo creado y escrito por, Spencer Cathcart, que se publicó originalmente en enero de 2015. Recientemente fue eliminado por una reclamación de derechos de autor sobre una porción de la música de fondo. Se ha licenciado nueva música, publicándose de nuevo el vídeo, con el mismo mensaje y doblado al español latino por Jorge San Martín O. No dejes de verlo y difundirlo si te ha gustado, dándole un Like o compartiéndolo.

El escorpión y la tortuga: la fábula que explica por qué dependemos del amor de otra persona

Resultado de imagen de fabula escorpion y la tortuga–Tortuga, ¡ven por favor!
–¿Qué quieres de mí, escorpión?
–Pequeña tortuga, tengo una urgencia y debo cruzar hacia el otro lado del río, ¿serías tan amable de llevarme sobre tu lomo?
–No puedo, eres un escorpión y en cuanto me acerque a ti me picarás y moriré.
–En verdad necesito cruzar al otro lado y no tengo tiempo para rodear el río; es una pena que no me quieras ayudar sólo por que soy un escorpión, yo no tengo la culpa de ser lo que soy.
–Lo siento mucho, pero no puedo ayudarte o me matarías.
–Por favor espera, te propongo lo siguiente. Acércate a la orilla del río y yo subiré a tu lomo mediante un salto, de ese modo estarás segura. Además, si yo te pico nos hundiríamos los dos, si tu mueres yo moriría también.
La tortuga lo pensó una y otra vez, hasta que la explicación del escorpión la convenció de ayudarlo.
–Está bien, te llevaré al otro lado.
Justo cuando cruzaban sobre la mitad del río ella sintió un pinchazo en el cuello y mientras todo su cuerpo se adormecía alcanzó a preguntar:
–¿Qué pasó? ¿Por qué lo hiciste?
–Lo siento, no pude evitarlo, está en mi naturaleza…

Además de ser una fábula milenaria que se le adjudica a Esopo, un fabulista de la Antigua Grecia, este relato es una cruda y sublime analogía sobre las relaciones codependientes. Este tipo de parejas se caracterizan por dos personalidades clave, un dependiente y un narcisista; es decir, una tortuga y un escorpión. El origen de estos vínculos patológicos surge de la unión de dos personas que necesitan una misma cosa en formas opuestas, es decir del intercambio de un amor desigual. Uno de ellos le teme de manera irracional a la soledad, necesita de otro para existir, precisa amar todo el tiempo y pende de la atención de alguien más. El segundo adora sentirse amado, necesitado y admirado de manera exagerada por su pareja.

La fábula de la tortuga y el escorpión explica por qué dependemos del amor de otra persona, a través de la caricaturización de los dos personajes que protagonizan una relación desequilibrada.

 

Visto en: http://viajesdelcorazon.net/p-escorpion-la-tortuga-la-fabula-explica-dependemos-del-amor-otra-persona-3093