Soros está eliminando el dinero en efectivo con el fin de marcar el comienzo de un “gobierno mundial”

Un miembro que trabajó con el multimillonario George Soros afirma que Soros está orquestando la eliminación del dinero en efectivo con el fin de marcar el comienzo de un “gobierno mundial”.

Según el ex colega de Soros, Jim Rogers, muchos gobiernos de todo el mundo ya están eliminando el uso de dinero en efectivo que según él, es parte de un movimiento para avanzar en la agenda del Nuevo Orden Mundial.

“Los gobiernos siempre se están cuidando así mismos, y es lo mismo que han estado haciendo durante cientos de años”, dijo durante una entrevista con MacroVoices Podcast.

Los indios hicieron recientemente lo mismo. Ellos retiraron el 86 por ciento de la moneda en circulación, y ahora han hecho ilegal gastar más de $ 4,000 dolares en cualquier transacción en efectivo “.

“En Francia no se puede usar más de € 1.000”

Tras el ataque terrorista de Charlie Hebdo en 2015, el gobierno francés prohibió pagos en efectivo de más de 1.000 euros.  el entonces ministro de Finanzas Michel Sapin argumento que era necesario “luchar contra el uso del dinero y el anonimato en la economía francesa”

El primer ministro indio, Narendra Modi, retiró billetes de 500 y 1.000 rupias como moneda de curso legal, eliminando de la circulación el 86 por ciento de las facturas de moneda del país.

La Comisión Europea ha publicado recientemente una “hoja de ruta” para aplicar restricciones severas y requisitos de información sobre el uso de dinero en efectivo en toda la Unión Europea, con el objetivo final de eliminar el uso del dinero en efectivo.

Rogers advirtió que la tendencia de los gobiernos a eliminar el uso de efectivo para las transacciones económicas es parte de un esfuerzo mayor por parte de esos gobiernos para implementar un estado de vigilancia supervisando directamente los hábitos de gasto de sus ciudadanos.

“Muchos países ya están haciendo esto”,  “En algunos estados en los Estados Unidos no se pueden hacer transacciones en efectivo por encima de cierta cantidad.  Esto les encanta a los gobiernos.

Entonces ellos pueden controlarte,  asegura Rogers

“Si quieres ir a comprar una taza de café, ellos saben cuánto bebes, dónde la compras, etc., ellos pueden poner todo en formato electrónico y lo harán”, agregó Rogers. “El mundo sera todo electrónico.”

A pesar de las seguridades dadas por los gobiernos de que la sustitución de dinero en efectivo por una moneda digital facilitará las transacciones económicas, Rogers advirtió que son una distracción para encubrir la eliminación de las libertades básicas de la gente.

“Cuando lo hagan, los gobiernos van a estar muy,  muy felices, ellos nos van a decir que lo hacen por nuestro bien nos dirán que no es que ellos quieran,  pero que es necesario para nuestro bien”.

Rogers también agregó.

“Ellos ya están haciendo esto, y cuando este completado va a ser un mundo completamente diferente”

“Probablemente no vamos a tener tantas libertades como las que tenemos ahora, aunque ya estamos perdiendo nuestras libertades a un ritmo significativo”.

 

Visto en: http://www.extranotix.com/2017/02/soros-esta-eliminando-el-dinero-en.html

Miedo al cambio

Tenemos tanto miedo al cambio, que muchos nos aferramos a mecanismos de defensa como el autoengaño, la resignación, la arrogancia o la pereza para no cuestionar las creencias con las que hemos creado nuestra identidad.

Cuenta una historia que el joven rey de un imperio lejano se cayó un día de su caballo y se rompió las dos piernas. A pesar de contar con los mejores médicos, ninguno consiguió devolverle la movilidad. No le quedó más remedio que caminar con muletas. Debido a su personalidad orgullosa, mandó publicar un decreto por el cual se obligaba a todos los habitantes a llevar muletas. Del día a la noche, todo el mundo comenzó a arrastrarse –en contra de su voluntad– con el apoyo de dos palos de madera. Las pocas personas que se rebelaron fueron arrestadas y condenadas a muerte. Desde entonces, las madres fueron enseñando a sus hijos a caminar con la ayuda de muletas en cuanto comenzaban a dar sus primeros pasos.

Y dado que el monarca tuvo una vida muy longeva, muchos habitantes desaparecieron llevándose consigo el recuerdo de los tiempos en que se andaba sobre las dos piernas. Años más tarde, cuando el rey finalmente falleció, los ancianos que todavía seguían vivos intentaron abandonar sus muletas, pero sus huesos, frágiles y fatigados, se lo impidieron. Acompañados por sus inseparables muletas, en ocasiones trataban de contarles a los más jóvenes que años atrás la gente solía caminar sin la necesidad de utilizar ningún soporte de madera. Sin embargo, los chicos solían reírse de ellos.

Movido por su curiosidad, en una ocasión un joven intentó caminar por su propio pie, tal y como los ancianos le habían contado. Al caerse al suelo constantemente, pronto se convirtió en el hazmerreír de todo el reino. Sin embargo, poco a poco fue fortaleciendo sus entumecidas piernas, ganando agilidad y solidez, lo que le permitió dar varios pasos seguidos. Curiosamente, su conducta empezó a desagradar al resto de habitantes. Al verlo pasear por la plaza, la gente dejó de dirigirle la palabra. Y el día que el joven –ya recuperado– comenzó a correr y a saltar, ya nadie lo dudó; todos creyeron que se había desquiciado por completo… En aquel reino, donde todo el mundo sigue llevando una vida limitada caminando con la ayuda de muletas, al joven se le recuerda como “el loco que caminaba sobre sus dos piernas”.

LA INFLUENCIA DE LA SOCIEDAD
“Sé obediente. Estudia. Trabaja. Cásate. Ten hijos. Hipotécate. Mira la tele. Pide préstamos. Compra muchas cosas. Y sobre todo, no cuestiones jamás lo que te han dicho que tienes que hacer.”
(George Carlin)

No hay nadie a quien culpar. Pero lo cierto es que desde el día en que nacemos se nos adoctrina para que nos convirtamos en empleados sumisos y consumidores voraces, perpetuando el funcionamiento insostenible del sistema. Así es como, al entrar en la edad adulta, seguimos la ancha avenida por la que transita la mayoría, olvidándonos por completo de seguirnos a nosotros mismos, a nuestra voz interior. Por el camino nos desconectamos de nuestra verdadera esencia –de nuestros valores y principios más profundos–, construyendo una personalidad adaptada a lo que nuestro entorno más cercano espera de nosotros.

Si bien la sociedad y la tradición ejercen una poderosa influencia sobre cada uno de nosotros, en última instancia somos libres para tomar decisiones con las que construir nuestro propio sendero en la vida. Es una simple cuestión de asumir nuestra parte de responsabilidad. Sin embargo, tomar las riendas de nuestra existencia nos confronta con nuestro miedo a la libertad. De ahí que si parece que nada se transforma es porque –en primer lugar– la mayoría de nosotros nos resistimos a cambiar.

Prueba de ello es que tendemos a ridiculizar e incluso oponernos fieramente a procesos y herramientas –como el autoconocimiento y el desarrollo personal– orientados a cambiar nuestra mentalidad. Más que nada porque dicha actitud implicaría dar el primer paso hacia una dirección aterradora: cuestionarnos a nosotros mismos. Es decir, al sistema de creencias con el que hemos creado nuestro falso concepto de identidad.

LOS SIETE ENEMIGOS DEL CAMBIO
“Formamos parte de una sociedad tan enferma que a los que quieren sanar se les llama raros y a los que están sanos se les tacha de locos.
(Jiddu Krishnamurti)

Al obedecer las directrices determinadas por la mayoría, hacemos todo lo posible para no salirnos del camino trillado, rechazando sistemáticamente ideas nuevas, diferentes y desconocidas. No nos gusta cambiar porque a menudo lo hemos hecho cuando no nos ha quedado más remedio. Por eso lo solemos asociar con la frustración y la vergüenza que conlleva sentir que nos hemos equivocado. O peor aún: que hemos fracasado. De ahí las tan pronunciadas sentencias: “¡Yo soy así y no pienso cambiar!” “¡Los que tienen que cambiar son los demás!”

Tanto es así, que existen siete mecanismos de defensa cuya función es la de garantizar la parálisis psicológica de la sociedad. En esencia, representan las principales motivaciones subyacentes de todas aquellas excusas que nos contamos a nosotros mismos para no cambiar. Estos mecanismos psíquicos nos llevan a tomar decisiones y a adoptar actitudes y comportamientos que van en contra de nuestro bienestar. O más concretamente, en contra de la posibilidad real de promover un cambio constructivo en nuestra manera de ver, entender y disfrutar de la vida.

El primer mecanismo de defensa es el miedo. Sin duda alguna, el más utilizado por el statu quo como elemento de control social. Cuanto más temor e inseguridad experimentamos los individuos, más deseamos que nos protejan el estado y las instituciones que lo sustentan. Basta con bombardear a la población con noticias y mensajes con una profunda carga negativa y pesimista. Sobre todo porque está demostrado que estos se instalan en algún oscuro rincón de nuestro inconsciente, alimentando así a nuestro instinto de supervivencia. Además, cuando vivimos con miedo nos sentimos mucho más vulnerables y amenazados. Y al buscar todo tipo de seguridades y certezas, cerramos las puertas de nuestra mente y nuestro corazón a lo nuevo y lo desconocido.

AUTOENGAÑO Y NARCOTIZACIÓN
“Nadie es más esclavo que quien falsamente cree ser libre.”
(Johann W. Goethe)

Dado que el cambio es el mayor enemigo del miedo, enseguida aparece en escena el autoengaño. Es decir, mentirnos a nosotros mismos –por supuesto sin que nos demos cuenta– para no tener que enfrentarnos a los temores e inseguridades inherentes a cualquier proceso de transformación. Para lograrlo, basta con mirar constantemente hacia otro lado, tratando de no pensar ni hablar sobre aquellos temas y asuntos que puedan incomodarnos.

Por esta razón, el autoengaño suele dar lugar a la narcotización. Y aquí todo depende de los gustos, preferencias y adicciones de cada uno. Lo cierto es que la sociedad contemporánea promueve infinitas formas de entretenimiento, que nos permiten evadirnos de nuestros pensamientos, emociones y estados de ánimo las 24 horas del día. Así es como intentamos sepultar nuestra latente crisis existencial. Dado que en general huimos permanentemente de nosotros mismos, lo más común es encontrarnos con personas que –al igual que nosotros– no van hacia ninguna parte.

Con el tiempo, esta falta de propósito y de sentido suele generar la aparición de la resignación. Cansados físicamente y agotados mentalmente, decidimos conformarnos, sentenciando en nuestro fuero interno que “la vida que llevamos es la única posible”. Es entonces cuando asumimos definitivamente el papel de víctimas frente a nuestras circunstancias y, por consiguiente, frente a la vida. Esta es la razón por la que solemos culpar a los demás y a nuestras circunstancias por todo aquello que no nos gusta acerca de nosotros y de nuestra vida.

ARROGANCIA Y CINISMO
“Ninguna persona cambia hasta que su situación deviene insoportable.”
(José Antonio Marina)

Puesto que el victimismo se sostiene sobre un sistema de creencias erróneo y limitante, en caso de sentirnos cuestionados solemos defendernos impulsivamente por medio de la arrogancia, muchas veces disfrazada de escepticismo. Esta es la razón por la que solemos ponernos a la defensiva frente a aquellas personas que piensan de forma diferente a nosotros, insinuándonos que el cambio todavía es posible. Al mostrarnos soberbios e incluso prepotentes, lo que intentamos es preservar nuestra identidad rígida y estática, de manera que no nos veamos obligados a cambiar.

En el caso de que sigamos posponiendo lo inevitable, la arrogancia suele mutar hasta convertirse en cinismo. Sobre todo tal y como se entiende hoy en día. Es decir, como la máscara con la que ocultamos nuestras frustraciones y desilusiones, y bajo la que nos protegemos de la insatisfacción que nos causa llevar una vida de segunda mano, completamente prefabricada. Tal es la falsedad de los cínicos, que suelen afirmar que “no creen en nada”, poniendo de manifiesto que en realidad no creen en sí mismos.

Por último, existe un séptimo mecanismo de defensa: la pereza. Y aquí no nos referimos a la definición actual, sino al significado original que nos revela su raíz etimológica. Así, la palabra “pereza” procede del griego acedia, que quiere decir “tristeza de ánimo de quién no hace con su vida aquello que intuye o sabe que podría realizar”. No importa la edad que tengamos. Ni lo desoladoras o adversas que sean nuestras circunstancias actuales. Estamos a un solo pensamiento de dar el primer paso. Nadie dijo que fuera un proceso fácil. Pero para empezar a vivir nuestra propia vida –y no la de otros– el cambio es sin duda nuestro mejor aliado.

Artículo publicado por Borja Vilaseca en El País Semanal el pasado domingo 15 de julio de 2012.

Saber cuándo desistir

La vida no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Eso significa que para llegar más lejos y en mejor forma es necesario mantener cierto equilibrio: saber cuándo es momento de apretar el paso y cuándo es necesario ir más despacio o incluso detenerse para recuperar fuerzas. Sin embargo, lo cierto es que mantener ese equilibrio es difícil, sobre todo cuando median las emociones.

La trampa de la “inversión emocional”

Una de las trampas mortales en las que solemos caer es en la de la “inversión emocional”. En práctica, no queremos abandonar un proyecto, una relación de pareja o cualquier otra cosa a la que nos sentimos atados simplemente porque hemos invertido tiempo, esfuerzo y sentimientos en ello.
De hecho, se trata de una trampa muy común en el ámbito de los negocios. Una persona ha invertido tanto en una actividad que aunque esta ya no funcione y genere pérdidas, la persona se niega a reconocerlo y sigue invirtiendo a saco roto.
En el ámbito de las relaciones de pareja también ocurre. Muchas personas piensan que han pasado tantos años juntos que no tiene sentido separarse. Creen que perderán esa “inversión emocional”, y siguen inmersas en una relación que realmente les está desgastando y les arranca las ganas de vivir.
Este corto nos demuestra, de una manera inequívoca, que a veces no sabemos cuándo es momento de parar y seguimos obcecados con nuestra meta, sin darnos cuenta de que en ella puede irnos la vida. También nos muestra el enorme influjo que pueden tener los hábitos en las decisiones que tomamos, de manera que preferimos seguir apegados a estos, en vez de cambiar.

Desistir a tiempo no es fracasar

A pesar de que asociamos la palabra “desistir” con el fracaso o la falta de voluntad, lo cierto es que en algunas ocasiones es la decisión más inteligente. Hay que saber cuándo se puede seguir invirtiendo emocionalmente y cuándo ha llegado el momento de parar. Si no somos capaces de reconocer ese punto, podemos llegar a arruinarnos la vida, literalmente.
Afortunadamente, existen algunas señales que nos indican que quizá ha llegado el momento de cambiar rumbo:
 
1. Los resultados previstos están cada vez más lejos. Si estás dando lo mejor de ti y llevas tiempo esforzándote pero los resultados que esperas cada vez están más lejos, es probable que tengas que revalorar tus metas o el camino que has emprendido.
2. El desgaste que estás sufriendo no vale la pena. Cada meta suele representar un desafío, para alcanzar algo que realmente valga la pena, es necesario cierto nivel de compromiso y esfuerzo. Sin embargo, todo tiene un límite, por lo que si el desgaste que estás sufriendo es muy grande, quizá debas preguntarte si realmente tiene sentido seguir adelante sacrificándote.
3. Las circunstancias han cambiado. A veces puedes estar tan ensimismado en un proyecto o en una relación que pierdes de vista el contexto y no te das cuenta de que las circunstancias han cambiado, haciendo que tu esfuerzo sea en vano. Por eso, cada cierto tiempo, es conveniente detenerse y volver a valorar la viabilidad de tus objetivos.
Visto en: http://www.rinconpsicologia.com/2017/02/-tamano-smartphone-asertividad.html

MÉDICO ESPAÑOL ASEGURA QUE LA CAUSA PRINCIPAL DE CÁNCER SON LOS ALIMENTOS CON AGROQUÍMICOS

EL TABACO “SE HA QUEDADO A AÑOS LUZ” DE LA ALIMENTACIÓN COMO CAUSA DEL CÁNCER, ADVIRTIÓ JAVIER ESPINOSA, E INDICÓ QUE LOS QUÍMICOS UTILIZADOS EN LA ELABORACIÓN DE ALIMENTOS Y LAS SUSTANCIAS CON LAS QUE SE TRATAN LAS COSECHAS FAVORECEN LA PROLIFERACIÓN DE CÉLULAS CANCERÍGENAS.

Casi 250.000 personas son diagnosticadas de cáncer en España cada año. Se trata de una cifra que “da vértigo”, según expresó Javier Espinosa, jefe de servicio de oncología del Hospital General Universitario de Ciudad Real, quien brindó una conferencia sobre nuevas terapias en la I Jornada Informativa de la Junta Provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer de Ciudad Real.

Lo alarmante es que de todos los factores de riego conocidos, como el tabaco, alcohol, radiaciones, y los fármacos, este médico puso el acento en la alimentación:

El tabaco “se ha quedado a años luz” de la alimentación como causa del cáncer, advirtió Espinosa y apuntó a los productos químicos empleados en la elaboración de los alimentos o las sustancias con las que se tratan las cosechas favorecen, a lo largo del tiempo, la proliferación de células cancerígenas.

En Argentina, la situación de riesgo en que nos pone el modelo de agroproducción actual es desconocida por la mayoría de la población, y ya se cumplieron 20 años desde que el Estado comercializa las semillas transgénicas de Monsanto y los agroquímicos que las acompañan, como el glifosato, sobre el cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió en 2015 que puede causar cáncer, además de una investigación de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) que demostró que este causa un mecanismo de toxicidad en el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso.

Recordemos que en Argentina 1 de cada 5 personas que mueren es por cáncer, pero en los ‘pueblos fumigados‘ (los pueblos que sufren las fumigaciones aéreas con agroquímicos) mueren de cáncer 1 de cada 3 personas, y en algunos pueblos como San Salvador, se mueren 1 de cada 2, como indican las estadísticas de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados.

Según Espinosa, los gobiernos tendrán que sentarse y asumir que es mejor la prevención (por la gente que está muriendo, por un lado, y por el gasto que supone intentar curar la enfermedad) que tratar el cáncer. Es más, le resulta “increíble” la poca cantidad de medios que se destinan a prevenir esta enfermedad, ya que es la primera causa de muerte en España (En el hombre, el cáncer más habitual es el de próstata, aunque es el de pulmón el que más mortalidad produce. Y en la mujer, los casos más diagnosticados son de cáncer mama, colorrectal y ginecológico).

Asimismo, el riesgo de morir descendió en la última década gracias a la detección precoz, especialmente en los cánceres de colon y mama, y a la mayor eficacia de los tratamientos. El médico se refirió a la quimioterapia, que avanzó poco y que produce los conocidos efectos secundarios, por lo que destacó otros tratamientos más precisos como los anticuerpos monoclonales, los inhibidores de señales intracelulares y la hormonoterpia.

Por Matilde Moyano

Visto en: http://www.elfederal.com.ar/medico-espanol-asegura-que-la-causa-principal-de-cancer-son-los-alimentos-con-agroquimicos/

LA PSQUIATRIA EN MANOS DE LA PSEUDOCIENCIA

Psicofármacos que matan y Denegación Organizada, último libro de Peter Gotzsche, que en esta rueda de prensa nos obsequió con algunas de las conclusiones a las que ha llegado en sus investigaciones. Que los psiquiatras modernos han inventado un verdadero cuento llamado “psiquiatria biológica”, que presupone que un enfermo mental tiene un desequilibrio químico en el cerebro. Segun Peter, esto es una tremenda mentira y nunca ha sido demostrado científicamente. Además, los psiquatras NIEGAN de manera organizada el peligro que entrañan los medicamentos que recetan y la adicción que producen. También afirma que los psicofármacos son las tercera causa de muerte en el mundo, después de las enfermedades cardíacas y el cánce.

Un impresionante corto nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños

La creatividad es una de las cualidades que más valora la sociedad pero también es una de las más escasas. Y no es raro ya que la escuela se encarga de arrebatárselas a los niños desde una edad muy temprana.
De hecho, la creatividad no es simplemente la capacidad para enlazar diferentes elementos que den lugar a una idea original y novedosa, la creatividad también es:
– Atreverse a ser diferente
– Arriesgar e ir más allá de los límites establecidos
– Confiar en el instinto
– Ser auténticos
– Desarrollar una visión diferente de la vida
Desgraciadamente, muchas de las escuelas están estructuradas de forma tal que se limitan a transmitir conceptos y teorías ya existentes, sin promover la reflexión. Los niños deben copiar y memorizar, no hay espacio para la creación.
En casa la situación no es muy diferente ya que los padres les exigen a sus hijos que obtengan buenas calificaciones en el colegio, lo cual significa seguir las reglas de una educación escolástica que no tiene en cuenta la individualidad.
De esta forma, en cierto momento se produce un fenómeno que podríamos denominar “amputación del yo”. El niño se va adaptando poco a poco al entorno en el que le ha tocado vivir, abandona sus sueños y comienza a acatar las normas que impone la sociedad porque comprende que de esta forma será aceptado y amado. Así se reduce considerablemente su “yo”.
Frases como “esa no es la respuesta correcta”, “jugar es una pérdida de tiempo” o “eso no es lógico” implican que la creatividad no encaja en el esquema general del mundo. Así los niños también terminan perdiendo la fantasía, la imaginación y la alegría, por lo que no es extraño que se conviertan en adultos grises que se sienten atrapados en un trabajo que no les gusta.

Deberíamos ir a escuela de adultos, no de niños

Cada niño es único y especial. No se puede juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol porque este vivirá toda su vida pensando que es estúpido.
La relación con los niños no debe ser de imposición sino de descubrimiento. No se trata de imponerles lo que deben ser sino de ayudarles a descubrir lo que son y lo que quieren ser. Los padres y los maestros deberían ser orientadores, compañeros de exploración y aventuras, más que figuras encargadas de establecer estándares imposibles.
Este precioso cortometraje nos muestra cómo les arrebatamos la creatividad a los niños y nos hace reflexionar. Se trata de una producción animada codirigida por Rafa Cano Méndez y dirigida por Daniel Martínez Lara que se llevó el Premio Goya al Mejor Cortometraje de Animación. Echadle un vistazo porque cada minuto vale la pena.

Los 3 secretos de la sabiduría antigua para ser felices

Imaginemos por un momento que pierdes tu trabajo. Si se trata de un puesto mal remunerado en el que no te sentías a gusto y confías en que puedes encontrar un empleo mejor, es probable que esa situación no te afecte y quizá hasta te alegres. Sin embargo, si crees que era el trabajo de tu vida y que no podrás encontrar nunca nada mejor, es probable que te sientas devastado.
Esto indica que, en muchas ocasiones no nos limitamos a reaccionar ante los hechos sino que nuestras emociones dependen, en enorme medida, de nuestras creencias y expectativas.
En este sentido, los estoicos afirmaban que no existen eventos buenos ni malos, solo nuestra percepción. Shakespeare lo resumió aún mejor: “No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así”.
Esta idea, que también defiende el taoísmo y el budismo, nos indica que no es lo mismo pensar “me ha pasado esto” a “esto que me ha pasado es malo”. Si nos limitamos a la primera afirmación seremos más objetivos, sufriremos menos e incluso podremos apreciar la enseñanza o lo positivo que encierran los hechos. Al contrario, si abrazamos la segunda afirmación, nos limitaremos a ver lo negativo.
Esta idea también ha sido primordial en la filosofía de Albert Ellis para darle forma a su Terapia Cognitiva Conductual, según la cual, la mayoría de nuestros estados de ánimo negativos no están causados por las circunstancias sino por nuestras creencias irracionales.

1. Controla lo que puedes controlar. Ignora el resto.

“Pido serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para conocer la diferencia”.
Los estoicos aplicaban mejor que nadie esta afirmación. Eran conscientes de la necesidad de tener cierto control sobre la vida pero no se obsesionaban con ello, por lo que siempre se preguntaban: “¿Puedo hacer algo al respecto?”
Si puedes hacerlo. Hazlo. Si no puedes… Asúmelo y sigue adelante porque preocuparse solo generará estrés.
De hecho, en realidad muchas de las cosas que nos preocupan y nos afectan son aquellas sobre las que no tenemos ningún control. Realizar la distinción entre lo que puedes cambiar y lo que no, te convertirá en una persona más feliz porque no solo lograrás vivir con mayor plenitud el aquí y ahora sino que aprenderás a centrar tu energía en lo que realmente importa. Así serás más productivo, más eficaz y más feliz.
Por tanto, la próxima vez que estés preocupado hasta el punto de sentirte agobiado y angustiado, pregúntate si tienes algún control sobre los hechos. Si es así, toma cartas en el asunto. Si no, deja ir esa preocupación centrándote en aquellas cosas que sí puedes cambiar.

2. Acepta. Sin caer en la pasividad.

La mayoría de las personas tiene problemas para aceptar los sucesos. En nuestro interior pensamos que aceptar es sinónimo de renunciar, aunque no es así.
De hecho, ¿alguna vez te has preguntado qué es lo contrario de aceptar? Es negar. Y negar los hechos nunca es una buena idea, es tan inútil como negar que está lloviendo, simplemente no nos conduce a ninguna parte.
Obviamente, esa negación es camuflada, negamos los hechos a través de una simple palabra: “debería”. Así decimos: “no deberían haberme tratado mal”, “no debería haberme sucedido”… Cada vez que usamos un “debería” lo que estamos diciendo en realidad es que no aceptamos lo que ha ocurrido, lo negamos porque anteponemos nuestras expectativas a la realidad.
Sin embargo, la negación es irracional, y solo genera una resistencia inútil que alimenta la rabia, el sufrimiento y la angustia. Por eso, para ser felices y vivir de forma más equilibrada, es fundamental aceptar la realidad, aunque eso no significa asumir un rol pasivo.
Por ejemplo, si está lloviendo, simplemente aceptas la lluvia. Negarlo no va a hacer que desaparezca. Pero no necesitas mojarte, puedes protegerte con un paraguas.
Para los estoicos la aceptación nunca significó resignación, implicaba aceptar los hechos como son y luego decidir qué hacer al respecto. Los estoicos, al igual que los maestros de la filosofía oriental, nos enseñan que no debemos desperdiciar nuestra energía luchando contra cosas que escapan de nuestro control, es más inteligente aceptarlas, seguir adelante y ver cómo podemos usarlas a nuestro favor o, al menos, como minimizar los daños.
Por tanto, la próxima vez que las cosas no vayan como hubieras deseado, no niegues la realidad. Acepta y luego pregúntate qué puedes cambiar.

3. Elige de quién serás hijo. Construye activamente tu “yo”. 

Puede parecer un contrasentido pero lo cierto es que, sea lo que sea que hayan hecho tus padres, ahora el responsable de tu vida eres tú. De hecho, muchos de los problemas y las preocupaciones realmente surgen en tu mente, pero provienen de la forma de pensar y afrontar la vida que te han inculcado. No obstante, ahora tienes el poder de cambiar cómo te enfrentas a esas situaciones y, lo que es aún más importante, cómo te sientes al respecto.
No estás solo en el mundo, puedes aprender muchísimo de los demás. Existen grandes modelos a seguir, como Séneca, uno de los grandes pilares del estoicismo, quien afirmó: “Decimos que no elegimos a nuestros padres, que nos fueron dados por casualidad, pero podemos elegir qué hijos queremos ser”.
Esto nos indica que podemos romper con muchos de los condicionamientos de nuestro pasado, para construir la persona en la que nos queremos convertir. Cada vez que decimos “siempre lo he hecho así” o “soy así”, asumimos una excusa para no cambiar y mantener el estado actual de las cosas.
De hecho, si planificas tu vida económica, tus próximas vacaciones y tus encuentros sociales, ¿por qué no dedicarle un poco de tiempo a construir la persona que quieres ser?
Por eso, cuando estés ante una situación difícil, te será de gran ayuda preguntarte: ¿cómo reaccionaría esa persona que admiras y que has asumido como mentor de vida?
Con esta simple pregunta logras salir de tu piel, asumes una distancia psicológica y eres capaz de ver las creencias irracionales que se encuentran alimentando ese círculo vicioso en el que te has sumido. Es un cambio que vale la pena.
Visto en: http://www.rinconpsicologia.com/2017/02/secretos-sabiduria-antigua-felicidad-estoicismo.html